miércoles, 28 de mayo de 2014

El mar y los Derechos Humanos


http://www.lostiempos.com/diario/opiniones/columnistas/20140527/el-mar-y-los-derechos-humanos_256289_561152.html

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Sentimientos encontrados generan los últimos fichajes del Gobierno y Cancillería chilenos para fortalecer su equipo jurídico de contención a la demanda boliviana ante la Corte Internacional de Justicia en procura de una decisión sobre la obligación de Chile de negociar, de buena fe y de manera significativa y oportuna, un acceso soberano al Pacífico.

El co agente  de Chile Claudio Grossmann escribía hace algún tiempo sobre la importancia del sistema interamericano de Derechos Humanos y sostenía que en Latinoamérica  “vivimos en un continente de imaginaciones; no somos simplemente objeto de análisis macroeconómico o de circunstancias. Tenemos la capacidad de transformar los eventos y las cosas ya hechas”. Cuanto bien haría que esa vocación por los Derechos Humanos y por reparar las injusticias que provocaron la invasión chilena  de 1879 y el enclaustramiento marítimo de millones de bolivianos puedan también transformar la voluntad de diálogo de Chile.

No menos reveladoras son las ideas pro “derecho humanista” de la abogada argentina Mónica Pinto, recientemente incorporada al equipo jurídico chileno. Ella sostiene que  “Los Derechos Humanos son –como dijo Carlos Nino– “el mejor invento del siglo XX” y, en ese hacer, constituyen un límite al poder del Estado y un elemento sine qua non de la democracia como modo de vida.”  Pinto tiene claro entonces que hoy, Chile, Bolivia y Perú, como naciones democráticas de la región, no podemos sostener los resabios del desborde expansionista del poder político y militar abusivo que imperaba a fines del siglo XIX.

También interesante es el perfil pro “Derechos Humanos” de  Harold Koh –otro abogado norteamericano que se suma a la defensa chilena– quien preocupado por la reputación de los EEUU (a cuya administración sirvió precisamente como subsecretario en esta materia) señala que es importante que el Estado “diga la verdad” y que “si se cree que los Derechos Humanos son universales, no pueden haber dobles estándares”.  Será útil entonces que  el Sr. Koh contribuya a sincerar los acontecimientos y sus consecuencias en materia de Derechos Humanos, y así evitar los dobles discursos, todavía tan frecuentes en la región.

Sentimientos de lástima por las declaraciones de Heraldo Muñoz, una figura que se caracterizó por su notable amplitud en el ámbito de la ciencia política, los Derechos Humanos, las virtudes de la democracia y la integración latinoamericana.

Hace poco, Muñoz declaraba que “los principios de apego al derecho internacional, promoción y defensa de la democracia y los Derechos Humanos, solución pacífica de las controversias, independencia y respeto a la soberanía, entre otros, que siempre han guiado nuestra política exterior, se mantendrán como eje de una política de Estado”.
Cuanto contrastan con esas declaraciones sus  portazos como el “nunca más” al acceso boliviano al Pacífico o la calificación de “francamente absurda” de la demanda boliviana, expresiones que lo pintan de cuerpo entero. Más duro que Piñera y Moreno juntos, pero sobre todo más nacionalista y belicoso que la línea conservadora de la Cancillería chilena durante los años de Pinochet.

Heraldo Muñoz libró a la decisión de la presidenta Bachelet la oportunidad y el mérito de interponer el incidente sobre la competencia de la Corte Internacional  de Justicia en La Haya. Difícilmente se librará él de los costos políticos de un primer tropiezo en esta etapa en la que Chile se inclina por no reconocer la competencia de aquella.

La Corte Internacional de Justicia es la jurisdicción que resolvió las diferencias de Chile con Perú hace menos de un año y a la que acudió otras tantas veces sin remilgos y sobre la que hoy decide renegar sin razonamiento jurídico conocido, o por lo menos con razonamientos ajenos a lo que piensan algunos de sus principales asesores.

El autor es abogado internacionalist