lunes, 2 de mayo de 2011

¿Y la UNASUR?

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Tomado de:


Por Juliana


01.05.2011 | Con todos los acontecimientos internacionales de los últimos tiempos (revueltas en África, desastres naturales y humanos en Japón, etc.), la prensa ha dejado de lado otras realidades del extranjero. Incluso algunas que tienen relación más directa con la Argentina, como es todo lo referente a la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).

Sincerémonos: gran mayor parte de la información que conocemos acerca del bloque en cuestión la recibimos cuando el ex presidente argentino Néstor Kirchner se convirtió en su Secretario General; luego cuando, ante su deceso, el puesto quedó vacío. También supimos que la UASUR se reuniría en Mar del Plata en el marco de la XX Cumbre Iberoamericana, aunque finalmente el encuentro entre los representantes de dicha integración regional quedó trunco.

Sin embargo, las cosas han cambiado recientemente en el bloque en cuestión. También en sus países miembros.
En efecto, en marzo de este año se designó como sucesora del ex mandatario argentino a la diplomática colombiana María Emma Mejía, quien asumió su cargo en abril. Una comunicadora social y periodista que trabajó para la BBC en Londres antes de desempeñarse en los Ministerios de Educación y de Relaciones Exteriores de su país y que se ha candidateado a alcalde de Bogotá en más de una ocasión, a veces desde la izquierda y otras desde partidos independientes, pero nunca con resultados positivos. Fue a ella a quien el propio presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, propuso como candidata al cargo de Secretaria General de la UASUR en diciembre último en Mar del Plata.

El cargo fue aprobado por unanimidad en los meses posteriores, al igual que la decisión de que su sucesor en el sea el actual ministro de Energía Eléctrica de Venezuela, Alí Rodríguez Araque. En este caso se trata de un personaje con un currículum posiblemente más sorprendente que el anterior: ex líder guerrillero comunista, presidente de PDVSA, Secretario General de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y Embajador de Venezuela en Cuba.

Una primera y simple conclusión puede sacarse de estas novedades en torno a la UASUR: la izquierda latinoamericana continuará reflejándose en el bloque, al menos en los años sucesivos.

Un dato a considerar es que la idea de compartir la Secretaría General (un año con un  representante de Colombia y otro con uno nativo de Venezuela) fue precisamente una propuesta de las cancillerías de estos dos países. Y esto muestra un cambio entre la Colombia del ex presidente Uribe y la actual encabezada por Santos. Muchas veces, la primera muchas veces representó un dolor de cabeza a la hora de pensar en la integración de la región; sirve como ejemplo la Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata en 2005, en la que muchos países latinoamericanos se mostraron unidos en contra del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, más conocido como ALCA, aunque Colombia, aliada de Estados Unidos, lo defendió. En cambio, la Colombia actual demuestra estar más abierta a la integración y a la cooperación con las naciones vecinas. Si esto se mantiene, se podría hablar de una nueva política exterior para con el subcontinente por parte del país en cuestión, que deja de parecer un obstáculo para mostrarse como aliado en Latinoamérica.

Pero es necesario escuchar ambas campanas. Así como desde este lado la Secretaría General al mando de Colombia y de Venezuela también puede significar una apertura política del primero, también es cierto lo postulado por algunos medios colombianos que leen la misma información de otra manera, más vinculada a una nueva política por parte de Hugo Chávez. Incluso los medios que reconocen que en los últimos años Colombia no se caracterizó por colaborar con la integración sudamericana entienden que, de forma distinta a ellos, Venezuela tampoco facilitó últimamente la creación de una unidad subcontinental con todos los países que lo componen.

Por otra parte, marzo de 2011 será un mes que el bloque de integración regional recordará, no sólo por la flamante designación de Mejía sino también porque el día 11 se colocó la primera piedra de lo que será la sede de la UASUR, situada en Quito, Ecuador, país que hasta hace poco ostentó la Presidencia pro témpore. Porque, de hecho, otra novedad de la UNASUR con poca prensa es que este cargo lo ocupa ahora Guayana, y Paraguay será el próximo en hacerlo.

Probablemente esto, que no fue novedad en esta parte del mapa, sí lo haya sido para los dos países antes nombrados. Porque hay que tener en cuenta que, a diferencia de los países latinoamericanos que además de la UNASUR también integran algún otro bloque (MERCOSUR o Comunidad Andina de Naciones, CAN), Guayana sólo forma parte del conjunto objeto de esta nota, representando su única integración con los países del subcontinente.

Los medios de comunicación paraguayos, por su parte, posiblemente también hayan dado mayor repercusión masiva a la noticia de que su país presidirá próximamente el bloque. Esto considerando que, si bien la nación guaraní compone el MERCOSUR, no está satisfecha con los resultados que la unión con Uruguay, Argentina y Brasil le ha representado. Por eso sus apuestas más fuertes estarán volcadas a la Unión de Naciones Suramericanas.

Se podría pensar que, en tanto y en cuanto Guayana y Paraguay aspiren a una mayor integración suramericana, apostarán fuerte a la UNASUR, Por lo tanto,  ésta podría tener mayor visibilidad, aprovechando que ostentar la presidencia es prácticamente la única vidriera de integración regional que tienen ambos países. Dependerá de sus aspiraciones, de sus voluntades y de sus capacidades para lograrlo.

En cualquiera de los casos, ya sea con Colombia, Venezuela, Guyana o Paraguay a la cabeza, gran parte del desafío de la UNASUR pasa por respetar lo postulado en su tratado constitutivo, firmado en 2008 y ratificado recientemente. Esto es, por un lado, trabajar en la integración fortaleciendo la confianza entre los países y eliminando sus tensiones históricas, así como todo aquello que pueda crear una implosión o destrucción del conjunto por diferencias internas.

La importancia otorgada a estos factores se evidencia en la creación de un Consejo de Defensa Sudamericano que no sólo busca defender al grupo ante eventuales ataques exógenos sino que también persigue la unión de las fuerzas de seguridad de las naciones para desactivar las hipótesis de conflictos internos que pueden enfrentarlas.


También deberá trabajar en convertir su lema “integración para un desarrollo justo” en una realidad, a través de mecanismos que prioricen la integración energética y de infraestructura, también especificado en el tratado.


En definitiva, hay cambios en la UNASUR y los seguirá habiendo en los años sucesivos. Pero lo importante es que, independientemente de los matices diferentes que le dé cada país al frente, se siga un hilo conductor que conduzca al desarrollo del conjunto, no de individualidades. Esto es lo que no debe perderse de vista si el grupo efectivamente pretende, tal como manifestó en reiteradas oportunidades, solidificarse como en algún momento lo logró la Unión Europea.
Por Juliana

Nota del editor del blog: Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservo sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana .
“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”