sábado, 19 de julio de 2014

Monitor Internacional FRONTERAS


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Viernes 18 de julio de 2014 - 12:00 a.m. Los más recientes fallos de la CIJ de La Haya han despertado las suspicacias diplomáticas de Chile  con Bolivia
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Itzel Velásquez

Los más recientes fallos de la Corte Internacional de Justicia de La Haya han despertado las suspicacias diplomáticas de Chile ante el diferendo que mantiene con Bolivia, que reclama una salida al mar. A diferencia de lo que está ocurriendo actualmente en el Medio Oriente, Ucrania o en tantos países en África, donde la naciones redefinen sus fronteras a sangre y fuego, las naciones latinoamericanas han apostado por el arbitraje jurídico del Tribunal de La Haya para resolver sus diferendos. Pero tras los más recientes fallos de la CIJ en los casos de Perú y Chile, especialmente la sentencia de La Haya sobre el diferendo entre Nicaragua y Colombia, la diplomacia chilena ha objetado la competencia del máximo órgano judicial de la ONU para atender la demanda boliviana interpuesta en su contra.

El gobierno de Evo Morales interpuso la demanda para resolver el problema de su salida al mar que, en caso de un fallo favorable, afectaría a varias ciudades chilenas norteñas. Bolivia está preparando su respuesta al recurso de incompetencia que Chile planteó ante la Corte Internacional de justica (CIJ), lo cual evidencia que la estrategia diplomática boliviana se aferra a La Haya, en cambio Chile procura paralizar los trámites de la demanda.

¿Por qué la desconfianza chilena en la CIJ? Quizá porque este organismo jurídico internacional no se anda por las ramas para redefinir fronteras latinoamericanas en sus recientes fallos. Por el contrario, el argumento tradicional e inamovible del Estado chileno, que reiteró hace tan solo unos días la presidenta Michelle Bachelet, es que el Tratado de 1904 fijó todos los límites fronterizos con Bolivia. Por otro lado, Chile aún resiente el fallo de La Haya sobre el diferendo con Perú -las sentencias son inapelables- aceptado a disgusto por el entonces gobierno de Sebastián Piñeira.
Lo que preocupa ahora a Chile (y alienta a Bolivia) es la forma de pensar de los jueces, que se manifestó con contundencia, por ejemplo, con el fallo que favoreció a Nicaragua pues, luego de la demanda contra Colombia en la CIJ, le permitió ampliar grandemente su mar territorial por el Caribe. Colombia sigue argumentando la inaplicabilidad de dicha sentencia. Sin duda, Chile no quiere este panorama.