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viernes, 20 de diciembre de 2013

“A los Yanomamis nos están matando”


http://www.aporrea.org/actualidad/a178811.html

Tomado de:


Por: Survival Internacional | Martes, 17/12/2013 07:40 PM | Versión para imprimir
La tranquilidad con la que vivían los Yanomamis llegó a su fin en la década de 1980, cuando la fiebre por el oro explotó en plena Amazonia y trajo a más de 40.000 mineros ilegales que sistemáticamente establecieron un negoció que sigue devastando una gran parte de la zona.

Al norte de Brasil y al Sur de Venezuela, los Yanomamis están distribuidos en alrededor de 250 comunidades en un territorio que alcanza los 19 millones de hectáreas, o lo que es igual a cuatro veces el tamaño de Suiza.

Es esta la zona, en la actualidad, la etnia indígena sobrevive a la explotación de los recursos naturales que causa enfermedades, envenenamiento, agresiones, violaciones y persecuciones a quienes se opongan.

Andrés Blanco, coordinador general de la ONG Yanomami Horonami, denuncia que la selva se ha convertido en un verdadero peligro para sus habitantes, debido a que  cada vez hay más mineros, y nosotros como pueblo sabemos quiénes son, cómo trabajan y dónde exactamente tienen sus maquinarias.

El líder indígena agrega que la violencia que viven se refleja de diferentes maneras. La más común es a través de explotación laboral, ya que los Yanomamis más jóvenes terminan siendo los caleteros de los mineros ilegales, quienes entregan alguna prenda de ropa o una lata de comida tras largas y forzadas jornadas de trabajo.

También traen enfermedades, nos golpean, violan a nuestras hijas. Todo esto está acabando con nosotros, a los Yanomamis nos están matando poco a poco, ya hemos muerto muchos, muchos hermanos.

La ONG Survival Internacional calcula que en la actualidad unos 1.000 buscadores de oro trabajan ilegalmente en la tierra yanomami. Entre las consecuencias está la transmisión de enfermedades mortales como la malaria y la contaminación de los ríos y los bosques con mercurio. La salud de los yanomamis se ve perjudicada y la atención médica crítica no llega hasta ellos, especialmente en Venezuela.

La situación ha reunido a las organizaciones indígenas de ambos países el pasado 11 de octubre en Puerto Ayacucho (Amazonas, Venezuela). Del encuentro publicaron una carta abierta en la que resaltaron:  La situación es muy grave en la frontera de Brasil con Venezuela, donde se han instalado campamentos mineros ilegales que producen violencia, epidemias, destrucción de nuestras tierras y contaminación de los ríos () No es posible tener buena salud si no tenemos nuestro territorio protegido.

No sabemos cuántos hermanos Yanomamis han sido asesinados, envenenados. Son más de 250 comunidades que para llegar hay que estar más de un mes viajando por río y caminando por la selva. Eso hace que sea un trabajo difícil añade Andrés Blanco.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) expresó su preocupación ante la situación que vive del pueblo Yanomami, particularmente por la presencia y agresiones de mineros ilegales contra los miembros de las comunidades indígenas habitantes en esa zona. En un comunicado al Estado venezolano recomendó que se lleve a cabo una investigación exhaustiva de los hechos de violencia que se dan en la zona.

Survival Internacional afirma que los mineros ilegales provienen de Brasil, otros son venezolanos y de los países de los alrededores. Estos buscadores de oro son autónomos: van por su cuenta y no forman parte de compañías o multinacionales mineras.

Investigar para denunciar
Blanco informó que en la actualidad hay tres grupos de 10 líderes Yanomamis investigando en la zona, con el fin de poder traer pruebas sobre el crecimiento de la minería ilegal en los territorios indígenas.

Traeremos fotografías, vídeos y todo el material que sea necesario para interponer la denuncia ante la Defensoría del Pueblo, el Ministerio Público y la propia Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela.
En este sentido, la Fiscalía Superior del Estado Amazonas explicó que en una acción coordinada con varias instituciones están recabando pruebas para castigar judicialmente a los mineros ilegales, que por la Ley de Ambiente deben pagar condenas de mínimo seis meses de prisión.

José Gregorio Mirabal, coordinador de la Organización Regional de Pueblos Indígenas del Amazonas (Orpia) desconfía de que el gobierno reciba las pruebas con objetividad o que dicte castigo a los responsables. Él cree que el Estado ha satanizado las denuncias impuestas hasta el momento.

Hay implicación de los propios militares en este negocio de la minería ilegal, es un negocio que beneficia a la gente del poder, así que las veces que han ido a investigar sólo ha sido por dos o tres días, no profundizan ante un tema tan extenso. Y cuando insistimos en seguir denunciando, entonces nos satanizan, el propio gobierno señaló que los Yanomamis estaban pagados por Estados Unidos para desestabilizar a Venezuela. ¿Esto es normal o coherente por parte de un gobierno?.

En una de las últimas visitas que realizó el Estado venezolano a la zona, los representantes de la ONH Horonami estuvieron presentes y denuncian que durante el recorrido: Vimos los campamentos de mineros ilegales, vimos pasar una avioneta, vimos una pista clandestina, vimos algunos garimpeiros huyendo de la comisión que caminaba por la selva () Los efectivos de las Fuerzas Armadas, de la Fiscalía que venían en la comisión, también fueron testigos de esto. De esta visita no hubo detenidos, ni intervenciones en el lugar, según datos reflejados por el Ministerio de Interior y Justicia.

Minería gubernamental
La última amenaza para los yanomamis de Venezuela procede de la empresa china CITIC, con la que el Gobierno venezolano ha firmado un acuerdo de 700 millones de dólares para la exploración mineral en el Arco minero del Orinoco, en los estados de Amazonas y Bolívar.

Según la Secretaría de Ambiente del Estados Amazonas, la empresa CITIC tiene prevista la construcción de cinco campos mineros en áreas habitadas por pueblos indígenas, incluso en Ocamo, que yace en el corazón del territorio yanomami.

Survival internacional considera que el Estado necesita comprometerse mucho más con los Yanomamis: consultarlos, escucharlos e involucrarlos en los proyectos sanitarios y territoriales. Y los movimientos indígenas exigen al gobierno que revise urgentemente el proyecto minero y sus políticas 

domingo, 15 de septiembre de 2013

Demasiada tierra para pocos indígenas”


http://www.noticiasaliadas.org/articles.asp?art=6879

Yanomamis se oponen a propuesta de enmienda constitucional 215/2000 que atenta contra demarcación de tierras indígenas respaldada por la Constitución. (Foto: Carlo Zacquini)
Tomado  de:

Paolo Moiola

13/09/2013
“La poderosa bancada ruralista intenta cambiar leyes para despojar a pueblos indígenas de sus territorios.
La Constitución brasileña —en su artículo 231— reconoce a los pueblos indígenas, su organización social, costumbres, lenguas, creencias y tradiciones, y los derechos originarios sobre las tierras que tradicionalmente ocupan, correspondiendo al Estado demarcarlas, protegerlas y hacer que se respeten todos sus bienes. Sin embargo, dichos pueblos son víctimas de permanentes ataques desde el poder político y económico que buscan desplazarlos de sus territorios.

La población indígena en Brasil es de alrededor de 900,000 personas —pertenecientes a 305 grupos étnicos— de un total de más de 200 millones de habitantes. Para Carlo Zacquini, misionero italiano de la Orden de la Consolata que vive desde hace 48 años en el estado de Roraima, en el extremo norte, la situación es muy grave.

“Unos meses después de mi llegada a Brasil, era el 1 de mayo de 1965, en la desembocadura del río Apiaú, tuve la suerte de conocer a algunos indígenas que entonces eran llamados vaiká. Hoy sé que eran yanomami de la aldea Yõkositheri. Fue amor a primera vista. Más tarde tuve varios contactos siempre con el mismo grupo, hasta que [más adelante], tuve la oportunidad de comenzar a vivir entre los yanomami del río Catrimani. Poco a poco, mientras trataba de sobrevivir en ese lugar, muchas veces sin lo mínimo necesario, aprendí uno de sus idiomas y me puse a investigar su cultura”.

El hermano Zacquini habla de los indígenas como si fueran su familia. Y ciertamente lo son, hoy como ayer, cuando son objeto de ataques aún más vergonzosos que los del pasado por cuanto provienen de representantes del Congreso nacional que pertenecen a la poderosa bancada ruralista que intenta dejar sin efecto el alcance del capítulo correspondiente a los pueblos indígenas de la Constitución de 1988.

Uno de los casos más recientes y clamorosos es el proyecto de ley complementaria 227/2012, presentado por el diputado Homero Pereira —presidente de la bancada ruralista constituida por más de 230 legisladores entre deputados y senadores— que busca reglamentar el apartado 6 del artículo 231 de la Constitución. En particular, trata de someter las tierras indígenas al “interés público superior del Estado brasileño” anulando el derecho a la posesión y el uso exclusivo de los pueblos indígenas. Eso significaría justificar el latifundio y abrir las puertas a carreteras, oleoductos, centrales hidroeléctricas, ferrocarriles, minería, asentamientos humanos.

La propuesta de enmienda constitucional 215/2000 —presentada por el diputado Almir Sá— busca, por su parte, poner bajo el control del Congreso nacional, y por tanto de la bancada ruralista, la demarcación de las tierras indígenas, hasta ahora garantizada por la Constitución.

“Un pequeño número de ‘blancos’ —dice el hermano Zacquini— se ha apoderado de enormes extensiones de tierra y domina el gobierno nacional a través de ‘sus’ representantes. La vasta extensión del país, la confusión en la propiedad de la tierra y el poder económico han prevalecido sobre el sentido común y sobre la ley. Una ley que, si es favorable a los pueblos indígenas se  la cambia, como está sucediendo ahora. A fin de cuentas, se dice a modo de justificación, las leyes vigentes, quienes las han hecho —y por tanto quienes pueden modificarlas— no son los indígenas”.
Territorios ambicionados
La bancada ruralista, llamada oficialmente Frente Parlamentario Agropecuario, sus poderosos patrocinadores —la Confederación Nacional de Agricultura, constituida por grandes propietarios agrícolas, grupos empresariales de la agroindustria y de la minería— y los medios de comunicación más influyentes, sostienen que 113 millones de hectáreas del territorio brasileño (13.3% del total, según datos de la organización no gubernamental Instituto Socioambiental) en manos de los pueblos indígenas son demasiados. “Demasiada tierra para pocos indígenas”, señalan.

Hay que decir —entre otras cosas— que a menudo se trata de una posesión teórica. Una parte considerable de las tierras indígenas es, de hecho, objeto de invasiones constantes y prolongadas por diversos actores: ganaderos, mineros, comerciantes de maderas preciosas, traficantes de la biodiversidad.

“¿Por qué, incluso en el caso de pueblos que han obtenido el reconocimiento de sus tierras, el gobierno no interviene con prontitud y eficiencia contra los invasores? De este modo se alimenta la mentalidad de que invadir tierras indígenas y destruir la naturaleza no representa un delito. Incentivadas por la impunidad, las invasiones se multiplican. Si los infractores fuesen los indígenas, muy rápidamente actuarían las fuerzas del orden para reprimirlos, incluso con violencia”, dice Zacquini.

El problema es que muchas veces ni siquiera el Estado respeta los territorios indígenas. Sucede, por ejemplo, con las megaobras previstas por el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC). Según la gubernamental Fundación Nacional del Indio (FUNAI), 201 obras del PAC afectan tierras indígenas. Las más impactantes son las centrales hidroeléctricas, en particular Jirau y Santo Antônio en el río Madeira (Rondônia), Teles Pires (Mato Grosso) y São Luiz (Pará) en el río Tapajós y la más grande de todas, la de Belo Monte en el río Xingú (Pará).

Obras devastadoras para el medio ambiente y para la existencia de decenas de pueblos indígenas, dan testimonio además de la falta de respeto al Convenio 169 sobre pueblos indígenas y tribales de la Organización Internacional del Trabajo, del cual Brasil es adherente.

Según el artículo 16 del Convenio, “los pueblos interesados no deberán ser trasladados de las tierras que ocupan. Cuando excepcionalmente el traslado y la reubicación de esos pueblos se consideren necesarios, sólo deberán efectuarse con su consentimiento, dado libremente y con pleno conocimiento de causa”. Su violación por parte del gobierno brasileño es patente.

“¿Por qué —se pregunta con razón el hermano Zacquini— cuando se piensa en el ‘progreso’, no se piensa casi nunca en las tierras de los latifundistas, a menudo sin cultivar, sino siempre y solamente en las indígenas?”. La afirmación se basa en números claros: en Brasil, cerca de 70,000 personas son propietarias de 228 millones de hectáreas de tierras improductivas, según datos del estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística.

“Por tanto —concluye—, dadas las dimensiones continentales del país, no se puede decir [de buena fe] que, demarcadas las tierras indígenas, los demás habitantes no tendrán tierra donde vivir, trabajar y desarrollar todas las actividades posibles. Y, aparte de esto, se debe siempre recordar que los pueblos indígenas no devastan la naturaleza y los territorios como sí lo hacen los ‘avanzados’ y ‘cultos’ no indígenas”.
Carrera hacia el saqueo
En Roraima, donde vive el hermano Zacquini, están el Territorio Indígena de los Yanomami y la Reserva Indígena Raposa Serra do Sol, donde habitan varios pueblos: Makuxi, Vapichana, Ingarikó, entre otros. Ambos territorios tienen reconocimiento oficial, pero los problemas persisten.

“Son decenas las propuestas de ley presentadas por congresistas, varios de Roraima, para eliminar o reducir los derechos de los pueblos indígenas”, señala el misionero.

Por encima y por debajo de los territorios indígenas existen recursos naturales que son codiciados y por ellos muchos están dispuestos a todo, como testimonia el proyecto de ley 1610/96 —presentado por el senador Romero Jucá— que pretende abrir la explotación de minerales en tierras indígenas.

“¿Es necesario explotar estos recursos? ¿La destrucción del medio ambiente no causa más daño que toda la ayuda que los recursos podrían dar? Si se reconoce honestamente que estos recursos son necesarios, ¿no se debería dar prioridad al mismo tipo de recursos existente en tierras no indígenas? Por último, en el caso de la explotación de las tierras indígenas, lo menos que se debería hacer sería debatir la cuestión con los interesados directos y elaborar con ellos programas y actividades no extemporáneos, para preparar a la población y hacerla partícipe de los eventuales beneficios”, afirma Zacquini.

 “La carrera hacia el saqueo de los recursos naturales no renovables no conduce en ningún país al verdadero progreso. Normalmente sólo sirve para enriquecer a alguien, dejando que la deuda la paguen las futuras generaciones”, concluye el misionero italiano. —Noticias Aliadas

miércoles, 14 de agosto de 2013

La masacre de Haximú veinte años después


http://www.survival.es/articulos/3301-haximu-supervivientes

Tomado de:

Los supervivientes de una terrible masacre, en la que dieciséis indígenas yanomamis fueron asesinados por buscadores de oro ilegales, recuerdan veinte años después la tragedia y denuncian que los mineros siguen invadiendo su tierra.

Marisa Yanomami y Leida Yanomami, supervivientes de la masacre de Haximú de 1993, recuerdan el doloroso episodio:

“Los buscadores de oro mataron a nuestros hermanos y hermanas y también mataron a nuestro padre con machetes; algunos fueron asesinados con pistolas.

Supervivientes de la masacre de Haximú, en la que dieciséis yanomamis fueron asesinados por buscadores de oro ilegales, sujetan las urnas con las cenizas de sus parientes.
© C Zacquini/ Survival

Vivíamos en un lugar llamado Haximú, donde la masacre comenzó. Luego huimos hacia la selva, pero los buscadores de oro vinieron tras nosotros y mataron a otras diez personas, llegando el total de muertes a dieciséis.

Después de que murieran las primeras diez personas, al comienzo de la guerra, nos movimos a otro lugar para escondernos y nos quedamos en nuestro shabono [casa comunal], pero al día siguiente los mineros aparecieron de nuevo.

Nos quedamos en la misma zona, no nos alejamos, así que los mineros siempre venían detrás de nosotros. Así fue como sucedió la masacre de la comunidad de Haximú.

No podemos hablar mucho sobre ella porque nos entristece. Cuando hablamos sobre la masacre recordamos a nuestro padre y por este motivo no podemos entrar en detalles.”

Davi Kopenawa, portavoz de los yanomamis, recuerda a quienes murieron asesinados en Haximú:

“Nunca me he olvidado de Haximú. Los buscadores de oro mataron a dieciséis yanomamis y los mismos mineros regresaron.

Venezuela: el testimonio de los supervivientes de la masacre de Haximú veinte años después

http://www.survival.es/noticias/9460

Venezuela: el testimonio de los supervivientes de la masacre de Haximú veinte años después 

NOTA DE PRENSA DE SURVIVAL INTERNATIONAL


13 de agosto de 2013

Supervivientes de la masacre de Haximu de 1993 en Brasil sostienen urnas con las cenizas de sus familiares. Los mineros de oro asesinaron a 16 yanomamis en el ataque.
© C Zacquini/ Survival



Supervivientes de la despiadada masacre en la que dieciséis indígenas yanomamis fueron asesinados a manos de buscadores de oro ilegales hablan del ataque veinte años después, mientras los mineros siguen invadiendo su tierra.

La masacre en la comunidad yanomami de Haximú, en la Amazonia venezolana, fue perpetrada por veintidós buscadores de oro brasileños en 1993. En el brutal ataque los mineros dispararon a mujeres, niños y ancianos, y mataron a un bebé con un machete.

Las supervivientes de la masacre, Marisa y Leida Yanomami, contaron en una entrevista exclusiva: “Los buscadores de oro mataron a nuestros hermanos y hermanas y también mataron a nuestro padre con machetes; algunos fueron asesinados con pistolas (…) No podemos hablar mucho sobre ella porque nos entristece. Cuando hablamos sobre la masacre recordamos a nuestro padre”.

Veinte años después, los territorios yanomamis de Brasil y Venezuela siguen siendo invadidos por buscadores de oro ilegales, que contaminan los ríos con mercurio y destruyen la selva. Los ataques a los yanomamis continúan, a pesar de una operación llevada a cabo por las autoridades brasileñas para expulsar a los mineros de la tierra yanomami.


Miles de buscadores de oro ilegales continúan trabajando en territorio yanomami, contaminando sus ríos y destruyendo su selva.

© Survival
En Venezuela, los yanomamis temen una invasión a gran escala de su territorio, ya que la empresa estatal china CITIC ha sido contratada para explorar, cartografiar y catalogar las reservas minerales venezolanas, muchas de las cuales yacen en territorio indígena.

COIAM, una red de organizaciones indígenas en la Amazonia, ha condenado los planes deCITIC y ha declarado: “Solicitamos al Gobierno Nacional la revisión urgente de estos proyectos y la no implementación de los mismos en territorios y comunidades indígenas debido a los posibles impactos destructivos ambientales y socioculturales. La vida y sobrevivencia física y cultural de los pueblos indígenas de las futuras generaciones depende de la protección integral de su hábitat y tierras”.

En Brasil, los yanomamis se oponen firmemente a un proyecto de ley de minería que está siendo debatido en la actualidad por el Congreso brasileño y que, de aprobarse, abriría el territorio yanomami y otros territorios indígenas a la minería a gran escala, y traería a futuros invasores a sus territorios.

Cinco de los autores de la masacre de Haximú fueron declarados culpables de genocidio, una sentencia que ha sido aclamada como histórica y sin precedentes. Pero a fecha de hoy solo uno de los mineros permanece en prisión. Uno de los que cumplió parte de la pena volvió a dedicarse a la minería ilegal en territorio yanomami y fue capturado nuevamente el año pasado, durante la operación para expulsar a los mineros del territorio.


Después de atacar brutalmente a los yanomamis, los buscadores de oro prendieron fuego a su shabono (casa comunal) de Haximú.
© Oscar Márquez/ Venezuelan Interministerial Commissionon Haximu


Davi Kopenawa, un portavoz yanomami, dijo aSurvival International: “Nunca me he olvidado de Haximú. Los buscadores de oro mataron a dieciséis yanomamis y los mismos mineros regresaron. (…) Estábamos indignados porque los mineros nunca fueron castigados y no sufrieron como nosotros”.

Varias comisiones binacionales fueron establecidas como consecuencia de la masacre, incluida una para hacer seguimiento y frente a la minería ilegal. Sin embargo parece que lleva años inactiva. Survival ha escrito a ambos gobiernos pidiéndoles que cumplan sus acuerdos de controlar la minería ilegal y proteger el territorio yanomami.

Hay unos 30.000 yanomamis repartidos entre Brasil y Venezuela, y son el mayor pueblo indígena relativamente aislado de América del Sur. Una oleada de buscadores de oro ilegales diezmaron a este pueblo en la década de los 80: en Brasil uno de cada cinco yanomamis murieron por ataques violentos o enfermedades transmitidas por los foráneos.

El director de Survival International, Stephen Corry, dijo hoy: "Tanto Brasil como Venezuela continúan permitiendo que los buscadores de oro ilegales operen dentro del territorio yanomami, a pesar de conocer los horrores que han causado. Brasil pronto dará la bienvenida al mundo como anfitrión del Mundial de Fútbol y de los Juegos Olímpicos, pero ¿es capaz su Gobierno de hacer cumplir las leyes dentro de sus propias fronteras?”
Nota para editores:

Lee esta noticia
online: http://www.survival.es/noticias/9460


Desde 1969, Survival International ayuda a los pueblos indígenas a defender sus vidas, proteger sus tierras y decidir su propio futuro.



martes, 13 de agosto de 2013

Venezuela: el testimonio de los supervivientes de la masacre de Haximú veinte años después

http://www.ecoticias.com/eco-america/82116/noticia-medio-ambienteVenezuela-testimonio-supervivientes-masacre-Haximu-despues-

Tomado de

Venezuela: el testimonio de los supervivientes de la masacre de Haximú veinte años después.

La masacre en la comunidad yanomami de Haximú, en la Amazonia venezolana, fue perpetrada por veintidós buscadores de oro brasileños en 1993.

Enviado por: ECOticias.com / Red / Agencias, 13/08/2013, 11:39 h | (24) veces leída

Supervivientes de la despiadada masacre en la que dieciséis indígenas yanomamis fueron asesinados a manos de buscadores de oro ilegales hablan del ataque veinte años después, mientras los mineros siguen invadiendo su tierra.

La masacre en la comunidad yanomami de Haximú, en la Amazonia venezolana, fue perpetrada por veintidós buscadores de oro brasileños en 1993. En el brutal ataque los mineros dispararon a mujeres, niños y ancianos, y mataron a un bebé con un machete.

Las supervivientes de la masacre, Marisa y Leida Yanomami, contaron en una entrevista exclusiva: “Los buscadores de oro mataron a nuestros hermanos y hermanas y también mataron a nuestro padre con machetes; algunos fueron asesinados con pistolas (…) No podemos hablar mucho sobre ella porque nos entristece. Cuando hablamos sobre la masacre recordamos a nuestro padre”.

Veinte años después, los territorios yanomamis de Brasil y Venezuela siguen siendo invadidos por buscadores de oro ilegales, que contaminan los ríos con mercurio y destruyen la selva. Los ataques a los yanomamis continúan, a pesar de una operación llevada a cabo por las autoridades brasileñas para expulsar a los mineros de la tierra yanomami.


En Venezuela, los yanomamis temen una invasión a gran escala de su territorio, ya que la empresa estatal china CITIC ha sido contratada para explorar, cartografiar y catalogar las reservas minerales venezolanas, muchas de las cuales yacen en territorio indígena.

COIAM, una red de organizaciones indígenas en la Amazonia, ha condenado los planes de CITIC y ha declarado: “Solicitamos al Gobierno Nacional la revisión urgente de estos proyectos y la no implementación de los mismos en territorios y comunidades indígenas debido a los posibles impactos destructivos ambientales y socioculturales. La vida y sobrevivencia física y cultural de los pueblos indígenas de las futuras generaciones depende de la protección integral de su hábitat y tierras”.

En Brasil, los yanomamis se oponen firmemente a un proyecto de ley de minería que está siendo debatido en la actualidad por el Congreso brasileño y que, de aprobarse, abriría el territorio yanomami y otros territorios indígenas a la minería a gran escala, y traería a futuros invasores a sus territorios.

Cinco de los autores de la masacre de Haximú fueron declarados culpables de genocidio, una sentencia que ha sido aclamada como histórica y sin precedentes. Pero a fecha de hoy solo uno de los mineros permanece en prisión. Uno de los que cumplió parte de la pena volvió a dedicarse a la minería ilegal en territorio yanomami y fue capturado nuevamente el año pasado, durante la operación para expulsar a los mineros del territorio.

 Davi Kopenawa, un portavoz yanomami, dijo a Survival International: “Nunca me he olvidado de Haximú. Los buscadores de oro mataron a dieciséis yanomamis y los mismos mineros regresaron. (…) Estábamos indignados porque los mineros nunca fueron castigados y no sufrieron como nosotros”.

Varias comisiones binacionales fueron establecidas como consecuencia de la masacre, incluida una para hacer seguimiento y frente a la minería ilegal. Sin embargo parece que lleva años inactiva. Survival ha escrito a ambos gobiernos pidiéndoles que cumplan sus acuerdos de controlar la minería ilegal y proteger el territorio yanomami.

Hay unos 30.000 yanomamis repartidos entre Brasil y Venezuela, y son el mayor pueblo indígena relativamente aislado de América del Sur. Una oleada de buscadores de oro ilegales diezmaron a este pueblo en la década de los 80: en Brasil uno de cada cinco yanomamis murieron por ataques violentos o enfermedades transmitidas por los foráneos.

El director de Survival International, Stephen Corry, dijo hoy: "Tanto Brasil como Venezuela continúan permitiendo que los buscadores de oro ilegales operen dentro del territorio yanomami, a pesar de conocer los horrores que han causado. Brasil pronto dará la bienvenida al mundo como anfitrión del Mundial de Fútbol y de los Juegos Olímpicos, pero ¿es capaz su Gobierno de hacer cumplir las leyes dentro de sus propias fronteras?”



martes, 6 de noviembre de 2012

Los yanomamis celebran los veinte años de reconocimiento territorial 2 noviembre 2012


http://www.survival.es/noticias/8788

Tomado de:

Los yanomamis dan la bienvenida a los invitados a la séptima Asamblea de la Asociación Yanomami 

Hutukara en Watoriki.

© Fiona Watson/Survival
Unos 700 yanomamis de numerosas comunidades de Brasil se reunieron recientemente para la séptima asamblea de Hutukara, la asociación yanomami. Este año se conmemora el vigésimo aniversario del reconocimiento del territorio yanomami por el Gobierno de Brasil.

Durante los cinco días de intenso debate también se celebraron vibrantes ceremonias para dar la bienvenida a los delegados yanomamis, entre ellos varios de Venezuela, e invitados de otros pueblos indígenas de Brasil, así como representantes del departamento de asuntos indígenas, FUNAI, y de los ministerios brasileños de sanidad, educación y medio ambiente. También asistieron representantes de ONG de Brasil, Venezuela y Europa.

Davi Kopenawa, presidente de Hutukara, abrió la reunión recordando a los yanomamis las penurias de los años ochenta, cuando miles de mineros ilegales invadieron su territorio, trayendo con ellos enfermedades y violencia, y la larga lucha por los derechos territoriales, en la que desempeñó un papel fundamental: “Durante 25 años soñé mucho y peleé mucho; fue muy difícil, pero tuve ayuda de otras personas. Fue una buena victoria para el pueblo yanomami. Si no hubiera luchado, no estaría aquí”.

Davi Yanomami se dirige a los participantes de la asamblea.
© Fiona Watson/ Survival
Una representante de Survival también estuvo presente y mostró un mensaje en vídeo en el que la organización felicita a los yanomamis por el vigésimo aniversario. El vídeo contiene imágenes de su campaña internacional por los derechos territoriales de los yanomamis, que duró veinte años.
Una de las cuestiones claves que se debatieron fue el proyecto de ley de minería que, de ser aprobado, abrirá los territorios indígenas a la minería a gran escala. Mauricio Yekuana advirtió de que “se acerca una gran serpiente” y Davi declaró: “La minería no es buena y no traerá beneficios a los yanomamis. Traerá peleas y enfermedades”.
Instó a los yanomamis a denunciar la minería, y les recordó que “sus amigos en el exterior apoyarían su campaña contra la ley de minas… A Survival le importa y, aunque están lejos, protegen la selva”.
Muchos delegados yanomamis manifestaron su oposición a cualquier tipo de minería en su tierra, y dijeron que no se los había consultado sobre el proyecto de ley. También denunciaron el impacto de los buscadores de oro que siguen trabajando ilegalmente en la región, contaminando el agua y contagiando enfermedades.

Los yanomamis de Venezuela mostraron imágenes muy gráficas del impacto de la minería en sus comunidades, que sufren elevados niveles de enfermedades y contaminación porque el Gobierno no ha hecho prácticamente nada para solucionar los problemas.

Los yanomamis del suroeste, la región donde se encuentra la montaña más alta de Brasil, el Pico da Neblina, manifestaron su preocupación acerca de la imposición de zonas de conservación en su territorio. Armindo Goes Yanomami dijo que suponían una restricción para los yanomamis: “No podemos llevar a cabo actividades y recibir a los visitantes de fuera porque tenemos que pedir permiso al ICMBio [órgano gubernamental a cargo de las unidades federales de conservación]”.

La reunión finalizó con las elecciones para designar al nuevo equipo de Hutukara,. La comunidad anfitriona de Watoriki lideró una danza de celebración en el yano (casa comunal) y sirvió zumo de açaí recién hecho.

Davi hizo un resumen de la semana: “Estamos muy contentos con el encuentro. Queremos mejoras en nuestra tierra pero antes queremos paz”.

Puedes ver un vídeo de ISA sobre la asamblea de Hutukara aquí.



Los yanomamis celebran el fin de la séptima asamblea de Hutukara.
© Fiona Watson/Survival

martes, 16 de octubre de 2012

Los Yanomami venezolanos en conflicto con mineros ilegales (Brasileños - Garimpeiros)


http://www.forestpeoples.org/es/region/venezuela/news/2012/10/los-yanomami-venezolanos-en-conflicto-con-mineros-ilegales
http://www.forestpeoples.org/es/region/venezuela/news/2012/10/los-yanomami-venezolanos-en-conflicto-con-mineros-ilegales

Tomado de:


15 Octubre de, 2012
En agosto estalló la noticia de una supuesta masacre del pueblo Yanomami en el remoto río de Alto Ocamo. La noticia se había filtrado río abajo hasta las estaciones misioneras establecidas entre los Yanomami en las praderas de Parima más al sur, tras lo que fue difundida por la organización Yanomami denominada Horonami y otras organizaciones indígenas del estado venezolano de Amazonas. El problema de las incursiones ilegales de mineros brasileños en el territorio de los Yanomami venezolanos se ha estado produciendo esporádicamente desde mediados de la década de los 60 y ha provocado varias epidemias y estallidos de violencia.[1] En 1993 una masacre en la comunidad de Haximu condujo a investigaciones internacionales y a la condena de varios mineros en los tribunales brasileños. Saltó la alarma de que algo parecido acababa de ocurrir en el Alto Ocamo.

Una investigación inicial de un día de duración realizada por el Ministerio de Asuntos Indígenas de Venezuela a principios de septiembre, aunque bienvenida, fue criticada por no llegar hasta el lugar donde se había producido el supuesto incidente. El Gobierno también fue criticado por exagerar al afirmar que «todo estaba bien» en la región, cuando los pueblos indígenas sabían de cierto que había mineros ilegales en la zona.

A finales de septiembre el Ejército y el Ministerio de Asuntos Públicos realizaron otra visita conjunta de cinco días de duración al Alto Ocamo junto con Horonami. Tras la investigación Horonami hizo públicas sus propias averiguaciones, observando que hay un considerable número de mineros trabajando ilegalmente en la zona, a la que llegan utilizando pistas de despegue y aterrizaje clandestinas. Desde el punto de vista de Horonami, las noticias de una masacre, aunque esta no ha sido confirmada, demuestran que existen conflictos entre los mineros y las comunidades locales de la zona. Horonami reconoce que las fuerzas armadas tanto brasileñas como venezolanas realizan grandes esfuerzos periódicamente para despejar de mineros el territorio Yanomami, pero hizo un llamamiento para que patrullen la zona más sistemáticamente, con la participación de los Yanomami, con el fin de controlar el acceso ilegal a su territorio e impedir que las comunidades sufran daños, problemas de salud y la destrucción de sus bosques. En opinión de Horonami, sigue siendo necesario llevar a cabo urgentemente una investigación más detallada sobre el terreno en el Alto Ocamo. 

Todo este asunto fue objeto de acalorados debates a nivel nacional e internacional cuando el Gobierno interpretó las manifestaciones de preocupación por los Yanomami como estratagema electoral para desacreditarle mientras se enfrenta a unas difíciles elecciones nacionales. El grado de susceptibilidad del Gobierno ante el escrutinio internacional pronto resultó evidente. Cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hizo público un comunicado en el que informaba de las acusaciones de una masacre y pedía una investigación, el Gobierno respondió tajantemente retirándose («denunciando» es el término legal) de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Lamentando esta retirada la CIDH señaló que: 

«Dicha denuncia no tendrá por efecto desligar al Estado parte interesado de las obligaciones contenidas en esta Convención, en lo que concierne a todo hecho que, pudiendo constituir una violación de esas obligaciones, haya sido cumplido por él anteriormente a la fecha en la cual la denuncia produce efecto».

[1] The Health and Survival of the Venezuelan Yanoama, IWGIA, Survival International y Anthropology Resource Center, 1985, http://www.iwgia.org/publications/search-pubs?publication_id=169

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martes, 9 de octubre de 2012

Pronunciamiento de horonami organización yanomami de mineros ilegales brasileños (Garimpeiros) en el alto Ocamo


http://xa.yimg.com/kq/groups/19534618/2073483763/name/Comunicado

PRONUNCIAMIENTO DE HORONAMI ORGANIZACIÓN YANOMAMI
SOBRE LA PRESENCIA DE MINERÍA ILEGAL EN EL ALTO OCAMO

En el día de hoy, 25 de Septiembre de 2012, nosotros, el pueblo indígena Yanomami, representados por la Organización Yanomami HORONAMI, reunidos en Puerto Ayacucho, queremos realizar el siguiente pronunciamiento sobre la PRESENCIA DE MINERÍA ILEGAL EN EL ALTO OCAMO, Municipio Alto Orinoco:

1.-    Nuestra Organización Yanomami HORONAMI tiene por objetivo general “lograr el fortalecimiento integral y la defensa de la vida del pueblo Yanomami en su territorio ancestral y tradicional, de acuerdo a los derechos de los pueblos indígenas reconocidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”. Todos los miembros de la Organización Horonami hemos hecho un juramento para cumplir con esto.
2.-    Reconocemos nuevamente los esfuerzos realizados por los órganos del Estado venezolano, en particular la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, el Ministerio Público y el CICPC, que se trasladaron hasta las cabeceras y la serranía del Alto Ocamo, recorriendo la zona durante 5 días en compañía de nuestros representantes de Horonami.
3.-    Consideramos fundamental que la comisión de organismos del Estado que estuvo en la zona emita el informe correspondiente con los resultados de la investigación que llevó a descartar  la denuncia presentada por los Yanomami. Nosotros, como Organización Yanomami Horonami, ya presentamos un informe a los organismos competentes (Ministerio Público, Defensoría del Pueblo, 52 Brigada de Infantería de Selva y la Comisión de Pueblos Indígenas de la Asamblea Nacional), solicitando que se abra una investigación sobre la presencia e impactos de la minería ilegal en la zona del Alto Ocamo y la adopción de las medidas necesarias por parte de los organismos del estado venezolano.
4.-    Consideramos que si bien no se pudieron determinar hasta el momento indicios de una masacre en la zona, lo cual para nosotros es motivo de alegría, queremos dejar saber a la opinión pública que existe una presencia abundante de mineros ilegales acampados desde hace años en la zona del Alto Ocamo, provenientes de Brasil. A través de los medios se ha dicho que “no hay nada” pasando en el Alto Ocamo, que todo esta tranquilo y la gente está feliz. Nosotros, los yanomami de Horonami que estuvimos en la comisión, vimos los campamentos de mineros ilegales, vimos pasar una avioneta, vimos una pista clandestina, vimos algunos garimpeiros huyendo de la comisión que caminaba por la selva. Nosotros tenemos las evidencias de lo que decimos. Los efectivos de las Fuerzas Armadas, de la Fiscalía y el CICPC que venían en la comisión, también fueron testigos de esto.
5.-    Es muy fácil pensar  que los Yanomami y su organización Horonami están mintiendo porque la comisión no encontró una masacre de indígenas Yanomami. Estas noticias que llegaron sobre hechos violentos no son mentiras, son los signos claros de que hay mucho conflicto en la zona del Alto Ocamo. La mentira es decir que en esa zona todo está bien.
6.-    No queremos atacar a nuestro Presidente Hugo Chávez Frías, ni que nuestra situación sea manipulada para las elecciones. Nuestra verdad es lo que tenemos que mostrar y nuestra motivación es la defensa de nuestro pueblo, nuestro hábitat y nuestra tierra que está siendo depredada y contaminada. Pedimos respeto a nuestra organización Horonami por parte del Estado venezolano y nos ponemos a la entera disposición para colaborar con los organismos gubernamentales. Rechazamos los esfuerzos de la Ministra Nicia Maldonado por dividir nuestra organización y repudiamos a los medios y otras personas que han manipulado la información con fines políticos, tratando de vincularnos con actores de la oposición, aprovechándose de esta grave situación con fines electoreros.
7.-    Reconocemos los esfuerzos de las Fuerzas Armadas Bolivarianas en 2009, 2010, 2011 y 2012 por atender los llamados de los yanomami y de su organización Horonami en atención a denuncias de garimpeiros. También supimos de los esfuerzos recientes del estado brasileño a través de la Operación Xawara para la retirada de garimpeiros. Pero es necesario insistir sobre la necesidad de que se tomen medidas permanentes y coordinadas entre Brasil y Venezuela para controlar la dañina y masiva presencia de mineros ilegales que desde hace varios años ingresan a Venezuela, nuestro país, desde Brasil, representando una grave amenaza a la integridad y la vida del pueblo Yanomami.
8.-    Queremos explicar que cuando los garimpeiros viven cerca de las comunidades yanomami, los amenazan para que no digan nada a las autoridades cuando les preguntan sobre la presencia de campamentos mineros. Este es el motivo por el cual una visita rápida con autoridades que los Yanomami no conocen, no va a tener éxito en encontrar denuncias espontáneas por parte de los Yanomami. Cuando fuimos con la comisión, los representantes de Horonami nos quedamos toda la noche hablando con los Yanomami de las comunidades, en ese momento cuando los funcionarios y militares dormían, los Yanomami sí nos contaron informaciones detalladas de la presencia de mineros ilegales.
9.-    Aunque no se confirmó la información sobre hechos violentos, la presencia abundante de mineros ilegales en la zona desde hace varios años resulta en conflictos constantes entre los yanomami y los garimpeiros, que además dividen a las propias comunidades yanomami y perjudican a nuestras familias. Son estos conflictos los que pueden estar en el origen de las informaciones de matanzas y abusos de todo tipo. No podemos descartar, en el estado actual de la investigación, que muertes, violaciones, amenazas, y otro tipo de abusos a los Yanomami no estén sucediendo en las áreas visitadas. Por el contrario, todo el contexto de la región nos dice que hay un conflicto instalado entre mineros y varias comunidades en el Alto Ocamo.
10.-  Es sabido también que la presencia de mineros ilegales entre los Yanomami genera serias consecuencias para la salud (focos de transmisión de malaria, enfermedades venereas, contaminación por mercurio y otras). En la visita a la zona encontramos comunidades con graves problemas de salud que necesitan atención sanitaria urgente.
11.-  La degradación del hábitat, del cual dependen los Yanomami para alimentarse, para tomar agua y para vivir, es también consecuencia de la presencia de mineros ilegales, su maquinaria y la contaminación por mercurio.
12.-  Sin mineros establecidos en la zona, amenazando y explotando a los Yanomami, y dañando la naturaleza, este tipo de noticias no llegarían a nuestos oidos. Los yanomami de estas zonas remotas están a merced de los mineros. No podemos decir que las noticias que llegaron a los medios son “mentiras de los yanomami” ni “mentiras de la organización Horonami” ni “mentiras de las organizaciones indígenas de Amazonas”. En un área de conflicto, este tipo de noticias tienen que ser tomadas muy en serio. Tenemos el recuerdo de la masacre de Hashimú de 1993 muy presente en nuestra memoria. Esto no son mentiras, son los signos claros del conflicto.
13.-  Solicitamos que se continúe el patrullaje permanente y sostenido para el desalojo definitivo de los campamentos de minería ilegal en la zona del Alto Ocamo y otras zonas del Alto Orinoco, como Hashimú, Cerro Delgado Chalbaud y el río Siapa, entre otros.  Este esfuerzo debe ser conjunto entre las Fuerzas Armadas Bolivarianas y los Yanomami de nuestra organización Horonami, que conocemos a nuestro pueblo y nuestro territorio.
14.-  Solicitamos un plan de atención en salud que sea continuo y eficiente para la zona del Alto Ocamo. La atención sanitaria con formación de Agentes de Salud Yanomami de las propias comunidades y la instalacion de radios de comunicación, son fundamentales para mejorar la salud y evitar la reincidencia de mineros ilegales en la zona.
15.-  Por lo delicado del problema, solicitamos que se profundice la investigación sobre los posibles hechos violentos y otros posibles abusos de los garimpeiros en la zona del Alto Ocamo, con mas calma y rigor, y con la participación de los propios yanomami de Horonami, tomándose para ello todo el tiempo que sea necesario y considerando las particularidad culturales del pueblo Yanomami.
16.-  Queremos que los medios de comunicacón se remitan al contenido de este documento, no vamos a dar declaraciones.
El pueblo y las comunidades Yanomami seguimos luchando para defender nuestro hábitat y tierras. Si no lo hacemos ¿qué le dejaremos a nuestros nietos?
HORONAMI ORGANIZACIÓN YANOMAMI

Itirio Hoariwë (Vice-Coordinador)

Luis Shatiwë (Secretario Ejecutivo)

Acayajuana Silva (Coordinador Sector Parima “B”)   

Ciro Borges (Administrador)

Virginio Posiewë (Coordinador Sector Orinoco)

Miguel Medina (Representante Koyowë)

sábado, 6 de octubre de 2012

Los indígenas yanomamis de Venezuela instan a tomar medidas contra los buscadores de oro ilegales Survival International,


http://www.humania.tv/noticias/los-indgenas-yanomamis-de-venezuela-instan-a-tomar-medidas-contra-los-buscadores-de-oro-ilegales

Tomado de:

Survival International
 Los yanomamis dicen que sus vidas y sus tierras están siendo "depredadas y contaminadas" por la minería de oro ilegal. © Survival
Los indígenas yanomamis han hecho un llamamiento al Gobierno de Venezuela para que tome medidas contra "la presencia e impactos" de la minería de oro ilegal, en vez de negar la existencia del problema.

En un comunicado hecho público por la organización yanomami Horonami, los indígenas piden al Gobierno que reconozca cómo sus vidas y su tierra están siendo"depredadas y contaminadas" por la minería de oro.

Llega después de que las autoridades venezolanas hayan negado que haya buscadores de oro en la zona, tras una reciente visita a la región del Alto Ocamo para investigar lasinformaciones referentes a una "masacre".

Generales del ejército que participaron en la visita dijeron: "Lo que reina aquí es la paz y la armonía: todos los yanomamis están en perfecto estado. No hemos detectado presencia de buscadores de oro ilegales".

Sin embargo, algunos representantes de Horonami también estuvieron presentes, y según ellos: "Vimos los campamentos de mineros ilegales, vimos pasar una avioneta, vimos una pista clandestina, vimos algunos garimpeiros huyendo de la comisión que caminaba por la selva (...) Los efectivos de las Fuerzas Armadas, de la Fiscalía y el CICPC que venían en la comisión, también fueron testigos de esto".

El comunicado también habla sobre el hecho de que la comisión que investigó las informaciones de una "masacre" en la comunidad de Irotatheri supuestamente sucedida en agosto no encontrara pruebas de la misma.

Al respecto, Horonami dice: "Es muy fácil pensar que los yanomamis están mintiendo (...) Estas noticias que llegaron sobre hechos violentos no son mentiras, son los signos claros de que hay mucho conflicto en la zona del Alto Ocamo. La mentira es decir que en esa zona todo está bien."
Bruce Albert, un científico social francés que ha trabajado con los yanomamis desde la década de los setenta, se muestra de acuerdo: “Descartar la presunta masacre y calificarla de mero ‘rumor’ es negar la evidente seriedad de la situación. Este tipo de historias yanomamis no son meras invenciones, sino más bien un reflejo de ansiedades y tensiones profundas sobre hechos reales. La única forma de descubrir la verdad es mediante una investigación adecuada en manos de expertos, y no con breves visitas a unos pocos asentamientos. Llevará tiempo”.

A comienzos de este mes Survival International fue acusada de "dar marcha atrás" después de informar de que el asentamiento de Irotatheri no había sido destruido, tal y como se había temido inicialmente.

El director de Survival International, Stephen Corry, ha respondido a las alegaciones en un detallado documento de preguntas y respuestas crítico con la gestión que Venezuela ha hecho de las informaciones. En él asegura: "Las autoridades han hecho muchos esfuerzos para pretender que todo está bien. Pero no lo está: es una olla a presión y los indígenas son las víctimas."

La semana pasada declaró: "No se está escuchando a los yanomamis. El Gobierno de Venezuela debe dejar de aparentar que no hay ningún problema; debe expulsar a los buscadores de oro y proteger a sus ciudadanos".

domingo, 30 de septiembre de 2012

"Sólo 10 minutos estuvo la comisión oficial en la supuesta Irotatheri"tomado de:

http://www.el-nacional.com/regiones/Solo-minutos-comision-supuesta-Irotatheri_0_53394800.html
José Arianna Mirabal aspira a que se disipen las dudas a través de la publicación oportuna de un informe oficial convincente / Omar Véliz 

Tomado de:

José Arianna Mirabal aspira a que se disipen las dudas a través de la publicación oportuna de un informe oficial convincente / Omar Véliz

El jefe de la Medicatura Forense de Amazonas no convalida la versión oficial que descarta masacre de yanomamis
EDGAR LÓPEZ 29 de septiembre 2012 - 00:01
José Arianna Mirabal, jefe de la Medicatura Forense del estado Amazonas, formó parte de la comisión oficial que viajó al Alto Ocamo para investigar la denuncia de una masacre de yanomamis en la comunidad Irotatheri, pero advierte que no puede convalidar la versión según la cual “nada ocurrió”, pues a él y a otros funcionarios no se les permitió acercarse al lugar señalado por el Gobierno.

“Mi incorporación a la comisión fue debido a la eventual necesidad de levantamiento de cadáveres. Estuvimos cuatro días caminando por la selva. En cada sitio se conversaba con los yanomamis y les preguntábamos si conocían Irotatheri y si allí había ocurrido algo”, dijo.

Añadió que en la comunidad Oroshi comenzaron a tener noticias de Irotatheri. Asegura que les dijeron que en otra comunidad, a tres horas de camino, vivían tres personas que sabían donde estaba Irotatheri. El plan era hacer ese recorrido al día siguiente, establecer contactos con estas tres personas y continuar hasta Irotatheri.

“Pero la búsqueda por tierra se interrumpió el miércoles 5 de septiembre –continuó Arianna–. Un helicóptero militar llegó a Oroshi aproximadamente a las 8:30 am. En un primer momento abordaron el helicóptero el comandante de la comisión, Orlando Romero Bolívar, otros dos funcionarios militares y el traductor Luis Shatiwe. Al mediodía regresó el helicóptero a Oroshi a buscar al resto de la comisión. Llegamos a la comunidad Warapahi Tiwaroopetheri. Allí estuvimos hasta las 3:30 pm, cuando llegó nuevamente a buscarnos el helicóptero y abordó toda la comisión. Supuestamente la ministra de Pueblos Indígenas, NIcia Maldonado, había encontrado a Irotatheri y nos iban a llevar hasta allá para que diéramos fe de que, efectivamente, se trataba del sitio indicado como escenario de una masacre”.

Indicó que el teniente coronel del Ejército Orlando Romero Bolívar, que comandaba la comisión oficial, dijo que sólo iban a bajar los militares, la ministra y dos de los siete funcionarios civiles, específicamente uno del Ministerio Público y otro del Cuerpo de Investigaciones Científicas, penales y Criminalísticas.

Afirmó que Romero Bolívar insistió en que todo debía ser muy rápido, porque era tarde y el helicóptero tenía poco combustible. Tendrían que correr aproximadamente 500 metros hasta la comunidad.

“Cinco integrantes de la comisión permanecimos en el helicóptero, cuyos motores no se apagaron porque sólo diez minutos estuvo la comisión oficial en Irotatheri. Supimos que, con la ayuda del traductor Luis Shatiwë, le preguntaron al que se identificó como capitán de la comunidad si esa era Irotatheri, a lo cual respondió afirmativamente, al tiempo que negó que hubiese ocurrido ataque alguno de parte de los mineros ilegales procedentes de Brasil que operan en el sector. Tomaron unas fotos y regresaron. Eso fue todo lo que hicieron en ese momento”, aseguró el médico.

Y manifestó suspicacias: “¿Por qué nos impiden el acceso a Irotatheri si, precisamente, ese era el objetivo de la comisión: llegar hasta el lugar de la presunta masacre? ¿Por qué se interrumpió la búsqueda por tierra? ¿Cómo la ministra Maldonado pudo localizar la supuesta Irotatheri?”
Se refirió a otros hechos que aumentaron sus dudas: “Cuando llegamos al helipuerto de la supuesta Irotatheri, al lado de donde aterrizó el helicóptero, había víveres (pasta, sardinas), rollos de tela e insumos agrícolas (machetes, hachas, picos). Obviamente, todo eso lo llevaron antes de que llegara la totalidad de la comisión”.

Arianna lamenta que hasta el presente no se haya publicado un informe oficial que ofrezca mayores fundamentos para desmentir la denuncia que había formulado la organización yanomami Horonami.

“Yo no puedo certificar que se haya encontrado a Irotatheri, porque no se nos permitió acercarnos al lugar. Teníamos entendido que sólo nosotros estábamos buscando a Irotatheri, pero fueron otros, específicamente la ministra Maldonado, la que la habría hallado”, concluyó.