viernes, 31 de julio de 2015

¿Es acertada la respuesta a Guyana?




Fernando Ochoa Antich.
La sorprendente posición asumida recientemente por el gobierno de Nicolás Maduro al decretar la Zona de Defensa Integral de la Fachada Atlántica es una necesaria respuesta ante la provocativa e intransigente posición mantenida tanto por el anterior como el actual gobierno de la  República Cooperativa de Guyana. Así lo mantuve en mi artículo de opinión titulado en “Defensa de nuestra soberanía” del 17 de mayo del presente año al afirmar que “sólo existe una forma práctica de preservar nuestra soberanía: definir unilateralmente los límites marítimos de Venezuela en su salida al Atlántico, incluyendo  plataforma continental y zona económica exclusiva, y mantener un permanente patrullaje de nuestra Armada en dichas áreas marítimas con la finalidad de establecer claramente nuestra indiscutible posesión”. Esa ha sido siempre la posición de la Fuerza Armada Nacional al mantener nuestra Armada un constante y tradicional patrullaje en las áreas marítimas que corresponden a Venezuela  y que garantizan nuestra salida al Atlántico.



Digo sorprendente posición ya que durante los dieciséis años de gobierno chavista se ha mantenido una actitud entreguista ante las pretensiones guyanesas. Eso lo confirman las declaraciones de Hugo Chávez, rayanas en traición a la Patria, dadas en los años 2004 y 2007, al afirmar “que Venezuela no se opone a ningún proyecto de desarrollo en el Esequibo, autorizado unilateralmente por Guyana, si es en beneficio de su pueblo” y sostener que “Venezuela inició la reclamación del  Esequibo por presiones de los Estados Unidos para desestabilizar el gobierno comunista de Cheddy Jagan”, sin considerar que comprometía la autoridad moral de Venezuela. Esa misma posición la tuvo el canciller Maduro al no reaccionar, el año 2009, ante el informe del embajador de Venezuela en Guyana Darío Morandi, que sostenía: “al revisar el mapa anexo queda evidente que con esta acción Guyana le cerraría  a Venezuela su salida al Atlántico, lo cual  sería estratégicamente inconveniente, además de los perjuicios económicos que representaría para nuestro país perder el acceso a los recursos marítimos y petroleros”.

 Esa actitud entreguista de Maduro ante Guyana también la ha mantenido desde la presidencia de la República. A finales de octubre de 2013 los venezolanos fuimos gratamente sorprendidos por la noticia de la detención por el patrullero venezolano “Yekuana” del buque RV “Teknik Perdana, contratado por la transnacional Anadarko para realizar labores de exploración petrolera en la Fachada Atlántica venezolana al servicio  de Guyana. Además, se conoció que la Armada venezolana había reiniciado sus tradicionales patrullaje en nuestra zona económica exclusiva. Esa decisión fue tomada por el entonces comandante de la Armada, almirante Gilberto Pinto Blanco. Curiosamente, al poco tiempo fue reemplazado de ese cargo. Además, Maduro declaró el año pasado, sin medir las graves consecuencias, que “recientemente han salido documentos desclasificados de la década de los 60, 70 y 80 que demuestran quienes eran los intrigantes que preparaban una guerra con Guyana”…Una inexplicable posición para un jefe de Estado.

Estas son las razones por las cuales los venezolanos tenemos profundas dudas sobre el verdadero objetivo del decreto presidencial 1787 al considerar que tiene por objetivo fortalecer la decaída imagen de Maduro ante la cercanía de las elecciones parlamentarias. Ésta complaciente política exterior sólo reaccionó, en marzo de 2012, ante la absurda e inaceptable solicitud realizada por Guyana ante la Secretaría General de las Naciones Unidas para ampliar su plataforma continental  a 350 millas, sólo consultando a Barbados, Trinidad y Tobago, y Surinam, y sin considerar que su solicitud limitaba totalmente la proyección marítima venezolana generada por el Delta del Orinoco y desconocer la controversia territorial con Venezuela por el territorio Esequibo, la cual se rige por el Acuerdo de Ginebra, firmado en 1966, por Venezuela y el Reino Unido, junto con Guyana, próxima a independizarse. La respuesta de Guyana a ese comunicado de Venezuela desconoce totalmente las consecuencias jurídicas de ese Acuerdo, irrespetando normas de Derecho Internacional.


El embajador Emilio Figueredo, un experto en el  tema de Guyana, mantuvo  recientemente en unas prudentes declaraciones que “el decreto es una respuesta ante la inacción de la Cancillería venezolana durante muchos años con respecto a la actuación de Guyana. Pero si bien es un acto de derecho interno, desde el punto de vista del derecho internacional es cuestionable porque deja a Guyana prácticamente sin proyección marítima. Es lo que quiso hacer Guyana con nuestro Delta del Orinoco. Pero además el decreto afecta la proyección marítima de Surinam y de Guyana Francesa”. Es muy importante que la Cancillería consulte a expertos en el tema con la finalidad de evitar cometer nuevos errores. De todas maneras, hay que saber que la posición intransigente de Guyana por casi cincuenta años, al impedir “una solución práctica de la controversia” como lo establece el Acuerdo de Ginebra y atreverse  a  tomar medidas unilaterales en contra de la soberanía venezolana y de  nuestros derechos en la zona en Reclamación, es la causa de la actual crisis. 

Caracas, 14 de junio de 2015.
@FOchoaAntich.


2005 La Guayana Esequiba – Zona en Reclamación. Instituto Geográfico Simón Bolívar  Primera Edición

Nota del editor del blog:

Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el Gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservo sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana:

“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”


LA GUAYANA ESEQUIBA

http://laguayanaesequiba.blogspot.com/2008/01/la-guayana-esequiba.html



Terminología sobre cómo referenciar la Zona en Reclamación-Guayana Esequiba.




Mapa que señala el Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como Mar Territorial mediante el Decreto Presidencial No 1152 del 09 de Julio de 1968

Raw aggression/ Guyana / La Guayana Esequiba

Mapa Oficial de la República Bolivariana de Venezuela con la Zona en Reclamación - La Guayana Esequiba

Tomado de: 

On May 27th a decree which had been issued by President Nicolás Maduro the previous day was gazetted in Venezuela. Decree No 1,787 purported to annexe huge swathes of Guyana’s territorial sea and continental shelf between Punta Playa – the terminus of the land boundary between the two countries – and the Essequibo River. In other words, since a state is only entitled to the seas off its own coast, our neighbour, by implication, is also including in its maritime claim one to sovereignty over the land space of Essequibo. It should be noted that the decree in addition mandates the Venezuelan navy to secure the maritime area.

Leaving aside the utter nonsensicality of this sovereignty claim over the territory of another state, which breaches both international law and the Geneva Agreement, there are some curious features about this decree. The first of them is the almost clandestine way in which it was done. At the time of its gazetting no public statement was issued by Miraflores, and certainly Guyana was not given any official notification. Even the Venezuelan opposition knew nothing of it, and they were still complaining in robust terms about their government’s handling of oil and maritime issues in relation to Guyana three days after the publication in the Official Gazette.

In company with everyone else, their government’s radical change of direction did not come to their attention until the newspaper El Estimulo published a news item on the subject on 5th June. That item also reproduced the Official Gazette entry along with the co-ordinates of the ‘annexation’. For its part, the English-speaking world was apprised of it courtesy of Dr Odeen Ishmael’s blog based on the same newspaper report. By this time, however, more than a week had passed. For an action which was so aggressive and blatant, Caracas appeared strangely reticent about making it public.

Then there are the bizarre co-ordinates of this fanciful line which the Venezuelans have dreamed up in their imaginations. First of all, it seems to impinge on the maritime space of other states and not just Guyana, and secondly, as far as can be established from a layperson’s point of view, it embraces Demerara waters as well. At least, from maps issued by a maritime NGO to coincide with the gazetting of the decree, Exxon-Mobil’s DeepWater Champion oil rig which is sited offshore Demerara, is located within the boundaries of President Maduro’s illusory delimitation.

This seems inordinately careless. After all, in Venezuela’s position who would want to have unnecessary disputations with other states who could find common cause with Guyana, unless the pre-eminent consideration was to encompass the Deep Water Champion within the new claim, irrespective of where the extended line across the continental shelf ended up. Even Emilio Figueredo, who was a negotiator on boundary issues with this country at one time, was quoted in Nelson Bocaranda’s column in El Universal as saying that the decree had not been well prepared.

Be that as it may, the discovery of oil in Guyana’s waters is clearly a significant factor in this story, along with the fact that the company involved is Exxon-Mobil which in February of this year was awarded US$1.6 billion by the World Bank’s International Centre for the Settlement of Investment Disputes following the nationalization of its oil operations in Venezuela by the Hugo Chávez government. Hardly surprisingly, Venezuela is seeking an annulment of that decision.

It should be mentioned that Caracas on more than one occasion has written to Exxon-Mobil about its operations here, while in an interview on state television last week, President Maduro grumbled that Exxon-Mobil “was the mastermind behind the border dispute [sic] between Guyana and Venezuela.”

This is a curious statement, since oil companies don’t claim sovereignty over territorial seas, states do; and it is the latter which license the former, not the other way around. It is almost as if Mr Maduro doesn’t want to blame Guyana directly, but then again, he was the man who swanned in here in August 2013 and told a slightly bemused media corps that the border controversy had Cold War origins, implying that the 1899 Award was seen as valid by his government. The moral of the story is don’t trust neighbours who mouth sweet nothings in your ear.

What can reasonably be surmised is that Venezuela does not want Guyana to develop an oil industry, and as has been the case for the last half century, doesn’t want this country to develop at all, let alone attract investors. It likes us weak and underdeveloped; that way it can better manipulate and bully us, and play the carrot and stick game with PetroCaribe and rice deals on the one hand, and threats on the other. Its problem on this occasion was that Exxon-Mobil was offshore Demerara, not Essequibo – although the larger concession in which the well is sited does extend into Essequibo waters – so one way or another, as said above, it had to find a way to bring it within a definition of Essequibo.

There are other elements in this story too. The first is that Venezuela is in an economic crisis which some observers think will have political consequences sooner or later. This may be a convenient time from the government’s point of view, therefore, to revivify the spurious claim; it will generate a bit of nationalist fervour and distract the population. Then there is the opposition, which takes a very hard line on the Guyana boundary issue, both territorial and maritime, and which has been lambasting President Maduro’s government on the issue – one deputy called its lack of action over Exxon-Mobil and maritime matters a “sell-out” and “treason.” Furthermore, Venezuela will hold parliamentary elections in the last quarter of this year, which some political pundits think will give the opposition a majority in the Assembly. No doubt Miraflores is happy to deprive its opponents of one major plank in their platform.

The other group which can never be ignored is the military in Venezuela, which has always leaned to confrontation with Guyana, and over which Mr Maduro has considerably less influence than Mr Chávez had. In this instance the navy may be the critical service; it was, after all, the one which evicted the exploratory vessel the Teknik Perdana from Guyana’s waters in 2013. No one this side of the border knows exactly what pressure, if any, the military are exerting on the President.

The timing of this Venezuelan action is easy to understand. Caracas thinks it may now be facing a ‘PNC’ government as it sees it, and PNC governments in the past have had an uncompromising approach on this issue. It is not, therefore, about to wait around until that government gets into its stride. Furthermore, it will view this as a divided country following a bitter election, so it may possibly feel there will be a lack of unanimity across the political party spectrum about how to proceed with Venezuela. If that indeed is their thinking, they would have been quickly disabused of it by the PPP, which, to its great credit, issued a statement condemning the Venezuelan action. The parties here may disagree about elections, politics and the past, but there is no divide where this nation’s territorial integrity is concerned.

But is all this enough to explain Miraflores’ aberrant behaviour? Possibly not. There is something else underlying all of this which may have Venezuela unnerved, and that could be Guyana’s declared intention to move under the Geneva Agreement from the Good Offices process, to a judicial settlement. It has always been Guyana’s best option to take the 1899 nullity issue alone to a juridical settlement; however, it has never been considered a practical option since Venezuela has always strongly opposed it. That country knows very well that it would probably lose its case in front of the International Court of Justice, for example, and nowadays it also recognizes that a decision against it would also have the effect of drastically restricting its maritime claims.

For some reason, Guyana now appears to believe that it is after all possible to move to some judicial body, Venezuela’s strenuous objections notwithstanding. The public was first alerted to Guyana’s different thinking by former foreign minister, Carolyn Rodrigues-Birkett at her end-of-year press conference in December, but it now must be clear to Caracas that the current government intends to follow the same line. It is a course which Venezuela wants to stymie at all costs, hence the ferocity of its reaction.
The question is, will Venezuela use its navy to try and enforce its decree along Guyana’s coast, with all that that implies? The danger to itself of doing so was recognized by Mr Figueredo, as reported by Bocaranda in his column, and certainly, strange as it may seem, Venezuela has more to lose in the long term by this course of action than Guyana has, although the immediate term is a rather different proposition.
There is a precedent for what has happened, although the context was rather different, and that was the Leoni Decree of 1968. On that occasion President Raúl Leoni declared Venezuela’s sovereignty over a nine-mile maritime strip beyond the three-mile territorial sea off Guyana’s Essequibo coast. In those days, of course, Caracas and Washington were close, but it did not prevent the US from making its position very clear. According to documents released a few years ago, then Under Secretary of State in the Lyndon Johnson administration told the Venezuelan Ambassador in Washington, among other things, that the US did not accept the decree’s validity, and if the matter came up in an international forum America would not support Venezuela. Furthermore, American concern about the intention to enforce the decision was firmly conveyed.

As for Prime Minister Forbes Burnham, he wasted no time, and sent the GDF in to patrol the area. As far as is known, Leoni made no attempt to have the decree enforced.

By
June 14, 2015




2005 La Guayana Esequiba – Zona en Reclamación. Instituto Geográfico Simón Bolívar  Primera Edición

Nota del editor del blog:

Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el Gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservo sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana:

“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”


LA GUAYANA ESEQUIBA

http://laguayanaesequiba.blogspot.com/2008/01/la-guayana-esequiba.html



Terminología sobre cómo referenciar la Zona en Reclamación-Guayana Esequiba.




Mapa que señala el Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como Mar Territorial mediante el Decreto Presidencial No 1152 del 09 de Julio de 1968





Darío Morandy: “El Esequibo es más que un pedazo de tierra





Antecedentes inmediatos de la Cuestión de Limites con Guayana 
La verdad ante el reclamo la Guayana Esequiba y la campaña  psicológica  de desinformación  ante  la reclamación,  reivindicación, recuperación, integración,  anexión, o unificación de los territorios ubicados al Oeste del río Esequibo conocidos como  la Guayana Esequiba o Zona en Reclamación  por parte de   operadores políticos funcionarios,  asesores y consultores desatada por cuestiones eminentemente ideológicas  y de poder . 


¿A qué acuerdo llego el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, ante la reclamación de la Guayana Esequiba? Parte I

¿A qué acuerdo llego el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, ante la reclamación de la Guayana Esequiba? Parte. II

¿A qué acuerdo llego el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, ante la reclamación de la Guayana Esequiba? Parte. III y última

 Tomado de: 

Darío Morandy: “El Esequibo es más que un pedazo de tierra



Jun 14, 2015

Para el diplomático Darío Morandy, la orientación de derecha del nuevo gobierno guyanés, la influencia del Departamento de Estado y la intención de las trasnacionales de “golpear a PetroCaribe” han configurado la posición “agresiva” de Guyana


Andreina García Reina
Tras el decreto presidencial 1.787 del 27 de mayo, en el que Venezuela respondió a la instalación de la plataforma Liza-1 de la Exxon Mobil en el territorio marítimo que disputa con Guyana con la definición de sus límites territoriales, se puso de relieve la disputa que enfrenta a ambos países suramericanos desde hace más de 100 años.


El diplomático Darío Morandy, sociólogo y embajador de Venezuela en Georgetown entre 2007 y 2012, explica en profundidad lo que califica como la crisis diplomática “más compleja que podría enfrentar la Unasur desde su creación”.

Para el profesor jubilado de la Universidad de Oriente, la orientación de derecha del nuevo gobierno guyanés, la influencia del Departamento de Estado y la intención de las trasnacionales de “golpear a Petro Caribe” han configurado la posición “agresiva” de Guyana y un plan para dejar a Venezuela sin acceso al Atlántico.

¿Qué hay detrás de la explotación petrolera en Guyana?
— Desde 1982 Guyana ya tenía una valoración de los recursos naturales del Esequibo. En el 2000 Guyana le concedió a la empresa CGX Energy una concesión en el río Courantyne, frontera con Surinam. Esa concesión trae un serio problema porque es un territorio en disputa y, en ese momento, Surinam tomó la decisión por la fuerza de echar la plataforma de CGX Energy de sus aguas territoriales. Eso generó un conflicto entre los dos países. Guyana acudió a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y en el año 2007 un tribunal arbitral en materia de derechos del mar le concedió la razón a Guyana. Esa es la primera decisión que habría que analizar para entender este proceso. En ese momento se dejó ver que detrás se estaban moviendo inmensos intereses trasnacionales que iban a afectar las relaciones con Venezuela, Surinam y Brasil.

En 2009 ya estaban las trasnacionales planteando en los medios internacionales que en Guyana había la posibilidad de crear una inmensa industria petrolera, que pudiera compararse con lo que ocurrió con Angola en 2007. Comenzaron exploraciones abiertamente en el Esequibo. En 2010 visita a Guyana el coordinador de asuntos energéticos internacionales del Departamento de Estado de Estados Unidos, David Goldwyn. Se puso en evidencia que el Departamento de Estado tenía las manos metidas allí y se podía saber que Guyana era incluida en un inmenso programa del Departamento de Estado que se llama “Iniciativa para la gestión y capacitación energética”. Hasta ese momento nuestra Cancillería no dio respuesta.
“Nuestra embajada perdió la fuerza política y ha perdido progresivamente la trascendencia en el mundo diplomático”

Un grupo de empresas pequeñas, norteamericanas, de las que destaca la Anadarko de capital texano auspiciado por el Departamento de Estado y coordinado por la Misión Diplomática de los Estados Unidos en Georgetown y que es beneficiaria de uno de los bloques en concesión en el Delta, planteó la necesidad de montar una pequeña refinería para garantizar el mercado petrolero de Guyana y del Caribe Oriental, que está plenamente bajo el control y los beneficios del acuerdo energético PetroCaribe. Allí comenzó la estrategia para desmontar PetroCaribe. Hoy PetroCaribe pudiese estar en riesgo con esto que está ocurriendo y ese es uno de los objetivos.

¿Qué papel juegan las trasnacionales en este plan que menciona?
— Es que es un plan montado por las empresas trasnacionales más fuertes, más sólidas y con mayor penetración y arraigo al Departamento de Estado norteamericano, que pone nuevamente en peligro nuestra salida al Atlántico. Lo peligroso del comunicado [emitido por Guyana el pasado lunes] es que pone en evidencia la disposición de Guyana a defender los intereses del capital trasnacional. Hay que explicar que el bloqueo de la salida al Atlántico pone en riesgo la salida de nuestros productos de las empresas básicas y del petróleo explotado en la Faja Petrolífera del Orinoco al Atlántico.

La Exxon Mobil llegó a esta estrategia silenciosamente, nunca había aparecido en las primeras licitaciones. Siempre apareció Canacol Energy, Repsol, Tullow Oil. La Exxon es la que ha venido dibujado la estrategia, por eso es beneficiaria de un inmenso bloque de petróleo que ni siquiera está en el Esequibo y el problema es ese. Más allá de los límites marítimos entre los dos países, el problema es que el bloque Stabroek, el bloque Roraima y el bloque Pomeroon entran dentro del territorio marítimo venezolano y ocupan el espacio del Delta del Orinoco.

Se ha dicho que 25% de la explotación del bloque Stabroek lo hará la empresa CNOOC

 ¿Qué papel juegan los capitales chinos?

— El capital chino, que es un capital privado, aparece como convidado para atender suministros subsidiarios. No es un beneficiario directo. Ni siquiera aparecen como suscriptores de las concesiones de manera directa.

¿La crisis con Guyana podría afectar nuestra relación con los capitales chinos instalados en la Faja Petrolífera del Orinoco?

— De manera directa no. Tampoco vamos a actuar de manera inocente. Todos sabemos que en el mundo diplomático y político deben moverse todos los elementos necesarios para formar las decisiones. En este caso Venezuela lo que reclama es un acto de justicia frente al despojo histórico del Imperio Británico, que fomentó el silencio de la IV República*. El fondo del problema es que tenemos que ver cuál es la relación que tenemos con todo ese capital que está allí y ver cómo desarrollamos esa relación.

¿Cuáles cree que han sido los errores históricos de Venezuela en el manejo de las relaciones con Guyana?

— El error histórico es no haber entendido lo había ocurrido en el Esequibo en 1899. El error es haberle dado un trato exclusivo de disputa y haberse quedado en lo elemental, pensar que la disputa del Esequibo era una disputa por un pedazo de tierra, por 159.000 kilómetros cuadrados. Resulta que no, el Esequibo es algo más que un pedazo de tierra, el Esequibo es un sitio maravilloso donde hay relaciones sociales de producción históricas, poblaciones que han nacido y se han desarrollado allí, donde conviven expresiones sociales de distinta naturaleza. Hay seis etnias no solo del Caribe sino de toda América. Lo que en algún momento fue identificado como la familia Caribe tiene su representación allí. Esas comunidades y ancestros están allí asentados. Nuestra historia es parte de la historia de Guyana. Por eso hay que ver el Esequibo como algo mucho más profundo.

Ese territorio está lleno de una riqueza enorme que no ha sido desarrollada. Me refiero a las reservas de oro, a la reserva forestal que es inmensa y es parte de la Amazonía, es parte del pulmón vegetal del mundo, y una riqueza hidrográfica enorme. Nosotros podemos construir allí centros de producción hidroeléctrica más grandes que la represa de Guri. El Esequibo es algo estratégico, no solo para Venezuela, no solo para Guayana sino para el capital trasnacional que anda buscando la manera de apropiarse de eso.

Lo que nos queda en este momento es solicitar de inmediato el nombramiento del nuevo Buen Oficiante, un señor que con la confianza del Secretario General de las Naciones Unidas y el visto bueno de los dos países comience a actuar para construir una salida. Hay muchas y no son ni la militarista ni la colonización social que plantean algunos. Decir vamos a partir de cero y nos dividimos el Esequibo no resuelve nada, allí hay gente que requiere y exige el reconocimiento de su condición humana y eso Venezuela lo valora más que cualquier otro país.

Las empresas trasnacionales han configurado la posición “agresiva” contra Venezuela

¿Por qué no actuar de inmediato y nombrar al nuevo Buen Oficiante? 
Porque nuestra embajada ha estado prácticamente paralizada desde el año 2012, perdió la fuerza política, perdió el carácter integrador, los vínculos sociales con el pueblo de Guyana y ha perdido progresivamente la trascendencia en el mundo diplomático.

¿Qué ocurrió en 2012, por qué se perdió esa fuerza política?
— El presidente Chávez era muy cuidadoso a la hora de nombrar a sus embajadores y estaba claro de que un embajador no es sencillamente un diplomático que cumple con labores del rigor. Un diplomático es alguien que tiene profunda formación política, conocimientos geoestratégicos de lo que está ocurriendo, la disposición al estudio permanente y al mismo tiempo el compromiso con la defensa del país. Yo creo que nuestra embajadora allá reúne alguna de esas condiciones, pero no tiene lo básico: la formación, la fuerza y el fogaje político para entender lo que significa esa embajada de Guyana en el contexto internacional. Esa embajada es tan importante como la embajada de Venezuela en los Estados Unidos.

¿No resulta contradictorio que el presidente Maduro habiendo sido Canciller durante casi siete años no se preocupe por seleccionar mejor a sus embajadores?

— Creo que es una selección respetuosa, tratando de buscar, a lo mejor, más adelante el fortalecimiento de eso, pero no ha dado los resultados. Los embajadores deben ser evaluados permanentemente y no pueden permanecer mucho tiempo en los cargos. La percepción que ellos (Guyana) tienen de nosotros es de debilidad, de una misión diplomática muy frágil y de un gobierno que quiere ocuparlos.

¿Cuál sería el papel político que jueguen en la crisis países como Cuba o Brasil que han sido aliados de Venezuela en los últimos 15 años?

— Uno de los países más generosos con Guyana en términos de apoyo y cooperación ha sido Cuba. En este momento las relaciones son excelentes, probablemente con este nuevo gobierno comiencen las diferencias, aunque son muchos los programas que comprometen a Guyana con Cuba. Por eso el papel de Cuba de fundamental. Es interesantísimo eso de que Cuba sea nuestro aliado en la ALBA, porque Guyana también pidió su ingreso al ALBA.

Brasil hizo un puente sin consultar a Venezuela y eso generó muchos conflictos con el comandante Hugo Chávez, que no fueron públicos. Hubo reclamos de Chávez a Lula Da Silva de manera privada. Ese puente lo construyó Brasil para comunicar el último pueblo del nordeste brasileño, Bonfim, con el primer pueblo de Guyana, Lethem, y allí cada quien instaló un consulado y eso lo bautizaron como el Portón del Caribe para el Nordeste Brasileño. Uno ve a diario un desfile de camiones de productos brasileños, que son los que alimentan la economía guyanesa. Esa estrategia del Esequibo y lo que tiene que ver con los dos extremos es lo que necesitamos estudiar.

Es tan complejo que Brasil está firmando un acuerdo para la construcción de 400 kilómetros y cuatro puentes desde Lethem hasta Linden, un pueblo negro de Guyana, donde se explota la bauxita, que hoy está en concesión a una empresa rusa y tiene un carácter importantísimo, y de allí lo vincularían directamente con el sitio escogido para construir un puerto de aguas profundas.

¿Cómo beneficiaría ese puerto de aguas profundas a Venezuela?
— Ese puerto de aguas profundas tendría que estar vinculado a nuestra producción en el sur del país, específicamente la de Guayana y de la Faja Petrolífera del Orinoco, para eso nosotros planteamos la construcción de una carretera que saldría desde El Bochinche, una zona minera del municipio Sifontes, para llegar hasta Georgetown, pasando por varios ríos y el puerto de Parika. Eso nos vincularía de manera directa con el mundo del puerto de aguas profundas en la desembocadura del río Berbice, otra parte de Guyana donde todos tienen puesto el ojo para la construcción de ese proyecto. Los únicos que han presentado propuestas para construir ese puerto de aguas profundas son las trasnacionales.

¿Qué opina sobre el decreto 1787?
— Es un decreto con un profundo sentido geoestratégico y social. Ese decreto del presidente Nicolás Maduro no ha sido discutido ni explicado a la gente. Con ese decreto lo que se hace es poner en funcionamiento las Zodimain y constituye la Zodimain de la fachada Atlántica, que significa defender nuestro Delta del Orinoco y respetar, hasta donde tenemos que respetar, la controversia territorial para que avance por la vía que debe avanzar, como estamos haciendo a través de los buenos oficios, pero impedir por encima de todo la ocupación del territorio del Delta. Eso hay que explicarlo en las universidades, liceos, en todas las instancias políticas que tiene el Psuv, en las Unidades de Batalla Hugo Chávez (UBCH), en los comandos de luchas populares. La canciller ha tenido dos intervenciones públicas sobre ese tema pero no lo ha explicado.

“Los únicos que han presentado propuestas para construir ese puerto de aguas profundas son las trasnacionales”

Esa respuesta del presidente Maduro al crear las Zodimain es producto de que algunos factores de la FANB conocen el tema con profundidad y tienen claro cuál es el paso que hay que dar para la defensa de nuestra soberanía. Hay que decirlo, reconocerlo, apoyarlo.

¿Qué opina sobre el comunicado que emitió la Cancillería? ¿Es correcto? ¿Estuvo a destiempo?
— El comunicado es absolutamente correcto en su contenido porque mantiene incluso un lenguaje respetuoso y manifiesta la preocupación. Pero también habría que precisar que lo peligroso es el plan que pretende defenderse con ese comunicado. Habría que explicar cómo se ha confabulado el capital trasnacional. La provocación no está en el lenguaje, está determinada claramente por el juego geopolítico de las trasnacionales y eso que hay que explicarlo en profundidad. Un canciller nuestro tiene que tener pleno conocimiento para explicar que ahí hay un juego geopolítico. La gente tiene que saber que el Delta del Orinoco y nuestra salida al Atlántico está en peligro, también el desarrollo de PetroCaribe, que causa la mayor preocupación a EEUU. La única recuperación que ellos pueden hacer de su espacio político en el Caribe es golpeando a PetroCaribe y poner, a través de las trasnacionales, un proceso de colonización en un contexto moderno, un contexto mejor acabado, un contexto que le permita no solo sacar petróleo sino controlar a los países del Caribe.

¿Es normal que Guyana marque la agenda diplomática venezolana?
— Es inconcebible que el canciller de Guyana, acabándose de instalar en Takuba Lodge, como se conoce a la cancillería guyanesa, convoque públicamente y de inmediato al embajador de Venezuela para que le explique el decreto 1787. ¿Qué es eso? Ese decreto es de Venezuela, ese decreto tiene que ver con nosotros. Ese señor nos marcó la pauta. Eso ocurrió con él llegando y nosotros que estamos establecidos y tenemos pleno control administrativo y político de la cancillería no hemos convocado todavía al embajador y nos planteamos que Venezuela pida una reunión con el canciller. Venezuela tiene que exigirla, porque ese gobierno de Guyana es agresivo y está al servicio de las trasnacionales, está perjudicando la paz en la región y pone en peligro a PetroCaribe.

La posición desde Georgetown es que Venezuela está “socavando sus posibilidades de desarrollo económico”

 ¿Es esto cierto?
— Si alguien ha logrado sacar a Guyana del socavón económico es Venezuela. Guyana tenía un acuerdo de comercialización de arroz, a través de la Unión Europea, con algunos países como Portugal. Tenían las peores condiciones, con el Reino Unido en las peores condiciones. Venezuela le dio las mejores condiciones para que los productores de arroz, que son parte fundamental de esa economía, se desarrollaran. Venezuela le suministra el 50% del consumo de combustible a Guyana. Es lo que alimenta el alumbrado de las calles de Guyana. Estamos hablando de 5.200 barriles diarios. Somos el primer cooperador directo de Guyana. ¿Cómo es posible que permitamos que David Patterson, el ministro de Infraestructura Pública de Guyana, emita una comunicación que le impida a Conviasa volar? Esa es una conexión que costó muchísimo trabajo. Ese señor toma esa decisión porque supuestamente la empresa no ha pagado algunos elementos propios del intercambio de la comunicación. Vamos a revisar las cuentas de PetroCaribe para ver si están actualizadas. Eso no lo entiende mucha gente de la oposición que es tan miserable que está muda, porque no entiende lo que ocurre y es incapaz de defender la patria porque tendría que chocar con Exxon, la Texaco, CGX.

Sin embargo el Psuv tampoco ha hecho muchos comentarios sobre lo que ocurre en Guyana. No se han organizado como ocurrió con la campaña #ObamaDerogaElDecretoYA

— Resulta más fácil construir un discurso rápido, con el carácter de una batalla contra el imperialismo de manera directa. Cuando tienen que construir un discurso que implica estudios, debate, oír a los especialistas y escuchar las distintas opiniones, entonces prefieren quedarse en lo básico. Allí hay un problema profundo, de fondo, que tiene que ver con la política mundial, con la definición de nuestros límites con Estados Unidos, que tiene que ver con nuestra relación con El Caribe, que tiene que ver con Isla de Aves. Todo hay que incluirlo en el debate. Entonces el Psuv, como lo dices, se ha quedado encasillado en las cuestiones más elementales. Comienza a parecerse a mucha gente del pasado que no ha abordado en profundidad los temas. Emulamos el comportamiento político de la vieja dirigencia de la IV República. Yo soy militante del Psuv y no me canso de repetirlo públicamente, a riesgo de que me llamen fastidioso, quinta columna o contrarrevolucionario.
El plan de dejar a Venezuela sin salida al Atlántico, “ha sido implementado por el ala cívica del PPP, con la anuencia de Bharrat Jagdeo, presidente de Guyana hasta 2011″, explica Morandy.

¿Pudo haber tenido que ver la actitud blanda de Chávez con los gobiernos guyaneses con esta crisis que se desarrolla?

— Creo que el comandante Hugo Chávez tenía la percepción y la interpretación más clara de cómo debían ser las relaciones con Guyana. Él profundizaba el tema, no se quedaba en lo aparente, en la banalización de los hechos históricos, de los hechos sociales. Él lo dijo, “no podemos ser obstáculo para que el Esequibo se desarrolle”. Una cosa es que esté en controversia y otra que pueda desarrollarse. Nosotros no somos obstáculo para que ningún pueblo se desarrolle.

El comandante Chávez dijo que no se iba a instalar la base satelital y no se instaló, al mismo tiempo Guyana venía haciendo algunas cosas que tenían que ver con las concesiones de madera, oro y en algún momento comenzaron a hacerlo de manera inconsulta lo que impidió que eso se desarrollara plenamente.

¿Qué postura cree que asuma la Caricom, la Unasur e incluso la Common Wealth, de la que es parte Guyana?
— La Common Wealth tiene una relación absolutamente colonialista con esos países, la reina Elizabeth II es aún la presidenta de muchos. La fuerza que puedan tener es muy remota. Van a actuar a través de las trasnacionales. Aquí lo importante es Caricom. La comunidad del Caribe no es totalmente homogénea en torno a los planteamientos de Guyana, han aprobado históricamente algunas cosas, pero allí hay gente que es miembro del Alba, que tiene unas relaciones profundas con Venezuela. No solo en lo diplomático, sino en lo económico y en lo político. Nosotros tenemos que prepararnos para tomar la iniciativa e ir a ese debate ¿Qué estamos esperando? Que Guyana se presente a la Caricom. La sede de su secretaría permanente es Guyana.

Unasur va a exigir la profundidad del debate y va a ser el factor clave para la estabilidad no solo democrática sino de la paz de la región. Esta es una de las crisis diplomáticas más complejas que enfrentaría Unasur desde su creación porque tiene demasiadas aristas políticas y económicas.

Le reitero la pregunta sobre Cuba, ¿a quién apoyará? 
Además de las buenas relaciones históricas con Guyana, en los últimos meses ha florecido una nueva relación con EEUU

— El papel de Cuba es determinante. No creo que la posición sea ponerlos de allá o de acá. Frente a las trasnacionales Cuba está clarita. Si alguien puede interpretar lo que ocurre en El Caribe es la diplomacia cubana. No veo una nueva relación entre Cuba y EEUU. Lo que veo es que hay una derrota histórica de EEUU ante la actuación inteligente que ha tenido Cuba, producto de una realidad económica y social y una lucha que ha mantenido durante muchos años.

¿Qué es lo que más se puede temer de la reacción de Guyana, y su “gobierno de extrema derecha”, ante el comunicado de la Canciller y de las próximas acciones que tome Venezuela en los organismos internacionales?

— La embajada de EEUU en Guyana es la que está marcando la pauta del gobierno, y es la que define su política internacional. La respuesta que den dependerá de lo que ordene la embajada norteamericana en Georgetown. En este momento nos corresponde buscar contenido, fuerza, tener la cautela y la inteligencia necesarias porque si esto se convierte en un intercambio de comunicados probablemente llegue un momento en el que se exacerben los comunicados, se caldeen los ánimos y comience a ir más allá de lo diplomático.

No podemos tampoco estar en la onda militarista, pero no podemos dejar de entender que Guyana hoy está participando con la cuarta flota de los Estados Unidos en algunos ensayos militares en San Cristóbal y Nieves en el Caribe Oriental, y tendrán que hacerlo muy cercano al Delta del Orinoco, porque en el área frente a Guyana es imposible hacerlo porque sus aguas territoriales no lo permiten. Esto tenemos que evaluarlo para responder, hay que explicarle al mundo qué hace Guyana con un pequeño barquito, que no tiene ninguna posibilidad ni de aprendizaje, en esas prácticas.

¿Sería una suerte de provocación para Venezuela? ¿Una demostración de fuerza?
— La provocación es del Departamento de Estado, que es quien lo promueve. El que dirige el plan, el que dice nuestras trasnacionales van para allá. Hay que recordar que EEUU no tiene una Pdvsa sino que opera con trasnacionales. Eso es como si Pdsva se metiera allá en la frontera con Estados Unidos. Hasta que nuestro pueblo no se apropie de la realidad política, económica y social y del significado histórico de esto que ocurre no podemos reclamar niveles de consciencia ni puede haber una consulta posterior sobre el Esequibo. ¿Cómo vamos a hacer una consulta si el pueblo no conoce?


Quién es quién en el nuevo gobierno de Guyana
David Granger, el nuevo presidente de Guyana: “Es un militar retirado con una formación política de ultraderecha y un defensor a ultranza de todos los preceptos neoliberales, incluso por encima de cualquier interés nacional”

Carl Greenigde, canciller: “Siempre ha tenido en la mira propiciar conflictos con Venezuela porque dice que no va a haber una relación armoniosa mientras exista la controversia por el Esequibo”
David Patterson, ministro de infraestructuras públicas: “Es enemigo acérrimo de Venezuela”.
Moses Nagamootoo, primer ministro: “Con él se conforma una estructura de gobierno que es el resultado del sectarismo, de la negligencia y de la poca capacidad de respuesta que tuvo el Partido Progresista del Pueblo”.


Si quiere contactar al autor escriba a andreina@larazon.net



*Por un error de transcripción en la entrevista publicada este domingo en la edición en papel, cuando el diplomático Morandy habla de que “Venezuela lo que reclama es un acto de justicia frente al despojo histórico del Imperio Británico, que fomentó el silencio de la V República”, lo que dijo fue IV República. 


2005 La Guayana Esequiba – Zona en Reclamación. Instituto Geográfico Simón Bolívar  Primera Edición

Nota del editor del blog:

Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el Gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservo sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana:

“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”


LA GUAYANA ESEQUIBA

http://laguayanaesequiba.blogspot.com/2008/01/la-guayana-esequiba.html



Terminología sobre cómo referenciar la Zona en Reclamación-Guayana Esequiba.



Mapa que señala el Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como Mar Territorial mediante el Decreto Presidencial No 1152 del 09 de Julio de 1968



Guyana acusa a Venezuela de querer enmascarar ilegalidad de sus reclamos

Mapa Oficial de la República Bolivariana de Venezuela con la Zona en Reclamación - La Guayana Esequiba


Tomado de: 

El nuevo Gobierno de Guyana, recientemente elegido en las urnas, explicó que la raíz del problema es la reclamación de Venezuela de que se anule el laudo arbitral de 1899 que estableció la actual frontera entre ambos países.

Guyana dijo que el decreto es una "violación flagrante del derecho internacional" (Archivo/AP)
EL UNIVERSAL

sábado 13 de junio de 2015  03:33 PM
El Gobierno de Guyana reiteró hoy su posición sobre el conflicto fronterizo con Venezuela y acusó a ese Gobierno de tratar de "enmascarar" la ilegalidad de sus acciones cuando habla de su voluntad de resolver pacíficamente esta controversia.

Así reaccionó hoy el Gobierno de ese pequeño país suramericano después de que el Ministerio de Exteriores de Venezuela saludara las declaraciones del canciller guyanés, Carl Greenidge, en las este se remitía al acuerdo de Ginebra de 1966 para la resolución del conflicto territorial que mantienen ambas naciones.

El nuevo Gobierno de Guyana, recientemente elegido en las urnas, explicó que la raíz del problema es la reclamación de Venezuela de que se anule el laudo arbitral de 1899 que estableció la actual frontera entre ambos países.

Además, aclaró que lo que Greenidge dijo esta semana es que esta petición es la que se debe resolver conforme a los procedimientos previstos en el Acuerdo de Ginebra.

Ese acuerdo de 1966 fue el resultado de la denuncia de Venezuela del laudo arbitral ante Naciones Unidas y se limitaba a establecer la conformación de una comisión mixta para resolver la controversia.

"Guyana no ha tomado ninguna decisión reciente o nueva para respetar el Acuerdo de Ginebra", tal y como dijo Venezuela. "Siempre ha dicho que lo haría y, de hecho, siempre lo ha hecho", pero "ese acuerdo no prevé ninguna anexión unilateral de ninguna parte de Guyana, incluyendo el Esequibo, por parte de Venezuela", dijo la Cancillería de Guyana en un comunicado.

Por ello, defendió que las recientes declaraciones de la Cancillería venezolana "meramente pretenden enmascarar la acción ilegal de Venezuela".

"Esperamos que se unan en nuestra aproximación al secretario general de la ONU, en el marco del Acuerdo de Ginebra, para llegar a un arreglo judicial de su cuestionamiento de la validez del laudo de 1899", añadió.

Afirmó que "Guyana nunca se ha desviado del camino de la amistad con Venezuela" y apuntó que mantenerse en esta línea, respetando el debido proceso de la ley internacional en la forma propuesta por Guyana, "será un regalo para las futuras generaciones de ambos países."

La controversia es sobre un área de unos 160.000 kilómetros cuadrados, lo que supone unas tres cuartas partes del territorio guyanés y convierte a este conflicto en la mayor disputa territorial del continente.

Venezuela lleva décadas reclamando ese terreno, rico en recursos naturales y sobre todo en petróleo, y recientemente firmó un decreto en el que, según Guyana, modificó sus fronteras marítimas para incluir esa zona en disputa, donde recientemente un consorcio de empresas liderado por Exxon Mobil descubrió un importante yacimiento de petróleo.

Guyana dijo que el decreto es una "violación flagrante del derecho internacional y es incompatible con el principio de que todos los Estados deben respetar la soberanía y la integridad territorial de otros Estados, grandes o pequeños".

"Guyana rechaza esta ilegalidad que busca socavar nuestros esfuerzos de desarrollo a través de la explotación de nuestros recursos naturales fuera de la costa", apuntó la Cancillería, que dijo que continuará permitiendo la exploración petrolífera que lleva a cabo Exxon Mobil.

Venezuela se opone y dice que no se tendría que haber permitido tal exploración en un territorio en disputa. 



2005 La Guayana Esequiba – Zona en Reclamación. Instituto Geográfico Simón Bolívar  Primera Edición

Nota del editor del blog:

Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el Gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservo sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana:

“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”


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Terminología sobre cómo referenciar la Zona en Reclamación-Guayana Esequiba.




Mapa que señala el Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como Mar Territorial mediante el Decreto Presidencial No 1152 del 09 de Julio de 1968





En Sintonía con el Esequibo



Tomado de:

Foro "En Sintonía con el Esequibo"
Fecha: sábado 13 de junio de 2015 
Hora: 9 A.M. 
Lugar: Foro XXI, Centro Letonia, La Castellana, Caracas.
Costo: ​ENTRADA LIBRE​.
Certificado de asistencia: Sí (digital).



2005 La Guayana Esequiba – Zona en Reclamación. Instituto Geográfico Simón Bolívar  Primera Edición

Nota del editor del blog:

Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el Gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservo sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana:

“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”


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