martes, 8 de septiembre de 2015

Hirudoid diplomático / La Guayana Esequiba




SOLEDAD MORILLO BELLOSO |  EL UNIVERSAL
viernes 10 de julio de 2015  12:00 AM

Mandar al cajón de los asuntos sin importancia a lo que es realmente importante tiene consecuencias gravísimas. Eso ocurre tanto en la vida personal como en la de los países. Por años, largos años, lo de la zona en reclamación fue convenientemente hibernado por el gobierno. Hubo de espepitarse barranco abajo el precio del petróleo, estallar una crisis de finanzas públicas, hundirse el señor presidente en una impopularidad insospechada y comenzar a voltearse el apoyo incondicional que el rojismo recibiera de algunos gobiernos caribeños para que, zas, al tema del diferendo con Guyana le fuera aplicado un tratamiento de emergencia para subirle la temperatura. Tarde piaste, pajarito.

Objetivamente, esta "pelea" la tiene perdida Venezuela. No basta con tener la razón. En un conflicto, es indispensable que a uno le den la razón. Hoy, nos guste o no, a lo más que podemos aspirar es a un reconocimiento de víctima generosa, siempre y cuando Venezuela no cometa la torpeza de convertirse en victimario. En este pleito, Guyana tiene todo para ganar y nada que perder. Tiene de su parte su condición de país pequeño (801.194 habitantes según la ONU en 2014), pobre, mestizo de minorías, afectado frecuentemente  por el embate meteorológico y con una escasa preparación bélica. Venezuela, a ojos del mundo entero, es un país ricachón,  pedante, botarate, gritón, armado hasta los dientes y con cierto desagradable talento para el autoritarismo petrolero. La sola idea de movilizar a las FANB para intentar recuperar el territorio en disputa (espacio al cual tenemos legítimo derecho) sería un gesto repudiado de inmediato no solo por las potencias mundiales sino, también, por la pléyade de países que conforman el archipiélago de naciones pequeñas del hemisferio y más allá. Así que cualquier acción bélica por parte de Venezuela debe estar descartada de plano, so riesgo de recibir sanciones internacionales de importante escala.

Entretanto, el gobierno guyanés juega inteligentemente sus piezas. Su debilidad es, paradójicamente, su fortaleza. La gente que vive en la zona en reclamación no se siente venezolana, no habla Castellano, no tiene nacionalidad venezolana y jamás ha sentido que el Estado venezolano ha movido un dedo por su bienestar. Ha sido hasta ahora particularmente pobre y con severas carencias. El acuerdo con la Exxon Mobil aparece ante esa gente como la oportunidad de salir del hueco en el que han vivido desde que tienen memoria. Y esa posibilidad se la ofrece Guyana, no Venezuela.  Entonces, es claro hacia donde se inclinará su preferencia si la Magdalena sigue sin estar para tafetanes, como se prevé. El presidente guyanés, que evidentemente no tiene un pelo de tonto, juega sus cartas, a su favor. Lo sorprendente está en que aquí en Venezuela haya quien se sorprenda. Más que sorprendente, es insólito que en lugar de ser la Exxon Mobil quien haya recibido el contrato, no haya habido en el Estado venezolano alguien con la suficiente sagacidad para lograr que ese contrato lo hubiera tenido Pdvsa. Al menos de esa forma alguna vela nos hubiera quedado en el entierro. Pero no. A la visible incapacidad diplomática sumamos la incompetencia para hacer negocios petroleros rentables para el país. Así las cosas, perdemos por todas partes. Ni nos preocupamos ni nos ocupamos. El marido que no atiende a su mujer no puede quejarse que aparezca otro a ocupar el lecho.

Llamar a la "unidad nacional" en torno a este penoso asunto es un argumento manido, maniqueo, una estrategia que puede darle a Maduro la excusa para victimizarse y lavarse las manos. Es bueno recordar a los agitadores del patrioterismo ramplón que este gobierno comenzó en 1999 y que desde el día 1 Maduro ha sido uno de los más importantes funcionarios, incluso a cargo por 7 años de la política internacional en su condición de Canciller. No caben las soluciones heroicas. Sólo intentar aliviar el dolor y el costo de los errores. Hirudoid diplomático.

soledadmorillobelloso@gmail.com
@solmorillob


2005 La Guayana Esequiba – Zona en Reclamación. Instituto Geográfico Simón Bolívar  Primera Edición

Nota del editor del blog:

Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el Gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservo sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana:

“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”


LA GUAYANA ESEQUIBA

http://laguayanaesequiba.blogspot.com/2008/01/la-guayana-esequiba.html



Terminología sobre cómo referenciar la Zona en Reclamación-Guayana Esequiba.




Mapa que señala el Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como Mar Territorial mediante el Decreto Presidencial No 1152 del 09 de Julio de 1968