domingo, 12 de octubre de 2014

Dos caras de la relación para siempre dificultosa


Tomado de:

Edición del 7/10/2014

SeñorDirector:

En días recientes dos sucesos parecieron ideados para poner de relieve la relación siempre dificultosa entre la Argentina y el Reino Unido (Inglaterra).

Uno de ellos se desarrolló en Londres, en la British Library (Biblioteca Nacional), y tuvo por objeto recordar a William Henry Hudson. La iniciativa contó con la intervención de nuestra embajadora, Alicia Castro, y con la participación de Horacio González, el director de nuestra Biblioteca Nacional. Hudson (aquí Guillermo Enrique) es argentino de nacimiento. Nació en una zona rural que entonces pertenecía a Quilmes y ahora a Florencio Varela, el 4 de agosto de 1841, en la estanzuela de sus padres, un matrimonio norteamericano llegado al país y dedicado a la cría de ovejas. El lugar es ahora una reserva natural y se conserva como en los años de infancia y juventud de Hudson, en gran parte bellamente evocados en su libro Allá lejos y hace tiempo, de 1918. Naturalista y ornitólogo, Hudson también ha dejado numerosos libros y otros escritos sobre la naturaleza, los personajes (el gaucho) y las aves de la región y de gran parte de la Argentina. 

La relación con Inglaterra se estableció porque en 1874 se radicó en Londres, preocupado por su estado de salud, pero salió adelante, se casó y desarrolló una importante labor, especialmente como ornitólogo. Horacio González lo mencionó en su exposición como el argentino que escribió en inglés. Una referencia periodístico hizo saber que ubicó a Hudson en el ambiente de los siglos XIX y XX y lo vinculó, "con erudición y humor", con D. F. Sarmiento, con el coronel T. E. Lawrence ("Lawrence de Arabia"), con Joseph Conrad, polaco que escribió en inglés y Marcel Proust (francés). La directora de la British Library, Caroline Braziel, dijo luego que la disertación de González fue una "proeza intelectual". Alicia Castro, a su vez, planteó posibilidades de mayor colaboración entre ambas bibliotecas nacionales y en todo lo cultural.

En ese terreno siempre hemos tenido buen entendimiento con los ingleses. En realidad, la historia argentina no oculta que aquel país tuvo un papel en el proceso que nos llevó a la independencia. Pero también Inglaterra, en la misma época (la de Rosas), realizó la ocupación de las islas Malvinas, que llaman Falkland y que retienen hasta hoy. No es éste el lugar para dar detalles del entramado de estas relaciones.

Por los mismos días, algunos argentinos de Tierra del Fuego cascotearon a un grupo de la BBC que recorría ese territorio preparando un suceso deportivo, esto es, un proyecto que da cuenta de relaciones normales. Sucedió que el coche principal del grupo llevaba una patente en la que se leía "H982 FKL", o sea el año de la guerra de Malvinas y el nombre en inglés de estas islas. La burla ya había sido advertida en Bariloche y allí las autoridades, sin dejar de hacer saber que entendían la burla como agresiva, facilitaron que el grupo pasara sin problemas. 

En Tierra del Fuego los veteranos de Malvinas conocieron el hecho y reclamaron que el grupo se alejara del país de inmediato. El gobierno provincial, que lo es también de Malvinas, aceleró esa partida y acompañó al grupo con policías. Como los británicos siguieron filmando mientras se iban hacia Chile, algunos vecinos dieron cuenta de su fastidio con gritos y cascotes. El principal de esa caravana quiso explicar que no era burla sino coincidencia desafortunada, pero parece ser que en otros lugares del mundo han provocado irritación con su ánimo burlón.

Muy bueno lo de Londres. En el nivel más alto de la cultura no se intenta desconocer las relaciones que se desarrollaron al mismo tiempo que la Inglaterra colonial ejecutaba su política de desgaste del poder de España (su "aliada" en la confrontación con Napoleón). Las páginas que dejó Hudson han sido incorporadas al proceso cultural argentino. Las Malvinas hacen más que cosquillas.
Atentamente:
JOTAVE