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lunes, 26 de junio de 2017

Entrevista a Sylvie Petter entre los Yanomamis, en el corazón de la Amazonia brasileña





“Reforzar la conciencia crítica indígena”

Sergio Ferrari
Rebelión

Luego de 6 años y medio de vivir en la Amazonia brasilera y de trabajar con las comunidades autóctonas Yanomami, Sylvie Petter inició en abril del año en curso una nueva etapa de su trabajo al servicio de la organización local Secoya que tiene su sede en Manaos. Como cooper-actriz de E-CHANGER y con el apoyo de la organización solidaria helvética Novo Movimento, la enfermera suiza seguirá impulsando-reforzando-coordinando el Programa de Educación en Salud en el periodo 2017-2018.


“Un proyecto que en esta nueva fase es más desafiante y exigente que nunca”, enfatiza Sylvie Petter. No solo se trata de mejorar la prevención de la población autóctona en el área de la salud sino también de dar un salto hacia adelante en la formación política de la misma. Es decir, promover una mayor apropiación de las comunidades de su lucha a favor de la salud y un espíritu más crítico. Reforzar las sinergias y la integración de dichas comunidades en iniciativas más globales de los pueblos indígenas a nivel regional y nacional.
Desafíos mayores dado el escenario geográfico condicionado por las distancias enormes. Para llegar a los municipios más cercanos donde trabaja la SECOYA, es necesario un día entero de navegación en un gran barco por el Río Negro. Santa Isabel do Rio Negro, municipalidad donde se sitúa la sede operativa, está a tres días de barco. Y luego, varios días con embarcaciones más pequeñas para llegar a una quincena de comunidades. El pueblo Yanomami, al que apoyamos, totaliza 26.600 personas distribuidas en una superficie igual al doble de Suiza, explica Sylvie Petter iniciando esta entrevista exclusiva.


Sylvie Petter entre los yanomami de la Amazonia
(Fuente: SECOYA)

Sergio Ferrari.- Luego de estos años de vivir en Manaos y de viajar permanentemente a las comunidades, ¿qué es lo que la motiva para continuar en este proyecto?
Sylvie Petter.- Hay varias razones. La primera, el deterioro evidente de la situación global de Brasil a partir del golpe institucional y de la llegada al Gobierno del actual presidente Michel Temer en mayo del 2016. La situación de los yanomamis, en el plano de la salud, por ejemplo, transita una degradación acelerada. Y aunque antes no era óptima, ahora es desastrosa. La tasa de mortalidad aumenta rápidamente. Otro argumento para continuar con el trabajo en la Amazonia, es que mi organización coparte, la SECOYA no está totalmente estabilizada, y se confronta a una fragilidad objetiva. En algún momento, el año pasado, existieron incluso dudas sobre si se podría continuar a existir. Y por último, en el plano personal: es difícil desentenderse de esta situación y regresar a vivir a Suiza en un momento, justamente, en que las necesidades de la población yanomami son mayores.

Comunidades fragilizadas

Sergio Ferrari.- Se refiere a un retroceso acelerado de la situación de las comunidades yanomami desde que se produjo el golpe institucional…
Sylvie Petter.- A nivel de salud es objetivo. Crecen las epidemias, se multiplica la mortalidad. Por ejemplo, a nivel infantil, diversos estudios indican que en tierra Yanomami es 7 veces mayor que la media nacional. Así mismo, el impacto de la malaria llega a niveles inimaginables apenas algunos años atrás. Las medidas positivas que se habían dado para prevenirla no fueron retomadas por el actual Gobierno.

Sergio Ferrari.- ¿La población autóctona está ahora más fragilizada?
Sylvie Petter.- En efecto. Se constata una mayor vulnerabilidad, sobre todo en cuanto a los derechos a la salud y a la educación; en cuanto a la demarcación de las tierras y territorios indígenas etc. Un ejemplo significativo: a la Fundación Nacional del Indígena (FUNAI), que es el ente que debe velar por los pueblos autóctonos, se le cortó un 40% su presupuesto que ya se venía reduciendo desde el 2009 en adelante. Todo esto agravado por el Proyecto de Modificación Constitucional 55 que busca congelar los gastos públicos para los próximos 20 años. La nominación del pastor evangélico Antônio Fernandes Toninho Costa a la presidencia de la FUNAI y de un general del ejército a la cabeza del sector de promoción de desarrollo responde a los intereses de la bancada ruralista del parlamento (grandes propietarios rurales) y su objetivo de obstruir las vías legales para el reconocimiento de las tierras indígenas.  Lo que refuerza el programa de aceleración de crecimiento (PAC) en la Amazonia, es decir los mega proyectos que no tienen en cuenta la sustentabilidad ecológica y social. Todo esto en detrimento de la población autóctona.

Defender los derechos adquiridos

Sergio Ferrari.- ¿Cuáles son los ejes del trabajo en el área salud?
Sylvie Petter.- La promoción de la salud de parte de los agentes multiplicadores Yanomami, busca disminuir la malnutrición infantil integrando actores de las propias comunidades -maestros, líderes, mujeres. Así como la valorización de las formas tradicionales de gestión del territorio y soberanía alimentaria. Promover medidas de limpieza comunitaria y la implementación de sistemas de purificación del agua. Intentamos también reforzar las capacidades de las comunidades a defender sus derechos de salud, al acceso al agua potable y a exigir políticas públicas que respeten su cultura y derechos en tanto pueblo originario.

Sergio Ferrari.- ¿Y en cuanto a las prioridades de la SECOYA para los próximos años?
Sylvie Petter.- La situación actual nos fuerza a un objetivo esencial: hacer todo lo posible para que los indígenas no pierdan los derechos adquiridos. Los nuevos proyectos van en la dirección de reforzar la conciencia crítica de los Yanomami; formar agentes multiplicadores interculturales para la defensa de sus derechos y reforzar las redes con diversos actores. Más que todo un trabajo de desarrollo de la conciencia política en el sentido más amplio del término. Los últimos años fuimos actores y testigos. Quisiéramos en el futuro próximo acompañar a las comunidades en su lucha, su denuncia y sus pasos para integrarse más activamente en el movimiento indígena a nivel nacional.

Sergio Ferrari.- ¿La principal razón de esa débil conciencia?
Sylvie Petter.- A diferencia de otros pueblos indígenas que tienen contacto desde hace 300 o incluso 400 años, las relaciones de los Yanomamis con la sociedad brasilera son relativamente recientes, de no más de 60 años. Trabajamos incluso con una comunidad que viene de Venezuela y que no hace ni 3 años que se ha abierto al contacto. Eso influye para que sean influenciables a los diversos juegos políticos y tengan problemas para tomar decisiones consensuales y coherentes. Fundamentalmente por falta de conocimiento y comprensión de lo que está en juego y por no conocer el funcionamiento de las instituciones y del poder público. Además, en la cultura yanomami es difícil tener la visión de la unión de todo el pueblo. Son poblaciones y clanes que funcionan como núcleos separados.

Sergio Ferrari.- ¿Luego de más de 6 años de trabajo en ese medio, se constatan avances en el área de salud?
Sylvie Petter.- Hemos avanzado mucho en la prevención. Lo que es limpieza ambiental; lo que se refiere a la purificación del agua. Hemos logrado instalar sistemas de tratamiento de agua con buenos resultados. Y los agentes indígenas de salud han integrado que la prevención es más importante que la mera distribución de medicamentos. Se ve una evolución en la conciencia de confrontar los factores que producen las enfermedades. Sin embargo, se vuelve a agravar el impacto de la malaria, sin que las autoridades respondan a la gravedad de la situación. Eso va más más allá de lo que podamos aportar nosotros desde la SECOYA.

Dos mundos, dos conceptos del tiempo

Sergio Ferrari.- Si tuviera que identificar su principal frustración, o limitación personal ….
Sylvie Petter.- Lo que más me golpea es la concepción diferente del tiempo. En la cultura yanomami existe solo el presente. No es siempre fácil para mí vivir el día al día. Incluso no es fácil, a veces, promover los programas de prevención, que incorporan el hoy y el mañana, sin olvidar lo que se vivía ayer. Hice un paso delante de aprendizaje en los viajes al terreno. Partimos, pero no sabemos cuándo llegamos. Todo puede cambiar de un momento a otro, sea por condiciones climáticas, por cuestiones técnicas de las embarcaciones, por razones logísticas. Es esencial aprender a aceptar eso como realidad; sin estresarse porque el estrés, en esa realidad, no aporta nada.

Sergio Ferrari.- En este contexto cultural tan particular, y en un marco político como el que atraviesa Brasil, ¿cuál es el rol, cuáles son las prioridades de la cooperación y la solidaridad?
Sylvie Petter.- La solidaridad es esencial, sobre todo en este momento políticamente tan difícil. En el mundo de la cooperación, en el norte, la tendencia es exigir a las contrapartes en el sur objetivos muy claros y la medición de resultados, los impactos cuantificables etc. No siempre en el trabajo con las comunidades indígenas podemos responder a esas exigencias de medida de impacto. Por eso debe desarrollarse un paradigma de cooperación realmente solidario y comprensivo. Que comprenda que nuestro rol es el de acompañar el camino de los Yanomami, a sus ritmos. Incluso aceptar que las comunidades pueden a veces tomar decisiones que nos pueden llamar la atención o con las que no estamos de acuerdo. Debemos aceptar el derecho que tienen al error. El derecho a buscarse. Estamos con ellos acompañando y debemos responderles cuando nos solicitan una opinión u orientación. Pero no es aceptable imponer nuestras miradas que son culturalmente diferentes. No cabe, tampoco, diseñar proyectos que son el resultado de nuestros análisis teóricos en tanto europeos. Para ser solidarios debemos apropiarnos y vivir muy a fondo la verdadera esencia de la interculturalidad. Y respetar profundamente, por ejemplo, las diferencias conceptuales en las nociones del tiempo…

* realizada en colaboración con E-CHANGER, ONG suiza de cooperación solidaria, y Novo Movimento, organización helvética de solidaridad con los movimientos sociales brasileros.



Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Investigarán muerte de dos indígenas yanomamis en Amazonas



Fuente: GV / con    01-06-2017 10:12AM

Referencial
1
El Ministerio Público comisionó al fiscal 1º del estado Amazonas, Jhornan Hurtado, para investigar la muerte de dos hombres de la comunidad indígena yanomami, cuyos cuerpos fueron localizados el miércoles 31 de mayo en la comunidad cacique Manuare, municipio Atures, capital de esa entidad federal.

En tal sentido, el fiscal del caso coordina las experticias y diligencias de investigación que actualmente ejecutan los funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, orientadas a determinar las responsabilidades penales derivadas de este hecho.

(Lea también: Mataron a juez Nelson Moncada Gómez por intentar evadir una barricada en El Paraíso)


De acuerdo con la información preliminar alrededor de la medianoche del citado día, habitantes de la comunidad hallaron los cadáveres, quienes presentaban heridas producidas por arma blanca.

Entre los Yanomamis, en el corazón de la Amazonia brasilera




Por Sergio Ferrari * | Radio La Primerísima. | 1 junio del 2017

Luego de 6 años y medio de vivir en la Amazonia brasilera y de trabajar con las comunidades autóctonas Yanomami, Sylvie Petter inició en abril del año en curso una nueva etapa de su trabajo al servicio de la organización local Secoya que tiene su sede en Manaos. Como cooper-actriz de E-CHANGER y con el apoyo de la organización solidaria helvética Novo Movimento, la enfermera suiza seguirá impulsando-reforzando-coordinando el Programa de Educación en Salud en el periodo 2017-2018.

"Un proyecto que en esta nueva fase es más desafiante y exigente que nunca", enfatiza Sylvie Petter. No solo se trata de mejorar la prevención de la población autóctona en el área de la salud sino también de dar un salto hacia adelante en la formación política de la misma. Es decir, promover una mayor apropiación de las comunidades de su lucha a favor de la salud y un espíritu más crítico. Reforzar las sinergias y la integración de dichas comunidades en iniciativas más globales de los pueblos indígenas a nivel regional y nacional.
Desafíos mayores dado el escenario geográfico condicionado por las distancias enormes. Para llegar a los municipios más cercanos donde trabaja la SECOYA, es necesario un día entero de navegación en un gran barco por el Río Negro. Santa Isabel do Rio Negro, municipalidad donde se sitúa la sede operativa, está a tres días de barco. Y luego, varios días con embarcaciones más pequeñas para llegar a una quincena de comunidades. El pueblo Yanomami, al que apoyamos, totaliza 26.600 personas distribuidas en una superficie igual al doble de Suiza, explica Sylvie Petter iniciando esta entrevista exclusiva.

P: Luego de estos años de vivir en Manaos y de viajar permanentemente a las comunidades, ¿qué es lo que la motiva para continuar en este proyecto?
Hay varias razones. La primera, el deterioro evidente de la situación global de Brasil a partir del golpe institucional y de la llegada al Gobierno del actual presidente Michel Temer en mayo del 2016. La situación de los yanomamis, en el plano de la salud, por ejemplo, transita una degradación acelerada. Y aunque antes no era óptima, ahora es desastrosa. La tasa de mortalidad aumenta rápidamente. Otro argumento para continuar con el trabajo en la Amazonia, es que mi organización coparte, la SECOYA no está totalmente estabilizada, y se confronta a una fragilidad objetiva. En algún momento, el año pasado, existieron incluso dudas sobre si se podría continuar a existir. Y por último, en el plano personal: es difícil desentenderse de esta situación y regresar a vivir a Suiza en un momento, justamente, en que las necesidades de la población yanomami son mayores.

Comunidades fragilizadas

P: Se refiere a un retroceso acelerado de la situación de las comunidades yanomami desde que se produjo el golpe institucional...
A nivel de salud es objetivo. Crecen las epidemias, se multiplica la mortalidad. Por ejemplo, a nivel infantil, diversos estudios indican que en tierra Yanomami es 7 veces mayor que la media nacional. Así mismo, el impacto de la malaria llega a niveles inimaginables apenas algunos años atrás. Las medidas positivas que se habían dado para prevenirla no fueron retomadas por el actual Gobierno.

P: ¿La población autóctona está ahora más fragilizada?
En efecto. Se constata una mayor vulnerabilidad, sobre todo en cuanto a los derechos a la salud y a la educación; en cuanto a la demarcación de las tierras y territorios indígenas etc. Un ejemplo significativo: a la Fundación Nacional del Indígena (FUNAI), que es el ente que debe velar por los pueblos autóctonos, se le cortó un 40% su presupuesto que ya se venía reduciendo desde el 2009 en adelante. Todo esto agravado por el Proyecto de Modificación Constitucional 55 que busca congelar los gastos públicos para los próximos 20 años. La nominación del pastor evangélico Antônio Fernandes Toninho Costa a la presidencia de la FUNAI y de un general del ejército a la cabeza del sector de promoción de desarrollo responde a los intereses de la bancada ruralista del parlamento (grandes propietarios rurales) y su objetivo de obstruir las vías legales para el reconocimiento de las tierras indígenas.  Lo que refuerza el programa de aceleración de crecimiento (PAC) en la Amazonia, es decir los mega proyectos que no tienen en cuenta la sustentabilidad ecológica y social. Todo esto en detrimento de la población autóctona.

Defender los derechos adquiridos

P: ¿Cuáles son los ejes del trabajo en el área salud?
La promoción de la salud de parte de los agentes multiplicadores Yanomami, busca disminuir la malnutrición infantil integrando actores de las propias comunidades -maestros, líderes, mujeres. Así como la valorización de las formas tradicionales de gestión del territorio y soberanía alimentaria. Promover medidas de limpieza comunitaria y la implementación de sistemas de purificación del agua. Intentamos también reforzar las capacidades de las comunidades a defender sus derechos de salud, al acceso al agua potable y a exigir políticas públicas que respeten su cultura y derechos en tanto pueblo originario.

P: ¿Y en cuanto a las prioridades de la SECOYA para los próximos años?
La situación actual nos fuerza a un objetivo esencial: hacer todo lo posible para que los indígenas no pierdan los derechos adquiridos. Los nuevos proyectos van en la dirección de reforzar la conciencia crítica de los Yanomami; formar agentes multiplicadores interculturales para la defensa de sus derechos y reforzar las redes con diversos actores. Más que todo un trabajo de desarrollo de la conciencia política en el sentido más amplio del término. Los últimos años fuimos actores y testigos. Quisiéramos en el futuro próximo acompañar a las comunidades en su lucha, su denuncia y sus pasos para integrarse más activamente en el movimiento indígena a nivel nacional.

P: ¿La principal razón de esa débil conciencia?
A diferencia de otros pueblos indígenas que tienen contacto desde hace 300 o incluso 400 años, las relaciones de los Yanomamis con la sociedad brasilera son relativamente recientes, de no más de 60 años. Trabajamos incluso con una comunidad que viene de Venezuela y que no hace ni 3 años que se ha abierto al contacto. Eso influye para que sean influenciables a los diversos juegos políticos y tengan problemas para tomar decisiones consensuales y coherentes. Fundamentalmente por falta de conocimiento y comprensión de lo que está en juego y por no conocer el funcionamiento de las instituciones y del poder público. Además, en la cultura yanomami es difícil tener la visión de la unión de todo el pueblo. Son poblaciones y clanes que funcionan como núcleos separados.

P: ¿Luego de más de 6 años de trabajo en ese medio, se constatan avances en el área de salud?
Hemos avanzado mucho en la prevención. Lo que es limpieza ambiental; lo que se refiere a la purificación del agua. Hemos logrado instalar sistemas de tratamiento de agua con buenos resultados. Y los agentes indígenas de salud han integrado que la prevención es más importante que la mera distribución de medicamentos. Se ve una evolución en la conciencia de confrontar los factores que producen las enfermedades. Sin embargo, se vuelve a agravar el impacto de la malaria, sin que las autoridades respondan a la gravedad de la situación. Eso va más más allá de lo que podamos aportar nosotros desde la SECOYA.

Dos mundos, dos conceptos del tiempo

P: Si tuviera que identificar su principal frustración, o limitación personal ....
Lo que más me golpea es la concepción diferente del tiempo. En la cultura yanomami existe solo el presente. No es siempre fácil para mí vivir el día al día. Incluso no es fácil, a veces, promover los programas de prevención, que incorporan el hoy y el mañana, sin olvidar lo que se vivía ayer. Hice un paso delante de aprendizaje en los viajes al terreno. Partimos, pero no sabemos cuándo llegamos. Todo puede cambiar de un momento a otro, sea por condiciones climáticas, por cuestiones técnicas de las embarcaciones, por razones logísticas. Es esencial aprender a aceptar eso como realidad; sin estresarse porque el estrés, en esa realidad, no aporta nada.

P En este contexto cultural tan particular, y en un marco político como el que atraviesa Brasil, ¿cuál es el rol, cuáles son las prioridades de la cooperación y la solidaridad?
La solidaridad es esencial, sobre todo en este momento políticamente tan difícil. En el mundo de la cooperación, en el norte, la tendencia es exigir a las contrapartes en el sur objetivos muy claros y la medición de resultados, los impactos cuantificables etc. No siempre en el trabajo con las comunidades indígenas podemos responder a esas exigencias de medida de impacto. Por eso debe desarrollarse un paradigma de cooperación realmente solidario y comprensivo. Que comprenda que nuestro rol es el de acompañar el camino de los Yanomami, a sus ritmos. Incluso aceptar que las comunidades pueden a veces tomar decisiones que nos pueden llamar la atención o con las que no estamos de acuerdo. Debemos aceptar el derecho que tienen al error. El derecho a buscarse. Estamos con ellos acompañando y debemos responderles cuando nos solicitan una opinión u orientación. Pero no es aceptable imponer nuestras miradas que son culturalmente diferentes. No cabe, tampoco, diseñar proyectos que son el resultado de nuestros análisis teóricos en tanto europeos. Para ser solidarios debemos apropiarnos y vivir muy a fondo la verdadera esencia de la interculturalidad. Y respetar profundamente, por ejemplo, las diferencias conceptuales en las nociones del tiempo...

* en colaboración con E-CHANGER, ONG suiza de cooperación solidaria y Novo Movimento, organización helvética de solidaridad con los movimientos sociales brasileros



domingo, 11 de diciembre de 2016

LAS INSÓLITAS IMÁGENES DE UNA TRIBU BRASILEÑA AVIVAN LOS LLAMAMIENTOS A PROTEGERLAS





Estructura circular Yanomami


@ GUILHERME GNIPPER TREVISAN/HUTUKARA
La difusión de unas espectaculares imágenes de una aldea indígena, que no ha tenido contacto con el mundo exterior, situado en el norte del Amazonas, en Brasil, han provocado la reacción de numerosos jefes de otras tribus y de abogados especializados den derechos humanos reclamando la intervención del gobierno para proteger el asentamiento de los buscadores de oro ilegales.




Puedes ver todas las fotografías aquí



Las fotografías aéreas muestran a los habitantes de la aldea reunidos en el centro de una estructura circular tradicional dentro del territorio indígena Yanomami, una reserva montañosa muy extensa y con múltiples ríos situada en la frontera con Venezuela.

Las imágenes se tomaron a mediados de septiembre por los funcionarios de la Fundação Nacional do Índio (FUNAI), la agencia responsable de los asuntos indígenas de Brasil, durante un vuelo de control sobre la reserva en el transcurso de una operación conjunta de la policía y las tropas del ejército para despejar una zona llena de mineros ilegales dedicados a extraer oro. Hace cuatro años, y también durante un vuelo de reconocimiento, fueron divisados estos mismos Yanomamis en un asentamiento alejado del actual y que abandonaron al poco tiempo. Los funcionarios han creído desde entonces que habían desaparecido.Conocidos como Moxihatetema, estos indígenas siempre han evitado el contacto con extraños, incluso con otras comunidades Yanomami.



Una supervivencia amenazada

Los funcionarios cuentan que sintieron tanta intriga como miedo durante el vuelo de reconocimiento en el que descubrieron la estructura comunitaria – diseñada de una manera que deja de usarse por aquellos Yanomami que tienen contacto con la civilización. “Es increíble que parezca irles tan bien”, declaraba para National Geographic Guilherme Gnipper, el funcionario que sacó las fotos, en una entrevista telefónica desde su casa en Boa Vista, capital del estado de Roraima en el norte del Amazonas. “Tienen huertos enormes y todos parecen estar sanos. Sin embargo la amenaza de los buscadores de oro cada vez está más cerca”.

Gnipper cuenta que los nativos no mostraron miedo ni intentaron esconderse de la avioneta. Al contrario que otras comunidades de las llamadas “tribus sin contacto con el exterior” que han sido fotografiadas últimamente, en la aldea de los Moxihatetema no parece haber ningún producto industrial -como cazos de aluminio, machetes de acero o telas. “No vimos productos manufacturados de ningún tipo”, afirma Gnipper. “Nada hecho de metal. Viven bien completamente aislados. Fue como un viaje en el tiempo”.

Pero el aislamiento podría acabar pronto y, tanto funcionarios como líderes indígenas temen que podría acabar muy mal.

“Me preocupan mucho mis hermanos los Moxihatetema”, declara Davi Kopenawa, chamán y presidente de la asociación Hutukara Yanomami, que representa a los aproximadamente 22.000 Yanomamis que viven en los límites de la reserva brasileña. (Otros 16.000 nativos viven en una zona protegida adyacente, en la parte venezolana de la frontera).



Escasez de presupuestos para su protección

Los funcionarios de FUNAI y los abogados especializados en derechos de los indígenas afirman que tienen razón al tener miedo. El presupuesto para la FUNAI se ha reducido en un tercio bajo el nuevo gobierno conservador brasileño del presidente Michel Temer. Los agentes encargados de proteger la reserva Yanonami, que tiene el mismo tamaño que Portugal, están trabajando con un presupuesto muy reducido y se encuentran desbordados por los casi 5.000 buscadores de oro ilegales que operan en el territorio.

La explotación minera ha aumentado radicalmente en los últimos meses, y los mineros llegan no sólo por la amplia red de ríos existente en el territorio, sino también en avionetas clandestinas. En su esfuerzo por reprimir la invasión, FUNAI se ha unido a un pequeño contingente de tropas del ejército y de la policía militar del estado. Fuentes del gobierno cifran en miles los buscadores que han sido expulsados de la reserva desde que empezó la operación en octubre.

Se ha descubierto una mina de oro a apenas 28 kilómetros de la aldea, afirma Kopenawa. Ese campamento está abastecido por una avioneta, lo que dificulta los esfuerzos por desmantelarlo y echar a los mineros. Incluso un contacto pacífico con la aldea podría desencadenar el desastre, cuenta, provocándoles la muerte por al entrar en contacto con enfermedades para las que las comunidades que viven aisladas no están inmunizadas. “Si los mineros llegan a su aldea, les contaminarán con enfermedades de blancos”.



Políticos y empresarios, cómplices de los mineros ilegales

El gobierno brasileño consolidó el Territorio Yanomami Indígena unos meses antes de la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992. En aquel momento, el ejército, apoyado por las fuerzas aéreas, puso mucho empeño en despejar la región de mineros ilegales. Sin embargo poco a poco los buscadores han ido adentrándose de nuevo en el territorio, en ocasiones apoyados por políticos y empresarios.

“Cuando expulsan a los mineros no están atacando la verdadera raíz del problema, que son los políticos locales y algunos empresarios”, afirma Fiona Watson, una activista del movimiento global por los derechos de los pueblos indígenas, Survival International. Esta organización ha estado haciendo grandes esfuerzos por promover la protección de las tribus aisladas del Amazonas. “Las tribus aisladas como la de la fotografía son muy vulnerables. Estar tan cerca de las minas de oro les pone en riesgo. El gobierno brasileño tiene el deber constitucional de protegerles”.

Además de suponer una amenaza violenta y de contagio de enfermedades, la explotación minera está contaminando los ríos de mercurio. Este componente, muy utilizado para separar el oro de los sedimentos, se acumula en el interior de los peces, suponiendo un serio riesgo sanitario para los indígenas que viven en los aledaños de los ríos, ya que dependen de lo que pescan como fuente de proteína.



"Polémica Yanomami"

Los Yanomami adquirieron importancia internacional al comienzo del nuevo milenio, cuando algunos científicos occidentales fueron acusados de cometer irregularidades durante su estancia de investigación con la tribu. Conocida como la “Polémica Yanomami”, el embrollo sacudió el campo de la antropología, creando rivalidades profesionales y discusiones sobre si estos investigadores estaban usando la tribu a modo de soporte para avanzar en sus carreras.

"El gobierno brasileño - la FUNAI, la Policía Federal, y el ejército brasileño - tiene que expulsar de inmediato a los mineros de la zona protegida de los Yanomamis", exigía Kopenawa. "El mundo debería decirle al gobierno brasileño que proteja a los Yanomami y expulse a los buscadores. Es lo que los Yanomami queremos".



Descubre más fotos de los Yanomami viendo esta galería


domingo, 16 de octubre de 2016

Lanzan videojuego sobre etnia de la amazonia venezolana



PL |  viernes, 14 oct 2016  19:02

Imagen del videojuego 'Iwariwë'. Foto tomada del sitio web fundacite-amazonas.gob.ve


Caracas. Venezuela continúa trabajando por la integración de las comunidades indígenas a la sociedad y un ejemplo es el videojuego Iwariwë, primero de su tipo en el país, destacan hoy medios informativos del país.

El mismo fue lanzado oficialmente en el marco de la conmemoración del Día de la Resistencia Indígena, como una contribución a la preservación y transmisión de la historia y cosmovisión del pueblo yanomami de la región amazónica.

Según Radio Nacional de Venezuela, el proyecto se programó totalmente con Software Libre y aborda la leyenda yanomami Iwariwë (el dueño del fuego).

Según la emisora, fue desarrollado por la Unidad Territorial Fundacite Amazonas, ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia, Tecnología y es la primera versión de una serie de videojuegos que ahondará en la cultura de las etnias autóctonas de la amazonia venezolana.

El coordinador de Desarrollo Tecnológico de Fundacite Amazonas, Jaime Mora, explicó que la iniciativa tiene dos objetivos: enfrentar los procesos de transculturización a los que están sometidos los pueblos indígenas y dar a conocer su cultura a través de las tecnologías libres.

Para desarrollarlo, unieron esfuerzos varios expertos en animación, diseño gráfico, programadores, cultores y traductores yanomami, que dieron vida a la historia y los personajes, añadió.

Explicó que está disponible en tres idiomas indígenas (yanomami, kurripako y piaroa) y en castellano y portugués.

“El juego aborda historias muy interesantes pero poco conocidas de la cultura yanomami. Tenemos la leyenda de Iwariwë o dueño del fuego, y luego Horonami. La primera nos permite conocer por qué los yanomamis beben las cenizas de sus muertos. Luego de fallecer un yanomami la persona es cremada y la población consume las cenizas de los huesos”, detalló.

Además, confirmó que en enero de 2017 iniciarán el diseño y puesta en escena de los juegos sobre otros dos pueblos indígenas, y la idea es desarrollarlo en cinco niveles.

El trabajo de Fundacite Amazonas no termina con Iwariwë -aseguró- pues tiene planificado incluir a los 21 comunidades del Amazonas en un proyecto de desarrollo planteado para los próximos cinco años.


lunes, 20 de julio de 2015

Operación brasileña contra la extracción ilegal de oro en tierras indígenas


Tomado de: 


Editado por europa press 27 de Mayo 2015 Edición en portugués ARGENTINA BRASIL COLOMBIA MÉXICO USA VENEZUELAMÁS PAISES POLÍTICAECONOMÍASOCIEDAD DEPORTESTRENDSMÉRICA CONTAMINACIÓN Y ENFERMEDADES Operación brasileña contra la extracción ilegal de oro en tierras indígenas Directorio: Brasil Federalismo Policía Rondônia Foto: JOSE MANUEL RIBEIRO / REUTERS Actualizado 09/05/2015 14:15:04 CET   Share on facebook 3   Share on twitter 10   Share on meneame ?   Share on linkedin 0 ...

Leer mas: 
http://www.notimerica.com/sociedad/noticia-operacion-brasilena-contra-extraccion-ilegal-oro-tierras-indigenas-20150509125935.html


(c) 2015 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.

martes, 14 de julio de 2015

Recordatorio: Yanomami tëpë urihipi wahã õni: Comunidades, Tierra y Hábitat Yanomami Brasil – Venezuela 2014









El Lunes, 27 de abril, 2015 21:49:49, Foro Antropolingüístico
Horonami Organización Yanomami y el Grupo de Trabajo Socioambiental de la Amazonía - Wataniba, invitan cordialmente a la presentación del mapa binacional:

Martes 28 de abril - 4:00 pm. - Galería de Arte Nacional
Miércoles 29 de abril - 10:30 am. - Escuela de Antropología - UCV

Por Horonami: Luis Shatiwe Ahiwei y Pancho Blanco
Por Wataniba: Darío Moreno, Germán Pirela y Aimé Tillett

Foro Antropolingüístico
Francia Medina

Departamento de Lingüística y Antropolingüística
Escuela de Antropología
Facultad de Ciencias Económicas y Sociales
Universidad Central de Venezuela
Los Chaguaramos, Caracas


viernes, 10 de julio de 2015

Detectan que genes de yanomamis resisten a tratamientos de antibióticos


Tomado de: 


Estos indígenas venezolanos tienen una cantidad sorprendente de gérmenes que plantean nuevas interrogantes para la Ciencia

Sorprende la variedad genética de los yanomami (Créditos: )
17-04-2015 03:15:00 p.m. | AP.- En un rincón remoto de la Amazonia venezolana, un grupo de científicos ha descubierto que miembros de una aldea aislada del mundo moderno tienen las colonias más diversas de bacterias jamás detectadas dentro del organismo humano.

El microbioma  -los billones de bacterias mayormente beneficiosas que conviven con los humanos- desempeña un papel crítico en el mantenimiento de la salud. El estudio publicado el viernes plantea interrogantes sorprendentes sobre la diversidad microbiana de nuestros antepasados, como si la dieta y el estilo de vida occidentales nos están privando de algunos que nos resultarían beneficiosos.

Lo más asombroso es que este grupo de indígenas yanomami tiene en su organismo genes con la capacidad de resistir el tratamiento con antibióticos, aunque los indígenas probablemente nunca fueron expuestos a medicamentos modernos.

Esta población aislada ofrece "una oportunidad única de atisbar con el microscopio nuestro pasado microbiano'', dijo el investigador José Clemente, profesor adjunto de Genética en la Escuela de Medicina Icahn en el Hospital Mount Sinai en Nueva York.

Los resultados refuerzan una teoría de que la disminución en la diversidad microbiana se asocia a enfermedades inmunológicas y metabólicas, como alergias, asma y diabetes, que están aumentando, dijo la autora principal del estudio, M. Gloria Domínguez Bello, del Centro Médico Langone de la New York University.

"El desafío es determinar cuáles son las bacterias importantes cuya función necesitamos para estar saludables'', afirmó.

Todo ser humano es portador de un grupo personalizado de microbios que viven en la nariz y la boca, la piel y los intestinos. Este zoológico biológico empieza a formarse en el nacimiento y varía dependiendo de dónde se vive, la dieta, si se ha dado a luz por cesárea o no y, por supuesto, la exposición a los antibióticos.

La mayor parte de lo que los científicos conocen acerca del microbioma humano proviene de estudios sobre estadounidenses, como el Proyecto del Microbioma Humano del gobierno de Estados Unidos, o de europeos. Pero cada vez más los científicos tratan de compararlos con poblaciones no occidentales, en especial las que mantienen estilos de vida tradicionales como los aislados yanomamis.

"Es un estudio fascinante'', dijo la Dra. Lita Proctor, de los Institutos Nacionales de Salud, que no participó en la investigación. ``Mientras más diverso el microbioma, son mayores las propiedades necesarias para el organismo que aportan esos microbios''.

Los yanomamis siguen viviendo como cazadores y recolectores en bosques y montañas en la frontera entre Venezuela y Brasil y como grupo son bastante bien conocidos. Pero la investigación reportada el viernes en la revista Science Advances se basó en una población yanomami anteriormente desconocida en las montañas del sur de Venezuela. Los investigadores dicen que no revelan el nombre del pueblo por motivos de privacidad pero indican que fue visitado por primera vez por una expedición médica venezolana en 2009, que recolectó muestras fecales, histológicas y de saliva de 34 pobladores.

Los científicos compararon el ADN bacterial de los indígenas con muestras de estadounidenses y hallaron que los microbiomas de estos últimos son 40% menos diversos. Los microbiomas de los yanomamis fueron también algo más diversos que las muestras de otras dos poblaciones indígenas con mayor exposición a la cultura occidental: los guahibos de Venezuela y comunidades rurales de Malaui en el sudeste de Africa.

Los yanomamis tenían algunas bacterias únicas con efectos beneficiosos para la salud, como para combatir la formación de cálculos renales, reportaron los expertos.



viernes, 3 de julio de 2015

yanomamis








Domingo 05 de abril del 2015 | 10:54

Investigadores tomaron muestras en los años entre 1960-1970 y la llevaron a Estados Unidos sin permiso de los jefes de la tribu.
Sangre de indígenas de la tribu yanomami de la Amazonia brasileña, extraída sin autorización por investigadores estadounidenses en los años 1960-70, acaba de ser devuelta a esta comunidad y fue enterrada en una localidad del norte de Brasil para honrar a los ancestros.

Un video difundido el domingo en el sitio G1 del grupo Globo muestra pasajes del ritual en el que los yanomamis —engalanados con plumas y pinturas corporales pero con guantes de látex— vierten la sangre de 2,693 frascos en un agujero cavado al pie de un pilar de su gran choza colectiva, la “yanoa”, donde viven más de 120 de estos indígenas en la frontera de Brasil y Venezuela.

La ceremonia, que duró algo más de tres horas, según G1, tuvo lugar el viernes en la retirada aldea de Piau, a una hora y media en avión de Boa Vista, la capital del estado de Roraima.

Había que rendirle homenaje a aquellos ancestros a los que se les extrajo sangre “sin el consentimiento” de los jefes yanomami de la época, explicó a G1 el chamán Davi Kopenawa, célebre portavoz de los yanomami. Treinta de esas personas, entre ellas el propio Kopenawa, están aún vivas, y quince estuvieron presentes en el ritual.
La sangre llegó de Estados Unidos el 26 de marzo tras un acuerdo entre la Universidad de Pensilvania, autoridades judiciales brasileñas y el Secretariado Brasileño de Cooperación Internacional.

Los yanomamis solicitaron en 2002 la devolución de la sangre al fiscal del estado de Roraima, fronterizo con Venezuela, país en el que un antropólogo y un genetista estadounidenses también extrajeron sangre a indígenas sin autorización.

Durante el mencionado ritual, los yanomamis lloraron en privado, explicó Davi Kopenawa. Los invitados —representantes de la justicia y del gobierno brasileños— pudieron asistir luego a la ceremonia en la que los “Pagés” (jefes espirituales aborígenes) inhalaron en una larga cerbatana el “yakoana”, un polvo elaborado con la savia de un árbol que permite entrar en contacto con los espíritus.

La vicefiscal general de la República, Deborah Duprat, consideró que fue “una victoria de los yanomamis, cuya lucha por repatriar la sangre ha sido infatigable”.


martes, 12 de mayo de 2015

Denuncian Yanomamis vía WhatsApp




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Escrito por  Agencia Reforma Publicado en Internacional Martes, 24 Marzo 2015 09:07
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Con una asistencia médica pertinente, antes de 2013 se habrían podido evitar mil 4 muertes, 446 de ellas de menores de cinco años.
Un indígena de un pueblo en medio de la selva amazónica brasileña, a dos horas en avionetas del pueblo más cercano, Boa Vista, realizaron una denuncia el viernes pasado vía WhatsApp.
"Soy Anselmo Yanomami, del Estado de Roraima, al norte del país. En nombre de mi pueblo Yanomami xirixana, Xiriana, Sanoma, quiero denunciar a la Secretaría Especial de la Salud Indígena.

"El pueblo Yanomami está muriendo por falta de asistencia médica. Son muertes causadas por enfermedades como la neumonía, la diarrea y la tuberculosis. El pueblo Yanomami pide auxilio. Ayúdanos a acercar esta situación a las autoridades de Brasil y del mundo", decía el mensaje.

La petición de socorro cruzó miles de kilómetros, sumándose a muchos de los gritos de auxilio que los Yanomami han hecho en los últimos años para alertar de la falta de asistencia sanitaria en sus tierras, situadas en la frontera con Venezuela, donde viven actualmente cerca de 25 mil indígenas.

A principios de este año, un grupo de ellos pintados de negro en señal de luto se dirigió hasta la sede de la Secretaría Especial de la Salud Indígena de Boa Vista para exigir la salida de la coordinadora del Distrito Sanitario Especial Indígena Yanomami.

"La sanidad sólo ha empeorado en los últimos cuatro años en nuestras tierras, y por eso estamos aquí exigiendo mejoras para nuestros hijos", declaró Junior Yanomami, uno de los líderes que acompañan a Anselmo en las reivindicaciones.

Ambos forman parte del Consejo del Distrito de Salud Yanomami y Ye'kuana , un grupo que analiza la situación sanitaria de 300 pueblos indígenas en la mayor reserva en todo el país, con 9.6 millones de hectáreas.

Anselmo narró, en una llamada telefónica con EL PAÍS, la situación actual. Durante este año, relató, 11 niños de entre uno y 10 años murieron en la zona por diarreas o vómitos. El último, un niño de 5 años, el pasado jueves.

Además, dos indígenas murieron este año por mordedura de serpiente, explicó, ya que no había antídotos disponibles en el centro de salud de la aldea.

"Nuestras comunidades están abandonadas, hay comunidades aisladas, sin ningún tipo de asistencia médica. Se ha reducido el número de profesionales sanitarios que dan asistencia a los pueblos, en los puestos de emergencias no hay equipos ni medicamentos suficientes", aseguró.

Los datos de Datasus, sistema del Ministerio de Sanidad que recopila información sanitaria de todo Brasil, muestran que hubo un aumento en las muertes por causas que se habrían podido evitar con vacunaciones, atención a embarazadas, ayuda en el parto y atención al recién nacido, así como diagnósticos y tratamientos adecuados.

La información anterior a 2013, la última disponibles según el Ministerio de Salud, muestran que en el Amazonas y Roraima, donde se concentran las tierras de los Yanomami, se habrían podido evitar mil 4 muertes, 446 de ellas de menores de cinco años.

Un aumento del 14 por ciento con respecto a 2012, cuando 881 indígenas murieron por las mismas causas (390 casos de menores de cinco años); y un aumento del 47 por ciento en comparación con 2011, cuando murieron 681 personas (247 niños de hasta cinco años de edad).

Mensaje de los Yanomami
En la población general de los dos Estados también aumentaron las muertes, pero a un ritmo mucho menor: 4.55 por ciento entre 2013 y 2012 y 7.35 por ciento entre 2013 y 2012.

En 2012, la tasa de mortalidad infantil de los pueblos indígenas en todo Brasil fue de 37.8 por cada mil nacidos vivos. En 2011, era de 32.2. En el caso de la población que no es indígena, la tasa es de 21 muertes por cada mil bebés nacidos vivos.

"Nuestra situación es crítica. Aquí en Roraima nos dicen que es culpa de Brasilia, que no envía el dinero suficiente. Llamamos a Brasilia y allí nos aseguran que envían el dinero y no llega, aseguran no saber lo que pasa. Pero el pueblo Yanomami está muriendo y necesitamos saber por qué esto sigue pasando", explicó Anselmo Yanomami.


viernes, 9 de enero de 2015

La extracción ilegal de oro pone en peligro a los yanomami en Brasil



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La riqueza mineral de la mayor reserva indígena en territorio brasileño atrae numerosos riesgos para la población de la zona

Una indígena yanomami en la reserva brasileña. / Afonso C. Lima Jr.
Un monomotor con dos funcionarios de la Fundación Nacional del Indígena (Funai) sobrevuela la Tierra Indígena Yanomami, en la Amazonía brasileña, cuando pasa por la aldea de los Moxihatetea, un grupo que vive aislado. Allí se llegaron a reunir hasta 80 indígenas, a los que el organismo vigila a distancia desde los años setenta. Pero ese día, el pasado 18 de diciembre, el lugar se encontraba vacío por segunda vez en un mes. El equipo no sabe qué le ha pasado al grupo, que ni siquiera mantiene contacto con los yanomami de otras aldeas, pero temen que hayan sido diezmados.

A 30 kilómetros de allí, en un claro del bosque, dos hombres empleaban una manguera de alta presión contra un barranco. Extraían oro. "Puede que los indígenas, que viven allí desde hace décadas, hayan huido. Pero nos preocupa, sobre todo, que hayan muerto por la acción de los buscadores de oro", afirma João Catalano, coordinador del Frente de Protección Etnoambiental Yanomami y Ye'kuana de la Funai.

Catalano teme que se produzca una nueva tragedia por la extracción intensiva de minerales, que ha regresado con fuerza a esta región de la Amazonía, en el Estado de Roraima (al noroeste de Brasil). En los años noventa, cientos de nativos murieron por la violencia y las enfermedades que genera esa actividad. La Funai estima que al menos 3.000 buscadores de oro actúan hoy en la tierra de los yanomami, un área de 9,6 millones de hectáreas, un territorio mayor que Portugal (9,1 millones de hectáreas). Se trata de la mayor reserva indígena del país, con 300 aldeas y 25.000 nativos que hablan cinco lenguas distintas.

Esta región de la Amazonía es una de las más ricas en oro del territorio brasileño, sostiene Crisnel Francisco Ramalho, presidente del sindicato de los buscadores de oro de Roraima. Esta actividad, aunque sea ilegal —no existe ningún tipo de licencia para la extracción de este metal, según el Departamento Nacional de Producción Mineral—, es tan importante en ese Estado brasileño que en la principal plaza de su capital, Boa Vista, hay una estatua en homenaje al buscador de oro.

Esta actividad es tan importante en ese Estado brasileño que en la principal plaza de su capital hay una estatua en homenaje al buscador de oro

A lo largo de las tres horas que duró el vuelo, Catalano encontró diez indicios de la presencia de buscadores de metales: ocho botes para retirar oro del fondo de los ríos, dos grandes puntos de extracción de oro y tres pistas ilegales de aterrizaje, cortas y peligrosas. A principios de diciembre, una operación que duró diez días logró encontrar 38 botes y detener a 98 personas. Cada bote retiraba hasta tres kilos de oro al mes, según la Policía Federal. Cada gramo de este metal cotizaba a 38 dólares el pasado 23 de diciembre, de modo que los 38 botes juntos facturaban unos 4,3 millones de dólares al mes.

La gran extensión de la región es uno de los factores que dificulta su supervisión, pero la vigilancia del Gobierno tampoco ha sido muy efectiva. El Ejército efectuó este año apenas dos operaciones junto a la Funai. Las investigaciones de la Policía Federal han resultado en la denuncia de 38 personas este año por el Ministerio Público (Fiscalía). Así que recae en la Funai, con solo 18 funcionarios, un reducido presupuesto y con pocos vehículos eficaces, la principal labor de vigilancia. En los últimos tres años, el organismo ha realizado 28 operaciones en las que han divisado a 2.000 personas y 200 botes en los ríos. "Se arresta a diez buscadores de oro, pero luego aparecen otros diez que hacen el mismo tipo de servicio. Tenemos que hacer una investigación más inteligente, junto a una mayor fiscalización del Estado", sostiene Fabio Brito, procurador de defensa del Medio Ambiente.

Una familia de yanomami en la reserva brasileña. / Afonso C. Lima Jr.
La extracción de oro ha tenido efectos drásticos en la tierra yanomami. En la aldea de Papiú, al borde del río Couto Magalhães, uno de los preferidos por los buscadores del metal desde los años ochenta, hay relatos sobre indígenas que fueron atraídos para realizar la actividad. "Algunos ayudan en cambio de una red de pesca o de dinero", cuenta el agente sanitario Arokona Yanomami. Otro nativo asegura que el pago por llevar a grupos de buscadores de oro a lo más profundo de la selva puede llegar a 2.600 dólares.

A principios de este año, durante una operación de la Funai que destruyó 20 botes cerca de Papiú, un yanomami de esta aldea que ayudaba a los funcionarios fue asesinado por otros dos indígenas de Venezuela, el país con el que hace frontera. La aldea les acusa de haber actuado al mando de los buscadores de oro, y pretende vengarse. "Hay la posibilidad de un conflicto interétnico", afirma Catalano.

Cada gramo de este metal cotizaba a 38 dólares, de modo que 38 botes facturaban unos 4,3 millones de dólares mensuales

En 1987, cuando cerca de 20.000 buscadores de oro se concentraron en los alrededores de Papiú, aumentaron los registros de malaria, neumonía, tuberculosis y de enfermedades de transmisión sexual entre la población. Cuando el Gobierno decidió en 1991 demarcar el área, las mujeres de la aldea hicieron un ritual: quemaron las faldas que habían pasado a usar tras el contacto con los buscadores de metal. Muchas las habían recibido a cambio de sexo. Las piezas se habían convertido en el símbolo de los males que la mezcla supuso para este pueblo.


El día del vuelo de vigilancia, una chica de 12 años llamó la atención del equipo. Era la única de un grupo de cerca de 15 mujeres que tenía el cuerpo cubierto. Usaba un sostén de algodón negro y una falda corta de colores. Arokona, con la autorización de la abuela de la chica, contó que un yanomami le había llevado hasta los buscadores de oro. Allí, tuvo relaciones sexuales con los forasteros. Iba con otras dos chicas de la misma edad. Cuando el avión despegó, se pudo ver muy cerca de allí un lugar donde se extrae oro.