viernes, 11 de abril de 2014

Las Malvinas y la OTAN


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Tomado de:

Por: Augusto Taglioni
Publicada 09/04/2014 | 0 comentarios
Las Malvinas son una causa nacional y regional desde que Néstor y Cristina Kirchner las volvieron a poner en la agenda de las prioridades luego del proceso de desmalivinización de la década menemista y el período del radical Fernando De la Rúa. El proceso de integración regional a partir de la aparición de gobiernos progresistas en la región ayudó a que el reclamo argentino sobre las islas cuente con una espalda más grande en los organismos regionales e internacionales desde donde se le pide a Gran Bretaña sencillamente que se siente a discutir.

Cristina Fernández de Kirchner abrió una discusión importante en el último acto oficial por el aniversario número 32 del inicio de la guerra de Malvinas. El debate es cuáles son los intereses que están detrás de las Islas Malvinas.

Uno son los recursos, especialmente el del petróleo que las potencias centrales necesitan apropiarse para tener un colchón desde donde gestionar la crisis financiera internacional. ¿Cómo resuelven las crisis las potencias de occidente? Sencillo. Usufructuando los recursos naturales de otros y aprovechando a las empresas trasnacionales con sede en países de América del Sur y África, girando dividendos a sus casas matrices.

Por su parte, la pesca y los alimentos propios de la fauna del archipiélago apenas alcanza para el consumo interno de los isleños, con lo cual, desde la lógica del imperio no hace una gran diferencia.

Por esto, toma más fuerza la denuncia realizada por la presidente ligada a la utilización de las Islas Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur, como bases militares de la OTAN. ¿Qué es la OTAN y que rol juega en el contexto internacional actual? En los papeles es una alianza militar intergubernamental basada en el Tratado del Atlántico Norte firmado el 4 de abril de 1949. La organización constituye un sistema de defensa colectiva en la cual los estados miembros acuerdan defender a cualquiera de sus miembros si son atacados por una facción externa. Profundicemos un poco más el análisis. Esta alianza de los países de Europa Occidental y Estados Unidos, con sede en Bruselas, Bélgica, era la red militar que le permitía a Estados Unidos arrebatarles estados en plena guerra fría a la URSS.  Tuvo protagonismo esencial en la guerra en el Golfo de principios de la década del 90’ y en la guerra de Yugoslavia en 1999.

Con la caída del muro de Berlín, la OTAN incorporó a varios países de la Europa del este que antes estaban bajo la esfera soviética y que eran parte del viejo Pacto de Varsovia de 1955 (Estonia, Eslovquia, Eslovenia, Bulgaria, Hungría, Letonia, República Checa, Rumania, etc). Muchos de esos países hoy sufren las consecuencias del ajuste brutal que la Unión Europea está perpetrando sobre los  más débiles de Europa.
Con los atentados a las torres gemelas y la posterior invasión a Irak y Afganistán la OTAN complementó la presencia militar de las Fuerzas Armadas norteamericanas pero tuvo que esperar algunos años más para volver a tener el mismo protagonismo que durante la guerra fría, ya que, con Estados Unidos como líder indiscutido del mundo, no hacía falta una red militar que controle lo que ya podían controlar desde las decisiones que tomaban los gobiernos que rendían honor al consenso de Washington.

¿Por qué la OTAN vuelve a tener protagonismo? Porque está en riesgo el liderazgo mundial de Estados Unidos y las potencias de occidente. El mundo multipolar generó nuevos protagonismos que se expresan en los países del BRICS y en las naciones emergentes que componen el bloque sudamericano.  Este conjunto de países, ya no se somete a las decisiones del Fondo Monetario Internacional y por eso, incomoda que Latinoamérica y el caribe concrete acuerdos políticos, comerciales y militares con Rusia y China, principales adversarios de Estados Unidos, Alemania, Francia y Gran Bretaña, potencias en crisis por su insistencia por el capitalismo financiero.

En este contexto, y frente a la falta de países obedientes a las potencias centrales, es que crece la importancia de la OTAN. Citemos algunos ejemplos. A mediados del 2011, movilizaciones populares terminaron con los gobiernos autoritarios de Ben Alí en Túnez y Mubarak en Egipto, ambos, aliados de la Casa Blanca y del imperio inglés. Inmediatamente después, la OTAN invade Libia y asesina a Muammar Kadaffi. Libia, que no tenía los índices de desigualdad de sus vecinos, fue copado por fuerzas militares que instalaron un “gobierno de transición”,  mataron a miles de civiles y destruyeron el país del norte de África. A diferencia de los amigos de occidente, Kadafi fue asesinado sin siquiera ser sometido a un juicio y los recursos del petróleo fueron repartidos entre Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Este fue el regreso con gloria del ejército de la OTAN. Siria, también fue escenario de la alianza militar europea-norteamericana, aunque sin los resultados de Libia.

Un conflicto reciente es el de Ucrania. Estados Unidos y Europa tentaron a Ucrania para que forme parte de la OTAN para poder construir una red militar alrededor de Rusia, principal adversario mundial de los Estados Unidos. La respuesta de Rusia no se hizo esperar y efectivizó la separación de Crimea para formar parte de la Federación Rusa. El número de regiones que sigan el camino de Crimea puede aumentar hasta la disolución misma de Ucrania.

¿Qué tiene que ver esto con las Islas Malvinas? Todo tiene que ver con todo. Las potencias centrales están desesperadas por volver a ubicarse en el centro de la escena. Las Malvinas son una base militar compartida por Inglaterra y Estados Unidos. Desde allí tienen todo el acceso al espionaje en América del Sur y África. Es una prueba constante de misiles de largo alcance, y es parte de una red de bases militares que comprenden todo el atlántico sur. Los imperios se niegan a caer, y por eso, no dejarán de hacer ruido antes de que se les acabe el período histórico de liderazgo. Con esto no decimos que Estados Unidos y Gran Bretaña dejarán de ser potencia mañana, sino que, están dispuestos a todo para no ser superados por Rusia y China.

Las potencias gestionan la crisis en lugar de resolverlas, necesitan los recursos de otros para sostenerse. La OTAN reaparece con la misión de no ceder ni un centímetro en esta disputa por la hegemonía mundial, y cuando los gobiernos no obedecen, aparecen los fierros.