http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2012021601
Tomado de:
Pepe Mujica exhorta al nuevo imperio: "No vengas a
colonizar... no vengas a apropiarte de todo"
SENA-Fobomade *
El Estado brasilero ejecuta un ambicioso plan de expansión
energética en América Latina y el Caribe (ALC) con el fin de atender su
creciente demanda industrial. Electrobras pretende construir represas en al
menos siete países de la región, Petrobras fomentará la producción de etanol,
el gobierno militariza yacimientos petroleros y fuentes de energía en la
Amazonía y el mar, y coordina desde el Consejo Suramericano de Infraestructura
y Planificación de Unasur el relanzamiento de la “IIRSA del siglo XXI”.
El gobierno de Dilma Rousseff acelera la ejecución de varios
proyectos en Brasil y otros países de ALC para ampliarla oferta de energía y
atender la creciente demanda de la región, que vive un período de expansión
económica. Brasil intenta ampliar las fuentes de energía en el exterior,
previendo retrasos en la construcción de generadoras en su territorio. La
carencia de energía en ALC favorece a largo plazo la concreción de varios
proyectos hidroeléctricos contemplados en el Plan Decenal de Expansión de
Energía, según la compañía estatal Eletrobras.
Avanzan las negociaciones con Perú, Uruguay, Argentina,
Bolivia y Venezuela para nuevos emprendimientos (no solamente hidroeléctricas),
mientras que Colombia, Guyana y Surinam mantienen conversaciones con el
gobierno federal, Eletrobras y con el sector privado. Solo Eletrobras pretende
aumentar 18 GW al sistema con unidades construidas en el exterior hasta el año
2020. El gobierno brasilero realiza estudios para construir represas en al
menos siete países de la región, todas ellas integradas por 10 mil kilómetros
de cables y con una capacidad de generación de 12 mil MW.
El acuerdo de integración energética Perú-Brasil firmado por
los ex presidentes Lula da Silva y Alan García en 2009 proyecta la instalación
de las hidroeléctricas Inambari, Pakitzapango, Tambo 40, Tambo 60 y Mainique en
los ríos de Perú. La construcción de las seis centrales con potencial para
generar 6.000.
MW está a cargo de Eletrobras.
Eletrobras inició negociaciones para la construcción de
represas en la Guyana Francesa (1.500 MW) y está mapeando el potencial
hidroeléctrico total del país. Además, evalúa la hidroeléctrica Cachuela
Esperanza en Bolivia con 800 MW de capacidad. Brasil y Argentina prevén
instalar dos usinas binacionales en el río Uruguay, que producirán 2 mil MW.
Brasil participa en la construcción de la central de Tumarín
en Nicaragua, un megaproyecto valorado en más de 800 millones de dólares,
adjudicado al consorcio Queiroz Galvão-Electrobras-Astaldi. En Costa Rica,
Electrobras y Sinohydro se disputan el proyecto hidroeléctrico en el río
Reventazón, en el límite entre Siquirres y Turrialba, valuado en mil millones
de dólares. Por otro lado, la constructora Odebrecht ejecuta el proyecto
hidroeléctrico Palomino en República Dominicana, y prevé construir una gran
represa en la cuenca del río Rufiji en Tanzania, país ubicado en África
oriental.
Sin embargo, el gobierno brasilero reconoce que la
construcción de hidroeléctricas, muchas de ellas en territorios indígenas y
reservas forestales vulnerables, no es viable a corto plazo, ya que éstas
requieren una serie de estudios y licencias que se tramitan en no menos de 10
años, y además tienen un alto costo político. Las represas brasileras han
comenzado a movilizar a pueblos indígenas, grupos ambientalistas y a críticos
del “imperialismo” brasilero en todo el continente.
Por esa razón, una de las prioridades de la nueva presidenta
de la estatal Petróleos de Brasil (Petrobras) María das Graza Foster es
incrementar la producción de etanol y la oferta en el mercado interno y
disminuir la dependencia de la gasolina importada. “Quiero producir petróleo,
quiero producir etanol, que considero extremadamente importante”, sostuvo dos
días después de tomar posesión como la primera mujer del mundo en comandar una
petrolera del tamaño de Petrobras. (Telenoticiero Jornal da Globo) [1]
Hace poco, el ministro de Relaciones Exteriores Antonio
Patriota y el presidente del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social
(BNDES) Luciano Coutinho acordaron financiar investigaciones sobre bionergía en
Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea Bissau, Mali, Níger, Senegal y
Togo, miembros de la Unión Económica y Monetaria de África Occidental (Uemoa).
Brasil y la Uemoa suscribieron el Memorando de Entendimiento en octubre de
2007.
La presidenta Rousseff consideró “estratégica” la relación de
Brasil con los países caribeños y latinoamericanos, por la importancia
económica de la región, y aseguró que la política externa de su gobierno en
2012 priorizará la aproximación con las naciones de ALC y África.
Para evitar que la expansión brasilera sea vista como una
arremetida neo imperialista en la región, el gobierno de Rousseff aboga por que
las relaciones con países vecinos no se centren solamente en asuntos económicos
sino también en programas de cooperación, seguridad fronteriza e integración
física.
Brasil relanza la IIRSA
Brasil coordina el Consejo Suramericano de Infraestructura y
Planificación (Cosiplan) de la Unión de Naciones de América del Sur (Unasur),
organismo que acaba de aprobar un nuevo Programa de Acción Estratégica que
prioriza la ejecución de 31 proyectos de infraestructura en los próximos 10
años, con una inversión estimada de 16 mil millones de dólares.
Los 12 ministros de Planificación de la Unasur aprobaron a
fines de 2011 en Brasilia el nuevo plan de integración 2012-2022 que contempla
hidrovías, ferrovías y carreteras. Los cuatro proyectos priorizados son el
corredor ferroviario entre los puertos de Paranagua (Brasil) y Antofagasta
(Chile) con un costo de 3.700 millones de dólares; la carretera
Caracas-Bogotá-Buenaventura-Quito-Pacífico valuado en 3.350 millones de
dólares; el ferrocarril bioceánico Santos-Arica trecho boliviano que costará 3.100
millones; y la carretera Callao-La Oroya-Pucallpa de 2.500 millones de dólares.
Todas estas obras son parte de la cartera de proyectos de la
antigua Iniciativa para la Integración Regional Sudamericana (IIRSA), pero los
responsables del Cosiplan juran que el enfoque es diferente. En vez de
“pasillos de exportación de insumos” para fuera del subcontinente, será
privilegiado el “desarrollo interno” de la región, asegura Brasil, principal
beneficiario de dicho “desarrollo”.
La secretaria general de la Unasur María Emma Mejía informó
que a Brasil le interesan particularmente las generadoras de energía y el ramal
ferroviario Paranaguá-Antofagasta. “Las exportaciones brasileñas a China a
través del Pacífico deben recorrer casi 7.000 kilómetros, lo que será acortado
en tiempos y reducido en costos con el funcionamiento de un ferrocarril de 1.200
kilómetros que vincule al Pacífico con el Atlántico a través de Bolivia”,
justificó el Presidente boliviano Evo Morales.
Un grupo de trabajo de la Unasur se encargará de buscar
financiamiento público y privado en todo el mundo. Se invitará a la Corporación
Andina de Fomento (CAF), al Banco de Desarrollo de Venezuela, al Banco de
Inversión y Comercio Exterior de Argentina y al Banco del Sur, pero todo indica
que el principal financiador de la “IIRSA del siglo XXI” será el Banco Nacional
de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES).
Imperialismo brasilero
El Estado de Brasil alienta la internacionalización del
capital privado y las inversiones brasileras en los países de la región con el
objetivo de “crear flujos de comercio” y asumir un papel más importante en el
mercado mundial, señala Lia Valls Pereira, economista de la Fundación Getulio
Vargas. El gobierno fortalece a las grandes empresas nacionales para que actúen
como multinacionales regionales a fin de tener “el monopolio de los mercados
latinoamericanos y el acceso a los recursos naturales de esos países”, afirma
Guilherme Carvalho de la ONG Fase-Amazonia.
El proceso de internacionalización de las empresas brasileras
comenzó en 1970, cuando la dictadura militar impulsó la edificación de megaobras
de infraestructura e incubó conglomerados privados que prosperaron con el
dinero del BNDES y la ayuda directa de la diplomacia brasilera.
El BNDES “se hizo más conocido como financiador de grandes
proyectos de infraestructura en América Latina (condicionados a la
participación de constructoras brasileñas o a la compra de bienes y servicios)
a través de lo que hacemos en pro de las exportaciones brasileñas”, precisó a
la AFP Luciane Machado, superintendenta de comercio exterior del banco. [2]
El ex presidente Lula da Silva negoció personalmente
contratos de construcción de hidroeléctricas en Venezuela y Colombia; grandes
obras como el metro de Caracas, y puertos, autopistas, represas y petroquímicas
en Bolivia, Cuba, Nicaragua y Perú. [3]
Con semejante respaldo, las actividades de las constructoras
brasileñas en ALC y África experimentaron un crecimiento de 544% en los últimos
10 años. Actualmente, Odebrecht, Andrade Gutierrez, Queiroz Galvão, OAS y
Camargo Corrêa construyen en por lo menos 16 países de América Latina.
Odebrecht ha realizado obras de ingeniería en unos 20 países y está presente en
Angola, Mozambique y Liberia. [4]
Según la investigadora Ana Saggioro Garcia, las acciones de
las empresas brasileras en el exterior están íntimamente ligadas a las
políticas públicas del Estado de Brasil. Se trata de “una alianza entre empresa
y Estado para la realización de proyectos, en el marco de un proyecto de
desarrollo específico, y contra las poblaciones locales que viven y trabajan en
el territorio”. (BBC Brasil) Saggioro Garcia identifica diferencias
sustanciales entre la instalación de una industria brasilera en el exterior y
la construcción de represas, carreteras y otras obras de infraestructura que
“transforman territorios y vidas…”. “Es un combate entre actores desiguales”,
apunta la investigadora y pone como ejemplo el caso boliviano.
Desde que llegó al poder, Evo Morales siempre defendió un
proyecto de “retorno al campo” fundamentado en las pequeñas comunidades, pero
se vio obligado a aliarse con Brasil y ceder a un proyecto más orientado al
“desarrollo”.
El común denominador de los proyectos de “desarrollo”
brasileros en Bolivia y en otros países es que están diseñados expresamente
para satisfacer las necesidades de la industria privada brasilera. No toman en
cuenta las necesidades del mercado nacional ni los altos costos socioambientales
para las poblaciones locales.
“No vengas a colonizar”
La misión principal del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea
brasileñas en los próximos 20 años será defender las fuentes energéticas
halladas en Amazonía y en el espacio marítimo nacional, expuso el jefe del
Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas general José Carlos de Nardi, en
el segundo Seminario Estrategia Nacional de Defensa celebrado este 15 de
febrero en Brasilia. (Agencia Cámara de Noticias).
De Nardi precisó que la Marina modernizará su poder naval y
construirá submarios para el monitoreo y control de las aguas jurisdiccionales
de la llamada Amazonía Azul brasileña, que alberga recursos petrolíferos. El
plan contempla la disminución de brigadas en el Sureste y Sur; la implantación
de la segunda Escuadra en el Norte y el Noreste, y la creación de nuevas
brigadas para monitorear las fronteras. La Estrategia Nacional de Defensa
Aeronáutica prevé la producción de aeronaves KC-390 por la Empresa Brasileña de
Aeronáutica, y el desplazamiento de aviones cazas hacia la Amazonía.
Es necesario que la Unasur proteja la biodiversidad, los
alimentos, agua potable y otras riquezas de los países que la componen,
enfatizó el ministro de Defensa de Brasil Celso Amorim, tras considerar que en
las próximas décadas “podríamos ser afectados por guerras entre países de fuera
de la región en disputa por recursos naturales”.
Aron Berlinki, coordinador de Procesos Internacionales del
Instituto brasileño Vitae Civilis, considera que “Brasil tiene potencial para
mostrar en la Conferencia Río+20 que es posible conciliar el desarrollo y el
medio ambiente y políticas que compatibilicen la inclusión social y el
desarrollo limpio, con menos emisiones de gases efecto invernadero que los países
ricos. Pero aún hay una serie de dificultades prácticas para direccionar la
actividad económica en un sentido más sostenible… y corregir algunas
“distorsiones graves de la política energética”, como por ejemplo la posible
flexibilización de las leyes ambientales previstas en el Código Forestal, y la
decisión de seguir invirtiendo en grandes proyectos hidroeléctricos, en
detrimento de otras energías renovables.
Varios analistas creen que la potencia sudamericana utilizará
a la Unasur y al Mercosur como instrumentos para consolidar su liderazgo
regional. El presidente del Uruguay José Pepe Mujica advirtió recientemente a
Brasil que si de verdad pretende ganarse la confianza de sus vecinos, debe
relacionarse con ellos de igual a igual y renunciar a todo afán de conquista.
En una entrevista con la revista Políticas, Mujica exhortó:
“Nosotros en cada instancia relativamente difícil podemos tener enemigos
exteriores, pero los peores enemigos somos nosotros mismos (...) En el caso del
Brasil, nosotros les dijimos bien lo que pensamos: la época de los ingleses
pasó. Si queremos unificar no vengas a colonizar, vení a asociarte, vení a
buscar aliado, vení a juntar barra, pero no vengas a apropiarte de todo”.
Notas:
[1]
Foster fue directora del Área de Gas y Energía y titular de la Petrobras Gas
S.A. (Gaspetro), miembro de los Consejos de Petrobras Transporte, de la
Petrobras Biocombustibles y de la Braskem, y presidenta de los Consejos de
Administración de la Transportadora Brasileña Gasoducto Bolivia-Brasil y de la
Transportadora Asociada de Gas. Es graduada en Ingeniería química de la
Universidad Federal Fluminense, y también posee un posgrado en Ingeniería
Nuclear de la Universidad Federal de Río de Janeiro.
[2]
Entre 2001 y 2010, los financiamientos del BNDES para construcciones brasileras
en el exterior registraron un alza aproximada de 560%, saltando de 194,5
millones a 1,3 billones de dólares. Entre enero y junio de 2011 los desembolsos
sumaron 776 millones de dólares. Los préstamos del BNDES en ALC aumentaron más
de siete veces en casi una década, 80% para infraestructura y 20% para
importación /exportación de productos brasileños.
[3]
Datos del Tribunal Superior Electoral (TSE) confirman que las constructoras son
las mayores financiadoras de las campañas electorales del Partido de los Trabajadores.
En las elecciones de 2006 las donaciones llegaron a R$22,5 millones y Camargo
Corrêa donó R$6,5 millones. Para la campaña de Dilma aportaron R$37 millones,
Camargo Corrêa puso R$8,5 millones.
[4]Según
Boston Consulting Group (BCG), hay 100 multinacionales con sede en ocho países
latinoamericanos: 34 en Brasil, 28 en México, 21 en Chile, siete en Argentina,
cinco en Colombia y tres en Perú. A fines de 2009, las 30 principales
multinacionales brasileras poseían cerca de 90 billones de dólares en activos
en el exterior y empleaban a cerca de 200 mil personas en otros países. Apenas
nueve empresas contaban con activos internacionales superiores al billón de dólares
y otras 10 con más de 100 millones de dólares. En total, sus inversiones
directas en el exterior bordeaban los 160 billones de dólares.
Con información de BBC Brasil, Folha, O Globo, Andina,
Reuters, Prensa Latina, La Jornada, Plataformabndes, Valor
Econômico, www.maisdemocracia.blogspot.com
y http://m.estadao.com.br
Mapa que señala el
Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como Mar Territorial mediante el Decreto
Presidencial No 1152 del 09 de Julio de 1968.
Nota
del editor del blog: Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se
deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del
río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación
sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.
Territorios
estos sobre los cuales el gobierno Venezolano en representación de la Nación
venezolana se reservo sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba
en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana .
“...por
lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa
al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad
internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía
territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado
río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual
Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el
nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste
desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”
Mapa que señala el
Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como Mar Territorial mediante el Decreto Presidencial
No 1152 del 09 de Julio de 1968.
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