martes, 3 de diciembre de 2013

Una política exterior sin rumbo

http://www.lanacion.com.ve/opinion/una-politica-exterior-sin-rumbo/

Tomado de:

1 diciembre, 2013 | 12:00 AM

La reciente noticia, reseñada por El Universal, en la cual se resalta el total respaldo que el Brasil  le da a Guyana en el problema del Esequibo, no debería sorprender a los venezolanos. Es la lógica consecuencia de los inmensos errores cometidos por  Hugo Chávez, y que por lo visto no serán rectificados por Nicolás Maduro, en el diseño y ejecución de nuestra política exterior durante su gobierno. Lo primero que hizo fue cuestionar los tradicionales principios que, a través de cuarenta años, habían orientado nuestras relaciones internacionales. Esos principios habían fortalecido una política de Estado que no solo le había dado respetabilidad a Venezuela en el contexto de las naciones, sino que había logrado defender con firmeza nuestra soberanía territorial y ser factor fundamental en el fortalecimiento de la integración latinoamericano y de la democracia.

Uno de los errores imperdonables del régimen chavista fue romper los equilibrios geopolíticos que Venezuela había construido celosamente en el continente americano. De manera inexplicable, Hugo Chávez se empecinó en destruir el Grupo de los Tres, un tratado de libre comercio entre México, Colombia y Venezuela, y la Comunidad Andina de Naciones, una organización subregional constituida por Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia, la cual había evolucionado desde una Unión Aduanera, a un Mercado Común, con el objetico de consolidar una alianza estratégica con el Brasil mediante el ingreso de Venezuela  a Mercosur y la apertura de nuestra economía. Esta equivocada visión, ha empezado a dar sus dolorosos resultados. La política exterior del Brasil se diseña a largo plazo y se ejecuta de manera independiente de los gobiernos de turno.

Desconocer por ignorancia, como lo hizo Hugo Chávez, los elementos fundamentales de la política exterior brasileña es un crimen con visos de traición a la Patria.  Desde la década del sesenta del siglo pasado Itamaraty diseño su política exterior tomando en cuenta una visión geopolítica conocida como “los círculos concéntricos”, según la cual la América del Sur se constituye en una zona de influencia directa del Brasil. El general Golbery do Couto e Silva. en su libro la “Geopolítica da Brasil”, claramente especificó que “la meseta Central de Brasil, donde está ubicada su capital, trae inscrito en sí mismo un destino imperial manifiesto y hegemónico”. Esta tesis fue complementada con la teoría del subimperialismo, que buscaba justificar el expansionismo brasileño, como consecuencia de una delegación, consciente o no, de los Estados Unidos.
Justamente, en ese libro ese mismo general fue el que estableció como prioritaria la necesidad geopolítica que tiene  Brasil de garantizarse una salida al Atlántico a través de Venezuela o del territorio Esequibo. Esa es la razón por la cual no debe extrañarnos la noticia de que Brasil respalda a Guyana en sus aspiraciones de soberanía sobre el territorio en reclamación. Esa siempre ha sido su posición y debe servirnos de experiencia. Cualquier política que se diseñe en el futuro con el Brasil debe partir de un lógico reconocimiento a su natural liderazgo en la región. Es imposible desconocer lo que significa su inmenso territorio, su numerosa población, su inmensa capacidad económica y su indiscutible poderío militar, pero esas mismas razones deben conducir a Venezuela a reestructurar los equilibrios geopolíticos necesarios.

Esa era la inmensa importancia que tenía los equilibrios  geopolíticos creados por los gobiernos democráticos.  El Grupo de los Tres y la Comunidad Andina de Naciones le daban a Venezuela una fortaleza particular para poder establecer unas cordiales relaciones con Brasil. El otro error inmenso fue transformar, sin ninguna razón realmente válida,  a los Estados Unidos en el enemigo estratégico de nuestro país. Ese era un factor a considerar en las siempre difíciles relaciones con Colombia. Sus gobiernos lograron mantener en el tiempo una alianza política con el imperio norteamericano. Venezuela, necesitada de la neutralidad de los Estados Unidos en ese posible conflicto, ofrecía con firmeza ser garantía segura de suministro petrolero para Occidente. Ahora, en estos tiempos revolucionarios, no tenemos ni siquiera  repuestos para nuestros F-16…

fochoaantich@gmail.com

@FOchoaAntich


2005 La Guayana Esequiba – Zona en Reclamación. Instituto Geográfico Simón Bolívar  Primera Edición

Nota del editor del blog: Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el Gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservo sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana:

“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”



Mapa que señala el Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como Mar Territorial mediante el Decreto Presidencial No 1152 del 09 de Julio de 1968