El Fraude Arbitral ocurrido en París el 03 de octubre de 1899, resumió la acción criminal de la piratería diplomática de aquel entonces, evidencia del más fatídico modelo de la barbarie para justificar el chantaje, la usurpación y el saqueo de las nuevas naciones independientes que, como Venezuela, luchaban de forma denodada contra las hegemonías dominantes de entonces.
Ya avanzado el siglo XX el imperialismo británico, al verse descubierto en sus intenciones plasmadas en el bárbaro fraude arbitral, optó por desembarazarse del asunto, y le endosó como herencia a Guyana, al momento de otorgarle la independencia, la controversia territorial.
Venezuela deplora, una vez más, las absurdas e irracionales acciones desplegadas por el gobierno de Guyana para desconocer sus compromisos internacionales y perturbar el mecanismo de Buenos Oficios vigente, aludiendo falsas protecciones basadas en mentiras y subterfugios con el propósito de generar una situación de agresión contra Venezuela, con la evidente participación y complicidad de fuerzas imperiales.
Venezuela ha solicitado al Secretario General de las Naciones Unidas reactivar el proceso de buenos oficios vigente, de conformidad con lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, que rige y enmarca su participación en esta controversia territorial encaminada a la solución amistosa, práctica y satisfactoria para ambas Partes.
La República Bolivariana de Venezuela ratifica a los pueblos del mundo nuestro indeclinable compromiso con la paz y con el derecho que nos asiste en nuestro reclamo territorial, que nos guía para avanzar en la solución justa y legal de esta controversia, tal como lo afirmó El Presidente Nicolás Maduro: “La paz, la paz, la paz será nuestro puerto, será nuestra vida, y será también nuestra victoria”.






