domingo, 9 de agosto de 2015

Venezuela, el Esequibo, el Golfo y Nicolás Maduro: La novela de los límites sin fin

Mapa Oficial de la República Bolivariana de Venezuela con la Zona en Reclamación - La Guayana Esequiba



Venezuela, el Esequibo, el Golfo y Nicolás Maduro: La novela de los límites sin fin



por Blog de Banderas


Cada vez me convenzo más de que tuíter es un universo paralelo donde los más disfuncionales del planeta nos damos cita para discutir, pelear, criticar y arreglar el mundo. Y una prueba clara de mi afirmación es que fue justamente allí donde me he encontrado con algunos de los personajes más extraños de mis años en este mundo… Diego González de Fronteras, el Duque Conde de Olivares que me acompañó a Andorra y, ahora, el buen señor Aryeh Ze´ev Ben Abraham Capella. Bueno, no sé qué tan bueno sea pero así se llama – o al menos eso dice él -. ¿Pero quién es el tal @aryehcapella? Lo único que sé es que vive en Bogotá, es judío pero ateo al mismo tiempo, tiene piercings en los piercings y a su vez tiene más piercings en los piercings y tiene una diarrea mental crónica y profunda… A tal punto que el 99% de la veces no tengo ni idea de qué me está hablando. En cualquier caso, es uno de estos personajes divertidísimos que siempre enriquecen una conversación – así uno no esté de acuerdo con él -.

Pues bien, nuestro amigo judío-venezolano-perforado-disfuncional nos envió hoy una entrada que habla sobre límites, Colombia, Venezuela, Maduro, Chávez, historia colonial británica en Sudamérica y otras cuestiones geopolíticas que nos deberían interesar no sólo a los que nacimos cerca a los Andes sino también a todos los amantes de las disfuncionalidades que este mundo tiene para ofrecernos. Y como en el Blog de Banderas sólo censuramos a los curazoleños que nos insultan por hablar mal de su isla, hoy vamos con Aryeh y su entrada titulada: Venezuela, el Esequibo, el Golfo y Nicolás Maduro: La novela de los límites sin fin. Pero una sola aclaración antes de empezar: las posiciones expresadas en la siguiente entrada comprometen únicamente a su autor y no al buen mapache y su Blog de Banderas. Si está en desacuerdo con alguna de las afirmaciones aquí expresadas, por favor deje su comentario abajo y hágalo con el mayor de los respetos… Porque aunque yo no crea mucho en la democracia, sí creo en la posibilidad que tiene cualquier persona de defender lo que piensa CON ARGUMENTOS, no insultando a los demás. Habiendo dicho esto, los dejo con Aryeh y su texto de hoy. Disfruten:

Saludos a todos los seguidores de este cumbanchero blog propiedad del Lord Mapache, y que es suyo y nuestro. Bien, después de esta entrada tan acartonada, pasemos directamente a recomendar que para la lectura de hoy, se acomode lo mejor que pueda, tenga a la mano la bebida de su predilección (Nota del Blog de Banderas: Preferiblemente un café, este blog se lee mejor con el sabor de un buen café en el paladar… hagan caso), y se sirva acompañarme en un tema que es de candente y preocupante actualidad en un país como Guyana del que, aún a pesar de ser quasi-vecinos, poco aparece en nuestros radares… y de carambola resulta estar en el tapete en Colombia. Un tema que hiere profundas susceptibilidades después del episodio de la pérdida de mar territorial ante Nicaragua y la respuesta peregrina colombiana de que “El fallo se acata pero no se ejecuta”. Acompáñeme por favor a descubrir el problema de los Límites Nacionales Venezolanos definidos a la brava, unilateralmente y por decreto.

Recordemos que, aunque en fútbol la Conmebol tiene diez países miembros, Sudamérica tiene diecinueve divisiones políticas: doce países independientes (trece si se cuenta a Trinidad y Tobago que es incluido en muchas fuentes) y seis dependencias o colonias (según se mire); cinco islas o archipiélagos (Aruba, Bonaire, Curaçao, Malvinas/Falklands y Georgias y Sándwich del Sur), y uno continental (Guayana Francesa, Departamento de Ultramar Francés). Ahora bien: si en la práctica, Brasil, el coloso de nuestro continente, es un mundo aparte para la mayoría de sudamericanos, en el caso de los territorios englobados bajo el nombre de “Guayanas” es como si hablásemos de una galaxia lejanísima. Y hay varias razones que explican esto.

Las principal y primordial es geográfica. El territorio del Escudo Guayanés es una tierra que se caracteriza por su abundancia y exuberancia natural, surcada por muchísimos ríos y que es uno de los grandes pulmones del mundo: el propio nombre Guayana proviene del vocablo arahuaco Guiana y significa literalmente “la tierra de mucha agua”, como nuestro Mapache nos enseñó en esta entrada – y si no la han leído se me van ya a hacerlo, caramba -. Esta característica hace que la integración territorial hacia el interior del continente sea entre imposible y nula aún en nuestra época y que los colonizadores españoles y portugueses hayan puesto sus ojos en territorios de más fácil acceso, dejando un poco al garete lo que sucediera por esas tierras. Por el contrario, holandeses, ingleses y franceses sí encontraron una oportunidad y un interés allí, y fieles a su estilo, se asentaron en la costa creando bases comerciales (o colonias penales, en el caso francés) más que intentos de colonización total.


Escudo guyanés (Fuente)
Esta llegada tardía de los nuevos vecinos ponía muy nerviosas a las autoridades coloniales españolas, y es por ello que hacia 1777 establecen mediante tratado (es decir, de iure) los límites entre el territorio Español y el territorio Holandés el río Esequibo. Posteriormente, hacia 1814 primero, y más formalmente en 1831, Gran Bretaña toma control y establece la colonia de Guayana Británica sobre los territorios de Demerara, Berbice y Esequibo, y a diferencia de los españoles, empieza una política de envío de colonos para poder reclamar más territorios en la margen izquierda del Esequibo aprovechando precisamente que la joven República de Venezuela, inmersa en el caos de la organización como país durante el siglo XIX, poco podía realmente hacer en la zona.

La República de Venezuela siempre ha defendido la idea de que su territorio es el mismo que tenía la Capitanía General de Venezuela de la época Colonial. En la práctica eso ha significado que lleva una buena parte de su vida republicana sosteniendo dos litigios complicadísimos, uno con el Reino Unido primero y posteriormente con la República de Guyana, y otro con Colombia. La estrategia de defensa usada históricamente por los vecinos es una pintoresca mezcla de declaraciones, actos de fuerza y diplomacia. Los Independentistas (lo siento, los términos PATRIA y PATRIOTA me causan urticaria) encabezados por Simón Bolívar decidieron mediante decreto del 20 de noviembre de 1817 incluir una octava estrella en la bandera de Venezuela para simbolizar a la provincia de Guyana como parte integrante de la naciente República. Recuerden que en la versión de la bandera de 1817 se aceptó poner estrellas en la franja amarilla: una por cada provincia de las que suscribieron el acta de Independencia (y éste es el origen de las estrellas del pabellón venezolano: Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo fueron esas siete provincias originales). Este decreto, no obstante, no fue ejecutado y las banderas posteriores (Bandera Federal de 1859; Bandera Federal de 1863; Bandera de 1905, Bandera de 1930, Bandera de 1954) mantienen el número de siete estrellas, aunque cambiándolas de color (Azul a blanco) y de situación (De la franja amarilla a la azul). No es sino con el decreto de 9 de marzo de 2006 que la inclusión de la octava estrella por fin se cristaliza, con todo el simbolismo político que ello conlleva. Y sí. Durante la mayor parte del siglo XIX, aparte de este amago simbólico en los símbolos del país y de una lenta y poco efectiva negociación de límites iniciada en 1844 como respuesta a un trazado unilateral efectuado en 1835, no se hizo NADA realmente efectivo para resolver el problema. Nada efectivo por el lado venezolano, se entiende, porque los Británicos, cuyo objetivo era la bobadita de establecer la frontera en la margen misma del río Orinoco, siguieron enviando colonos para hacer presencia efectiva en las tierras en disputa.


Evolución histórica de la bandera de Venezuela (Fuente)
Hacia 1897 las partes se ponen mas serias. Llegan al compromiso, expresado por el Tratado Arbitral de Washington D.C. de resolver el problema limítrofe mediante un arbitraje internacional. Ese arbitraje, cuya decisión final se da en el Laudo Arbitral de París de 1899, favorece a Gran Bretaña. Y, la verdad, es que como en muchos partidos de fútbol, el arbitraje fue, para decirlo suavemente, dudoso. Me explico: El Tribunal del Arbitraje, compuesto por cinco miembros, tendría que haber estado constituido por dos representantes de Venezuela, dos representantes de Reino Unido y un quinto miembro como parte neutral, para garantizar que en todo momento ambas partes tuvieran equidad e igualdad. Sin embargo, Venezuela — Cof, cof, cof, por exigencia de Reino Unido, Cof, cof, cof —, tuvo que aceptar que su representación quedara en manos de Estados Unidos (un país que no fue colonia británica ni aliado de Gran Bretaña ni nada, ¿no?), y el congreso de este país eligió a los juristas estadounidenses Melville Weston Fuller, Severo Mallet Prevost y Davis Josianh Brewer. El Reino Unido fue representado por los juristas Charles Baron Rusell y Sir Richard Henn-Collins. El quinto miembro, quien fungiría como parte imparcial (COF COF COF), fue designado por los cuatro miembros anteriores resultando elegido el ruso, Fiódor Martens, catedrático de las universidades británicas de Cambridge y Edimburgo y miembro permanente del Consejo del Ministerio de Relaciones Exteriores del Imperio ruso.


¿Resulta quizá sorprendente que POR UNANIMIDAD el fallo fuera favorable a los británicos?
Venezuela, desde luego, protesta. Pero su protesta es al resultado final del fallo únicamente, y comete el error de no denunciar el Laudo. Y por una simple razón: Debilidad. En la misma época en que en Colombia se desarrollaba la Guerra de los Mil Días, Venezuela atravesaba una crisis muy parecida debido a las revoluciones protagonizadas por Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez. Empobrecido (el petróleo sólo empezaría a jugar un papel importante con la Primera Guerra Mundial), debilitado y en caos, el país no podría hacerle frente a una invasión Británica en la cual la Pérfida Albión podría tomar en un golpe de mano la boca del rio Orinoco. Por ello acepta lo inevitable. Es Juan Vicente Gómez el que tiene que firmar en 1932 un tratado que define al Monte Roraima como triple frontera entre Venezuela, Guayana Británica y Brasil.

Parecía el fin de la cuestión. Pero el diablo es puerco.
El chanchullo del tribunal “Imparcial” de 1897-99 habría quedado desconocido para siempre si no es porque al fallecer Severo Mallet Prevost en 1948, su abogado hace público un documento en el que cuentan toda la maniobra, con pelos y señales. Con esto a la vista, Venezuela eleva su reclamo ante la ONU y, sorprendentemente vista la política británica, Guyana y Gran Bretaña aceptan la posición reclamante venezolana y firman un acuerdo en Ginebra el 17 de febrero de 1966. Esto no es, ni mucho menos, el fin amistoso del conflicto: tan solo significa que la contraparte acepta que la comisión de arbitraje no actuó en justicia y hay derecho a reclamar. Pero nada más.


Don Severo (Fuente)
La historia de este conflicto ha seguido sin solución hasta el dia de hoy, teniendo de por medio situaciones sumamente graves como el supuesto intento de Invasión de Marcos Pérez Jiménez en los años cincuenta, la Rebelión de Rupununi de 1969 – en la cual un grupo de indígenas intentaron segregar territorio Guyanés e integrarse en Venezuela, siendo al final repelidos por la Fuerza de Defensa de Guyana en un incidente que pudo significar una guerra -, el protocolo de Negociación de 1970, el intento de negociación directa de 1983 o el incidente fronterizo de 2007.

Pero, la situación que ha aparecido desde 2011 y que se ha cristalizado con el decreto presidencial 1.787 – click aquí para leer el decreto en pdf – que ha entrado en vigencia el día 27 de mayo pasado no solamente crea un punto de quiebre gigantesco en todo este contencioso, sino que de carambola crea un serio problema fronterizo en el igualmente irresoluto conflicto limítrofe del Golfo de Venezuela / Golfo de Coquivacoa.

Y ahí es cuando Colombia entra al baile.
El difunto Comandante Chávez, dentro de su ideario enmarcado en ese pensamiento incomprensible para muchos conocido como Socialismo del Siglo XXI, decidió que el ordenamiento Venezolano nacido con posterioridad al derrocamiento de Pérez Jiménez (Conocido como Cuarta República o Puntofijismo) era la causa de todos los males venezolanos. Era necesario un completo cambio hasta el punto de, prácticamente, refundar el país. Hubo cambio de todo: rediseño de bandera y escudo, cambio de instituciones, reordenamiento territorial… y todo esto basado en una nueva constitución. Esta nueva constitución trae un artículo, el número 10, que es el origen de nuestro actual problema:

“El territorio y demás espacios geográficos de la República son los que correspondían a la Capitanía General de Venezuela antes de la transformación política iniciada el 19 de abril de 1810, con las modificaciones resultantes de los tratados y laudos arbitrales no viciados de nulidad.”

¿Qué significa en la práctica lo que resalté?
Básicamente, que de manera unilateral, Venezuela va a fijar sus límites según su leal saber y entender. Basta con empezar a considerar que X tratado de límites presenta algún tipo de vicio que lo convierta en nulo y listo: Venezuela decide cual será el tratado de sus límites. Es decir: aprendieron los vecinos tan bien el estilo tradicional británico de reclamar territorios con sólo haberlo padecido, que ahora decidieron también usarlo en sus relaciones.

Y en estos tiempos de crisis económica en que Nicolás Maduro va de tumbo en tumbo, un elemento ha venido a enrarecer el diferendo del Esequibo. Guyana decidió ofrecer la exploración petrolífera de un bloque conocido como Roraima de manera secreta en 2011 ubicado justo en aguas territoriales de la zona en reclamación. Desde el momento en que trascendió, además de que las prospecciones dieron como resultado un importante descubrimiento de hidrocarburos, Venezuela, con el decreto anteriormente citado y de manera unilateral, reorganizó las zonas marítimas (tanto las inobjetables como las que están en diferendo) al crear las Zonas Operativas de Defensa Integral Marítima e Insular (Zodimain). Un nombre bastante rimbombante para indicar ESTO:


“Fachada Atlántica de Venezuela” creada por Nicolás Maduro según el decreto presidencial 1.787 (Fuente)
En efecto. A golpe de decreto, el gobierno de Maduro se ha adjudicado como parte del territorio la zona marítima correspondiente a la franja de territorio en reclamación. Como dicen en España: con dos cojones. Al mejor estilo Imperialista de país-grande-aplasta- a -país-chico.

Guayana está prácticamente en alerta de guerra ante esto.
Y bien, los lectores colombianos dirán: “Bueno, sí, muy bonito el paseo histórico, el mapa, la situación, los memes, las fotos, cheverísimo. Pero, ¿a nosotros qué nos importa esto al final del día, siendo que este problema está del otro lado de las fronteras nuestras con los vecinos?

Pues bien. ¿Recuerdan que nosotros tenemos un problema con las aguas del Golfo (De Venezuela según los vecinos, de Coquivacoa según nosotros) que en 1987 estuvo a estico no más de causar una guerra cuando el incidente de la Corbeta Caldas? ¿Y se acuerdan que les dije que el tal decreto presidencial 1.787 ha reorganizado las zonas marítimas, Todas las Zonas Marítimas? ¿Sí?
Pues leamos el artículo 1, numeral 4 del famoso decreto:


¿Notaron algo interesante? ¿no?
Va de nuevo:


Exactamente. A pesar que la delimitación arranca con Castilletes (Guajira), que es el punto norte de la frontera entre Colombia y Venezuela, la definición de la ZODMAIN sólo hace alusión a dos tratados en firme: Con Países Bajos y con República Dominicana, pese a que sí especifica de manera muy clara que Los Monjes es territorio venezolano.

¿Ya cayeron en el detalle?
Básicamente, de un Plumazo, el gobierno de Maduro no sólo decide que las aguas territoriales de la zona en disputa con Guyana son territorio venezolano sin consultarlo con nadie, también decide unilateralmente cuál ha de ser la frontera marítima con Colombia de la misma manera impositiva y unilateral.

Miremos las posiciones enfrentadas:
 Línea de defensa que propone Venezuela (Fuente)
De un plumazo, Venezuela decide imponer su tesis de prolongación de la frontera terrestre, una tesis que ha sido rechazada por Colombia desde 1969. De un plumazo Venezuela decide cuáles serán las nuevas zonas en las cuales la Armada de la República Bolivariana de Venezuela podrá patrullar con sus Fragatas Lupo, sus patrulleros oceánicos clase Guaiquerí, sus submarinos tipo 209 y sus patrulleros clase Constitución mientras la Aviación Militar Bolivariana lo hará con los Sukhoi Su-30MK2 Flanker-G, F-16 Fighting Falcon y Hongdu K-8VV.

Igual que en el asunto con Guyana, el petroleo también es un argumento importante aquí: se estima que existen 500.000 millones de barriles de petróleo en la totalidad del Golfo, mientras las reservas venezolanas son del orden de 270.000 millones. Y claro, las primeras no se pueden explotar plenamente debido al litigio. Sin ninguna duda un manjar muy interesante para cualquiera. Y más con los problemas actuales que enfrenta el gobierno de Maduro.

La reacción de la Cancillería colombiana ha sido simplemente emitir una muy tardía nota de protesta, a casi un mes desde la entrada en vigor de este decreto. La duda es, ¿cuál sera el paso siguiente para Colombia? Aún no se sabe. Este tema está más delicado que nunca a raíz del asunto de la pérdida de mar territorial con Nicaragua. Como lo dijimos antes, en 1987 casi hay una guerra cuando la Corbeta Caldas ingresó a aguas en disputa. En esa ocasión se llegó a dar la orden por parte de Venezuela de hundir a la nave colombiana, aunque la intervención de la OEA evitó en último segundo el cumplimiento de laorden. ¿Qué pasaría si la flota venezolana ingresa a la misma zona del incidente del 87, ahora que unilateralmente las han declarado territorio venezolano?


Mapa del incidente de la Corbeta Caldas, 1987 (Fuente)
Terminemos aquí. El Lord Mapache, que ya lo había vivido, desde finales de mayo y sin saberlo podría tener nuevamente una Colombia diferente, más pequeña, más triste, más indignada. Una Colombia cercenada, cortada, amputada, disminuida… una Colombia desconocida para él, con el agravante de que esta vez es merced a un Presidente atrabiliario, que ha ayudado a conducir al territorio donde yo nací, Venezuela, a la peor bancarrota moral y económica de toda su historia, y que ante los mínimos de popularidad y su ineptitud como estadista parece echar mano de la carta patriotera del conflicto con los vecinos.
Por mi parte, sólo espero dos cosas: una, que Colombia y Guyana no caigan en ningún tipo de provocaciones con resultados terribles; y dos, que Venezuela por fin pueda arreglar sus limites… su economía, su polarización social y en general toda su actual crisis y vuelva a ser ese país amable que nunca debió dejar de ser.

Y hasta aquí llegamos por hoy. Sé que es un tema espinoso… y es que la relación entre Colombia y Venezuela siempre lo ha sido. Lo único que diré es que, independientemente de posiciones políticas o de gustos presidenciales, yo también espero que no sólo Venezuela sino todos nuestros países – Colombia también tiene uno que otro problemita por ahí sin resolver – podamos solucionar las crisis y polarizaciones que tanto nos apartan del ideal de país que muchos queremos. Espero que hayan disfrutado la entrada de Aryeh y nos vemos en una próxima oportunidad. ¡Adiós pues!


2005 La Guayana Esequiba – Zona en Reclamación. Instituto Geográfico Simón Bolívar  Primera Edición

Nota del editor del blog:

Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el Gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservo sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana:

“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”


LA GUAYANA ESEQUIBA

http://laguayanaesequiba.blogspot.com/2008/01/la-guayana-esequiba.html



Terminología sobre cómo referenciar la Zona en Reclamación-Guayana Esequiba.





Mapa que señala el Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como Mar Territorial mediante el Decreto Presidencial No 1152 del 09 de Julio de 1968