domingo, 16 de octubre de 2016

La antidiplomacia venezolana / La Guayana Esequiba





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ADOLFO R. TAYLHARDAT
14 DE OCTUBRE 2016 - 12:01 AM


El papel de una Cancillería es emplear la diplomacia para tratar de resolver problemas propios de su país y contribuir a la solución de aquellos ajenos que pueden afectar la seguridad nacional e internacional.

Esa fue la función de nuestra Cancillería en el pasado y, sobre todo, durante el período de la vida democrática de Venezuela. Bajo el actual régimen la Cancillería, si es que merece ese nombre, se ha caracterizado por desarrollar una política antidiplomática y aislar el país de la comunidad internacional.

El ejemplo más elocuente es el comunicado oficial que acaba de emitir la canciller de bolsillo en relación con el tema del Esequibo. El lenguaje destemplado y agresivo que emplea ese documento hacia el presidente de Guyana no solo avergüenza a los venezolanos sino también a cualquiera que lo lea en cualquier lugar del planeta.

Acusar de mentiroso a un gobernante de otro país es un insulto que no tiene precedente. Ni siquiera durante la guerra fría los gobiernos ni los dirigentes soviéticos emplearon injurias de ese calibre contra alguno de los líderes occidentales.

Según la señora Rodríguez el presidente David Granger supuestamente “mintió en extremo al mismísimo secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, al denunciar que un patrullero venezolano (PC-23 Yecuana) entró a la ciudad de Georgetown”. Asegura que la fotografía del referido buque que aparece en la portada del libro del presidente guyanés titulado Caribbean Geopolitics corresponde al buque saliendo de las Islas Canarias y no está en aguas de Guyana.

Esa señora no se quedó allí en sus diatribas, sino que denunció como “tendenciosas, peligrosas e infundadas” algunas afirmaciones del presidente Granger y como “absurdos e irracionales” ciertos procederes del gobierno guyanés”. Además calificó reiteradamente de “difamatorio, insensato y peligroso el comportamiento del gobierno de la República Cooperativa de Guyana”.

En el comunicado la canciller afirma que el presidente Granger sustenta la errática, falsa y antihistórica tesis de presentar a Venezuela como un país agresor y ha incurrido en “recurrentes intentos para generar un clima de tensión” con Venezuela.

“Estas acciones imprudentes, dice, son consonantes con la pretensión de Guyana para impedir la reactivación del Buen Oficiante conforme al Acuerdo de Ginebra, instrumento jurídico válido para la resolución amistosa, práctica y satisfactoria para ambas partes de esta controversia territorial”.

Después de esa descarga la señora Rodríguez tiene el impudor de referirse a Venezuela y a Guyana como “naciones hermanas”.

Aclaro, no estoy defendiendo al gobierno de Guyana, sino poniendo en evidencia la ineptitud y la torpeza con la cual la canciller Rodríguez conduce la diplomacia venezolana y maneja la controversia. Si con esa actitud pretende forzar a Guyana a aceptar, como dice ella, una resolución “amistosa, práctica y satisfactoria” de la controversia, lo que está logrando es provocar un endurecimiento de la posición de Guyana, su gobierno y su pueblo.

Este comportamiento no es un hecho aislado. Insultos similares había dirigido al gobierno de Guyana con motivo del tema de las concesiones para la prospección de eventuales yacimientos de petróleo costa afuera.

No puedo dejar de referirme al desacierto y la impericia con la cual la señora Rodríguez se condujo en el tema de la presidencia de Mercosur, al punto de convertir a nuestro país en objeto de burlas y en el hazmerreír de la comunidad internacional al enarbolar la bandera de Mercosur como si con ese gesto imponía su dominio sobre la presidencia de la institución. La pretensión de atribuirse la presidencia de esa entidad y de intentar ejercer por las buenas o por las malas esa función, o más bien de apropiarse de esa función contra la voluntad de los socios legítimos de la organización, es otro ejemplo de la antidiplomacia que practica el régimen.

En su despecho por la derrota sufrida en esa pelotera, el ilegítimo ha descargado sus iras contra los gobernantes de los países de Mercosur. Afirmó que el presidente Macri está desmantelando la economía argentina, entregándola al imperio, destruyendo su base social, ha llenado de pobreza, de desesperanza, de desempleados a Argentina” y calificó al mandatario argentino de “demacrado, fracasado y pelele del imperio, un sicario político para dañar al pueblo, no le importa nada el pueblo”.

Es triste y vergonzoso constatar que la diplomacia venezolana, que en el pasado gozó de elevado prestigio y reconocimiento, haya descendido a ese nivel de devastación producto de la torpeza, la ineptitud incompetencia de quienes conducen las relaciones internacionales del país.


2005 La Guayana Esequiba – Zona en Reclamación. Instituto Geográfico Simón Bolívar Primera Edición

La Guayana Esequiba Zona en Reclamación

Terminología sobre cómo referenciar la Zona en Reclamación-Guayana Esequiba.


Nota del editor del blog:

Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el Gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservó sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana:

“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”


Mapa que señala el Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como   Mar    Territorial mediante