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viernes, 13 de noviembre de 2015

Sudamérica busca enfrentar unida la minería ilegal en la Amazonía


De Moises AVILA, con aportes de las oficinas de la región | AFP – vie, 24 jul 2015 19:33 CEST
Vista aérea de la Amazonía peruana que está siendo arrasada por minería ilegal, en el departamento Madre …

Desde lo alto, la Amazonía parece una enorme mesa de billar. Un perfecto verdor que se ve interrumpido por peladeros y lodazales color café claro, y casitas de techos azules. Son campamentos de minería ilegal de oro que están arrasando con este pulmón del mundo.

En una operación sin precedentes en Perú a mediados de julio se logró eliminar 55 de estas instalaciones en la zona de La Pampa, en la región de Madre de Dios, donde unas 60.000 hectáreas de selva han sido arrasadas por la minería.

"El pasivo en nuestros recursos naturales es incalculable (...) Cada hectárea perdida representa especies únicas de flora y fauna", dijo a la AFP el alto comisionado peruano contra la minería ilegal, Antonio Fernández Jeri.

El fenómeno, que en Perú tiene sus inicios en los años 1980, está extendido a lo largo de este bosque tropical en Sudamérica, considerado el más grande del mundo.

Según un estudio que la científica de la Universidad de Puerto Rico Nora Álvarez publicó en enero en revista Enviromental Research Letters, entre 2001 y 2013 se ha depredado 1.680 km2 de selva tropical, debido a la minería ilegal.

"Como ocurre con el narcotráfico, la minería ilegal tiene una gran magnitud. Para ello teníamos que buscar aliados estratégicos y lo hemos hecho. Tenemos una comisión técnica de trabajo con Ecuador, también con Bolivia y con Colombia. Nos falta cerrar el tema con Brasil", comentó Fernández Jeri.

En Brasil, donde la minería ilegal se presenta en nueve de sus 26 estados, la presidenta Dilma Rousseff se comprometió recientemente a lograr en 15 años la meta de deforestación cero.

- No sólo a las plantas -
Brasil, Guyana, la Amazonía peruana y las márgenes de los ríos colombianos son apetecidos por esta actividad ilegal, que no sólo causa daños forestales sino sociales.

En la última operación de erradicación en Perú, las autoridades rescataron a 32 mujeres que habían llegado con engaños a trabajar en la actividad minera, pero que fueron obligadas a prostituirse.

En tanto, esta última semana, Perú y Brasil anunciaron una campaña para combatir el trabajo infantil en la Amazonía, donde menores son empleados en estas actividades mineras que contaminan con mercurio los suelos y las aguas que luego discurren hacia poblados.

"Por esta contaminación hay casos probados de infertilidad, problemas en la piel, estomacales", aseguró el peruano Fernández Jeri.

Perú es el mayor productor de oro de Sudamérica y el quinto a nivel mundial. El gobierno admite que hasta el 20% de sus exportaciones de este metal precioso, puede venir de fuentes informales.

- En Colombia -
En un sobrevuelo a la reserva colombiana de Puinawai, en el departamento de Guianía, frontera con Brasil, el panorama es similar. Se han talado árboles y se ha arrasado la vegetación para remover la arena y extraer el oro.

Para obtener un gramo de ese metal, se requiere usar dos o tres de mercurio, vertido luego en los ríos.
Los mineros también obtienen arenas negras, necesarias para elaborar coltán o tungsteno, minerales estratégicos muy apetecidos en China y Estados Unidos, de los cuales Colombia tiene las mayores reservas mundiales, después del Congo y Venezuela.

En Perú, esta actividad ha causado que tribus indígenas no contactadas, como los Mashco Piro, vean destruido su hábitat, dejen su aislamiento y salgan a buscar comida, enfrentándose a la civilización a punta de arco y flecha.

En Bolivia, ha crecido la actividad minera en cooperativas, que si bien es formal en los aspectos laborales, muchas veces opera sin licencia ambiental, según un informe sobre la situación en Sudamérica de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental.

- ¿Un mal necesario? -
La gran minería legal que opera en Sudamérica no puede ingresar a zonas protegidas, pero opera en los Andes, donde también ha sido cuestionada por daños ambientales. La industria de hidrocarburos, en cambio, sí extrae en la Amazonía y también está dejando importantes pasivos.

"La minería, sea ilegal o legal, genera impacto sobre el medio ambiente (...). El tema es que la minería ilegal termina de explotar un área y simplemente se va, y deja unos grandes pasivos que después seremos todos los colombianos los que tendremos que pagar", sostuvo Alvaro Pardo, director del centro de estudios mineros Colombia Puntomedio.

Sudamérica es un importante proveedor mundial de materias primas, base de gran parte de su economía.

"La minería de menor escala, como la llama el Banco Mundial, o minería artesanal, tiene que seguir existiendo, no se puede detener. Pero tiene que ser una actividad económica que sea de desarrollo sostenible y que no afecte a la salud ambiental", consideró.

En Perú ya se han presentado unas 60.000 solicitudes de legalización de la actividad minera, un tercio de ellas en Puerto Maldonado pero, según estimaciones oficiales, aún quedan 100.000 mineros ilegales destruyendo el ecosistema.

2005 La Guayana Esequiba – Zona en Reclamación. Instituto Geográfico Simón Bolívar  Primera Edición

Nota del editor del blog:

Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el Gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservo sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana:

“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”


LA GUAYANA ESEQUIBA

http://laguayanaesequiba.blogspot.com/2008/01/la-guayana-esequiba.html



Terminología sobre cómo referenciar la Zona en Reclamación-Guayana Esequiba.



Mapa que señala el Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como Mar Territorial mediante el Decreto Presidencial No 1152 del 09 de Julio de 1968


viernes, 21 de enero de 2011

Conflictos sudamericanos y acoso político


Tomado de:

http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20110121/conflictos-sudamericanos-y-acoso-politico_109505_215082.html

Por Winston Estremadoiro - Columnista - 21/01/2011

Los conflictos, grandes y pequeños son una constante en el escenario hispanoamericano de América del Sur.

Ahí está la progresista Colombia, a la que no detiene ni la guerra contra la narcoguerrilla, ni el incómodo sándwich entre el buscapleitos del barrio –la Venezuela de Chávez-- y la versión Ivy League del socialismo del siglo XXI, el Ecuador de Correa. Tal vez por el chasco de la dictadura argentina, el dictador bolivariano no se mete con Guyana por el Esequibo. Entre Ecuador y Perú quedan los héroes muertos de cada país en la Cordillera del Cóndor.

El sur sudamericano es una taza de leche, pero a punto de hervir. Uruguay en pleito con Argentina por una papelera con tecnología finlandesa de punta en la orilla oriental de un río que los separa. Las afirmaciones de hermandad entre Argentina y Chile al zanjar colindancias en los hielos sureños, no logran ocultar rencores gauchos por la colusión de Albión y su émulo sudamericano, durante la aventura de los militares argentinos en las Malvinas.

La relación peruana con Chile sigue percudida de sangre vertida, oprobio sufrido y territorio perdido en la Guerra del Pacífico. La tercera en discordia, la enclaustrada Bolivia, es afectada en el actual diferendo sobre la línea imaginaria que marca el mar territorial, no por el pedazo de la torta piscícola de la Corriente de Humboldt. Si no es boliviano por lo menos en parte el mar territorial que hoy se disputan sus cancerberos, de poco serviría que se abriera el candado que puso Chile y la llave que guarda Perú desde 1929, relativos al acceso marítimo por el norte de Arica.

La Guerra del Chaco enfrentó a Bolivia y Paraguay en 1932-35. Fueron bravatas prometer sacar a chicote a los “pilas”: los “bolis” terminaron de espaldas a las serranías andinas. Aumentó la galería nacional de antihéroes –milicos cobardes o incapaces encumbrados a presidentes-- y la derrota se encubrió del eufemismo de haber preservado el petróleo, y el adversario duplicó el exiguo territorio que le había dejado la Guerra de la Triple Alianza.

Adviértase que hablé de países hispanoamericanos, no iberoamericanos. Porque Brasil, gigante de origen colonial portugués, es la excepción de tal panorama de conflictos. Su canciller de mapas y arreglos fronterizos –el Barón de Rio Branco-- terminó de mordisquear pedazos grandes y pequeños de sus vecinos, culminando un proceso histórico que convirtió a su país en dueño de la mitad del continente, a partir del pedazo de joroba sudamericana que Portugal tenía en el siglo XVI.

Me criticarán tamaño lienzo de conflictos sudamericanos, para derivar en la persecución política disfrazada de acoso judicial, como arma contra la oposición en Bolivia y los conflictos diplomáticos que ocasionan con las naciones vecinas.

Lo provoca el entrevero entre Paraguay y nuestra patria respecto al ex gobernador Mario Cossío, elegido en las urnas por el pueblo tarijeño, que fugó al vecino país ante el prospecto de ser defenestrado sin opción a caso de corte, y trasladado a La Paz enmanillado y encapuchado, a esperar las calendas griegas para ser juzgado por un tribunal quizá aleccionado. Ocasionó un viaje de la Ministra de Transparencia a Asunción, donde fue contraproducente su torpeza. Siguieron saetas vicepresidenciales y toma y daca de los presidentes. Ahora que Paraguay ha otorgado el estatus de refugiado político a Cossío, falta nomás que se movilice a la frontera chaqueña a los ponchos rojos afines al Gobierno.

Pronto escucharemos reverberos de que Brasil ha otorgado estatus de refugiado político al ex juez Luis Tapia Pachi, perseguido en Bolivia por declararse competente para conocer en Santa Cruz, donde ocurrieron los supuestos delitos, el caso de terrorismo que se ventila en la sede de Gobierno. Fue días después que los Wikileaks develaran que EEUU sospechaba que la célula “terrorista y separatista” de Rósza, como la llama el Gobierno, era un autoatentado para desinflar a los autonomistas cruceños, e insuflar el etnocentrismo colla en contra de los cambas. Hoy se presencia la sordidez de videos mostrando al infiltrado del Gobierno en el grupo terrorista asesinado, recibiendo una ponchada de verdes por sus servicios, amén de la conminatoria de que se haga gas de la escena nacional, porque se le desconocería.

Se aproximan las fiestas de Carnaval. Recuerdo las noches de baile y trago con alguna provocativa enmascarada. Enardecía hasta el momento culminante en que la “mascarita” rendía la capucha (y con suerte, el resto de su atuendo). No está entre las frases de “El habla popular de Santa Cruz” de Hernando Sanabria Fernández, pero el “pelar capucha” es mostrarse tal como se es, sin tapujos ni disfraces.

En las recientes decisiones de consejos nacionales de refugiados en Paraguay y Brasil, pareciera que se está “pelando” la capucha a la persecución política disfrazada de acoso judicial. Porque en Bolivia, en el contexto de una judicatura amedrentada, las instituciones del Estado –que en las democracias maduras están por encima de los avatares electorales- como la Contraloría, la Fiscalía General, además de las dependencias del Ejecutivo –como el Ministerio de Transparencia- son como perros de presa del Gobierno para neutralizar a la oposición electa en las urnas, en una democracia representativa que resbala hacia la autocracia populista. Que lo digan los alcaldes y gobernadores opositores al Gobierno. Como en la Venezuela de Hugo Chávez.

El autor es antropólogo

www.winstonestremadoiro.com
winstonest@yahoo.com.mx