viernes, 9 de enero de 2015

Soberanía argentina en Malvinas y solidaridad latinoamericana



Lo que Argentina sostuvo antes, hoy sigue siendo válido como argumento: no existe en las islas una población sojuzgada, subyugada o sometida al colonialismo.

Por Daniel Filmus *
Uno de los principales objetivos de mi reciente visita a México fue agradecer al gobierno y al pueblo de esta nación hermana su permanente apoyo y solidaridad en cuanto a la defensa de los derechos argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, tanto a nivel bilateral como en foros multilaterales.

Desde su independencia de España, el gobierno argentino, en su condición de heredero de los territorios en el Atlántico Sur y los espacios marítimos circundantes que habían pertenecido al país europeo, ejerció sus derechos de manera permanente. En 1829, el gobierno de la provincia de Buenos Aires creó la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos.

El 3 de enero de 1833 fuerzas británicas ocuparon las Malvinas expulsando a las autoridades y pobladores argentinos que allí residían. El gobierno argentino inmediatamente inició el reclamo por la restitución del ejercicio de la soberanía sobre las islas, que se mantiene de manera constante hasta nuestros días.

Recientemente se cumplieron 50 años desde que Argentina expusiera por primera vez ante las Naciones Unidas los fundamentos de sus derechos soberanos sobre las Islas Malvinas. El 9 de septiembre de 1964 el embajador argentino José María Ruda pronunció un vibrante alegato ante el Comité Especial de Descolonización de la ONU en el que expuso los hechos históricos y jurídicos que dan razón al reclamo argentino. Sus argumentos probaron ante el mundo que la posición británica constituye un anacronismo propio de los grandes imperios coloniales, que se afirma solamente en la fuerza.

En aquella histórica exposición, el diplomático también explicó que las Islas Malvinas se encuentran en una situación particular y diferente respecto de los casos coloniales clásicos. Esto es así porque luego de la usurpación del territorio por parte de fuerzas británicas en 1833, las autoridades y población argentinas fueron suplantadas por una administración colonial y una población de origen británico que el Reino Unido renueva reiteradamente en significativa proporción, al amparo de la férrea política migratoria controlada por la metrópolis, que ha discriminado sistemáticamente contra la radicación de argentinos continentales. Esta regulación migratoria ha tenido un impacto notorio en la disminución persistente de la población nacida en las islas que habitan las Malvinas. En el censo del año 1946, los nativos sumaban 2,001 y constituían 92.5% de la población. En el último censo, realizado en 2012, descendieron a mil 339, pasando a constituir menos de la mitad de los habitantes de las islas, 47 por ciento. Esta población ha sido reemplazada principalmente por nativos del Reino Unido o sus colonias.

Lo que Argentina sostuvo hace medio siglo, hoy sigue siendo absolutamente válido como argumento: no existe en las islas una población sojuzgada, subyugada o sometida al colonialismo. Es por ello que nuestro país viene reclamando la aplicación del principio de integridad territorial, reconocido en la resolución 1514, adoptada en 1960 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En 1965, la comunidad internacional en su conjunto avaló los argumentos argentinos al aprobar la resolución 2065 de la ONU, lo cual representó un hito en el tratamiento de la cuestión Malvinas. Esta resolución posibilitó que el Reino Unido, que hasta entonces se había negado a dialogar sobre el tema, se vea obligado a iniciar las negociaciones con nuestro país para resolver la disputa de soberanía.

A partir de entonces, la ONU, a través de sucesivas resoluciones sobre la cuestión Malvinas en la Asamblea General y en el Comité Especial de Descolonización, continuó instando, año tras año, a las dos únicas partes en la disputa a reanudar las negociaciones a fin de encontrar a la mayor brevedad posible una solución pacífica, justa y duradera de la controversia sobre soberanía, teniendo en cuenta los intereses de la población de las islas.

Ninguna de esas resoluciones ha incluido jamás referencia alguna a la libre determinación que el Reino Unido procura forzar a favor de los habitantes británicos en las islas. Más aún, la Asamblea General de Naciones Unidas rechazó dos propuestas de enmiendas británicas que procuraron, sin éxito, incluir este principio en el proyecto de resolución sobre la cuestión. Sí, en cambio, la resolución 2065 señala que es necesario respetar en la negociación bilateral con los británicos los intereses de los isleños.

Pese a haber reconocido y dado principio de ejecución a su obligación de negociar la solución de la disputa en el año 1966, en las últimas décadas el Reino Unido se ha negado sistemáticamente a reanudar ese proceso negociador ignorando todos los llamados de la comunidad internacional, que le han recordado la necesidad de seguir cumpliendo aquella obligación.

Las acciones del gobierno argentino y el trabajo de su Cancillería han logrado posicionar la cuestión Malvinas como una causa de la Patria Grande latinoamericana y han concitado también el respaldo de muchas otras regiones y países del mundo.

De esta manera, a las declaraciones en respaldo de los legítimos derechos de soberanía de la República Argentina emitidas por el Mercosur, la Unasur, el ALBA, la CELAC y los 54 países de África (a través de la Cumbre América del Sur-África), cabe sumar los pronunciamientos en favor de la reanudación de las negociaciones de soberanía de la Organización de Estados Americanos (OEA), las Cumbres de Países Sudamericanos y Países Árabes (ASPA) y el Grupo de los 77 más China, lo que ilustra el respaldo a nuestra posición de la amplia mayoría de los países que integran las Naciones Unidas.

Sin lugar dudas, la mejor forma de mantener vigente nuestro reclamo es continuar planteándolo como política de Estado y como una cuestión regional y global. Los argentinos seguiremos reclamando siempre por la vía pacífica y diplomática, convencidos de que nuestra nación no estará completa hasta que recuperemos el ejercicio de la soberanía sobre las Malvinas, Georgias, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

* Secretario de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes en el Atlántico Sur del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina.