domingo, 29 de septiembre de 2013

Más de lo que España está dispuesta


http://www.clarin.com/politica/Espana-dispuesta_0_1001300077.html

Tomado de:

Por Ignacio Miri
Nueva York Enviado Especial - 28/09/13

Argentinos y españoles dedicaron los últimos dos días a tratar de escudriñar qué había pasado realmente en el encuentro entre los cancilleres Héctor Timerman y José Manuel García-Margallo.

Esa reunión, el jueves, en el contexto de la 68ª Asamblea General de las Naciones Unidas, podría haber funcionado como una suerte de presentación social, ya que era el primer encuentro bilateral entre los dos ministros de exteriores.

No fue así, y ya desde el jueves temprano desde el gobierno español avisaron que García- Margallo dedicaría este viernes buena parte de una conferencia de prensa a la que había convocado a hacer aclaraciones sobre la cita con Timerman.

No es frecuente que un canciller salga a aclarar lo que ocurrió en un encuentro con un par que representa a un país con relaciones tan cercanas, ricas y abarcativas como las que mantuvieron la Argentina y España a lo largo de la mayor parte de su historia en común.

Lo que encendió las luces del gobierno español fue el comunicado emitido por la Cancillería argentina el mismo jueves en el que decía que los cancilleres “acordaron realizar gestiones conjuntas instando al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a dialogar en cumplimiento de los mandatos de las Naciones Unidas” acerca de los conflictos por Malvinas y Gibraltar.

Para los ojos del gobierno español, esa frase decía más que lo que están dispuestos a hacer en España junto a la Argentina por los dos reclamos de soberanía.

En el Tratado de Lisboa, de diciembre de 2007, la Unión Europea incorporó a las Malvinas, las Georgias y las Sandwich del Sur, además de una parte de la Antártida, a la lista de “Países y Territorios de Ultramar” de Europa, en este caso, de Gran Bretaña. El problema para la Argentina en ese punto es que los españoles aprobaron ese tratado en un referéndum convocado para la ocasión.

El caso de Gibraltar es distinto porque británicos y españoles acordaron que la situación jurídica del peñón no iba a quedar definida por la Constitución de la Unión Europea, sino que se mantendrían “las respectivas posiciones de los Estados miembros” en ese aspecto.

Por eso mismo, España no está dispuesta a transformar en un reclamo multilateral –que además incluya a un país no europeo