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jueves, 2 de agosto de 2012

Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana Esequiba XVII. Parte



Eloy Alfaro 1842-1912 

Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana Esequiba al centenario de su fallecimiento I. Parte viernes 27 de enero de 2012

Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana Esequiba al centenario de su fallecimiento II. Parte martes 28 de febrero de 2012

Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana Esequiba al centenario de su fallecimiento III. Parte miércoles 14 de marzo de 2012

Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana
Esequiba al centenario de su fallecimiento IV. Parte lunes 26 de marzo de 2012,

Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana Esequiba al centenario de su fallecimiento V. Parte lunes 03 de Abril de 2012, 

Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana Esequiba al centenario de su fallecimiento VI. Parte lunes 12 de Abril de 2012, 

Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana Esequiba al centenario de su fallecimiento VII. Parte  martes 17 de abril de 2012

Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana Esequiba al centenario de su fallecimiento VIII. Parte martes 24 de abril de 2012

Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana Esequiba al centenario de su fallecimiento IX. Parte martes, 1 de mayo de 2012

Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana Esequiba al centenario de su fallecimiento X. Parte Miércoles, 9 de mayo de 2012
http://laguayanaesequiba.blogspot.com/2012/05/eloy-alfaro-y-el-conflicto-anglo.html


Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana Esequiba al centenario de su fallecimiento XI. Parte Martes, 22 de mayo de 2012
http://laguayanaesequiba.blogspot.com/2012/05/eloy-alfaro-y-el-conflicto-anglo_22.html


Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana Esequiba al centenario de su fallecimiento XII. Parte
Miércoles, 30 de mayo de 2012
http://laguayanaesequiba.blogspot.com/2012/05/parte-eloy-alfaro-y-el-conflicto-anglo_30.html


Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana Esequiba al centenario de su fallecimiento XIII. Parte miércoles, 13 de junio de 2012

Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana Esequiba al centenario de su fallecimiento XIV. Parte jueves, 21 de junio de 2012

Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana Esequiba al centenario de su fallecimiento  XV. Parte sábado, 30 de junio de 2012

Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana Esequiba XVI. Parte domingo, 8 de julio de 2012




1896 Mapa de Venezuela y de una Parte de la Guayana Británica demostrativo del avance de las pretensiones inglesas en el territorio venezolano compilado y dibujado por T.H. Heyward Gignilliat reproducido en la obra La Venezolanidad del Esequibo

Oscar J. Márquez


La línea político administrativa y defensiva frente al avance británico


Como hemos señalado el año 1894 había concluido en Venezuela,  con una grave crisis económica  y  financiera que llevo el  cierre de bancos,  con un endeudamiento  excesivo, y  con una falta de liquidez, sumado además con  amenazas   de  eminentes revueltas internas.   Aunado a la presión que ejercía  sobre ella  la Gran Bretaña, al pretender esta continuar su  avance  cada vez más,  hacia dentro  del territorio nacional.  

Territorios estos  que se  habían venido usurpando de hecho solo a partir  del año 1884,  al ejecutar lo que denominó su  Posesión efectiva  sobre el río Moroco, Pomerún, Guaima, Barima, Amacuro hasta las  Bocas  del Orinoco, en el litoral Atlántico. Y que el Foreign Office,  reconoció  oficialmente a partir del 03 de julio de 1893. O sea diez años después de iniciar su avance al oeste del río Esequibo, desconociendo los diferentes tratados internacionales,  todas las negociaciones con Venezuela  desde 1841 especialmente  el convenio o  status quo de 1850.

Al interior de los territorios al oeste del río Esequibo   la Gran Bretaña,  se le  había dificultado  ejecutar su  Posesión efectiva, por la inmensidad y la vastedad de su cubierta vegetal o selvática  entre las cuenca del  Esequibo, y las subcuentas del  Cuyuni, Mazaruni, Cuyuni  y el Caroní ya que  solo habían podido penetrar  a través determinadas  vías de comunicación fluvial. Aunado   al inconveniente del accidente geográfico que presentan aun en el día de hoy  los rápidos o raudales de los ríos Esequibo, Cuyuni, y Mazaruni   que atraviesan los citados  territorios al no permiten su  navegabilidad  en todos sus trayectos.

Así como por  las grandes distancias entre la confluencia del Cuyuni con el Esequibo.  Y de esta a su vez,  con las uniones   del Yuruán y  el  Venamo con el  Cuyuni.  Razones  por las cuales  los ingleses no habían  podido  materializar su ocupación efectiva en esas regiones de hecho no fundaron ningún pueblo, ni  factoría, ni predio alguno.


1894-1895 Plano Topográfico de la Estación venezolana del El Dorado. Como se puede observar en el plano de la época esta señalado el pequeño conuco de Loreto Lira  en la margen derecha del Cuyuni, así como el  de la Sra. Manuela Casaña  y las Estaciones de Policía  (Colección de la Fundación de la Guayana Esequiba)

En  alto Cuyuni,  los ingleses  logran  penetrar solo por intermedio  del ciudadano inglés Mc Turck, quien se asentó en 1890, dentro de  una pequeña fundación o  ranchería ya establecida  por venezolanos desde 1870 o aun antes.   En la margen derecha del Cuyuni, prácticamente frente a la desembocadura del Yuruán,  o  sea veinte años  mas tarde de la presencia venezolana.

Por lo tanto los ingleses o británicos después  de largas semanas de navegación subiendo por el Cuyuni,  salvando una serie de rápidos solo habían construido para el año de 1894. Una  casa de madera que las autoridades venezolanas procedieron a señalar o reconocer, en cartas y mapas cartográficos  como tal (casa habitada por los ingleses) que  fungía  como un supuesto  puesto policial colonial transitorios ya  que usurpaban  los territorios entre el río Esequibo y el Cuyuni. Uno en la margen derecha del Cuyuni   en 1894 y la otra en la  margen derecha  del río Venamo, instalado a finales de 1895. Les invito ver la  Carta Corográfica de la Región Esequibo -Cuyuni  y Amacuro,  donde se señalan  la precaria posesión inglesa en la sub cuenca del Cuyuni y Venamo dos casas de madera de estilo antillano.

Este es otro de los mitos de  la teoría inglesa de la   ocupación efectiva, aplicada a la Nación venezolana para despojarla de los territorios al oeste del río Esequibo.  Evidencia que no fue  presentada  al tribunal arbitral ya que no se tomo en cuenta porque para esa época  a excepción de Bartica en la izquierda del  Esequibo en  la confluencia del Mazaruni, donde  se había  establecido  la iglesia Anglicana en 1842. Hasta el rio Cuyuni los ingleses a excepción de las casas señaladas anteriormente los británicos no tenían ninguna otra posesión permanente, a pesar de sus esfuerzos.

En las   sabanas del Rupununi la Gran Bretaña,  solo   logra concretar su posesión efectiva  en 1888.  Al enviar al súbdito británico  Im Thurn,  a ocupar a Pirara cuatro años más tarde que  el   Canciller del Brasil,  declarara  ante el Congreso  de su país en 1884 de que: “…la Sierra de Pacaraima era habitada por Macusis y Arecunas que pertenecían a Brasil o Venezuela…”.

Frente a esta realidad la Nación venezolana, como lo hemos referido anteriormente, cansada seguramente de los abusos, atropellos,  violaciones, usurpaciones, mentiras, engaños, amenazas,  Ultimatos, manipulaciones y trampas desde 1884 o aun antes por parte  de la primera potencia del mundo en ese entonces  la Gran Bretaña.   En la persona del Dr.  Tomas Michelena el 06 de octubre de 1893 le había hecho saber al  Gobierno de Su Majestad Británica  que declinaría:
 “…toda la responsabilidad de los hechos que puedan ocasionar en el porvenir la necesidad en que se coloca a Venezuela de oponerse, por cuantos medios le sea dable, al despojo de una parte de su territorio, ya que, desechándose su justa solicitud de poner término a esta violenta situación, ocurriendo a un juicio de árbitros, se desconocen todos sus derechos, y se le sitúa en el penoso pero forzoso deber de proveer a su legítima defensa…”.

                                                                                      
1896- 1962  Carta Corográfica de la Región Esequibo – Cuyuni  y Amacuro que señala el despliegue de la Comisaria General del Cuyuni y sus Afluentes y de la Comisaria General del Amacuro. Copia fiel de la de 1896 Colección Fundación La Guayana Esequiba

Advertencia esta que se tradujo en una serie de medidas y acciones tanto a nivel  internacional  como  nacional.  En lo interno   al  crear  las Comisarias Nacionales del Cuyuni y sus Afluentes y la del Amacuro instalando una línea político administrativa y defensiva a partir de 1892-1893, a  lo largo,  ancho y cabeceras de los ríos  Amacuro, Acarabici, Corumo, Venamo, hasta el Monte  Roraima, (levantando 14 puestos solo en el Acarabici 4)  para así poder detener el avance de las sucesivas líneas inglesas  que pretendían llevarla: “…hasta los montes de Upata, si no hasta el Orinoco mismo…”. Según lo había planteado el propio Foreign Office, por lo que el que el choque o enfrentamiento entre ingleses y  venezolanos era eminente, e inevitable.


Además de las expediciones a ese extenso territorio que llegaron hasta el Mazaruni y el Roraima de Federico Gosira, Santiago Rondil, Antonio Dalla Costa, G. E. Webber, Felipe Parra Gutiérrez y la de los Generales Briceño. Orsi de Montebello, Nicolás Mesa y  Francisco Chartier.  Los invito a leer: Como la Nación venezolana detuvo la usurpación y el avance británico hacia el Orinoco I. Parte
Martes, 17 de julio de 2012

Incidente del Cuyuni o del Yuruán

El representante de S.M.B, a través  del Foreign Office Colonial Office y de las autoridades coloniales del Demerara encargado en ese momento de ejecutar la posesión efectiva, inglesa entre el Esequibo y el Cuyuni.   El Inspector de la Policía Colonial de la Guayana Británica  D.D. Barnes,  quien usurpaba  la margen derecha del Cuyuni, en una antigua ranchería o fundación  venezolana.  Aprovechando que el General Domingo  A. Sifontes,  se encontraba gravemente enfermo desde mediados de noviembre de 1894, y   que  el  Capitán Andrés Avelino Domínguez, había sido encargado de sustituirlo frente a  la Comisaria Nacional del Cuyuni y sus Afluentes.

Había procedido a retirar  los efectivos venezolanos de la ribera  derecha  a  finales de diciembre, por las festividades del nuevo año 1895, y por unos  supuestos  rumores revolucionarios, procedió  a dejar izada la Bandera Nacional, como símbolo de la presencia de soberanía venezolana en ese lugar concentrado los efectivos en la sede de la Comisaria Nacional  del Cuyuni y sus Afluentes, ante cualquier contingencia.
 En la fotografía de la época podemos observar vestido de paisano al inspector D. D Barnes.  Gráfico:tomado de la obra de  Harding Richard Davis.  Three Gringos in Venezuela and Central America. colección de la Fundación La Guayana Esequiba 

El 1 de enero de 1895 a las seis de la mañana el Inspector D.D. Barnes y sus hombres bajaron el Cuyuni y observaron  que el puesto había sido evacuado, la mañana del 2 volvieron a bajar por el río, y al ver que el referido puesto continuaba  desocupado mas no abandonado, procedieron a arriar, bajar o quitar el Pabellón venezolano, y  procedieron   izar  el  británico o  el de la Unión Jack. Este acto de agravio, de violación  a la Nación venezolana, fue realizado a la vista de los efectivos policiales, militares, y marinos   que hacían  ejercicios en la margen izquierda, y de la población de El Dorado.

El Capitán Andrés Avelino Domínguez, sin pérdida de tiempo repaso el río, procedió a bajar a su vez el pabellón británico e izo nuevamente la  bandera nacional. Procediendo a capturar, retener o arrestar  al  Inspector inglés  D.D Barnes y al sub Inspector Baker.   Así como el resto de sus hombres que  fueron conducidos a la sede de la Comisaria General del Cuyuni y sus Afluentes en la margen izquierda.
Les invito a leer   la versión de los hechos narrada por  General Domingo A. Sifontes “CUYUNI”  o el CUYUNI - El Incidente del  Cuyuni  o del Yuruán.
Como la Nación venezolana detuvo la usurpación y el avance británico hacia el Orinoco II. Parte Miércoles, 25 de julio de 2012

El Agente especial  de Venezuela Scruggs Williams Lindsay, logra la aplicación de la Doctrina Monroe
Paralelamente al incidente del Cuyuni o del Yuruán en los Estados Unidos de Norteamérica en esos  primeros días del año de 1895.  El  Agente Especial venezolano ante Washington Scruggs Williams Lindsay, logra el apoyo del representante del Estado Georgia ante el Congreso Estadounidense Leónidas F.  Livingston.  Cuando  el 10 de enero este  congresista presenta ante el 53°  Congreso en su   3° sesión, en la Cámara de Representantes un proyecto de Resolución recomendado que: “…la Gran Bretaña y Venezuela someterán a una arbitramiento amigable su disputa de límites, sea encarecidamente recomendada...”.

Leónidas F.  Livingston,  indudablemente que había argumentado su  proyecto de Resolución en base a la obra Aggressions in Venezuela or the Monroe Doctrine Trial.

 El referido  proyecto fue aprobado por unanimidad en la Cámara de Representantes el 07 de febrero. En la cual enfáticamente Leónidas F.  Livingston, señalo en su intervención  que el  abandono de la Doctrina Monroe seria: “…un abandono tal del prestigio nacional que nos convertiría en el objeto de burla del mundo civilizado…” afirmando a su vez que: “…estaba seguro de que el pueblo de los Estados Unidos nunca aprobaría semejante acto de pusilanimidad…”.

Dexter Perkins, en su  Historia de la Doctrina Monroe señala respecto de las palabras  de Leónidas F.  Livingston de que:   “…Fuera lo que fuese, lo  que podía hacer el pueblo de los Estados Unidos, el miembro del Congreso estaba en lo cierto con respecto de sus políticos…”,

Por otra parte Leónidas F.  Livingston, procedió a señalar en su discurso lo que representaba para Venezuela y  el continente Americano las bocas del Orinoco frente a las pretensiones de la Gran Bretaña: “…un vistazo a cualquier mapa confiable basta para demostrar que el gran río Orinoco y sus tributarios  navegables constituyen la llave de entrada a mas de una cuarta parte del continente suramericano. La posesión de la boca de ese río y de sus numerosos tributarios por parte de un poder como la Gran Bretaña habría de revolucionar, a la vuelta de unos años y como consecuencia natural, el comercio y las instituciones políticas de por lo menos tres Republicas suramericanas…”.

La Resolución del Congreso  estadounidense por el arbitraje en la cuetión anglo-venezolana 
El 13 de febrero  el Representante de Georgia  Leónidas F.  Livingston,  tuvo la satisfacción de ver que su proyecto de Resolución era aprobado por el Senado estadounidense  a su vez por unanimidad. Por primera vez el Congreso estadounidense se pronunciaba oficialmente en contra de las pretensiones británicas sobre los territorios venezolanos al oeste del río Esequibo, impulsando y dándole vida de este modo al letargo de la  Doctrina Monroe al señalar la resolución: 

“La Disputa Anglo – venezolana de límites de la Guayana”

“…Acordado por el Senado y la Cámara de Representantes de los Estados Unidos de América, reunidos en Congreso, que: la indicación hecha por el por el Presidente en su último mensaje anual a este Cuerpo, a saber, que la Gran Bretaña y Venezuela someterán a una arbitramiento amigable su disputa de límites, sea encarecidamente recomendada a la consideración favorable de ambas partes interesadas...”.

El Presidente Cleveland procedió a  firmar la referida resolución   un día más tarde el 14 de febrero. Esta Resolución del Congreso estadounidense  produjo a  su vez una reacción en la prensa ya para  principios de  marzo, de ese año de 1895 los diarios comenzaron a salir en  defensa de la Doctrina Monroe,  lo que indudablemente influyo en la opinión pública estadounidense a lo largo de las próximas semanas y meses.

El 23 de febrero de 1895, el Foreign Office  en nota a su embajador en Washington señalaba que el 25 de de enero de ese año el Embajador de de los EE.UU en Londres J.T. Bayrd, en una entrevista oficial hizo referencia a la controversia fronteriza afirmando que  los Estados Unidos estarían dispuestos a extender sus buenos oficios para lograr un arreglo mediante el arbitraje. La referida nota señalaba a su vez que al embajador estadounidense se le había informado que el Gobierno de Su Majestad Británica “…había expresado su disposición a someter el asunto al arbitraje, dentro de ciertos límites, pero no podía aceptar la referencia más amplia en la que insistía el Gobierno venezolano…”.


La nueva  estrategia del Foreign Office de convalidar la posición efectiva en  los territorios al oeste del río Esequibo 
La misma nota señala a su vez  que el 20 de febrero al  Embajador J.T. Bayrd, en su entrevista en el Foreign Office, se le: “…leyó un memorándum sobre la situación y se le mostro un mapa del territorio en disputa y al mismo tiempo se le informo que los venezolanos habían efectuado recientemente una agresión sobre territorio ocupado por Inglaterra y, según informes, maltratado algunos de los policías coloniales allí destacados, y que la frontera que había sido violada de esa manera por los venezolanos era aquella definida por la línea Schomburgk…”.

La comunicación del Foreign Office a su embajador en Washington concluía “…al formular el Sr. Bayard la observación de que el gobierno de los Estados Unidos estaba ansioso de hacer lo que estuviese en su poder para facilitar un arreglo de la controversia mediante arbitraje, le recordé a su Excelencia que, a pesar de que el Gobierno de Su majestad  está dispuesto a someter a arbitraje una cierta porción del territorio, la cual le indique, no podía aceptar ninguna desviación de la “línea Schomburgk” .

Como podemos de apreciar un mes veinte días después del incidente del Cuyuni o el Yuruán es que el Foreign Office, le informa oficialmente al Gobierno estadounidense por intermedio de su Embajador en Londres.   Del mismo y deja entrever al embajador J.T. Bayrd que: “…el Gobierno de Su majestad  está dispuesto a someter a arbitraje una cierta porción del territorio, la cual le indique, no podía aceptar ninguna desviación de la “línea Schomburgk…”.

El incidente del Cuyuni o del Yuruán le vino a demostrar a la Gran Bretaña lo que ella había previsto o temía y que consta en documentos del Gobierno británico de esos años  que señalan: “…si se producía un enfrentamiento armado, les sería muy difícil de desalojar a Venezuela,  si bien, merced a su poderosa escuadra, la vencerían en la costa y, como resultado ocuparían el Orinoco…”. Por lo que el Foreign Office a partir del referido incidente cambia nuevamente su actitud frente a Venezuela.

Este enfrentamiento como hemos visto ocurrió el 02 de enero  sin mayores consecuencias que lamentar ya que se procedió a  respetarle su  la vida  e integridad física a  los súbditos ingleses a pesar de que estos estaban fuertemente armados.   De alguna manara la Nación según el representante Consular británico en Ciudad Bolívar  representaba la barbarie, les daba una lección al actuar con carácter pero con moderación, al no eliminar físicamente al invasor o usurpador.  

Además de este cambio de actitud del Foreign Office se vio  reforzada por la información de inteligencia y contrainteligencia  levantada por sus agentes en  Venezuela que señalaban según las propias palabras del General   Joaquín Crespo, de estar: “…está dispuesto a ir a la guerra…”, en defensa de la territorialidad venezolana, y que para ello contaba con un arma secreta (el paludismo o la malaria que hubiese diezmado al ejercito ingles seguramente).  Algunos indicios les corroboraban las palabras de Crespo ya que a pesar de la cris de 1893-1894 el presupuesto del Ministerio de Guerra y Marina  había aumentado  para los años de  1891-1892 a   8.901.259, 54; 1892-1893 a 12.700.893, 21; y 1893-1894 a 13.175. 369, 60 bolívares de su época que representaba el 20% de PTB venezolano.

En este mismo sentido el antiguo ejército revolucionario legalista había sido desmovilizado, liquidando los haberes militares del mismo.  Por el total del sueldo integro   del grado en el tiempo de servicio de sus integrantes. A su vez los Departamentos de Guerra y Marina, habían sido reorganizados, así como  las guarniciones plazas y fortalezas del país, el ejército de línea, la Marina de Guerra, el arma de artillería y la creación del llamado Gran Consejo Militar de la Republica, el cual “…tiene una alta misión que cumplir en el desarrollo de la carrera militar de Venezuela…”

El ejercito en línea, fuerza permanente, o ejercito activo, es organizado en varios Batallones. Cada uno de estos Batallones de Infantería constaba de seis compañías, los de Artillería cuatro y los de caballería solo tres,  integrada por 60 hombres.  Además   entre 1893 y 1894 el ejército recibió 30 cañones Krupp de campaña de 80mm y 10 de montaña de 60mm; para septiembre de 1893 se habían recibido  30.000 fusiles Máuser M/17  y 6.000 de repetición M 71/84; 3.210 Carabinas de fuego circular; se habían adquirido  19.500 bayonetas Máuser; así como 8.522.400 cápsulas Máuser y 1.727.604 de carabinas; dándole prioridad  a la instrucción especialmente a la práctica de artillería que semanalmente se publicaban sus  resultados.  

Indudablemente que este panorama pre-bélico lo comprendían muy bien el Gobierno de Su Majestad Británica,   especialmente el Foreign Office,  como la Secretaria de Estado estadounidense.  La situación había  cambiado a la Gran Bretaña, se le complicaba la cuestión de los límites frente a Venezuela. Quien había modificado  radicalmente sus actuaciones  de tolerante e  indefensa a pesar de sus debilidades, carencias desajustes  y pobreza  en la medida de sus posibilidades estaba dispuesta por dignidad y honor a no dejarse de humillar mas y estaba decidida a enfrentarse con la primera potencia del mundo la Gran Bretaña.   Esta comprendió indudablemente que a pesar de su poderosa Royal Navay,  la opinión pública venezolana, estadounidense, española,  francesa,  alemana e hispanoamericana   le eran  adversas. Necesaria mente debía a toda costa o transe convalidar  legalmente mediante algún subterfugio jurídico  ante los ojos del  mudo  la usurpación (ocupación efectiva) de los territorios al oeste del rio Esequibo, que comprendían 159.500 Km2 de territorios. .

Por lo que debía de cambiar su estrategia y    comenzó  hacerlo como consecuencia  del incidente del Cuyuni o del Yuruán a partir de las reuniones en Londres entre  el Foreign Office y el  Embajador de USA  J.T. Bayrd del 25 de enero  y el  22 de febrero de ese año de  1895. 

Lo anterior lo viene a  confirmar Grover Cleveland,  en su obra Venezuelan Boundary  Dispute (Controversia limítrofe venezolana) al señalar  que prácticamente al mismo tiempo que el Embajador J.T. Bayrd se reunía en   Londres en el Foreign Office ese  mismo día  22 de febrero de 1895, se  aprobaba  la Resolución Conjunta del Congreso de  los EE.UU, en la que se recomendaba firmemente a ambas partes interesadas la sugerencia del Presidente( Cleveland) de que “…Gran Bretaña y Venezuela sometiesen su disputa fronteriza a un amistoso Arbitraje…”  enumerando seis aspectos sobre la cuestión de límites de ellas solo nos referiremos a tres de ellos: 

4ª Ante la futilidad de su esfuerzo para lograr que se reconociera una línea convencional, Venezuela ha solicitado y luchado en pro de un arbitraje durante un cuarto de siglo.

5ª sin embargo, la  Gran Bretaña ha rehusado la disputa a arbitraje, excepto bajo la condición de que Venezuela renuncie a gran parte de su reclamación y le ceda una amplia porción del territorio.

6ª el Gobierno de los Estados Unidos, mediante la frecuente interposición de sus buenos oficios, a instancia de Venezuela, el constante promover la reanudación de las relaciones diplomáticas entre los dos países, el presionar a favor del arbitraje, su ofrecimiento de actuar como arbitro; el expresar su grave preocupación ante cualquier nueva instancia de agresiones británicas sobre territorio venezolano llevada a su atención, le hizo entender a la Gran Bretaña y al Mundo que la controversia involucra su honor y sus intereses y que no puede mirar con indiferencia su continuación…”.

Como podemos de apreciar por la serie de incidencias que concluyeron en el  incidente Cuyuni, en las relaciones entre Venezuela y la Gran Bretaña; más la actitud decidida  del Presidente Cleveland Grover, del Secretario de Estado Walter G. Gresham, del Embajador de J.T. Bayard (para algunos autores este era anglófilo),  del Congreso, la prensa  y la opinión pública  estadounidense; las gestiones del lobista  William L. Scruggs, la actitud decidida de los congresistas Don Dickinson, Carles S. Grosver, Joseph Wheeler, Leonidas F. Livingston, Henry Adams y Williams J. Croomb.  Se  van a crear  generar lo que se denomino Crisis anglo- venezolana de 1894-1895 o cris anglo americana.

Crisis sobre la cual el historiador británico  Robert H. Humphreys, señalo en Las rivalidades anglo-estadounidenses y la crisis de Venezuela en 1895,   fue uno: “…de los episodios más trascendentales en la historia de las relaciones anglo-americanas en general y de las rivalidades anglo-estadounidenses en América Latina en particular…”

Continuara…
La Proclama de Eloy Alfaro  como  jefe supremo del Ecuador y su apoyo Venezuela en el Conflicto Anglo venezolano.

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Márquez, Oscar J. Eloy Alfaro y el Conflicto Anglo venezolano por la Guayana Esequiba al centenario de su fallecimiento XVII. Parte,
Entrada del Jueves  2  de  Agosto  de  2012, consultado el xx / xx/ 2012. URL:
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Reino de España. Colección de los tratados de paz, alianza, neutralidad, garantía... Hechos por los pueblos, reyes y príncipes de España con los pueblos, reyes, príncipes, republicas y demás potencias de Europa...: Desde antes del establecimiento de la monarchia gothica hasta el feliz reynado del Rey N.S. D ...Madrid: impreso por  Diego Peralta, Antonio Marin y Juan de Zuñiga, 1740, 602 Páginas.

Rodríguez Andrade Carlos. Aporte de Eloy Alfaro en la Formación del Derecho Público Americano.

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sábado, 28 de julio de 2012

CUYUNI (El Incidente del Cuyuni o del Yuruán)


http://bibliografilaguayanaesequibacom.blogspot.com/2012/07/cuyuni_25.html
General Domingo Antonio Sifontes, Comisario Nacional del Cuyuni y sus Afluentes
Copia de una parte del Diario el Tiempo de Caracas.  No 629 del 22 de Abril de 1895  

Tomado de


El Incidente del  Cuyuni  o del Yuruán
Del 02 de enero de 1895, el apresamiento de ocho  ingleses por al arrear el pabellón nacional  de una Estación policial venezolana, izando a su vez el británico 

Caracas 19 de abril de 1895.


Señor Don Carlos Pumar. Director de  El Tiempo.


Su Oficina.

Nos apresuramos a publicar el informe que recibimos del General D. A. Sifontes, Comisario Nacional del Cuyuni, que fue llamado a Caracas, donde reside aún, a consecuencia de haber arrestado a Mr. Barres, jefe inglés invasor de nuestro territorio.


Esta carta tiene el propósito principal de rectificar los intencionados errores que ha propagado dicho oficial inglés, en el relato que hemos publicado, traducido de un periódico de Londres.

La cuestión inglesa tiene hoy dos fases distintas. Una es la de reclamaciones por daños materiales sufridos por los ingleses en su establecimiento, lo que, en justicia, deben de pagárseles,  como se  haría con cualquier particular. Otra es la que se refiere a nuestra jurisdicción invadida, como lo demuestra la carta del General Sifontes.


La desembocadura del Yuruán, a cuyo frente se halla situada la estación inglesa, encuéntrese al suroeste del pueblo de Tumeremo y al Sur de Nueva Providencia, solo separada de estos del Distrito Roscio, por una faja de de diez lenguas de montaña.

De ese punto de la confluencia, ocupada por Mac Turk en 1890, empieza el Cuyuni a dirigir su rumbo hacia el sur. En esa posición pretenden asegurar el dominio del inmenso banco de tierra existente entre el Esequibo y el Cuyuni.

Si la República consiente la ocupación del Amacuro y la del alto Cuyuni dejara a la usurpación, por el Norte, en posición del Orinoco. Y por el Oeste, en el corazón del Yuruary, con un pie sobre el Caroní.

La actitud del Gobierno norteamericano (Estadounidense), el progresó de nuestro derecho en la opinión pública en toda América y principalmente en el pueblo del Norte, nos hacen creer que ya es tiempo de que el gobierno se proponga algún acto que reivindiqué nuestro territorio o tienda a ocuparlo.


Esperemos que el interesante informe del General Sifontes despierte nuevamente el espíritu público, determine a nuestros funcionarios a salir del silencio que guardan sobre el particular y reanime aquella fibra patriótica que, en los primeros días de la ocupación, produjo espontaneas manifestaciones de indignación creó sociedades y expuso el desagrado que sentían los venezolanos por el atentado de que son víctimas.

Al dar las gracias al general Sifontes por que, atendiendo a nuestras exigencias publicadas nos ha enviado esta relación.

1894-1895 Plano Topográfico de la Estación venezolana del El Dorado. Como se puede observar en el plano de la época esta señalado el pequeño conuco de Loreto Lira  en la margen derecha del Cuyuni, así como el  de la Sra. Manuela Casaña  y las Estaciones de Policía  (Colección de la Fundación de la Guayana Esequiba)
Caracas 19 de abril de 1895.
Señor Don Carlos Pumar. Director de  El Tiempo.
Su Oficina.

      Impuesto del informe publicado en el número 616 de su ilustrado periódico suministrado por el titulo  Inspector  ingles  Barnes, relativo a los sucesos ocurridos en agosto del año próximo pasado y enero del corriente en las riberas del Cuyuni deber mío es rectificar los intencionados errores en que ha incurrido en su relato el mencionado oficial inglés, con tanta mayor razón, cuanto que no solo trata de herir mi dignidad personal sino también la del gobierno   que en dichos actos me cupo la honra de representar, en mi carácter de Comisario Nacional en aquella región.

Para mejor esclarecimiento de los hechos  forzoso me es retroceder las cosas al estado en que se hallaban en marzo de 1894. Fecha de mí llegada a aquellas comarcas, honrado con el cargo de Comisario Nacional del Cuyuni y sus Afluentes, el cual me fue discernido por el actual Supremo Magistrado de la Nación.

Siendo el objeto primordial de mi cometido el fomento de la colonización en la sección de la Republica puesta bajo mi jurisdicción, procedí a verificar desmontes  considerables en las riberas del Yuruán y el Cuyuni.

En la margen izquierda de este último río se fijo el asiento de la Comisaria General  poniéndole por nombre “El Dorado”, a la población que se levanta.

En marzo solo existían entre una y otra ribera,  nueve casas:-6 en la izquierda y 3 en la derecha. De estas últimas, dos con sus respectivas labranzas, fueron fundadas en 1870, por José Francisco y Loreto Lira Miguel Ángel González y Lorenzo Rivas; y la otra construida en 1890, por un súbdito británico llamado Mc Turk, frente a la desembocadura del Yuruán, y en la cual residían seis individuos de la misma nacionalidad, ocupados en los trabajos de un pequeño conuco, y, desde abril o mayo, bajo las ordenes del titulado Inspector Barnes.

Visitado yo por este, existió entre nosotros pocas, pero corteses relaciones -- y según lo dice el mismo Barnes en su informe – por disposición del Gobierno del Demerara    trató él de perturbar en sus trabajos de fabrica de casa y labranza, sobre la margen derecha, a un joven de nacionalidad alemana Guillermo Faull, haciéndole retirar junto con sus peones, del referido lugar. Full puso su queja ante la Comisaria y fue por está autorizado para llevar un número mayor de peones con sus respectivos machetes de trabajo – el inglés viéndole en mayor numero,  se retiro a su casa.

En la mañana siguiente volvió a ser ocupado el puesto por los mismos agentes ingleses, pero armados de rifles. Un tanto molestado por tan inexplicable tenacidad y odiosa pretensión, ordene poner a las ordenes de Full  ocho hombres armados también, y a toda eventualidad. Lo mismo que el día anterior  los ingleses fueron desalojados, sin causarles daño  alguno, y a la vez fueron notificados de que no intentasen   la repetición de aquella instrucción.

Este incidente,  sin embargo no altero mis buenas relaciones con Barnes, quien por su fino trato, se capto mi aprecio personal.

Desde entonces deje una guardia de siete policías en el punto dicho, decidido como estaba a vigilar debidamente el río, para impedir a todo trance el tráfico de contrabando, que antes se hacía de acuerdo con los mismos ingleses. 

La colonización avanzaba de tal modo que para los últimos días de diciembre se contaban por todas 23 casas, unas ya terminadas y otras en construcción.

En el río Coroco – treinta lenguas más abajo -  afluente del Cuyuni, sobre la derecha fabrico el ciudadano Pedro Ravelo una casa y fomentó la labranza  de frutos menores.

Este lugar es la misma antigua posesión en que, con carácter de autoridad venezolana nombrada por la  Gobernación del antiguo Territorio Yuruary residió el malogrado General Felipe Parra, años   antes en 1890.

Que el conflicto ocurrido el 02 de enero fue premeditado por los colonos usurpadores de Demerara, lo comprueba el editorial del Argosy, del 24 de noviembre del año próximo pasado, en el cual se pronosticaba una colisión probable entre venezolanos e ingleses del Yuruán, y de antemano se lamentaba la perdida de preciosas vidas, por supuesto de ingleses, a la vez que se nos perjudicaba a los venezolanos los más hirientes calificativos y los más atroces dicterios.

Prueba más elocuente se hallara en la siguiente nota dirigida por Mr. Barnes al encargado de la Comisaria del Cuyuni, durante mi ausencia de “El Dorado”, motivada por la grave  enfermedad que puso en riesgo mi vida. – Léase *

“…Estación de Policía del Yuruán – Río Cuyuni – Guayana Británica – 13 de diciembre de 1894 – Al Oficial Comandante de la Estación venezolana. – “El Dorado” -  Río Cuyuni. – Venezuela – Señor: Refiriéndome  a mis Cartas del 12 y 13 de Octubre de 1894, dirigidas al General Sifontes, con Motivo de la venta hecha por Manuela Casañas a uno de los Oficiales de la casa y conuco que poseía a la margen británica del río Cuyuni, tengo ahora el honor de decir a usted que, en mis dos cartas aludidas, manifestaba dar de plazo al comprador de tiempo conveniente para mudar los artículos comprados. – Habiendo transcurrido  ya dos meses, pienso  que ese tiempo es más que razonable al efecto; y por consiguiente pongo en conocimiento de usted que, los frutos que quedan, casa, etc, etc…deben ser quitados de dicho conuco antes del 31 de diciembre de 1894. – En I° de enero de 1985 tomare de hecho posesión del mencionado conuco y de todo cuanto el contenga, en nombre del Gobierno de la Guayana Británica; y no permitiré a nadie entrar en él sin mi permiso – Durante los últimos tres días algunos soldados venezolanos han desmontado un lugar inmediato a dicho conuco, a despecho de mis advertencias. – Protesto, por tanto, con la mayor energía contra la violación continua del territorio Británico, en el cual persisten los soldados venezolanos. – de todo lo cual daré informes a mi Gobierno en primera oportunidad. – Sírvase  acusarme recibo de la presente nota.—De Usted obediente, etc. – D. D. Barnes…”

Hiere el patriotismo el tono altanero  de la nota anterior; y con lo ya por mi expuesto y con lo informado por el mismo Mr. Barnes, no se necesita de mucho esfuerzo para comprobar la premeditación del atentado por parte del inglés; y es esto tanto más irrefutable cuanto que el mismo Barnes declara solemnemente en su informe, haber sido autorizado previamente por su Gobierno, para proceder como lo hizo,  apoderándose alevosamente de nuestro puesto de policía, en momentos en que la guardia destinada a custodiarlo se hallaba en el cuartel practicando los ejercicios ordinarios, cosa que frecuentemente sucedía.   

Hay actos ante  los cuales la paciencia se pierde y el ánimo se subleva.—Por eso no fue extraño que la ciudadanía de “ El Dorado” se exasperara y que hasta  los mismos extranjeros participaran de la natural indignación ante el insólito atentado retado así el patriotismo, el Capitán Domínguez, jefe de nuestro cuerpo de Policía repasó precipitadamente el río con parte de sus agentes y reparo el ultraje  inferido reduciendo a los agresores a prisión.

Avisado yo por expreso, púseme   en marcha para “El Dorado” inmediatamente, donde llegue en la tarde del día 8.

Procedí a instruir el sumario de ley.—Contestes las declaraciones tomadas, entre estas, la del mismo Barnes, puesta en inglés  de su puño y letra, la detención fue decretada.

Barnes me propuso abandonar el Cuyuni exigiéndome le dejara ir para  Demerara por el río, exigencia a  que   no me fue posible acceder; -- no obstante le hice diferentes concesiones, siendo una de ellas la de permitir que hasta Ciudad Bolívar le acompañara el señor George Cipriani, amigo suyo y empleado de mi dependencia;-- porque juzgaba punible la falta cometida, creía que podía incurrir en grave responsabilidad para con mi Gobierno.  Así   se lo manifesté  personalmente, significándole  a la vez la pena que me producía el procedimiento que el deber patriótico me imponía tomar respecto de él en tales circunstancias.—Barnes contesto,  apretándome cordialmente la mano: “… comprendo sus deberes, General; y a pesar de todo, protesto a usted mi personal  y sincera amistad. Yo también como subalterno y servidor de mi país no hago más que  cumplir las órdenes que recibo…”--  Me manifestó, además, que el día de su arresto, gentes del pueblo y subordinados míos, le habían causado algunos daños  en su establecimiento.

Queriendo quitarle todo motivo de queja me apresure a pagarle el monto del daño causado,  sin averiguar nada sobre el particular y bastándome con su palabra. —sobre esto, conservo el recibo que me otorgó junto con la lista detallada de los efectos que dijo le faltaron.

Ante la cuestión magna de la usurpación del territorio en la parte más valiosa de nuestra rica Guayana, ¿quién, que venezolano  fuera, sin mengua suma, detendría su consideración ante este hecho, sin hacerse reo de lesa patria, cómplice del inglés?

Plausible fue, y me complazco en ello, que el odio nacional no tomara en ese día de patriótica indignación mayores proporciones.

En cuanto al maltrato hecho a un súbdito inglés, el individuo a que Mr Barnes ha hecho referencia es un loco y sordo. Impertinente cuando se halla en estado de embriaguez, y a quien la guardia del río    hizo dormir una noche al aire, como ella misma lo hacía, para evitar que se pudiera llevar  en la noche una embarcación. Días después fue arrestado, porque pasando por el cuerpo de guardia le fue pedido por el Sargento un papel que trato de ocultar. Insolentado por que se insistió en que lo entregara, recibió de un policía un correazo dado con el cinturón. Avisado por Barnes, que me busco al efecto, hice soltarlo en el acto y reprendí al policía (así lo ha manifestado y publicado  el ismo inspector inglés en otra ocasión). También ordene no hacer mas caso de que aquel pobre diablo, fueran las que fuesen las insolencias que en ciertos momentos pudiera proferir. Este mismo individuo me pidió auxilio para irse y ordene darle el pasaje y manutención hasta Ciudad Bolívar. Barnes sabe todo esto y ¡lo calla¡

Los demás sucesos los consigna el Inspector en un Informe; pero es del caso hacer constar que él y los suyos fueron puestos en libertad en Upata, sin llegar a su destino.

El expediente con que fueron remitidos fue abierto por el señor Cesar Urdaneta.

Pero lo que a fuer de caballero debió no silenciar el oficial británico, es: que los gastos todos, de él, su segundo, los siete individuos de su dependencia y el loco todos desde el día de su arresto, verificado el 2   de enero   hasta su llega a San Félix el 28 del mismo. Corrieron por cuenta de la Comisaria General. Debió también decir    que mis consideraciones personales para él fueron tan espontaneas, que llegue a poner a su disposición para el viaje mi mula aperada y que en Guasipati como en Upata y demás puntos que recorrió, siempre me manifestó perfecto reconocimiento  por las atenciones recibidas, tanto de mi, como de los individuos que componían la escolta, señores Coronel Luis Manuel Salazar  y Oficiales Luis Barrios Gómez y Pedro Manuel Hernández, y ciudadano George Cipriani. Véase en comprobación de lo dicho la siguiente carta que de Upata me dirigió Barnes: (*)

“…Upata: 21 de Enero de 1895 –
Señor General D. A. Sifontes. —Estimado General—
Tengo el honor de informar a usted que ayer, a nuestra llegada aquí, fuimos puestos en libertad por orden del Presidente, Y seguimos ahora para   Georgetown, vía Trinidad – No   puedo sin embargo dejar a Venezuela sin manifestar a usted que desde nuestra salida del Cuyuni el señor Luis Manuel Salazar nos ha prodigado los mayores cuidados y atención en todo lo que hemos necesitado, y que no tenemos  nada de qué quejarnos. Lo mismo debo de decir de sus compañeros. Doy a usted personalmente las gracias por todas las molestias que se ha tomado – no  dudando también  haberle causado inconvenientes con la traída del señor Cipriani. Con recuerdos amistosos del señor Baker y míos, tengo el honor de suscribirme de usted obediente  servidor. – D.A. Barnes…”.

¿Cómo se compadece este procedimiento con lo manifestado luego Barnes en su Informe, en el cual aparece exagerado mezquinamente los hechos, a la vez que oculta otros que podrían enaltecerle si fuera verídico y justo?

Pero,  ¿qué  mucho que Mr.  Barnes sea injusto en Londres, si ya desde Altagracia donde encontró al señor Cesar Urdaneta,   comprendió el terreno en que le era más conveniente situarse? Delante de los individuos de la escolta, que hasta aquel lugar acompañaron a los ingleses, dijo  Urdaneta a Barnes, al encontrarlos:
– “…ya sé que   a ustedes los han maltratado mucho
– No señor, – contesto el inglés – a nosotros se nos ha  trato bien y el General Sifontes nos pago un pequeño daño que nos hizo su gente.
--No; yo sé que  los han tratado muy mal. El General Sifontes es el culpable de todo lo sucedido. El Gobierno ha desaprobado su proceder y lo llama a Caracas. Yo vengo a reemplazarlo. Así pues yo espero que ustedes regresaran conmigo para su puesto, pues conmigo tendrán  toda clase de garantías…”.

Un colono de Demerara no defendería mejor que Urdaneta la causa de la Usurpación.

El inglés puede decir en contra nuestra cuanto se le antoje; procurar nuestro descredito está en su interés; pero un venezolano, en el asunto que nos ocupa, no podría sin estar envilecido, defender así los intereses del invasor.

¿Qué interés ha llevado   Urdaneta en hacerme aparecer responsable de lo sucedido?—Esta él en Ciudad Bolívar el día 02 de enero, y yo me encontraba a veintitrés  lenguas  distantes del Cuyuni ese mismo día – cónstale también,  por encontrarse bajo un mismo techo conmigo en “El Dorado” que fui sacado en hamaca de aquel punto, en los últimos días de noviembre, gravemente enfermo. —Sabe así mismo que el 23 de Diciembre, hallándose en mi casa del Buen Retiro, pasando Pascuas conmigo, Salí por primera vez fuera de mi habitación, para ir en compañía suya y de otros amigos, señores Luis  N. Neyr, Carlos Lezama y otros a dar un paseo a una casa vecina, donde llegue a duras penas, tal era mi estado de debilidad producido por las fiebres.  

¿Qué interés obligaba  a Urdaneta, distinguido por mí en todas  ocasiones a convertirse a su regreso, pocos días después,  en mi gratuito enemigo?     

¿El puesto del Cuyuni?  Bien sabe él que no es mío y que lo serví siempre con la mayor dignidad y buena voluntad.—ojala pueda él   desempeñarlo como lo aconseja el patriotismo y los intereses de la Republica.

Habiame abstenido  de hablar, no obstante que la voz de la intriga se ha alzado  mezquina y cruelmente para tergiversar los hechos ocurridos y relatados por mí; pero las inexactitudes en que ha incurrido el Oficial inglés en su informe publicado en Londres, me obligan a interrumpir mi silencio. A fin de   ilustrar el criterio público y dejar, por mí parte bien puestos la honra y los derechos de la Nación. Como a la vez salvar mi concepto de empleado público.

Contando con que usted se servirá publicar esta carta me suscribo su atento.
Servidor y Compatriota
Domingo Antonio Sifontes
(*) También se haya aquí depositada el Original