domingo, 18 de octubre de 2015

Golfo de Venezuela





19.07.2015 05:03 AM "Los límites de un país lo representa su territorio pero también la presencia y huella trascendente de sus hombres"

José Félix Díaz Bermúdez En Twitter: @Jfd599

DESDE LECHERÍA.- El libro del francés Alexandre Olivier Esquemelin: “Histoire des Aventuriers” (1678), es considerado un relato verídico de lugares, personajes y sucesos ocurridos entre Jamaica, La Tortuga y nuestra tierra firme durante el siglo XVII. El texto abunda en detalles sobre la navegación en esa zona: “Las costas que frecuentan ordinariamente son aquellas de Caraco (Caracas), los puertos donde ellos esperan la ocasión son Cumaná, Cumanagoto, Coro & Maracaibo”. En el mapa de la edición francesa de 1668 destaca sobre el Mar Caribe el nombre de: “G.  de Venuzela” o Golfo de Venezuela.

Aporta Exquemelin un dato histórico singular: “Uno le llama ordinariamente Bahía de Venezuela, a causa de que toda la Provincia es así nombrada, Petite Venize, porque ella es muy baja, y no está garantizada de inundaciones, que por los desiertos y por otras invenciones del arte”. Y así la conocían, con su nombre perpetuo, viajeros, piratas, geógrafos, oficiales y pueblos.    

Tanto formaba parte del específico entorno natural, político y humano de la Provincia de Venezuela que la obra señala que: “Esta bahía es ordinariamente llamada por los aventureros, la Bahía de Maracaibo, porque se corresponde también con el nombre propio de Maracaibo, y también de Marecaye. A diez o doce leguas de largo de esa bahía, están las islas de Aruba y los Monjes…”, lo cual coincide con la proyección que en el citado mapa se evidencia del Golfo de Venezuela hacia esos lugares.   

En la bahía surge el Lago de Maracaibo, que se describe dentro de las aguas interiores del inmenso golfo así: “En la Bahía de Venezuela, puede haber luego de su desembocadura y hasta su profundidad, 12 o 14 leguas. En esa profundidad uno puede encontrar dos pequeñas islas... entre las cuales pasa el gran Lago de Maracaibo, para descargarse en el mar...”, mar irrenunciable de Venezuela, abierto hacia el Caribe por derecho, historia e inveterada tradición humana.    

Los límites de un país lo representa su territorio pero también la presencia y huella trascendente de sus hombres.