miércoles, 25 de junio de 2014

El apoyo de Estados Unidos y el fantasma de Malvinas


http://www.ieco.clarin.com/economia/Fondos_buitre-corte-estados_unidos-deuda-default-Malvinas_0_1159084341.html

Tomado de:

Como en la guerra, Argentina se quedó esperando un acompañamiento norteamericano que nunca llegó.

Gesto. Barack Obama dialoga con Cristina Kirchner. Fue durante la Cumbre de las Américas de 2012, en Cartagena, Colombia.


Por Ana Baron
Nueva York. Especial

El fallo adverso de la Corte Suprema de Estados Unidos hace recordar a la Guerra de las Malvinas.  Salvando  las grandes y obvias diferencias,  en un caso como en el otro,  muchos  creyeron que EE.UU. iba a apoyar a la Argentina y que la derrota no era un escenario posible.

En el caso del conflicto en las Malvinas, la expectativa fue que debido a la participación de Argentina en la Guerra, el presidente Ronald Reagan iba a permanecer neutral. Estados Unidos, sin embargo, terminó apoyando militarmente a su aliado de siempre, el Reino Unido. La derrota de Argentina fue penosa.

En el caso de los fondos buitres, hasta último momento la gran expectativa fue que debido a las medidas que estaba tomando el Gobierno argentino para normalizar su relación con la comunidad internacional, el gobierno de Obama iba lograr que la Corte Suprema tome el caso. Fue también un gran equívoco.

En EE.UU.,  la división de poderes funciona. Con todas sus imperfecciones, la Justicia norteamericana terminó con la presidencia de Richard Nixon y con la vicepresidencia de Spiro Agnew. Creer que Obama podía levantar el teléfono para presionar por el caso de los fondos buitres era más un “wishful thinking” (un deseo) que una realidad.

De hecho,  la Casa Blanca  apoyó la posición jurídica de Argentina en la Corte de Apelaciones con dos escritos. En ambas ocasiones, los jueces fallaron en contra de las presentaciones que hizo Donald Verrilli, el Procurador general de Obama.  A nivel de la Corte Suprema, Verrilli también presentó dos escritos pro argentinos en el caso del Discovery, totalmente en vano. La Corte Suprema falló de todas maneras en contra de Argentina.

Pero cuando el caso del pari passu llegó a la Corte Suprema, EE.UU.  no sólo se abstuvo de apoyar la apelación argentina sino que también bloqueo el amicus curiae a favor de Argentina que estaba por enviar  el FMI.  Es cierto que muy frecuentemente EE.UU. espera a que la Corte Suprema le pida la opinión antes de intervenir en un caso. Pero cuando se trata de un tema de interés, EE.UU. interviene antes de que se lo pidan.

En  la batalla legal, Estados Unidos  se alineó con Argentina desde el punto de vista jurídico, porque consideraba que el caso de los fondos buitres puede afectar el desarrollo de reestructuraciones futuras. Pero siempre dejó en claro que no condonaba la conducta del gobierno de Cristina Kirchner en materia de deuda y una y otra vez, pidió que Argentina resuelva el problema de su deuda no sólo con los acreedores públicos (como el Club de París), sino que también con los privados (leáse los fondos buitres)

Argentina ha venido cumpliendo con la lista de reclamos de los diplomáticos estadounidenses. Primero pagó los fallos del CIADI, luego le pagó una compensación a Repsol  por su expropiación, presentó nuevas estadísticas en el FMI y por último llegó a un acuerdo con el Club de París.

Sin embargo, nada de eso fue suficiente para que EE.UU. levante las sanciones que le impuso por sus incumplimientos internacionales, como la expulsión del Sistema General de Preferencias y el voto en contra a los créditos del FMI.

El Departamento de Estado optó por no hacer comentarios sobre el fallo de la Corte Suprema. Cuando se le pidió a una vocera una reacción, volvió a poner  énfasis en la necesidad  de resolver el problema con los acreedores, léase los buitres.

Todo indica  ahora que hasta que no se resuelva ese problema,  las sanciones no serán levantadas.