lunes, 25 de noviembre de 2013

Francisco de la Hoz Berrío: gobernador itinerante y fundador de pueblos


http://www.el-nacional.com/papel_literario/Francisco-Hoz-Berrio-gobernador-itinerante_0_306569348.htm

Tomado de:

Nadie fundó tal cantidad de pueblos en Venezuela y, es probable, que tampoco haya habido alguien de similar fervor urbano en América y, sin embargo, son pocos los que advierten su paso por el mundo

RAFAEL ARRÁIZ LUCCA24 DE NOVIEMBRE 2013 - 12:19 AM
Hijo de Antonio de Berrío y María de Oruña, hermano del gobernador de Guayana y Trinidad, Francisco Berrío y Oruña, tomó posesión de la Provincia de Venezuela el 15 de junio de 1616. Algunos autores señalan que nació en Bogotá.

No obstante, sabemos que su hermano Fernando nació en Berja (España) y creemos que Francisco también. En todo caso, América no le era extraña, ya que la familia había llegado a Bogotá en 1580, estando los hijos sin uso de razón.

Su vida entera transcurrió en estas tierras, desde las aventuras doradistas de su padre hasta éstas de él y su hermano como gobernadores.

A partir de 1618, cuando llega el obispo Gonzalo de Angulo y, además, se reciben las Cédulas Reales de Felipe III, de abril y octubre, al gobernador Berrío lo domina una empresa vertiginosa: la fundación de pueblos.

Responde a lo ordenado por la Cédula: "que se junten obispo y gobernador para reunir en pueblos a los indígenas, recogiendo a los dispersos en las encomiendas." Obviamente, este fue el comienzo de la desaparición del sistema de encomienda en Venezuela y el paso de una institución de derecho privado, como éstas, a otra de derecho público, como eran los pueblos que se ordenaba fundar. Pero no sólo se proponía la reunión de los indígenas en pueblos sino que estos, ubicados alrededor de las ciudades, se buscaba que fueran el sustento agrícola y pecuario de las urbes. Además, se facilitaba la labor misionera, ya que los arquitectos de estas nuevas poblaciones serían los presbíteros. Primero lo fueron los sacerdotes de la curia, y luego veremos la llegada de las órdenes religiosas en misiones.

Recordemos que las ciudades fueron pensadas para los blancos peninsulares y los criollos, mientras los indígenas permanecían en tutela de los encomenderos en sus tierras y como servicio doméstico, ahora lo que se buscaba era crear una red entre las ciudades y los pueblos indígenas que articulara mejor la subsistencia agrícola y potenciara la evangelización. De allí que Berrío tomara posesión y estuviera cinco años fuera de Caracas en su periplo fundador. En verdad, ningún otro gobernador tuvo en su haber un número de pueblos fundados en tal cantidad.

Este honor no hay manera de escamoteárselo.

De su periplo quedó constancia gracias al escribano Juan Luis de Antequera, quien lo acompañó en la dilatada tarea y firmó su relación el 8 de junio de 1621. Allí queda claro que los pueblos indígenas se fundaron como pequeñas urbes satélites de las ciudades. Es decir: El Tocuyo, Carora, Barquisimeto, Trujillo, Valencia, Maracaibo y Caracas. La lista de pueblos fundados por órdenes de Berrío sobrepasa el centenar. Los que enumeramos los ofrecemos a manera de ejemplo. La lista no es exhaustiva.

En 1620 se fundan Santa Catalina de Cuara, Nuestra Señora de La Victoria, Nuestra Señora de la Candelaria de Turmero, San Joseph de Cagua, San Mateo, San Jerónimo de Cocorote, San Miguel Arcángel de Acarigua, San Antonio de Padua de los Naranjos de Humocaro Alto, Nuestra Señora del Rosario de Humocaro Bajo, Nuestra Señora de Altagracia de Quíbor, Santa Ana de Sanare, San Miguel Arcángel de Cubiro, San José de Siquisique, San Juan Bautista del Valle de Duaca, San Juan Bautista de Urachiche, San José de Guama; entre otros. Por supuesto, no siempre el fundador fue Berrío en persona, pero si fue el autor de la instrucción que ordenaba a un delegado la fundación del poblado.

En 1621, cerca de Caracas, se fundan San Francisco de Paula de Agua Fría de Baruta, El Valle, Santa Lucía de Pariaguán, Nuestra Señora de Copacabana de las Guarenas, Dulce Nombre de Jesús o Buen Jesús de Petare, San Pedro y San Pablo de Antímano.

Durante toda su gestión estimuló el aumento de los cultivos de tabaco y cacao. Estando fuera de Caracas en su labor peripatética fundadora recibe el nombramiento de su sucesor, Juan de Treviño y Guillamas, y después de la residencia de rigor se embarca hacia España y naufraga cerca de La Habana, en 1622. Nadie fundó tal cantidad de pueblos en Venezuela y, es probable, que tampoco haya habido alguien de similar fervor urbano en América y, sin embargo, son pocos los que advierten su paso por el mundo. Hay personajes sobre los que se posa una nube de silencio que es inversa a la dimensión de sus realizaciones. ¿Por qué ocurre? ¿Quién sabe?

2005 La Guayana Esequiba – Zona en Reclamación. Instituto Geográfico Simón Bolívar  Primera Edición

Nota del editor del blog: Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el Gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservo sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana:

“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”


Mapa que señala el Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como Mar Territorial mediante el Decreto Presidencial No 1152 del 09 de Julio de 1968