domingo, 5 de diciembre de 2010

El Tigre de La Paragua



Tomado de:

http://www.correodelcaroni.com/content/view/167801/107/

Roger González, conocido como “el Tigre de La Paragua”, posa sonriente, abrazado a su compañero y amigo el profesor Alfonso Paraguán mientras otro paragüero familiar (Víctor González) contempla la escena en una virtual oficina que no logramos identificar, pero que suponemos podría ser del Palacio Legislativo porque los dos operaban allí como diputados, o de la Seccional de Acción Democrática porque, tanto el uno como el otro, militaron como dirigentes de ese partido o del Movimiento Electoral del Pueblo a raíz de la escisión protagonizada por el líder margariteño maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa.

Acción Democrática, tan criticada por determinados desafueros y presuntas corruptelas tuvo, sin embargo, grandes intelectuales y luchadores sociales, hombres honestos y de sincera actividad militante como Roger González y Alfonso Paraguán. El primero, lamentablemente devorado por los abismos insondables del mal de Parkinson, el mismo a donde fue a parar sin misericordia entre las sogas el Rey del Boxeo, Mahommad Alí o Cassius Marcellus Clay, y el segundo, sepultado recientemente por las olas del mar de la clepsidra.

Si bien, a Roger sus copartidarios lo llamaban “el Tigre de La Paragua” porque allá en las feraces tierras del diamante y la madera había nacido en perfecta comunión con los arecunas, eternos habitantes de la selva, a su cuate el profesor Paraguán deberíamos por afinidad distinguirlo con el nombre de “el Tigre de Pariaguán” porque de allá vino y también, en cierto modo era, no un félido, sino todo un docente de carácter enérgico y es por eso, no por otras peculiaridades propias del felino, que se puede llamar Tigre a un ser humano. Recordemos que así era llamado el primer ministro francés Jorge Clemenceau y ese mismo genérico masculino lo utilizó como slogan de su campaña presidencial el candidato copeyano Eduardo Fernández.

Roger González se distinguió como político nato, buen discursante, poder de convicción y hábil negociante dentro de los conflictos político-partidistas. Presidió la Asamblea Legislativa por primera vez en 1965, luego en 1968 y nuevamente en 1969. Alfonzo Paraguán la presidió sólo en 1973.

En 1965 cuando el Gobierno de Raúl Leoni suscribió en febrero el Acuerdo de Ginebra, producto de denuncia oficial ante la ONU del despojo del territorio Esequibo, Guayana a través de la Asamblea Legislativa, presidida por Roger González, jugó papel destacado. En su calidad de presidente, González convocó a todos los presidentes de la Asamblea Legislativa de Venezuela y en acto que se inició en la Casa del Congreso de Angostura, coronó en la Concha Acústica del Parque Leonardo Ruiz Pineda, se firmó la Declaración Guayana en respaldo a la ofensiva llevada a cabo por Venezuela ante la ONU como paso importante hacia la recuperación del Esequibo.

Hasta se habló entonces de reformar la Ley de División Político-territorial del Estado Bolívar, para agregar el Distrito Esequibo.

El Acuerdo de Ginebra propiciaba una solución pacífica del reclamo; sin embargo, la realidad fronteriza siempre se mantuvo tensa hasta hacer crisis, finalizando ya el mandato de Leoni, cuando se produjo un movimiento separatista del pueblo de Rupununi, cuyos protagonistas el ser sometidos por el gobierno de la Guayana Inglesa, se refugiaron y ampararon en la nacionalidad venezolana. Después vino el Protocolo de Puerto España y al final todo aquel esfuerzo inicial ha quedado en nada.

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