Ante la eminente culminación del Puente construido por el Brasil en el río Tacutu (Tacutu) en la Guayana Esequiba o Zona Reclamación, rescatamos para nuestros lectores este excelente y didáctico articulo de Raúl Zibechi el cual explica por si solo la actitud de Presidente Lula Da Silva frente al Presidente Hugo Rafael Chávez Frías la Geopolitica consolidada basada en objetivo e intereses nacionales frente a una accion politica ideologica, dispersa y ambigua.
Brasil y el difícil camino hacia el multilateralismo
Raúl Zibechi 21 de febrero de 2006
Programa de las Américas Reporte Especial
Programa de las Américas www.ircamericas.org
El ascenso de Brasil como potencia regional, que fortalece las tendencias hacia el multilateralismo, choca con varios obstáculos tanto a escala regional como nacional. Además de los límites que le impone la superpotencia, Estados Unidos, los vecinos sudamericanos recelan de lo que consideran tendencias hegemonistas de la más poderosa nación del subcontinente. Los problemas domésticos de un país que se ha ganado el “campeonato mundial de la desigualdad”, se convierten también en límites a su aspiración de jugar fuerte en la escena internacional.
Un siglo atrás el barón de Rio Branco, el canciller que diseñó la política exterior de su país para el siglo XX, dijo que “Brasil no debe quedarse en la obra hecha, sino que debe llegar hegemónicamente al Pacífico”. Cincuenta años después, el principal estratega del país, el general Golbery do Couto e Silva, apuntaba en la misma dirección: “Para Brasil en la hora actual hay un solo camino: agrandarse o perecer” 1. A comienzos del siglo XXI la nación más poderosa de Sudamérica va camino de realizar su sueño geoestratégico, no a través de la conquista militar sino mediante grandes obras de integración regional y la expansión de sus principales empresas; a la par, su participación al frente de una importante misión de paz le permitiría acceder al deseado reconocimiento como potencia mundial, que puede traducirse en un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Brasil se expande aprovechando los huecos que van dejando los Estados Unidos y las empresas multinacionales del Norte , a caballo de la deslegitimación del Consenso de Washington que está permitiendo el acceso al gobierno de varios países de fuerzas progresistas y de izquierda. Sin embargo, la consolidación de Brasil como potencia regional y mundial—a la vez que afirma el multilateralismo—genera resquemores entre quienes sienten que su avance arrollador puede causar nuevos desequilibrios en el subcontinente.
La presencia militar en Haití es percibida como una buena muestra de esas contradicciones. Los casi diez mil efectivos presentes en la isla (7.500 militares y 1.897 policías de 22 países) bajo mando brasileño, son quizá el paso más serio en el terreno militar para abrir una brecha al dominio de Washington en la región, en el caso de que la misión sea exitosa. Pero esa presencia militar genera críticas, sobre todo en los países del Cono Sur que tienen una significativa participación en la misión, donde unos cuantos analistas sostienen que resulta funcional a la hegemonía estadounidense.
La marcha hacía el Far West
Para Brasil la ocupación de la Amazonia jugó un papel similar, salvando algunas diferencias, al que tuvo para los Estados Unidos la expansión hacia la costa del Pacífico. La larga marcha hacia el oeste comenzó apenas pusieron pie en tierra los primeros colonos portugueses que rápidamente desbordaron los límites del Tratado de Tordesillas (1494) entre España y Portugal, que fijaba los límites a un máximo de 600 kilómetros del extremo oriental de la costa continental. La impresionante expansión hacía el oeste que alcanzó las faldas de la cordillera andina y la cuenca del río de la Plata, fue encabezada por los colonos de San Pablo, que organizaban grandes expediciones hacía el interior (las bandeiras) en busca de esclavos indios, oro y piedras preciosas. De la mano de los bandeirantes, colonos pobres que veían en la aventura hacía la selva una forma de mejorar su situación, fueron cobrando forma las fronteras de lo que a partir de 1822 fue el Brasil independiente.
Aunque incorporada formalmente al territorio nacional, la Amazonia era un inmenso desierto verde, lejano y de difícil acceso. Couto e Silva definió la región, aún a mediados del siglo XX, como “el Brasil marginal, inexplorado en su mayor parte, desvitalizado por la falta de gente y de energía creadora, que debemos incorporar realmente a la nación” 2. Con cuatro millones de kilómetros cuadrados la Amazonia representa casi la mitad del territorio del país, siendo su porción más importante por su potencial energético, como reserva de agua dulce y de minerales y por su enorme biodiversidad. Entre 1850 y 1950 la “territorialidad amazónica” de Brasil se duplicó, a costa de sus vecinos: Bolivia, Perú, Colombia y Venezuela perdieron porciones de sus territorios en ese período 3. Sólo en la guerra de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay) en 1865, Brasil se quedó con 90 mil kilómetros cuadrados de Paraguay. Pero la expansión siguió siendo, en lo fundamental, un proceso poroso e irregular para el cual fue necesaria más que la fuerza militar el poblamiento de regiones solitarias y la desobediencia sistemática de la legislación internacional.
Un buen ejemplo de cómo se realizó esa expansión lo relata el coronel de infantería Alvaro de Souza Pinheiro, que resume la posición de las fuerzas armadas de su país sobre la conveniencia de utilizar métodos de guerrilla para la defensa y consolidación de la Amazonia, a la que considera como “área estratégica prioritaria”. Sostiene que la conquista de esa región fue “una epopeya escrita con sangre, coraje y determinación”. Pone como ejemplo la anexión por Brasil del estado de Acre, concretada en 1904 pero iniciada 15 años antes. Esa región había sido cedida a Bolivia por el Tratado de Ayacucho de 1867, pero la prosperidad de la explotación y el comercio del caucho llevaron hasta allí a miles de brasileños procedentes en su mayoría del paupérrimo nordeste. En 1889 los brasileños que vivían en Acre decidieron no aceptar la autoridad boliviana, crearon un verdadero territorio independiente y exigieron su anexión a Brasil. Los bolivianos reaccionaron fundando la ciudad de Puerto Alonso (hoy Porto Acre). En octubre de 1889 con una acción armada los brasileños ocuparon la localidad y expulsaron a los bolivianos y en julio de 1899 con el apoyo de los seringueiros 4 y el gobernador del estado de Amazonas, proclamaron la República de Acre.
En 1901 Bolivia arrendó la región a The Bolivian Syndicate of New York a través del Tratado de Aramayo. The Bolivian Syndicate fue una empresa anglo-americana que explotaba caucho en la región de Acre, y se le concedieron derechos para recaudar impuestos y ejercer de hecho una suerte de administración de la zona. Pero en agosto de 1902 una guerrilla brasileña de dos mil hombres inicia una insurrección que derrota a las tropas bolivianas en enero de 1903; su inspirador, Plácido de Castro, es proclamado gobernador del Estado Independiente de Acre. El 17 de enero el barón de Rio Branco consigue una victoria diplomática al firmar el Tratado de Petrópolis, por el cual Brasil compra la región a Bolivia por dos millones de libras esterlinas e indemniza en 110 mil libras al Bolivian Syndicate. Finalmente, el 25 de febrero de 1904 se disuelve el Estado Independiente de Acre y se incorpora a Brasil como territorio Federal 5.
Este es apenas un ejemplo histórico de cómo se procesó esta “marcha hacia el oeste”. Fue durante la dictadura militar nacida del golpe de Estado de 1964, del cual Couto e Silva fue uno de sus principales inspiradores, cuando la ocupación de la Amazonia se convierte en una política de Estado combinada con lo que el estratega militar denominó como “revitalización de las fronteras”. De modo que la ocupación de la Amazonia y la expansión más allá de sus fronteras forman parte de un mismo proceso: nacionalismo y desarrollismo fueron de la mano desde el ascenso de Getulio Vargas en 1930. En ese camino, la Constitución de 1946 obligó al gobierno federal a destinar durante 20 años el 3 por ciento de la renta tributaria a la Amazonia. Una parte considerable de ese esfuerzo se concretó la fundación de Brasilia en 1960, como capital del país, en la zona central en el borde la cuenca amazónica, sustituyendo en ese papel a la costeña Rio de Janeiro. En 1966 se declara a Manaos como zona franca para convertirla en un polo comercial e industrial de la Amazonia Occidental. Y en 1970 el Plan de Integración Nacional concibe la construcción de dos grandes carreteras, entre ellas la Transamazónica, junto a un vasto plan de colonización.
Fronteras vivas
Con la recuperación de la democracia en 1983 se desarrollan nuevos planes en la misma dirección. El proyecto Calha Norte en los años 80, se propuso la ocupación de una faja de 160 kilómetros limítrofe con Guayana Francesa, Surinam, Guyana, Venezuela y Colombia con el objetivo de “fortalecer la presencia brasileña en el área de frontera, para organizar las sociedades que allí se instalen”, como señaló el jefe militar del gobierno de Sarney en 1986 6. Se crearon así pelotones de frontera, aeropuertos, carreteras como la Perimetral Norte y represas hidroeléctricas y se desplazó a la población nativa con el impulso dado a la colonización. Entre los objetivos estratégicos del plan Calha Norte figuraba “la construcción de un puerto en el Pacífico, un secular sueño heroico de los geopolíticos brasileños”, en tanto “una carretera partiendo de Rio Branco, atravesando los Andes peruanos, debería llegar al gran océano” 7.
Según el almirante Hernani Goulart Fortuna, ex comandante de la Escuela de Superior de Guerra, “el proyecto Calha Norte de los años 80 está siendo sustituido por el SIPAM (Sistema de Protección de la Amazonia) y el SIVAM (Sistema de Vigilancia de la Amazonia)”, objetivos que se frustraron parcialmente—en su opinión—por la privatización y extranjerización de Embratel (telecomunicaciones) y la interferencia de intereses político partidarios 8. Sostiene que aunque Brasil no tiene contenciosos fronterizos “se le presentan problemas en las fronteras”, ya que “el inmenso arco septentrional, desde Tabatinga en la frontera con Colombia, hasta Amapá en la frontera con Guyana, presenta una vulnerabilidad apreciable a las cuestiones del narcotráfico, guerrillas y contrabando de armas que se desbordan desde los países vecinos hacia el territorio brasileño” 9.
Para los geopolíticos 10 brasileños, las cosas deberían ir más lejos aún. Veamos dos aspectos complementarios. En 1935 el capitán Mario Travassos sostenía en su libro Proyección continental de Brasil , que el triángulo formado por las ciudades bolivianas de Santa Cruz, Cochabamba y Sucre sería decisivo para el control del continente, y que quien dominase ese triángulo dominaría América del Sur. Por otro lado, en sintonía con la teoría de Couto e Silva de las “fronteras vivas”, el ex jefe de la División de Fronteras del ministerio de Relaciones Exteriores, embajador Teixeira Soares, sostiene en su libro Historia de la formación de las fronteras de Brasil, que la frontera es un concepto dinámico, “avanza y retrocede según las circunstancias, siendo algo vivo que ejerce presión natural sobre la frontera económica y demográficamente más débil” 11.
En resumen, si de un lado existe un país con alta densidad demográfica y desarrollo económico y al otro lado un país de escasa población y pobre, “simplemente la frontera no existe. Ella va siendo empujada” 12. Según estos autores, la frontera paraguaya con Brasil retrocedió 100 kilómetros en las últimas décadas: “En esa faja viven unos 400 mil brasileños expulsados de Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná, que se convirtieron en instrumentos de los planes expansionistas de los militares brasileños”. Algo similar puede estar sucediendo en otros países, muy en particular en Bolivia. Allí, en el departamento fronterizo de Santa Cruz, unas 200 familias de agricultores brasileños cultivan 350 mil hectáreas de soja que representan el 35% de la producción sojera boliviana. Estos agricultores tienen peso político, ya que representan un tercio de los afiliados a la Cámara Nacional de Comercio Bolivia-Brasil y están presentes en la Anapo (Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo) que agrupa a 12 mil agricultores de Santa Cruz 13. Esta región separatista ha sido cuna de golpes de estado como el perpetrado en 1971 por Hugo Bánzer, con inocultable apoyo del Brasil de la dictadura.
El alcance de Petrobras
Los objetivos que se propusieron los militares brasileños bajo el lema “Brasil potencia” –que nunca se hizo realidad—parecen estarse acelerando pero de la mano de las grandes empresas brasileñas. La estatal Petrobras es el símbolo de la expansión actual de Brasil en Sudamérica, pero no es el único caso. La empresa fue fundada en 1953 durante el gobierno de Getulio Vargas en una campaña que reunió a civiles y militares en torno a la consigna “El petróleo es nuestro”. Hoy es la principal empresa de Brasil, la segunda productora de petróleo en Argentina, la primera de gas en Bolivia y la tercera mayor compañía industrial de América Latina. Se sitúa entre las doce principales empresas petroleras del mundo y en 2004 estuvo en el duodécimo lugar en cuanto a ganancias, por encima de Coca Cola y JP Morgan Chase, y apenas por debajo de Microsoft y Chevron Texaco 14, lo que la sitúa como una de las empresas más rentables del mundo.
Entre 1984 y 1993 fue la segunda en el mundo en cuanto a volumen de descubrimiento de petróleo luego de la venezolana PDVSA. En 1994 batió el récord mundial de explotación de petróleo en aguas profundas al superar los mil metros bajo el nivel del mar y es la primera en perforaciones submarinas (su especialidad) con 180 pozos frente a 55 de Shell, 17 de Texaco y 10 de Esso 15. En 2004 sus ingresos fueron de 43,000 millones de dólares, tenía 13,821 pozos en producción (665 marítimos) 30 mil kilómetros de oleoductos, 509 buques (45 en propiedad), 16 refinerías y su producción actualmente alcanza los dos millones de barriles diarios.
Las inversiones de Petrobras en América del Sur son impresionantes y crecen a un ritmo vertiginoso . En Bolivia desde 1996 invirtió 1.600 millones de dólares, controla los dos principales yacimientos de gas y el 20% de los puestos de venta de gasolina. El gasoducto de Tarija a Rio Grande do Sul, de 430 kilómetros, le asegura a Brasil 23 millones de metros cúbicos de gas diarios de los que dependen 2.200 industrias del país. Brasil controla el 20% de PIB de Bolivia, ya que además del gas y la soja el Banco do Brasil registra en ese país ganancias de 700 millones de dólares anuales y grandes empresas constructores como Odebrecht han ganado licitaciones con contratos superiores a los 330 millones de dólares 16.
En Argentina Petrobras compró en 2002 el 58% de Pérez Companc, la mayor empresa independiente de petróleo de América Latina, en 1.027 millones de dólares. Compró además Petrolera Santa Fe, la compañía de gas Mega en 715 millones de dólares y tiene tres refinerías de petróleo. Entre 2004 y 2007 Petrobras invertirá 1.500 millones de dólares en Argentina, en exploración y producción de gas y petróleo, y sus inversiones anuales sólo están siendo superadas por Repsol y Pan American Energy 17. Como Pérez Companc operaba también en Venezuela, Bolivia, Perú y Ecuador, la compra de esa empresa–además de situarla como segundo productor de petróleo en Argentina—la llevó a aumentar sus negocios en todo el continente.
En Uruguay adquirió en 2004 el 51% de las acciones de Gaseba (Gaz de France) y al comprar las 89 estaciones de servicio de Shell, en diciembre pasado, domina el 22% del mercado de combustibles. A la vez recibió de la misma Shell 134 puestos de combustible en Paraguay y 39 en Colombia. Próximamente se asociará con la estatal petrolera uruguaya Ancap. Véase que la retirada de capitales europeos y la crisis económica de 2002 en Argentina fueron aspectos clave para comprender el ascenso de Petrobras en el continente.
Las inversiones de Petrobras en Ecuador son más problemáticas. La empresa opera un bloque petrolero de 200 mil hectáreas en el Parque Nacional Yasuní, territorio indígena huaronai, lo que ha provocado enfrentamientos con el gobierno y los habitantes originarios. Petrobras proyecta instalar dos plataformas con 12 pozos cada una, un oleoducto, una estación de procesamiento y una carretera así como otras obras de infraestructura. Los indígenas exigen la salida de Petrobras del parque nacional, declarado reserva mundial de la biosfera por la Unesco, y el gobierno paralizó sus actividades en 2005.
En 2006 Petrobras aumentará un 40% sus inversiones en Sudamérica. Hasta el año 2010 la empresa invertirá 56.400 millones de dólares, un 85% en Brasil y el resto, 8.460 millones, en su “expansión internacional”, sobre todo en el subcontinente 18. Sin embargo, el diario O Globo estimó que en ese período las inversiones serían muy superiores, del orden de 15 mil millones de dólares en los próximos cuatro años 19.
La expansión empresarial
El caso del estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) merece un capítulo aparte, ya que se ha erigido en soporte de la expansión de las grandes empresas brasileñas. “El gobierno brasileño encontró en el BNDES el instrumento para construir la integración física” que será la base de la Comunidad Sudamericana de Naciones 20. En efecto, el banco está “supercapitalizado” y cuenta con un presupuesto de 30 mil millones de dólares, “10% mayor que el presupuesto del Banco Mundial” 21. El BNDES está en condiciones de ser el principal financiador de los megaproyectos del IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana) que supone la construcción de 300 carreteras, puentes, hidroeléctricas, gasoductos y otras obras a un costo de 50 mil millones de dólares a lo largo de una década 22.
El IIRSA, que de alguna manera es la materialización de la Comunidad Sudamericana de Naciones (la que a su vez es una propuesta estratégica de Brasil), construirá la plataforma física y de libre flujo de capitales y mercancías para potenciar el libre comercio. Y el BNDES es, como señala un investigador brasileño, la “espada bolivariana de Lula”. Ya realizó préstamos de 5 mil millones de dólares a casi todos los países de la región: Argentina y Venezuela mil millones cada uno, Paraguay y Ecuador 300 millones, Chile y Colombia 250 millones, Uruguay 228 y Perú 200 millones de dólares, siempre para obras de infraestructura 23. Los países que se benefician de estos préstamos “no podrán usar a sus constructoras en esas obras financiadas por el BNDES. Serán obligadas a contratar constructoras brasileñas”, entre las que destacan Odebrecht, Andrade Gutierrez, Camargo Correa, Queiroz Galvao, OAS, Carioca y EIT. Además, “el BNDES exige que todo el equipamiento para las obras sea importado del mercado brasileño” 24.
La constructora Odebrecht, la principal exportadora brasileña de servicios, se está expandiendo por el continente. A fines de 2004 tenía 14.885 puestos de trabajo en Brasil y siete mil en otros países, la mayor parte en Sudamérica. En estos momentos sus contratos en el exterior superan en volumen a los que realiza en Brasil, y América del Sur es su principal “socio” externo, representando el 12% de sus ingresos 25. En Ecuador Odebrecht se dispone a construir el polémico aeropuerto de Tena, considerado parte sustancial del Eje Multimodal Manta-Manaos que unirá Brasil con el Pacífico, entre otras grandes obras de infraestructura.
Integración o fragmentación
“América del Sur se está desintegrando a pasos agigantados”, sostiene el analista argentino Juan Gabriel Tokatlián 26. En su opinión, el mundo andino es un torbellino altamente polarizado. Pero “la Sudamérica del Pacífico ha optado estratégicamente por los Estados Unidos”, como lo demuestran los TLC firmados por Chile y Perú, a los que podrían sumarse Colombia y Ecuador. Por otro lado, la Sudamérica del Atlántico está haciendo otras opciones diplomáticas. En paralelo se registra un gran fracaso de la integración regional, con un Mercosur estancado o en retroceso. Frente a lo que denomina como “dispersión “ o “desintegración” del continente, sólo Brasil tiene una opción estratégica, una alternativa que es la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN).
Ciertamente es una opción bajo liderazgo brasileño, un país que tiene la mitad de la población y la mitad del PIB de Sudamérica. En paralelo, la CSN está atada al IIRSA. Este proyecto es el proyecto más vasto de integración nacido en el Sur del continente, pero con una visión orientada al Norte, ya que se inspira en el libre comercio. En efecto, el IIRSA surgió por iniciativa del presidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso, en la cumbre de presidentes de América del Sur realizada en Brasilia el 30 de agosto de 2000. Su objetivo es desarrollar corredores que son “franjas multinacionales concentradoras de los flujos de comercio actuales y potenciales”, que se definen como “ejes de integración y desarrollo” 27.
Casi todos esos corredores corren el Atlántico con el Pacífico porque, como señala Andrés Barreda, en estos momentos el centro de la economía mundial se ha desplazado del Atlántico al Pacífico 28. Para eso está el IIRSA, para vencer “las barreras físicas, normativas y sociales” que dificultan el rápido flujo de mercancías. Es evidente que este proyecto interesa sobre todo a Brasil. Según el Fobomade, alcanzar los puertos del Pacífico “le permitiría avanzar en su anhelo de lograr una posición dominante en América Latina, resultado de la estrategia brasileña, desarrollada desde los 80, de alcanzar el liderazgo regional a través de la incorporación a su zona de influencia de los países de su entorno geográfico más próximo, Argentina, Uruguay, Paraguay, luego Bolivia y Chile, posteriormente los demás países de la Comunidad Andina y luego toda Sudamérica, con el fin de fortalecer su economía frente al ALCA” 29.
En segundo lugar, Barreda apunta que cinco de los doce corredores que unen el Atlántico y el Pacífico pasan “por el cuello de botella estratégico que es Bolivia”. En esa región “el cruce de los Andes presenta menores dificultades”, lo que está llevando a “consolidar en Bolivia el Eje Interocéanico como principal ruta de transporte de mercancías hacia el Pacífico Sur”, según el Fobomade. Recordemos que los estrategas brasileños consideraban que en Bolivia está la clave del control del continente, y que Brasil ya controla el 20% del PIB de Bolivia. Estos emprendimientos no benefician a todos por igual, sino en una escala de mayor a menor en la que en primer lugar se coloca el gran “autómata global” (las grandes transnacionales) que menciona Barreda, a quienes la red de carreteras y obras le “permitirá el fácil acceso de los intereses del mercado a través de grandes empresas para apropiarse y comercializar conocimientos, cultura y hasta la vida” 30. En segundo lugar, el empresariado paulista será el gran beneficiado con el peso que adquirirá Brasil en la región, y la apertura del comercio hacia Asia.
¿Imperialismo brasileño? Ante el conjunto de cambios que se están produciendo en la región, ¿puede decirse que está naciendo un “imperialismo brasileño”? Antes de responder, veamos algunos hechos.
Por un lado aparecen los objetivos y las ambiciones de una parte de la sociedad brasileña, expresados de modo meridianamente claro por los militares. Partiendo de la herencia de Golbery do Couto e Silva, definen a Brasil, por su tamaño, como una “panregión”. Con el fin de la guerra fría y la globalización, Severino Bezerra Cabral, de la Escuela Superior de Guerra, cree que “la naturaleza de la panregión se metamorfosea en lo que se podría definir como el necesario surgimiento de un ‘megaestado'” 31. Se trata de una visión del mundo que rechaza con vehemencia el unilateralismo. Apuesta a que el desarrollo del país servirá de imán para que las economías vecinas se asocien al empuje de Brasil, ya que “completada la unificación de las cuencas amazónica y del Plata, instaurada la bioceanidad, estará definido el destino manifiesto de Brasil: el de engrandecerse ante el conjunto de la humanidad” 32.
De cara a este objetivo, la incorporación de la Amazonia “a la civilización brasileña constituye una alta maniobra geopolítica que, si se realiza con éxito, elevará al país a la condición de uno de los dos megaestados del siglo XXI”. Pero advierte que a diferencia de Estados Unidos y la URSS, “Brasil no deberá actuar como “una potencia expansionista””, sino que el ascenso a la condición de “megaestado sudamericano estará basada en una proyección de poder aceptada y hasta requerida por los estados vecinos”, en lo que sería una “geopolítca integracionista y no confrontativa”. Finaliza asegurando que la inserción de Brasil en un orden multipolar, aún hegemonizado por Estados Unidos, “se dará solamente si el país emerge como uno de los dos megaestados del siglo XXI” 33.
Se trata, sin duda, de la actualización del objetivo de “Brasil potencia”, pero sobre una base real: Brasil ya es la décima potencia industrial del mundo y tiene enormes posibilidades de seguir creciendo, si sigue explotando intensamente la Amazonia. Sin embargo, según algunos estrategas estos objetivos chocan con dificultades en el propio país, toda vez que “buena parte de nuestra elite política, empresarial y hasta intelectual está a contramano de la causa brasileña, invirtiendo en el fin de la Historia y en el pensamiento único” 34.
Además de los militares, un segundo actor son las empresas, en particular las estatales. “Petrobras demuestra un comportamiento en Bolivia similar al de cualquier transnacional petrolera, en especial en lo que se refiere a la responsabilidad ambiental y social, utilizando estrategias comunes a las demás empresas que operan en el país, tanto en la minimización de sus responsabilidades frente a los impactos generados, como en las estrategias para salvar obstáculos de orden social y también procedimental”, es la conclusión de un estudio del Fobomade. 35. Una conclusión similar se puede sacar de otras empresas que actúan fuera de Brasil. La lógica empresarial es una sola y consiste en maximizar las ganancias, no en potenciar a un Estado nacional y, menos aún, en afirmar el multilateralismo.
Un tercer actor, clave es el propio gobierno brasileño. Cada vez que se sucede una crísis política en países sensibles para Brasil, la diplomacia actúa y lo hace presionando. Uno de los casos más claros fue la ingerencia del presidente Luiz Inacio Lula da Silva en Bolivia para defender los intereses de Petrobras, cuando se estaba por realizar el referéndum sobre los hidrocarburos en 2004. En esa ocasión Lula firmó con el presidente Carlos Mesa—a nueve días del referéndum—una declaración en la que ambos mandatarios esperan que “los resultados del referéndum permitan la continuidad de la cooperación bilateral y el desarrollo de nuevos proyectos de interés mutuo, en un ambiente de estabilidad, previsibilidad y seguridad jurídica” 36. Fue un fuerte respaldo a Mesa y un balde de agua fría al movimiento social, una parte del cual llamaba a boicotear el referéndum.
En situaciones de crísis, la diplomacia brasileña intervino en Bolivia a través del asesor internacional de Lula, Marco Aurelio García, “para evaluar la situación dialogando con varias fuerzas políticas” 37. En Ecuador sucedió algo similar. El 7 de julio de 2005 la ministra de Medio Ambiente de Ecuador paralizó las obras de Petrobras en el parque nacional Yasuní. El 26 de julio Lula envió una carta al presidente de Ecuador: “Deseo manifestar a vuestra excelencia mi preocupación por la reciente decisión del gobierno de suspender las actividades de Petrobras en el bloque 31, hecho que pone en riesgo el propio futuro del proyecto” 38. Dos semanas después, el 16 de agosto, el canciller brasileño Celso Amorin viajó a Quito para “analizar temas de integración regional y la presencia de la petrolera Petrobras en la Amazonia ecuatoriana” 39.
En la visita se adelantaron varios proyectos: financiación de 190 millones de dólares por Brasil para que Ecuador construya un proyecto hidroeléctrico, financiar con 70 millones de dólares la construcción del aeropuerto en Tena, aportar créditos para construir la autopista Quito-Guayaquil, se ratificó la venta de tres aviones de la brasileña Embraer a TAME y se concretó la compra de Ecuador de medicamentos genéricos a bajo precio a Brasil. Sobre Petrobras, Amorin señaló que a su país “le interesa que haya una solución positiva” 40.
Por otro lado, la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) abrió en 2005 cuatro sedes sudamericanas (hasta ahora sólo tenía oficinas en Washington y Buenos Aires) en Venezuela, Colombia, Paraguay y Bolivia. Según analistas brasileños “esta decisión de ampliar el radio de acción regional de la inteligencia brasileña es una especie de ‘imitación' de la CIA” 41. Cuando el director de ABIN, Mauro Marcelo de Lima e Silva, fue interpelado en el Congreso en mayo de 2005, el columnista de Folha de Sao Paulo Janio de Freitas escribió que la crisis en Ecuador fue un buen ejemplo de los peligros que acechan a la diplomacia brasileña. “Brasil se sintió contrariado con la destitución de Lucio Gutiérrez, que demostraba simpatías especiales por el gobierno de Lula” y aseguró que la inteligencia de su país no hubiera permanecido neutral 42. El director de la agencia reconoció que la expansión de la inteligencia brasileña busca “intercambio de informaciones sobre terrorismo, tráfico de drogas, seguridad y también temas de economía ” 43.
Pese a este conjunto de datos, no es sencillo afirmar que Brasil lleva adelante una política imperialista, aunque resulta evidente la búsqueda de la hegemonía. Brasil tiene frente así que potencias que lo limitan, sobre todo los Estados Unidos. Pero también Argentina y Venezuela le imponen límites. Sin embargo, los principales problemas para erigirse en una potencia media que aliente el multilateralismo provienen de sus fragilidades internas. Petrobras no es ya una empresa estatal ni siquiera brasileña. Durante la gestión de Fernando Hernique Cardoso un 49% de la empresa fue vendida a capitales privados, sobre todo estadounidenses. El BNDES, a su vez, aunque maneja fondos estatales lo hace en gran medida para financiar a los exportadores de automóviles, que son empresas multinacionales del Norte.
Por otro lado, Brasil es el octavo país en desigualdad del mundo, superado en América Latina sólo por Guatemala. Como señala el editor de Desemprego Zero, el mercado no necesita liderazgos. Si Brasil en vez de “ser un gran mercado para la competencia de corporaciones transnacionales (y unas pocas locales) se decidiese a ser una nación que buscase un destino digno para sus ciudadanos, establecidos en un Estado de bienestar social, es probable que arrastrásemos detrás nuestro, voluntariamente, a las demás naciones sudamericanas”. Por el contrario, en el marco del neoliberalismo no hay espacio para un planteamiento estratégico, porque sólo robustece las fuerzas del mercado. En su opinión, la única salida—tanto para fortalecer los estados nacionales como el multilateralismo—es un desarrollo endógeno asentado en “una política interna de bienestar social y pleno empleo, y una política externa de independencia” 44.
Notas
1. Golbery do Couto e Silva, ob. cit. p. 66.
2. Idem, p. 40.
3. Rolando Raborg, “Brasil: carretera interoceánica y ambición del Pacífico” en www.ollantaprensa.tripod.com.pe
4. Extractores de caucho.
5. Alvaro de Souza Pinheiro, ob. cit.
6. Paulo Schilling y Luzia Rodríguez, “Alem das fronteiras”, ob. cit. p. 3
7. Idem, p. 4.
8. Hernani Goulart Fortuna, “Amazonia: visao político-estratégica”, ob. cit.
9. Idem.
10. Según Paulo Schilling, la geopolítica no es una ciencia sino la “teoría oficial del imperialismo”.
11. Idem, p. 6.
12. Idem.
13. Folha de Sao Paulo, “Imperio Brasileiro emerge na Bolivia”, 22 de mayo de 2005.
14. Red Oilwatch, junio de 2004.
15. Ver www.petrobras.com.br
16. Folha de Sao Paulo, 22 de mayo de 2005.
17. Laura Calderón y Hernán Scandizzo en http://argentina.indymedia.org
18. Prensa Latina, 5 de diciembre de 2005 y El Observador (Uruguay), 3 de octubre de 2005.
19. Prensa Latina, 23 de mayo de 2005.
20. Carlos Tautz, ob. cit.
21. Idem.
22. www.iirsa.com
23. Istoé Dinheiro , junio de 2004, citado por Carlos Tautz.
24. Idem.
25. www.odebrecht.com.br
26. www.clarin.com.ar
27. www.iirsa.com
28. Andrés Barreda, “Geopolítica, recursos estratégicos y multinacionales”, en Boletín OMAL (Observatorio de Multinacionales de América Latina) No. 10, www.alainet.org
29. “El rol de Bolivia en la integración sudamericana”, en www.fobomade.org.bo
30. Idem.
31. “O mundo latino e a era de megaestado”, Severino Bezerra Cabral Filho, Escuela Superior de Guerra, www.esg.br
32. Idem, p. 78.
33. Idem, pp. 79-81.
34. “Evoluçao do pensamiento estratégico brasileiro”, Jorge Calvario dos Santos (Jefe de Asuntos Internacionales de la Escuela Superior de Guerra), en revista Escuela Superior de Guerra, No. 42, 2003, p. 60, en www.esg.br
35. Fobomade, ob. cit.
36. Econoticias Bolivia, 9 de julio de 2004.
37. Mario Osava, “Dilema del gas y de la integración”¨, 27 de mayo de 2004, IPS.
38. Kintto Lucas, “Disputa geopolítica Brasil-Estados Unidos”, Brecha, 19 de agosto de 2005.
39. Prensa Latina Quito, 16 de agosto de 2005.
40. Prensa Latina Quito, 17 de agosto de 2005.
41. Clarín, 7 de mayo de 2005.
42. Idem.
43. La cursiva es mía.
44. “O Brasil mercado nao e capaz de liderar nada no cone Sul”, en www.desempregozero.org.br
Raúl Zibechi es miembro del Consejo de Redacción del semanario Brecha de Montevideo, docente e investigador sobre movimientos sociales en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor a varios grupos sociales. Es colaborador mensual con el IRC Programa de las Américas (www.americaspolicy.org).
Referencias
Alvaro de Sousa Pinehiro, “Guerrilha na Amazonia: uma experiencia no passado, no presente e no futuro”, Military Review, 1995, www.defesanet.com.br
Carlos Tautz, “Imperialismo brasileiro”, 11 de agosto de 2005, en www.rbrasil.org
Golbery do Couto e Silva, “Aspectos geopolíticos do Brasil”, Biblioteca do Exército, Rio de Janeiro, 1957.
Hernani Goulart Fortuna, “Amazonia: visao político-estratégica”, revista Escola Superior de Guerra No. 39, 2000.
Jorge Calvario dos Santos, “Evoluçao do pensamento estratégico brasileiro”, revista Escola Superior de Guerra, No. 42, 2003.
Juan Gabriel Tokatlián, “La integración regional y el papel del Mercosur”, Clarín, 12 de agosto de 2005, www.clarin.com.ar
Laura Calderón y Hernán Scandizzo, “La gris estela de Petrobras en Argentina”, 26 de noviembre de 2005, http://argentina.indymedia.org
Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minsutah), www.un.org
Patricia Villegas, “Bolivia-Brasil: relaciones energéticas, integración y medio ambiente”, en www.fobomade.org.bo
Paulo Schilling y Luzia Rodriguez, “Além das fronteiras”, Teoría e Debate, abril-junio 1989, www.fpa.org.br
Severino Bezerra Cabral Filho, “O mundo latino e a era do megaestado” revista Escola Superior de Guerra .
Recursos
Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDS): www.bandes.gov.com
Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Fobomade): www.fobomade.org.bo
Iniciativa para la Integración de la Infraestructura de la Región Sudamericana (IIRSA): www.iirsa.com
Odebrecht: www.odebrecht.com.br
Petrobras: www.petrobras.com.br
Revista Escola Superior de Guerra, Rio de Janeiro, www.esg.br
viernes, 16 de mayo de 2008
miércoles, 14 de mayo de 2008
LA RENUNCIA AL ESEQUIBO
La renuncia al Esequibo
En analitica.com Editorial Martes, 13 de mayo de 2008
La irresponsabilidad en materia de política exterior del gobierno de Chávez no tiene límites. Las recientes declaraciones del primer ministro de Guyana en las que invita al pueblo venezolano a olvidarse de la reclamación del territorio Esequibo, porque fue el producto de una manipulación del Imperio, no sólo son una falsedad histórica sino un irrespeto a nuestro país.¿ Acaso las negociaciones llevadas a cabo por Alejo Fortique para establecer los límites con Inglaterra fueron ideadas por el departamento de Estado norteamericano? Pero lo grave no es que el Primer Ministro guyanés se permita hacer estas afirmaciones sino que la cancillería calla y como se sabe en derecho internacional quién calla otorga. Hasta cuando se va a irrespetar nuestra historia republicana para satisfacer la megalomanía de un hombre que se cree destinado a ser la voz de las américas.
Lo más patético de todo es el silencio de los militares quienes , en principio, deberían ser los garantes de la soberanía nacional. Nos contentaremos con las migajas de una explotación conjunta de los recursos de una plataforma continental que en gran parte nos corresponde en pleno derecho. El silencio frente a los desplantes de Chávez va a conducirnos a perder gran parte de la plataforma continental que genera la boca del Orinoco. Si esto no es traición a la patria no sabemos cómo se puede calificar
editor@analitica.com
9020202
En analitica.com Editorial Martes, 13 de mayo de 2008
La irresponsabilidad en materia de política exterior del gobierno de Chávez no tiene límites. Las recientes declaraciones del primer ministro de Guyana en las que invita al pueblo venezolano a olvidarse de la reclamación del territorio Esequibo, porque fue el producto de una manipulación del Imperio, no sólo son una falsedad histórica sino un irrespeto a nuestro país.¿ Acaso las negociaciones llevadas a cabo por Alejo Fortique para establecer los límites con Inglaterra fueron ideadas por el departamento de Estado norteamericano? Pero lo grave no es que el Primer Ministro guyanés se permita hacer estas afirmaciones sino que la cancillería calla y como se sabe en derecho internacional quién calla otorga. Hasta cuando se va a irrespetar nuestra historia republicana para satisfacer la megalomanía de un hombre que se cree destinado a ser la voz de las américas.
Lo más patético de todo es el silencio de los militares quienes , en principio, deberían ser los garantes de la soberanía nacional. Nos contentaremos con las migajas de una explotación conjunta de los recursos de una plataforma continental que en gran parte nos corresponde en pleno derecho. El silencio frente a los desplantes de Chávez va a conducirnos a perder gran parte de la plataforma continental que genera la boca del Orinoco. Si esto no es traición a la patria no sabemos cómo se puede calificar
editor@analitica.com
9020202
domingo, 11 de mayo de 2008
EL LITIGIO DE LA GUAYANA - Revelación de los Papeles de los Árbitros que habían Permanecido Ocultos en los Archivos Ingleses.



Ficha técnica
1. Título:
EL LITIGIO DE LA GUAYANA – Revelación de los Papeles de los Árbitros que habían Permanecido Ocultos en los Archivos Ingleses.
2. Autores:
3. Tema: Límites con la Guayana Inglesa
4. Descripción:
Parte de este folleto circulo en Europa luego de fallo del Tribunal Arbitral de Paris de 1899 y en la decada de 1960, con el Nombre The outcome of Colonial Epoch (Una Herencia de la Época Colonialista) y Fue publicado en El Diario El Nacional el 15 de enero de 1965
El cual recogía una serie de opiniones emitidas por diferentes medios impresos de su época.
Como los de la Revista inglesa Punch en su edición del 11 de octubre de 1899 a escasos ocho días del fallo Arbitral que despojo a Venezuela de 150.000 Km2 al Oeste del rio Esequibo que publicaba una Caricatura de Lord Salisbury (director del Foreing Office Ministerio del Exterior) el cual adorna la portada de este singular folleto.
Así como la opinión de la Revista inglesa Review os Reviews. Que expresaba que en el fallo de Paris “a Venezuela solo le tocó un territorio que no valía un billete de cinco libras”
Este folleto esta dividido en dos partes en la primera parte se señala como los ingleses se opusieron a que los venezolanos Integraran el tribunal Arbitral. Se refiere a la obra escrita por Frederick De Martens Russia and England in Central Asia en la que se señala que Inglaterra y Rusia tenían una misión especial dada por Dios de civilizar a los pueblos semibarbaros de Asia. Como los árbitros violentaron el tratado de Arbitraje de 1897.
Así como el ocultamiento de mapas y la adulteración de otros logrando que la frontera de la llamada línea Schomburgk pasara de 1.900 millas cuadradas a más de 64.000 millas. El comportamiento anti-ético del Árbitro Sir Richard E. Webster que incumplió su juramento como abogado y el de ser juez imparcial.
La sorpresa de los ingleses ante la gran cantidad de evidencias acumulada en años de investigación que señalan el fraude que se cometió en 1899 contra la integridad territorial de Venezuela.
En su segunda parte se hace un pequeño bosquejo histórico de la reclamación a partir de 1840.
5. Año de Publicación: En el Diario EL Nacional del 15 de enero de 1965. Publicado por el MRE EN 1965 Y Reeditado en 1966 Por EL Estado Mayor Conjunto del Mindefensa. Publicado en Español, Ingles y Francés
6. Lugar: Caracas
7. Editorial: Impreso por Cromotip y una segunda edición por parte de la oficina Técnica del Mindefensa de Venezuela.y las ediciones en ingles y francés fueron publicadas por la Imprenta Nacional
8. No de Páginas: 20.
9. ISBN:
10. Peso: 0,80.gramos
11. Ancho: 16.cmts
12. Largo: 21.25 cmts.
13. Tipo de papel: Bond base 20
14. Tipo de Publicación: folleto de 1/16 avos
15. Temas Relacionados:
Venezuela-Límites con la Guayana Inglesa-Británica-Guyana; Guayana-Límites-Venezuela; Guayana-Esequiba-Reclamo; Reclamos-Territoriales; La Cuestión con la Guayana; Arbitraje-Venezuela Guayana Inglesa.
16. Agencia Gubernamental: Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela.Ministerio de la Defensa de la Republica Venezuela, Estado Mayor Conjunto.
17. Colección:
Perteneciente a la serie de folletos y libros publicados sobre la divulgación de los derechos de Venezuela sobre los territorios de la Guayana Esequiba ubicados al oeste del río Esequibo.
18. Contenido:
I.Parte
1. Lo que sucedió en Paris
2. Se destapa la olla.
3. Los colonialistas se las arreglan.
4. La componenda de De Martnes .
5. la revelación de nuevos documentos.
6. El abogado ingles insulta a Venezuela.
7. Ironía de la Historia.
8. Venezuela país amigo.
II. Parte.VENEZUELA DECIDE RECUPERAR EL TERRITORIO USURPADO DE GUAYANA
1. La rebatiña colonialista.
2. Breve historia de un despojo.
3. El hambre sagrada.
4. De nuevo corre la línea Schomburgk de 1877.
5. Nueva Usurpación.
6. El rio y el oro.
7. El cañón de 20 pulgadas.
8. Me gusta el Arbitramiento...pero sobre el territorio que me conviene.
9. Ningún Árbitro ingles frente a un criollo.
10. No vale un billete de cinco libras.
11. Venezuela de cara al despojo de 1899-1900.
12 Reivindicación histórica.
13. sorpresa inglesa.
14Venezuela a la ofensiva.
19. Mapas Gráficos y Croquis:
I. Peace and Plenty (Punch, or the London charivari. October , 21 de 1899.
II. Fronteras de la Guayana Británica. Según publicación oficial del Colonial Office.
III. Pudin de Paz. (Punch, or the London charivari. November, 21 de 1896)
IV. Venezuela fue excluida del Tribunal.
20. Publicación en el blog de la Guayana Esequiba:
domingo, 4 de mayo de 2008
Informe que los expertos venezolanos para la cuestion de limites con la Guayana Británica presentan al Gobierno Nacional.Caracas, 18 de Marzo de 1965
Ante la gran cantidad de e-mail hemos decidido colocar nuevamente el texto del Informe que los expertos venezolanos para la cuestión de límites con Guayana Británica presentan al Gobierno Nacional a fin de facilitar su reproducción y difusión.
“Nothing is settled until it is settled right”
“Nada queda arreglado si no es conforme a derecho”
Abraham Lincoln
Cada una de las afirmaciones contenidas en este Informe está respaldadas por sus respectivos documentos, los cuales fueron presentados a Gran Bretaña en las
conversaciones entre expertos, durante las 15 sesiones que tuvieron lugar en Londres
entre los meses de febrero y mayo del año 1964.
TITULOS VENEZOLANOS EN GUAYANA
1. Desde el descubrimiento de Guayana en 1499 hasta el fin del siglo XVI, España, como descubridora, primera ocupante y pobladora, poseyó el territorio guayanés con el reconocimiento de las otras potencias.
2. Cuando en 1648 se firmó el Tratado de Münster no había aún ningún establecimiento holandés al Occidente del río Esequibo.
Por el mismo Tratado de Münster, España sólo reconoció a Holanda los puestos que para esa fecha tenía en Guayana, pero no le autorizó a establecerse más allá de lo que para entonces ocupaba. Los insignificantes y efímeros puestos holandeses aparecidos posteriormente al Occidente del Esequibo, fueron considerados como transgresiones del Tratado de Münster.
3. Cuando en 1814 Gran Bretaña obtuvo definitivamente la Guayana Británica, ésta limitaba con Venezuela por la frontera del río Esequibo. Esta es la frontera que aparece en diversos mapas impresos en Londres y en particular en el de Cruz Cano, que en 1799 publicó el General Francisco de Miranda con el patrocinio del Gobierno Británico.
4. Gran Colombia, de la que formó parte Venezuela hasta 1830, por las declaraciones de sus diplomáticos: Zea (1821 Revenga (1823), Hurtado (1824) y Gual (1825), dió a conocer a Gran Bretaña que su frontera con Guayana Británica era la línea del Esequibo. Gran Bretaña no protestó las declaraciones de la Gran Colombia.
Reviste singular importancia la declaración del Ministro Hurtado en 1824, por haber sido formulada cuando gestionó y obtuvo del Reino Unido el reconocimiento de la Gran Colombia como nación independiente.
España, al firmar en Madrid el 30 de marzo de 1845 el Tratado de Reconocimiento de la soberanía de nuestro país sobre el territorio "conocido bajo el antiguo nombre de la Capitanía General de Venezuela", incluyó en ella la Provincia de Guayana, que limitaba al Este por el río Esequibo.
LA CONTROVERSIA ANGLO-VENEZOLANA
5. La línea del Esequibo, como frontera entre Venezuela y Guayana Británica, pasa a ser substancialmente la Línea Schomburgk original de 1835 que lleva el mapa compuesto ese año por el naturalista prusiano antes de parcializarse por los intereses de Gran Bretaña. Ni la Royal Geographical Society de Londres, ni el Colonial Office, que patrocinó también la primera exploración de Schomburgk, objetaron este mapa.
6. La primera vez que Gran Bretaña aspiró el territorio al occidente del Esequibo fue al publicar la Pseudo Línea Schomburgk de 1840 en el conocido "Sketch Map" de Parliamentary Papers de ese año. Esta línea fue protestada por Venezuela. Ahí tiene su origen la controversia fronteriza entre Venezuela y Gran Bretaña. La nueva evidencia de los propios archivos británicos aclara los siguientes hechos:
a) Tanto el Foreign Office como el Colonial Office rechazaron los argumentos de Schomburgk en favor de su Pseudo Línea de 1840. Aquellos dos Ministerios llegaron a la conclusión de que el naturalista prusiano había mal interpretado los documentos históricos y los había utilizado con parcialidad y sectarismo.
b) A pesar de ello comisionó el Gobierno Británico al mismo naturalista para una nueva exploración (1840-1843) y para construir un nuevo mapa de Guayana Británica de acuerdo con aquella Pseudo Línea. El naturalista, excediendo sus instrucciones, levantó postes, marcó árboles e hizo actos de posesión que dieron origen a formales protestas por parte de Venezuela.
c) Las minutas de Lord Aberdeen en 1841 califican las acciones de Schomburgk de "prematuras" y afirman que siendo su comisión de "survey" (exploración) no tenía por qué tomar posesión.
d) Es un hecho conocido que el Gobierno Británico desautorizó a Schomburgk al ordenar el retiro de los postes y marcas de fronteras por exigencia de Venezuela, como lo expresó al Ministro venezolano en Londres, en nota del 31 de enero de 1842.
7. La documentación interna del Foreign Office, del Colonial Office y del Gobierno de Demerara revela que la publicación de los mapas que llevaban aquella Pseudo Línea Schomburgk de 1840 tenía un carácter oficial y representaba la máxima reclamación británica frente a Venezuela. Así conocemos hoy que fue bajo la dirección del Gobierno de Demerara como se prepararon los siguientes mapas:
a) El mapa del Memorándum del Foreign Office de 1857 acerca de la controversia de Guayana.
b) El mapa del Memorándum, de C. Chalmers, "Crown Surveyor of the Colony" (1867).
c) El mapa Schomburgk-Walker de 1872.
d) El mapa de Brown de 1875.
e) El mapa de Stanford de 1875.
Por estos mapas oficiales Gran Bretaña reconoció, desde los orígenes de la controversia hasta 1886, como territorios venezolanos sin disputa todo el Alto Barima y todo el Cuyuní desde sus fuentes hasta la desembocadura del Otomong.
8. En 1850 Gran Bretaña y Venezuela se comprometieron a no ocupar el territorio
disputado, el cual estaba comprendido, naturalmente, entre la Pseudo Línea Schomburgk de 1840, máxima reclamación del Reino Unido, y el Esequibo, frontera reclamada por Venezuela. Esto es lo que vino a llamarse el Acuerdo de 1850 que tuvo vigencia hasta el Arbitraje.
9. La presión de los intereses mineros de Guayana Británica llevó a los gobiernos Metropolitano y Colonial a avanzar la llamada "Línea Schomburgk" sobre territorio venezolano que se hallaba fuera de la controversia. En 1887 el Gobierno Británico publicó el mapa de un tal Hebert, compuesto en 1842, con una nueva "Línea Schomburgk", y llegó a declarar que ella había sido siempre el término de referencia en su correspondencia diplomática, siendo así que el Foreign Office británico vino a conocer por primera vez esa línea en junio de 1886.
10. Las compañías mineras de Guayana Británica siguieron presionando, y el Gobierno Británico, a los pocos meses de publicada la línea Hebert como su máxima aspiracíón territorial frente a Venezuela, la declaró frontera de estricto derecho y avanzó aún más sus ambiciones colonialistas hasta cerca de Upata, a pocos kilómetros del Orinoco, con la llamada "línea de la máxima reclamación británica".
11. Son también hechos perfectamente conocidos los esfuerzos de Venezuela por obtener una solución pacífica del litigio fronterizo creado prematuramente por el naturalista prusiano. La nueva evidencia revela que Gran Bretaña rechazó las constantes propuestas venezolanas para someter la cuestión a arbitraje porque su Gobierno consideraba que carecía de argumentos y que una decisión plenamente judicial había de serle desfavorable.
Porque Gran Bretaña no tenia confianza en sus títulos, cambió sucesivamente de posición respecto de la frontera con Venezuela. Las líneas Aberdeen (1844), Granville (1881), Rosebery (1886), etc, responden a los intereses que en cada época tenían los colonos de Guayana Británica.
En cambio, Venezuela, porque estaba segura de la validez de sus títulos, estuvo siempre dispuesta a someter la controversia a la decisión judicial de árbitros imparciales y mantuvo su reclamación a la línea del Esequibo.
EL TRATADO ARBITRAL DE 1897
12. A pesar de las sucesivas peticiones elevadas al Gobierno Británico por numerosas entidades y Estados para que aceptara someter la cuestión a arbitraje, Gran Bretaña se resistió hasta que, una vez más, y en forma decisiva, intervino Estados Unidos en 1895.
En 1896 el Gobierno Británico y el Secretario de Estado norteamericano, Richard Olney, abrieron las negociaciones que habían de conducir al Tratado de Arbitraje.
Cuando solicitó Venezuela la interposición de los Estados Unidos ante Gran Bretaña, dejó claramente manifestado que se debía consultar a la Cancillería de Caracas de cuanto fuere ocurriendo en la gestión. Además, explícitamente exigió que cualquier compromiso arbitral al que se llegare debía basarse en estos dos presupuestos:
1) que se sometía a arbitraje todo el territorio controvertido;
2) que la cuestión había de resolverse por decisión judicial de estricto derecho.
La actual investigación comprueba que durante el curso de las negociaciones se le mantuvo marginada, particularmente en la fase final y más importante. Consultada sobre la cláusula de la prescripción, se prosiguieron las negociaciones a pesar y en contra de las objeciones de la Cancillería venezolana. Más aún, Richard Olney acordó con Gran Bretaña la exclusión de Venezuela del Tribunal Arbitral.
13. Venezuela firmó el Tratado Arbitral el 2 de febrero de 1897 coaccionada por el Secretario de Estado Richard Olney y ante su amenaza de dejarla sola a merced de Gran Bretaña. Sólo “las peligrosas consecuencias del desamparo en que la negativa colocaría a Venezuela" - como se expresó el Canciller venezolano en 1896 - pudieron forzarle a aceptar los términos de aquel Tratado.
14. A Venezuela se le hizo entender el alcance de varias cláusulas del Tratado Arbitral, particularmente la de la prescripción, en un sentido diferente del acordado confidencialmente entre Olney y el Gobierno inglés.
LOS VICIOS DEL "LAUDO ARBITRAL"
15. Aún con los reparos substanciales presentados al Tratado Arbitral de 1897, Venezuela confiaba en que el Tribunal decidiría la cuestión en estricto derecho. El 5 de mayo de 1899 el Plenipotenciario José Andrade pidió a la Cancillería de Caracas instrucciones para el caso de que Gran Bretaña propusiera una solución amigable del litigio fronterizo:
"Puede ser también – escribió - que prefiera proponernos un avenimiento amigable respecto de la línea que el Tribunal haya de determinar. Nuestros abogados no se sorprenderían de que la Gran Bretaña hiciese esa proposición a Venezuela, y creen conveniente que yo vaya autorizado a decidirla en el caso de que la haga."
La Cancillería venezolana respondió el 17 de mayo de 1899 que no podía en manera alguna conceder esa autorización "por carecer el Gobierno de facultades concernientes a negociaciones sobre territorio". Y agregó:
"Fuera del Arbitraje, consagrado para todo asunto por el Artículo 142 de nuestra Constitución, ningún recurso poseen los Poderes de Venezuela para arreglos que se refieran a cesión o modificación en lo relativo a dominio territorial."
Por consiguiente, el Gobierno de Venezuela no podía delegar en los árbitros y abogados ante el Tribunal las facultades de las que él mismo carecía para el arreglo de la controversia, fuera de una decisión de estricto derecho.
Las investigaciones históricas comprueban la existencia de graves vicios, tanto de fondo como de forma, en los procedimientos y decisión del Tribunal.
16. El primer vicio del Laudo de 1899 consiste en que pretendió atribuir valor jurídico a una línea adulterada por Gran Bretaña: la llamada "línea expandida" del mapa Hebert de 1842.
Venezuela tiene pruebas de que el Foreign Office británico no conoció esa línea hasta junio de 1886. Ya esto es más que un grave indicio de que se trataba de una reciente corrupción del mapa original que reposaba desde 1842 en el Colonial Office. Ahora Venezuela dispone de las pruebas de que las líneas que llevaban los siguientes mapas presentados por Gran Bretaña ante el Tribunal habían sido adulteradas en el Colonial Office:
1º. El mapa de Schomburgk en seis hojas, titulado "Map of the limits of British Guiana (1841)”.
2º. El mapa de Schomburgk titulado "Map of the limits of British Guiana ... General Map Nº 1" (1841).
3º. El mapa de Hebert de 1842.
Gran Bretaña también condujo a error a los árbitros presentándoles el llamado “Physical Map", de Schomburgk, de 36 pies cuadrados, sin líneas de frontera, como si fuera el mapa de 90 pies cuadrados que con líneas de frontera elevó aquel explorador al Colonial Office en 1844.
17. Falta de motivación. No hay ningún género de duda que, excepción hecha de ciertas sentencias de los soberanos del siglo XIX y de varias decisiones de las Comisiones Mixtas de épocas anteriores, la decisión de una autoridad jurisdiccional debe ser razonada y objetiva, es decir, que fundamente con suficiencia la solución dada al conflicto.
La exposición de motivos parece, pues, indispensable en los arbitrajes ordinarios, y ello desde hace ya largo tiempo. Es la exposición de motivos la parte de la sentencia que permite saber si ésta fue dictada conforme al derecho internacional. Tal es, sobre todo, el caso del Tratado de Arbitraje entre Venezuela y Gran Bretaña, que exigía decisión jurídica conforme al principio del Utis Possidetis Juris. La exposición de motivos forma, pues, parte integrante de la sentencia. De acuerdo con la opinión dominante de la doctrina, la falta de motivación, salvo acuerdo contrario de las partes, vicia de nulidad la sentencia.
Estamos en capacidad de afirmar que el Tribunal Arbitral que dictó la sentencia en el conflicto fronterizo británico-venezolano no cumplió su deber y, por lo tanto, al presentar una decisión sin la parte motiva correspondiente, no procedió de acuerdo con las normas del derecho internacional. La decisión del Tribunal Arbitral carece, en consecuencia, de validez en el derecho internacional, al menos a partir de la fecha en la cual la invalidez es invocada.
18. Exceso de poder. Sin embargo, al lado de la ausencia de motivación de la sentencia arbitral, existe otro vicio no menos importante que puede aducirse en contra de la decisión arbitral de 1899. El compromiso arbitral, tal y como fue establecido en 1897, había previsto que la decisión debería basarse sobre los principios de derecho y en particular sobre el principio del Utis Possidetis Juris de 1810. Además, la regla a) del Art. IV del Tratado de Arbitraje está contenida en la siguiente estipulación:
"Una posesión adversa o prescripción por el término de cincuenta años constituirá un buen título. Los árbitros podrán estimar que la dominación política exclusiva de un distrito, así como la efectiva colonización de él, son suficientes para constituir una posesión adversa o crear título de prescripción.”
Luego, la decisión del Tribunal Arbitral no tuvo en cuenta ni el principio del Utis Possidetis Juris ni la estipulación contenida en la regla: a) del Art. IV, y, aún en la interpretación más favorable para la Gran Bretaña, el Tribunal se excedió en sus poderes, ya que no expuso las razones por las cuales atribuyó a ese país el dominio sobre ese territorio durante los cincuenta años anteriores a la sentencia, siendo lo único cierto que esos territorios, antes de 1810, pertenecían a la Capitanía General de Venezuela, futuro Estado independiente.
Por otra parte, el Tribunal Arbitral fue mucho más allá de sus facultades al decidir y regular una cuestión cuyo examen no había sido previsto en el compromiso arbitral; es decir, decidió y reglamentó la libre navegación de los ríos Barima y Amacuro.
La no aplicación de las reglas previstas en el Tratado de Arbitraje, y el hecho de que el Tribunal Arbitral haya decidido cuestiones sobre las cuales no tenía ninguna jurisdicción, constituyen en sí mismos nuevas causas de nulidad de la sentencia.
Esta manera de ver se halla de acuerdo con la mejor doctrina del derecho internacional. No existiendo antecedentes de sentencias de esta naturaleza que adolezcan de falta de motivación, los autores y la práctica del derecho internacional admiten en general la nulidad de las sentencias en dos casos: en el de la incompetencia del juez (ausencia de un compromiso o de un tratado de arbitraje válido), o en el caso del exceso de poder (extensión de la decisión sobre materias que no estaban incluidas en la convención arbitral o judicial, o aplicación de reglas como las de la equidad, por ejemplo, que habían sido explícita o implícitamente excluidas por las partes). Es sobre todo en el célebre asunto de la Orinoco Steamship Company entre los Estados Unidos y Venezuela, cuando esta definción del exceso de poder ha sido consagrada por la Corte Permanente de Arbitraje (1910). Sobre el particular se puede ver también la Sentencia dictada por el Rey de España el 23 de diciembre de 1906. Sentencia del 13 de noviembre de 1960 Corte Internacional de Justicia (CIJ), 1960, Pág. 215 y siguientes.
En los dos casos, tanto en el de la extensión ilícita de la competencia como en el de la aplicación de reglas no establecidas en el compromiso, se trata del ejercicio del poder del árbitro, que no puede comprobarse sino después de que la sentencia ha sido dictada.
19. Otro vicio del Laudo consiste en no haber sido una decisión de derecho, conforme a lo pactado, sino un compromiso. Así lo interpretan:
a) La prensa americana y europea,
b) Miembros del Tribunal,
c) Abogados ante el Tribunal.
Tal es la fuerza de esta evidencia que el Delegado de Gran Bretaña, Mr. C. T. Crowe, tuvo que reconocer ante el Comité Político Especial de las Naciones Unidas, en 1962, que el Laudo fue resultado de un compromiso.
20. El Laudo fue un compromiso obtenido por extorsión, según testimonios convergentes de fuentes americanas, inglesas, venezolanas y francesas, como:
a) Mallet Prevost,
b) Buchanan (Agente inglés ante el Tribunal),
c) Perry Allen (Secretario de Mallet Prevost),
d) Sir Richard Webster (Principal abogado británico),
e) Lord Russell (Principal Arbitro británico),
f) J. M. de Rojas y José Andrade,
g) L. de la Chanonie,
h) Georges A. Pariset.
21. El Laudo fue además el resultado de un negocio político:
a) Así lo explica Mallet Prevost en su Memorándum, según el cual el Laudo fue una "farsa" y "a deal ... concluded between Russia and Great Britain..."(1).
b) En semejantes términos se expresa el diario de la esposa de Harrison: "Russia was the fifth in the Tribunal; and it is her diplomacy to be on England's síde balance of power", etc.. (2)
c) Lo confirma el funcionario del Colonial Office, Charles Alexander Harris, al afirmar que la decisión del Tribunal de París fue una "farsa". (El mismo calificativo del juez Brewer, según el Memorándum de Mallet Prevost y del General Harrison, según Perry Allen): "The thíng is a farce" ... (3)
d) El Memorándum de A. L. Mason, que recoge el testimonio del General y ex-Presidente Harrison:,"... settled as a political expedient"...(4)
e) R. T. Block, Secretario del propio Lord Russell, la víspera de dictarse la sentencia registró en su diario la componenda de Martens que dió la victoria a Gran Bretaña: "Venezuela. Martens´. Deal given us Victory"...(5)
22. Lord Russell of Killowen, el principal Arbitro inglés, en carta privada en 1896, expresó la opinión de que el caso de Guayana debía resolverse permitiendo a los árbitros fijar la frontera por un arreglo diplomático.
En ese mismo año manifestó igual criterio en un discurso pronunciado en Saratoga Springs, el cual mereció del Times de Londres un agudo comentario que con singular franqueza manifestó lo que se hallaba implícito en la opinión de Lord Rusell sobre el Arbitraje internacional. El comentario del diario londinense vino a resultar profético para el caso del “Tribunal anglo-venezolano” de 1899:
“…the secret history of congresses and conferences is generally unedifying and little to the credit of human nature. The diarist of the times who is behind the scenes never falls to note down evidence of intrigues, of lofty professions of disinterestedness being contradicted by private actions, and of the courteous language of diplomacy being compatible with the presence and dominance of very ugly passions…”
"But when the diaries of some of those who took part in those proceeding (arbitrations) are published it will probably be found that the same passions which never failed to appear at congresses are not unknown in International arbitrations, and that if the díscusion is protracted there is a temptation to make use of extra-judicial means of influencing the Tribunal…”(6)
De nuevo como - revela el Memorándum de Mallet – Prevost - expuso Lord Russell, en enero de 1899, su teoría de que los arbitrajes internacionales no se debían basar exclusivamente en el derecho, sino que debían tomar en cuenta "…cuestiones de política internacional…".
23. La exactitud del Memorándum de Mallet Prevost está respaldada por numerosos documentos contemporáneos al llamado Laudo del 3 de octubre de 1899. Las objeciones presentadas contra él por Gran Bretaña son irrelevantes y contrarias a toda la evidencia documental, como al negar la posibilidad histórica del arreglo anglo-ruso, sobre la frontera guayanesa, arguyendo que en 1899 las relaciones entre aquellas dos potencias eran tirantes.
Esta objeción, aparte de implicar un principio difícilmente aceptable, a saber, que no se pueden producir arreglos entre los dos países cuando las relaciones entre ellos son tensas, no se conforman con el hecho de que precisamente en el año de 1899 se formalizaron varios acuerdos anglo-rusos que respondían a necesidades vitales sentidas entonces por esas dos potencias.
POSICION DE VENEZUELA ANTE EL "LAUDO"
24. El Gobierno venezolano tuvo algún conocimiento de la forma irregular del "Laudo", y no perdió oportunidad de protestar contra él. Su Agente ante el Tribunal, J. M. de Rojas, calificó el fallo como "…derisory and a manifest injustice…". El Presidente de Venezuela, Ignacio Andrade, afirmó que el Laudo sólo había restituido a Venezuela una parte de su territorio usurpado.
25. Cuando el Ministro británico en Caracas, en nota del 4 de diciembre de 1899, expuso su criterio acerca de la justicia del llamado Laudo, el Canciller venezolano respondió a los pocos días que podía refutar sus argumentos.
La Cancillería de Venezuela llegó a la conclusión de que la decisión arbitral contenía tales vicios que le autorizaban a invocar su invalidez. Decidió no denunciarla por no poder enfrentarse a la formidable potencia de su adversario, pues ya no contaba con el apoyo de los Estados Unidos, que habían venido a una entente con el Reino Unido. La prensa inglesa, al día siguiente del "laudo", hizo público, a manera de amenaza, lo siguiente:
"…No dudamos que los Estados Unidos obliguen a Venezuela a aceptar el veredicto y que actuarán adecuadamente en caso de que se presenten problemas con respecto al cumplimiento de la decisión…"
26. La opinión pública venezolana de inmediato criticó el Laudo, como lo hizo entre otros el influyente diario El Tiempo, del 27 de octubre de 1899.
27. Una nota del Ministro inglés en Caracas a su Gobierno, del 5 de diciembre de 1899, registra que Venezuela deseaba retardar la demarcación fronteriza. En julio de 1900 el Ministro británico notificó al Gobierno de Venezuela que si antes del 3 de octubre no enviaba la Comisión, procedería Gran Bretaña sola a iniciar la demarcación. El 8 de octubre el mismo Ministro notificaba a la Cancillería venezolana que el Gobernador de Guayana Británica había sido instruido para que comenzara los trabajos de demarcación. El día 19 ya habían levantado los Comisarios británicos el hito de Punta Playa. Venezuela, ante esta presión manifiesta, no tuvo otra alternativa que la de proceder al envío de la Comisión demarcadora.
28. En las "Instrucciones reservadas" al jefe de la Comisión venezolana de demarcación, señor Felipe Aguerrevere, el 22 de octubre de 1900, la Cancillería, después da hacer un análisis de la naturaleza del "laudo", lo califica de "más bien fruto de un propósito de transacción que de examen esencialmente jurídico", y se expresó respecto de la frontera impuesta por los árbitros: "Se trata de una línea establecida de hecho, sin ningún apoyo ni fundamento histórico, geográfico, ni político". En consecuencia, y porque el "laudo" había sido abiertamente injusto con Venezuela, instruyó a los comisionados venezolanos que refirieran todo "al más severo procedimiento".
29. Si Venezuela concurrió con Gran Bretaña en la demarcación de la llamada frontera del "Laudo”, fue por la tremenda presión de las circunstancias, por evitarse mayores males. Los trabajos de su Comisión, evidentemente de carácter puramente técnico, no implicaban el asentimiento a la supuesta sentencia del Tribunal de Arbitraje.
30. En el arbitraje venezolano de 1903, ante la Corte Internacional de La Haya, los abogados venezolanos no vacilaron en afirmar que el Arbitraje de 1899 "left a feeling of bitterness in the mind of Venezuela", y añadieron, entre otras cosas, que ese Laudo era tal que "the memory of it would be embittered with a sense of injustice". (7)
31. "La situación interna e internacional de Venezuela en la primera mitad del siglo XX la forzaron a posponer la denuncia del Laudo. Pero la prensa, los autores venezolanos, los maestros venezolanos, ininterumpidamente enseñaron a las sucesivas generaciones que la frontera del "laudo" no correspondía a los legítimos derechos de Venezuela.
32. Cuando desde 1915 hasta 1917 Venezuela insistió en vano ante la Gran Bretaña para rehacer la demarcación de algunos sectores de la frontera, el Gobierno Británico se resistió a ello apoyándose en las dolorosas circunstancias bélicas por las que atravesaba su país.
33. Venezuela, que al igual de otros países latino-americanos no había querido plantear la cuestión limítrofe cuando el Reino Unido atravesaba por la dura prueba de las últimas conflagraciones mundiales, esperó a que una nueva era de justicia internacional sucediera a la época colonialista. Antes de la Conferencia de San Francisco (1945), el Embajador de Venezuela en Washington, Dr. Diógenes Escalante, invocando el nuevo espíritu de equidad entre las naciones, exigió en 1944 "la reparación amistosa" de la injusticia cometida por el Laudo.
34. La Cámara de Diputados, en sesión del 30 de junio de 1944, por voz del Diputado Dr. José A. Marturet, ratificó la tradicional posición de Venezuela ante el Laudo, exigiendo "la revisión de sus fronteras con la Guayana Inglesa"
Por ese mismo tiempo el Presidente del Congreso, Dr. Manuel Egaña, en la sesión de clausura del día 17 de julio de 1944, dijo en respaldo de la posición del Ejecutivo:
“…Y aquí quiero recoger y confirmar el anhelo de revisión, planteado ante el mundo y en presencia del ciudadano Presidente de la República por el Embajador Escalante y ante este Congreso, categóricamente, por el Diputado Marturet; quiero recoger y confirmar, repito, el anhelo de revisión de la sentencia por la cual el imperialismo inglés nos despojó de una gran parte de nuestra Guayana…"
En declaraciones a la prensa el día 18 de julio de 1944 los miembros de las Comisiones Permanentes de Relaciones Exteriores de las Cámaras Legislativas, quienes representaban a diferentes partidos políticos, se manifestaron también sobre la necesidad de revisar el Laudo de 1899.
35. Promulgada la Carta de las Naciones Unidas (1945), que establecía los principios de equidad internacional invocados el año anterior por el Embajador venezolano, se apresuró Venezuela, en la Conferencia Interamericana de Bogotá de 1948, a dejar constancia del criterio que había mantenido su Gobierno sobre la decisión arbitral de 1899. El Jefe de la Delegación venezolana, señor Rómulo Betancourt, declaró:
“…no negamos en forma alguna el derecho de ciertas naciones de América a obtener determinadas porciones de territorio hemisférico que en justicia les pueda corresponder, ni renunciamos a lo que los venezolanos, llegado el caso de una serena y cordial revalorización histórica y geográfica de lo americano, pudieran hacer valer en pro de sus aspiraciones territoriales sobre zonas hoy en tutelaje colonial y que antes estuvieron dentro de nuestro propio ámbito…"
36. En 1949 Venezuela vino a conocer el famoso Memorándum de Mallet Prevost, que reveló las intimidades de la farsa de París. Inmediatamente historiadores venezolanos, bajo la dirección de su Cancillería, se apresuraron a buscar en los archivos británicos nuevos documentos que irían aclarando aún más los detalles de aquella farsa. Se habían cumplido 50 años y por primera vez se podían estudiar esos documentos en los archivos públicos de Gran Bretaña. Estas investigaciones se realizaron entre los años 1950 y 1955.
37. La publicación del Memorándum de Mallet-Prevost coincide con la apertura de los archivos británicos y los archivos privados americanos. Estas circunstancias contribuyen a explicar el hecho de que Venezuela haya esperado hasta este momento para formalizar su denuncia del Laudo.
38. En 1951 el Canciller venezolano, Dr. Luis Emilio Gómez Ruiz, volvió a exponer ante la IV Reunión de Consulta de Cancilleres Americanos el criterio del Gobierno sobre la línea del Laudo, exigiendo la "rectificación equitativa" de la injusticia cometida por el Tribunal de Arbitraje. Mientras tanto, el Encargado de la Cancillería, señor Rafael Gallegos Medina, declaraba a la prensa de Caracas: "La Cancillería nunca ha renunciado a esa justa aspiración (de los venezolanos)”
39. El mismo criterio manifestó el Gobierno de Venezuela en la X Conferencia Interamericana reunida en Caracas en marzo de 1954, en declaración leída por el Consultor Jurídico de la Cancillería, Dr. Ramón Carmona, la cual concluyó:
"…De conformidad con lo que antecede, ninguna decisión que en materia de colonias se adopte en la presente Conferencia podrá menoscabar los derechos que a Venezuela corresponden por ese respecto ni ser interpretada, en ningún caso, como una renuncia de los mismos…"
40. A raíz de la formación de la Federación Británica del Caribe, aunque en ella no se incluía la Guayana Británica, en febrero de 1956 el Canciller venezolano, Dr. José Loreto Arismendi, ratificó la tradicional posición venezolana acerca de los límites con aquella colonia, en el sentido de que no sería afectada por ningún cambio de status que en ese territorio limítrofe se produjera.
41. En marzo de 1960 el Dr. Rigoberto Henríquez Vera expuso ante una delegación parlamentaria del Reino Unido el criterio de la Cámara de Diputados de Venezuela:
"…Un cambio de status en la Guayana Inglesa no podrá invalidar las justas aspiraciones de nuestro pueblo de que se reparen de manera equitativa, y mediante cordial entendimiento, los grandes perjuicios que sufrió la nación en virtud del injusto fallo de 1899, en el cual privaron peculiares circunstancias ocasionando a nuestro país la pérdida de más de sesenta mil millas cuadradas de su territorio."
42. Cuando ya Venezuela estaba en posesión de la copiosa documentación que substancia su tradicional criterio sobre la nulidad del Laudo, volvió a dejar constancia de ello ante la Comisión de Administración Fiduciaria y Territorios no Autónomos, en las Naciones Unidas (febrero de 1962) por medio de su Embajador, Dr. Carlos Sosa Rodríguez.
43. La Cámara de Diputados, en sesiones de los días 28 de marzo y 4 de abril de 1962, después de oír las intervenciones de los representantes de todos los partidos políticos en apoyo de la posición de la Cancillería venezolana sobre el Laudo, aprobó el siguiente acuerdo:
"Respaldar la política de Venezuela sobre el diferendo limítrofe entre la posesión inglesa y nuestro país en cuanto se refiere al territorio del cual fuimos despojados por el colonialismo; y, por otra parte, apoyar sin reservas la total independencia de la Guayana Inglesa y su incorporación al sistema democrático de vida."
44. El 12 de noviembre de 1962, el entonces Canciller de Venezuela, Dr. Marcos Falcón Briceño, en su intervención ante el Comité Político Especial de la XVII Asamblea de las Naciones Unidas, expuso ampliamente la tradicional posición de Venezuela respecto de la cuestión limítrofe de Guayana, e invocó la nulidad del Laudo del 3 de octubre de 1899.
Como resultado de conversaciones que sostuvieron los representantes de los Gobiernos del Reino Unido y de Venezuela, se produjo un acuerdo entre aquellos dos países, con la concurrencia del Gobierno de Guayana Británica, en el sentido de que los tres Gobiernos examinarían los documentos relativos a esta cuestión, y que informarían a las Naciones Unidas sobre los resultados de las conversaciones. Así lo declaró, con autorización de las partes interesadas, el Presidente del Comité Político Especial, señor Leopoldo Benítez (representante del Ecuador) el 16 de noviembre de 1962.
Después de los arreglos hechos por la vía diplomática, de conformidad con el anterior acuerdo, en noviembre de 1963 se reunieron en Londres los Ministros de Relaciones Exteriores de Venezuela y del Reino Unido, Dr. Marcos Falcón Briceño y el honorable R. A. Butler, respectivamente. En esta oportunidad el Canciller venezolano, el día 5 del mismo mes y año, presentó al Secretario de Asuntos Exteriores de Su Majestad Británica una Aide-Memoíre con los puntos de vista de Venezuela sobre el litigio, cuya conclusión era la siguiente:
"…La verdad histórica y la justicia exigen que Venezuela reclame la total devolución del territorio del cual se ha visto desposeída…"
RESUMEN DE CONCLUSIONES
En suma, como resultado del examen tripartito de la documentación que se acaba de exponer sucintamente, la cual respalda cada una de las afirmaciones aquí contenidas y fue presentada a Gran Bretaña, Venezuela ha llegado a las siguientes conclusiones:
1. Venezuela tuvo que aceptar el Tratado de Arbitraje de 1897 bajo presión indebida por parte de los Estados Unidos y la Gran Bretaña, los cuales negociaron las bases del compromiso con exclusión del Gobierno venezo-lano, al cual se le dieron explicaciones que lo indujeron a error.
2. Venezuela fue de tal manera preterida que Estados Unidos y Gran Bretaña acordaron desde el comienzo de la negociación que ningún jurista venezolano habría de formar parte del Tribunal de Arbitraje.
3. Aún cuando sustanciales reservas venezolanas al Tratado no fueron tomadas en cuenta por los más directos negociadores del mismo, Venezuela interpretó el compromiso arbitral en el sentido de que la decisión del Tribunal debía ser de estricto derecho.
4. El llamado Laudo del 3 de octubre de 1899 es nulo. Esta nulidad se fundamenta:
a) En la falta de motivación de la decisión.
b) En que los árbitros no tuvieron en cuenta, para dictar su fallo, las reglas de derecho aplicables y, en particular, el principio del Utis Possidetis Juris; y tampoco hicieron esfuerzo alguno de investigación en lo que concierne a los territorios que pertenecían, sea a los Países Bajos, sea al Reino de España, para la época de la llamada adquisición (Art. III del Tratado de Arbitraje).
c) En que los árbitros no decidieron cómo debía computarse el plazo de 50 años de prescripción, ni lo aplicaron según lo acordado en el Tratado de Arbitraje.
d) Sin que estuvieran facultados para ello por el compromiso arbitral, los árbitros establecen y reglamentan en su sentencia la libre navegación de dos ríos fronterizos, y por cierto en contra de Venezuela.
e) El hecho de que el llamado Laudo fue efecto de un compromiso diplomático explica que los árbitros no tomaran en cuenta las reglas de derecho contenidas en el Tratado Arbitral. Los documentos contemporáneos, mientras revelan que los árbitros eran conscientes de ello, confirman el hecho al que califican de "componenda y farsa."
5. Los representantes de Gran Bretaña presentaron al Tribunal de Arbitraje mapas a los que se atribuían decisiva importancia, los cuales habían sido adulterados en el Colonial Office.
6. La línea del llamado Laudo había sido preparada en el Colonial Office en el mes de julio de 1899, o sea con varios meses (la antelación respecto de la sentencia). Esta línea de frontera fue impuesta a los árbitros americanos por el Presidente del Tribunal, el profesor ruso de Martens, por medio de la coacción.
7. Venezuela nunca ha dado asentimiento al llamado Laudo del 3 de octubre de 1899. La participación de Venezuela en la demarcación de la frontera revistió un carácter puramente técnico. A ello fue forzado el país por circunstancias para él insuperables. Tanto el Gobierno como el pueblo venezolano, en cuanto y como les fue posible, pro-testaron el llamado Laudo de 1899.
Caracas, 18 de marzo de 1965
Hermann González Oropeza, S.J. Pablo Ojer, S.J.
Notas:
1) " Un trato... hecho entre Rusia y Gran Bretaña"
2) “Rusia era el quinto en el tribunal; y su diplomacia era ponerse del lado inglés en la balanza del poder, etc.
3) “Lo que pasó fue una farsa".
4) "Arreglado como un expediente político".
5) ”Venezuela. El trato hecho con Martens nos ha dado la victoria"
6) ”La historia secreta de los congresos y conferencias es generalmente desedificante y acredita muy poco a la naturaleza humana. El autor de un diario de los sucesos que está detrás de la escena nunca falla en anotar la evidencia de las intrigas. De las elevadas declaraciones de desinterés contra dichas por las acciones privadas y del cortés lenguaje diplomático unido a la presencia e imperio de las más horribles pasiones...".
" Cuando se publiquen los diarios de algunos de aquellos que tomaron parte en esos procesos arbitrales se encontrará probablemente que las mismas pasiones que nunca dejan de aparecer en los Congresos no son desconocidas en los arbitrajes internacionales, y que si la discusión se prolonga se presenta la tentación de usar medios extrajudiciales para influenciar al
Tribunal ".
7) "Dejó un sentimiento de amargura en el corazón de venezuela. " Y añadieron, entre otras cosas, que ese laudo era tal, que su "memoria estaría amargada con un sentimiento de injusticia".
“Nothing is settled until it is settled right”
“Nada queda arreglado si no es conforme a derecho”
Abraham Lincoln
Cada una de las afirmaciones contenidas en este Informe está respaldadas por sus respectivos documentos, los cuales fueron presentados a Gran Bretaña en las
conversaciones entre expertos, durante las 15 sesiones que tuvieron lugar en Londres
entre los meses de febrero y mayo del año 1964.
TITULOS VENEZOLANOS EN GUAYANA
1. Desde el descubrimiento de Guayana en 1499 hasta el fin del siglo XVI, España, como descubridora, primera ocupante y pobladora, poseyó el territorio guayanés con el reconocimiento de las otras potencias.
2. Cuando en 1648 se firmó el Tratado de Münster no había aún ningún establecimiento holandés al Occidente del río Esequibo.
Por el mismo Tratado de Münster, España sólo reconoció a Holanda los puestos que para esa fecha tenía en Guayana, pero no le autorizó a establecerse más allá de lo que para entonces ocupaba. Los insignificantes y efímeros puestos holandeses aparecidos posteriormente al Occidente del Esequibo, fueron considerados como transgresiones del Tratado de Münster.
3. Cuando en 1814 Gran Bretaña obtuvo definitivamente la Guayana Británica, ésta limitaba con Venezuela por la frontera del río Esequibo. Esta es la frontera que aparece en diversos mapas impresos en Londres y en particular en el de Cruz Cano, que en 1799 publicó el General Francisco de Miranda con el patrocinio del Gobierno Británico.
4. Gran Colombia, de la que formó parte Venezuela hasta 1830, por las declaraciones de sus diplomáticos: Zea (1821 Revenga (1823), Hurtado (1824) y Gual (1825), dió a conocer a Gran Bretaña que su frontera con Guayana Británica era la línea del Esequibo. Gran Bretaña no protestó las declaraciones de la Gran Colombia.
Reviste singular importancia la declaración del Ministro Hurtado en 1824, por haber sido formulada cuando gestionó y obtuvo del Reino Unido el reconocimiento de la Gran Colombia como nación independiente.
España, al firmar en Madrid el 30 de marzo de 1845 el Tratado de Reconocimiento de la soberanía de nuestro país sobre el territorio "conocido bajo el antiguo nombre de la Capitanía General de Venezuela", incluyó en ella la Provincia de Guayana, que limitaba al Este por el río Esequibo.
LA CONTROVERSIA ANGLO-VENEZOLANA
5. La línea del Esequibo, como frontera entre Venezuela y Guayana Británica, pasa a ser substancialmente la Línea Schomburgk original de 1835 que lleva el mapa compuesto ese año por el naturalista prusiano antes de parcializarse por los intereses de Gran Bretaña. Ni la Royal Geographical Society de Londres, ni el Colonial Office, que patrocinó también la primera exploración de Schomburgk, objetaron este mapa.
6. La primera vez que Gran Bretaña aspiró el territorio al occidente del Esequibo fue al publicar la Pseudo Línea Schomburgk de 1840 en el conocido "Sketch Map" de Parliamentary Papers de ese año. Esta línea fue protestada por Venezuela. Ahí tiene su origen la controversia fronteriza entre Venezuela y Gran Bretaña. La nueva evidencia de los propios archivos británicos aclara los siguientes hechos:
a) Tanto el Foreign Office como el Colonial Office rechazaron los argumentos de Schomburgk en favor de su Pseudo Línea de 1840. Aquellos dos Ministerios llegaron a la conclusión de que el naturalista prusiano había mal interpretado los documentos históricos y los había utilizado con parcialidad y sectarismo.
b) A pesar de ello comisionó el Gobierno Británico al mismo naturalista para una nueva exploración (1840-1843) y para construir un nuevo mapa de Guayana Británica de acuerdo con aquella Pseudo Línea. El naturalista, excediendo sus instrucciones, levantó postes, marcó árboles e hizo actos de posesión que dieron origen a formales protestas por parte de Venezuela.
c) Las minutas de Lord Aberdeen en 1841 califican las acciones de Schomburgk de "prematuras" y afirman que siendo su comisión de "survey" (exploración) no tenía por qué tomar posesión.
d) Es un hecho conocido que el Gobierno Británico desautorizó a Schomburgk al ordenar el retiro de los postes y marcas de fronteras por exigencia de Venezuela, como lo expresó al Ministro venezolano en Londres, en nota del 31 de enero de 1842.
7. La documentación interna del Foreign Office, del Colonial Office y del Gobierno de Demerara revela que la publicación de los mapas que llevaban aquella Pseudo Línea Schomburgk de 1840 tenía un carácter oficial y representaba la máxima reclamación británica frente a Venezuela. Así conocemos hoy que fue bajo la dirección del Gobierno de Demerara como se prepararon los siguientes mapas:
a) El mapa del Memorándum del Foreign Office de 1857 acerca de la controversia de Guayana.
b) El mapa del Memorándum, de C. Chalmers, "Crown Surveyor of the Colony" (1867).
c) El mapa Schomburgk-Walker de 1872.
d) El mapa de Brown de 1875.
e) El mapa de Stanford de 1875.
Por estos mapas oficiales Gran Bretaña reconoció, desde los orígenes de la controversia hasta 1886, como territorios venezolanos sin disputa todo el Alto Barima y todo el Cuyuní desde sus fuentes hasta la desembocadura del Otomong.
8. En 1850 Gran Bretaña y Venezuela se comprometieron a no ocupar el territorio
disputado, el cual estaba comprendido, naturalmente, entre la Pseudo Línea Schomburgk de 1840, máxima reclamación del Reino Unido, y el Esequibo, frontera reclamada por Venezuela. Esto es lo que vino a llamarse el Acuerdo de 1850 que tuvo vigencia hasta el Arbitraje.
9. La presión de los intereses mineros de Guayana Británica llevó a los gobiernos Metropolitano y Colonial a avanzar la llamada "Línea Schomburgk" sobre territorio venezolano que se hallaba fuera de la controversia. En 1887 el Gobierno Británico publicó el mapa de un tal Hebert, compuesto en 1842, con una nueva "Línea Schomburgk", y llegó a declarar que ella había sido siempre el término de referencia en su correspondencia diplomática, siendo así que el Foreign Office británico vino a conocer por primera vez esa línea en junio de 1886.
10. Las compañías mineras de Guayana Británica siguieron presionando, y el Gobierno Británico, a los pocos meses de publicada la línea Hebert como su máxima aspiracíón territorial frente a Venezuela, la declaró frontera de estricto derecho y avanzó aún más sus ambiciones colonialistas hasta cerca de Upata, a pocos kilómetros del Orinoco, con la llamada "línea de la máxima reclamación británica".
11. Son también hechos perfectamente conocidos los esfuerzos de Venezuela por obtener una solución pacífica del litigio fronterizo creado prematuramente por el naturalista prusiano. La nueva evidencia revela que Gran Bretaña rechazó las constantes propuestas venezolanas para someter la cuestión a arbitraje porque su Gobierno consideraba que carecía de argumentos y que una decisión plenamente judicial había de serle desfavorable.
Porque Gran Bretaña no tenia confianza en sus títulos, cambió sucesivamente de posición respecto de la frontera con Venezuela. Las líneas Aberdeen (1844), Granville (1881), Rosebery (1886), etc, responden a los intereses que en cada época tenían los colonos de Guayana Británica.
En cambio, Venezuela, porque estaba segura de la validez de sus títulos, estuvo siempre dispuesta a someter la controversia a la decisión judicial de árbitros imparciales y mantuvo su reclamación a la línea del Esequibo.
EL TRATADO ARBITRAL DE 1897
12. A pesar de las sucesivas peticiones elevadas al Gobierno Británico por numerosas entidades y Estados para que aceptara someter la cuestión a arbitraje, Gran Bretaña se resistió hasta que, una vez más, y en forma decisiva, intervino Estados Unidos en 1895.
En 1896 el Gobierno Británico y el Secretario de Estado norteamericano, Richard Olney, abrieron las negociaciones que habían de conducir al Tratado de Arbitraje.
Cuando solicitó Venezuela la interposición de los Estados Unidos ante Gran Bretaña, dejó claramente manifestado que se debía consultar a la Cancillería de Caracas de cuanto fuere ocurriendo en la gestión. Además, explícitamente exigió que cualquier compromiso arbitral al que se llegare debía basarse en estos dos presupuestos:
1) que se sometía a arbitraje todo el territorio controvertido;
2) que la cuestión había de resolverse por decisión judicial de estricto derecho.
La actual investigación comprueba que durante el curso de las negociaciones se le mantuvo marginada, particularmente en la fase final y más importante. Consultada sobre la cláusula de la prescripción, se prosiguieron las negociaciones a pesar y en contra de las objeciones de la Cancillería venezolana. Más aún, Richard Olney acordó con Gran Bretaña la exclusión de Venezuela del Tribunal Arbitral.
13. Venezuela firmó el Tratado Arbitral el 2 de febrero de 1897 coaccionada por el Secretario de Estado Richard Olney y ante su amenaza de dejarla sola a merced de Gran Bretaña. Sólo “las peligrosas consecuencias del desamparo en que la negativa colocaría a Venezuela" - como se expresó el Canciller venezolano en 1896 - pudieron forzarle a aceptar los términos de aquel Tratado.
14. A Venezuela se le hizo entender el alcance de varias cláusulas del Tratado Arbitral, particularmente la de la prescripción, en un sentido diferente del acordado confidencialmente entre Olney y el Gobierno inglés.
LOS VICIOS DEL "LAUDO ARBITRAL"
15. Aún con los reparos substanciales presentados al Tratado Arbitral de 1897, Venezuela confiaba en que el Tribunal decidiría la cuestión en estricto derecho. El 5 de mayo de 1899 el Plenipotenciario José Andrade pidió a la Cancillería de Caracas instrucciones para el caso de que Gran Bretaña propusiera una solución amigable del litigio fronterizo:
"Puede ser también – escribió - que prefiera proponernos un avenimiento amigable respecto de la línea que el Tribunal haya de determinar. Nuestros abogados no se sorprenderían de que la Gran Bretaña hiciese esa proposición a Venezuela, y creen conveniente que yo vaya autorizado a decidirla en el caso de que la haga."
La Cancillería venezolana respondió el 17 de mayo de 1899 que no podía en manera alguna conceder esa autorización "por carecer el Gobierno de facultades concernientes a negociaciones sobre territorio". Y agregó:
"Fuera del Arbitraje, consagrado para todo asunto por el Artículo 142 de nuestra Constitución, ningún recurso poseen los Poderes de Venezuela para arreglos que se refieran a cesión o modificación en lo relativo a dominio territorial."
Por consiguiente, el Gobierno de Venezuela no podía delegar en los árbitros y abogados ante el Tribunal las facultades de las que él mismo carecía para el arreglo de la controversia, fuera de una decisión de estricto derecho.
Las investigaciones históricas comprueban la existencia de graves vicios, tanto de fondo como de forma, en los procedimientos y decisión del Tribunal.
16. El primer vicio del Laudo de 1899 consiste en que pretendió atribuir valor jurídico a una línea adulterada por Gran Bretaña: la llamada "línea expandida" del mapa Hebert de 1842.
Venezuela tiene pruebas de que el Foreign Office británico no conoció esa línea hasta junio de 1886. Ya esto es más que un grave indicio de que se trataba de una reciente corrupción del mapa original que reposaba desde 1842 en el Colonial Office. Ahora Venezuela dispone de las pruebas de que las líneas que llevaban los siguientes mapas presentados por Gran Bretaña ante el Tribunal habían sido adulteradas en el Colonial Office:
1º. El mapa de Schomburgk en seis hojas, titulado "Map of the limits of British Guiana (1841)”.
2º. El mapa de Schomburgk titulado "Map of the limits of British Guiana ... General Map Nº 1" (1841).
3º. El mapa de Hebert de 1842.
Gran Bretaña también condujo a error a los árbitros presentándoles el llamado “Physical Map", de Schomburgk, de 36 pies cuadrados, sin líneas de frontera, como si fuera el mapa de 90 pies cuadrados que con líneas de frontera elevó aquel explorador al Colonial Office en 1844.
17. Falta de motivación. No hay ningún género de duda que, excepción hecha de ciertas sentencias de los soberanos del siglo XIX y de varias decisiones de las Comisiones Mixtas de épocas anteriores, la decisión de una autoridad jurisdiccional debe ser razonada y objetiva, es decir, que fundamente con suficiencia la solución dada al conflicto.
La exposición de motivos parece, pues, indispensable en los arbitrajes ordinarios, y ello desde hace ya largo tiempo. Es la exposición de motivos la parte de la sentencia que permite saber si ésta fue dictada conforme al derecho internacional. Tal es, sobre todo, el caso del Tratado de Arbitraje entre Venezuela y Gran Bretaña, que exigía decisión jurídica conforme al principio del Utis Possidetis Juris. La exposición de motivos forma, pues, parte integrante de la sentencia. De acuerdo con la opinión dominante de la doctrina, la falta de motivación, salvo acuerdo contrario de las partes, vicia de nulidad la sentencia.
Estamos en capacidad de afirmar que el Tribunal Arbitral que dictó la sentencia en el conflicto fronterizo británico-venezolano no cumplió su deber y, por lo tanto, al presentar una decisión sin la parte motiva correspondiente, no procedió de acuerdo con las normas del derecho internacional. La decisión del Tribunal Arbitral carece, en consecuencia, de validez en el derecho internacional, al menos a partir de la fecha en la cual la invalidez es invocada.
18. Exceso de poder. Sin embargo, al lado de la ausencia de motivación de la sentencia arbitral, existe otro vicio no menos importante que puede aducirse en contra de la decisión arbitral de 1899. El compromiso arbitral, tal y como fue establecido en 1897, había previsto que la decisión debería basarse sobre los principios de derecho y en particular sobre el principio del Utis Possidetis Juris de 1810. Además, la regla a) del Art. IV del Tratado de Arbitraje está contenida en la siguiente estipulación:
"Una posesión adversa o prescripción por el término de cincuenta años constituirá un buen título. Los árbitros podrán estimar que la dominación política exclusiva de un distrito, así como la efectiva colonización de él, son suficientes para constituir una posesión adversa o crear título de prescripción.”
Luego, la decisión del Tribunal Arbitral no tuvo en cuenta ni el principio del Utis Possidetis Juris ni la estipulación contenida en la regla: a) del Art. IV, y, aún en la interpretación más favorable para la Gran Bretaña, el Tribunal se excedió en sus poderes, ya que no expuso las razones por las cuales atribuyó a ese país el dominio sobre ese territorio durante los cincuenta años anteriores a la sentencia, siendo lo único cierto que esos territorios, antes de 1810, pertenecían a la Capitanía General de Venezuela, futuro Estado independiente.
Por otra parte, el Tribunal Arbitral fue mucho más allá de sus facultades al decidir y regular una cuestión cuyo examen no había sido previsto en el compromiso arbitral; es decir, decidió y reglamentó la libre navegación de los ríos Barima y Amacuro.
La no aplicación de las reglas previstas en el Tratado de Arbitraje, y el hecho de que el Tribunal Arbitral haya decidido cuestiones sobre las cuales no tenía ninguna jurisdicción, constituyen en sí mismos nuevas causas de nulidad de la sentencia.
Esta manera de ver se halla de acuerdo con la mejor doctrina del derecho internacional. No existiendo antecedentes de sentencias de esta naturaleza que adolezcan de falta de motivación, los autores y la práctica del derecho internacional admiten en general la nulidad de las sentencias en dos casos: en el de la incompetencia del juez (ausencia de un compromiso o de un tratado de arbitraje válido), o en el caso del exceso de poder (extensión de la decisión sobre materias que no estaban incluidas en la convención arbitral o judicial, o aplicación de reglas como las de la equidad, por ejemplo, que habían sido explícita o implícitamente excluidas por las partes). Es sobre todo en el célebre asunto de la Orinoco Steamship Company entre los Estados Unidos y Venezuela, cuando esta definción del exceso de poder ha sido consagrada por la Corte Permanente de Arbitraje (1910). Sobre el particular se puede ver también la Sentencia dictada por el Rey de España el 23 de diciembre de 1906. Sentencia del 13 de noviembre de 1960 Corte Internacional de Justicia (CIJ), 1960, Pág. 215 y siguientes.
En los dos casos, tanto en el de la extensión ilícita de la competencia como en el de la aplicación de reglas no establecidas en el compromiso, se trata del ejercicio del poder del árbitro, que no puede comprobarse sino después de que la sentencia ha sido dictada.
19. Otro vicio del Laudo consiste en no haber sido una decisión de derecho, conforme a lo pactado, sino un compromiso. Así lo interpretan:
a) La prensa americana y europea,
b) Miembros del Tribunal,
c) Abogados ante el Tribunal.
Tal es la fuerza de esta evidencia que el Delegado de Gran Bretaña, Mr. C. T. Crowe, tuvo que reconocer ante el Comité Político Especial de las Naciones Unidas, en 1962, que el Laudo fue resultado de un compromiso.
20. El Laudo fue un compromiso obtenido por extorsión, según testimonios convergentes de fuentes americanas, inglesas, venezolanas y francesas, como:
a) Mallet Prevost,
b) Buchanan (Agente inglés ante el Tribunal),
c) Perry Allen (Secretario de Mallet Prevost),
d) Sir Richard Webster (Principal abogado británico),
e) Lord Russell (Principal Arbitro británico),
f) J. M. de Rojas y José Andrade,
g) L. de la Chanonie,
h) Georges A. Pariset.
21. El Laudo fue además el resultado de un negocio político:
a) Así lo explica Mallet Prevost en su Memorándum, según el cual el Laudo fue una "farsa" y "a deal ... concluded between Russia and Great Britain..."(1).
b) En semejantes términos se expresa el diario de la esposa de Harrison: "Russia was the fifth in the Tribunal; and it is her diplomacy to be on England's síde balance of power", etc.. (2)
c) Lo confirma el funcionario del Colonial Office, Charles Alexander Harris, al afirmar que la decisión del Tribunal de París fue una "farsa". (El mismo calificativo del juez Brewer, según el Memorándum de Mallet Prevost y del General Harrison, según Perry Allen): "The thíng is a farce" ... (3)
d) El Memorándum de A. L. Mason, que recoge el testimonio del General y ex-Presidente Harrison:,"... settled as a political expedient"...(4)
e) R. T. Block, Secretario del propio Lord Russell, la víspera de dictarse la sentencia registró en su diario la componenda de Martens que dió la victoria a Gran Bretaña: "Venezuela. Martens´. Deal given us Victory"...(5)
22. Lord Russell of Killowen, el principal Arbitro inglés, en carta privada en 1896, expresó la opinión de que el caso de Guayana debía resolverse permitiendo a los árbitros fijar la frontera por un arreglo diplomático.
En ese mismo año manifestó igual criterio en un discurso pronunciado en Saratoga Springs, el cual mereció del Times de Londres un agudo comentario que con singular franqueza manifestó lo que se hallaba implícito en la opinión de Lord Rusell sobre el Arbitraje internacional. El comentario del diario londinense vino a resultar profético para el caso del “Tribunal anglo-venezolano” de 1899:
“…the secret history of congresses and conferences is generally unedifying and little to the credit of human nature. The diarist of the times who is behind the scenes never falls to note down evidence of intrigues, of lofty professions of disinterestedness being contradicted by private actions, and of the courteous language of diplomacy being compatible with the presence and dominance of very ugly passions…”
"But when the diaries of some of those who took part in those proceeding (arbitrations) are published it will probably be found that the same passions which never failed to appear at congresses are not unknown in International arbitrations, and that if the díscusion is protracted there is a temptation to make use of extra-judicial means of influencing the Tribunal…”(6)
De nuevo como - revela el Memorándum de Mallet – Prevost - expuso Lord Russell, en enero de 1899, su teoría de que los arbitrajes internacionales no se debían basar exclusivamente en el derecho, sino que debían tomar en cuenta "…cuestiones de política internacional…".
23. La exactitud del Memorándum de Mallet Prevost está respaldada por numerosos documentos contemporáneos al llamado Laudo del 3 de octubre de 1899. Las objeciones presentadas contra él por Gran Bretaña son irrelevantes y contrarias a toda la evidencia documental, como al negar la posibilidad histórica del arreglo anglo-ruso, sobre la frontera guayanesa, arguyendo que en 1899 las relaciones entre aquellas dos potencias eran tirantes.
Esta objeción, aparte de implicar un principio difícilmente aceptable, a saber, que no se pueden producir arreglos entre los dos países cuando las relaciones entre ellos son tensas, no se conforman con el hecho de que precisamente en el año de 1899 se formalizaron varios acuerdos anglo-rusos que respondían a necesidades vitales sentidas entonces por esas dos potencias.
POSICION DE VENEZUELA ANTE EL "LAUDO"
24. El Gobierno venezolano tuvo algún conocimiento de la forma irregular del "Laudo", y no perdió oportunidad de protestar contra él. Su Agente ante el Tribunal, J. M. de Rojas, calificó el fallo como "…derisory and a manifest injustice…". El Presidente de Venezuela, Ignacio Andrade, afirmó que el Laudo sólo había restituido a Venezuela una parte de su territorio usurpado.
25. Cuando el Ministro británico en Caracas, en nota del 4 de diciembre de 1899, expuso su criterio acerca de la justicia del llamado Laudo, el Canciller venezolano respondió a los pocos días que podía refutar sus argumentos.
La Cancillería de Venezuela llegó a la conclusión de que la decisión arbitral contenía tales vicios que le autorizaban a invocar su invalidez. Decidió no denunciarla por no poder enfrentarse a la formidable potencia de su adversario, pues ya no contaba con el apoyo de los Estados Unidos, que habían venido a una entente con el Reino Unido. La prensa inglesa, al día siguiente del "laudo", hizo público, a manera de amenaza, lo siguiente:
"…No dudamos que los Estados Unidos obliguen a Venezuela a aceptar el veredicto y que actuarán adecuadamente en caso de que se presenten problemas con respecto al cumplimiento de la decisión…"
26. La opinión pública venezolana de inmediato criticó el Laudo, como lo hizo entre otros el influyente diario El Tiempo, del 27 de octubre de 1899.
27. Una nota del Ministro inglés en Caracas a su Gobierno, del 5 de diciembre de 1899, registra que Venezuela deseaba retardar la demarcación fronteriza. En julio de 1900 el Ministro británico notificó al Gobierno de Venezuela que si antes del 3 de octubre no enviaba la Comisión, procedería Gran Bretaña sola a iniciar la demarcación. El 8 de octubre el mismo Ministro notificaba a la Cancillería venezolana que el Gobernador de Guayana Británica había sido instruido para que comenzara los trabajos de demarcación. El día 19 ya habían levantado los Comisarios británicos el hito de Punta Playa. Venezuela, ante esta presión manifiesta, no tuvo otra alternativa que la de proceder al envío de la Comisión demarcadora.
28. En las "Instrucciones reservadas" al jefe de la Comisión venezolana de demarcación, señor Felipe Aguerrevere, el 22 de octubre de 1900, la Cancillería, después da hacer un análisis de la naturaleza del "laudo", lo califica de "más bien fruto de un propósito de transacción que de examen esencialmente jurídico", y se expresó respecto de la frontera impuesta por los árbitros: "Se trata de una línea establecida de hecho, sin ningún apoyo ni fundamento histórico, geográfico, ni político". En consecuencia, y porque el "laudo" había sido abiertamente injusto con Venezuela, instruyó a los comisionados venezolanos que refirieran todo "al más severo procedimiento".
29. Si Venezuela concurrió con Gran Bretaña en la demarcación de la llamada frontera del "Laudo”, fue por la tremenda presión de las circunstancias, por evitarse mayores males. Los trabajos de su Comisión, evidentemente de carácter puramente técnico, no implicaban el asentimiento a la supuesta sentencia del Tribunal de Arbitraje.
30. En el arbitraje venezolano de 1903, ante la Corte Internacional de La Haya, los abogados venezolanos no vacilaron en afirmar que el Arbitraje de 1899 "left a feeling of bitterness in the mind of Venezuela", y añadieron, entre otras cosas, que ese Laudo era tal que "the memory of it would be embittered with a sense of injustice". (7)
31. "La situación interna e internacional de Venezuela en la primera mitad del siglo XX la forzaron a posponer la denuncia del Laudo. Pero la prensa, los autores venezolanos, los maestros venezolanos, ininterumpidamente enseñaron a las sucesivas generaciones que la frontera del "laudo" no correspondía a los legítimos derechos de Venezuela.
32. Cuando desde 1915 hasta 1917 Venezuela insistió en vano ante la Gran Bretaña para rehacer la demarcación de algunos sectores de la frontera, el Gobierno Británico se resistió a ello apoyándose en las dolorosas circunstancias bélicas por las que atravesaba su país.
33. Venezuela, que al igual de otros países latino-americanos no había querido plantear la cuestión limítrofe cuando el Reino Unido atravesaba por la dura prueba de las últimas conflagraciones mundiales, esperó a que una nueva era de justicia internacional sucediera a la época colonialista. Antes de la Conferencia de San Francisco (1945), el Embajador de Venezuela en Washington, Dr. Diógenes Escalante, invocando el nuevo espíritu de equidad entre las naciones, exigió en 1944 "la reparación amistosa" de la injusticia cometida por el Laudo.
34. La Cámara de Diputados, en sesión del 30 de junio de 1944, por voz del Diputado Dr. José A. Marturet, ratificó la tradicional posición de Venezuela ante el Laudo, exigiendo "la revisión de sus fronteras con la Guayana Inglesa"
Por ese mismo tiempo el Presidente del Congreso, Dr. Manuel Egaña, en la sesión de clausura del día 17 de julio de 1944, dijo en respaldo de la posición del Ejecutivo:
“…Y aquí quiero recoger y confirmar el anhelo de revisión, planteado ante el mundo y en presencia del ciudadano Presidente de la República por el Embajador Escalante y ante este Congreso, categóricamente, por el Diputado Marturet; quiero recoger y confirmar, repito, el anhelo de revisión de la sentencia por la cual el imperialismo inglés nos despojó de una gran parte de nuestra Guayana…"
En declaraciones a la prensa el día 18 de julio de 1944 los miembros de las Comisiones Permanentes de Relaciones Exteriores de las Cámaras Legislativas, quienes representaban a diferentes partidos políticos, se manifestaron también sobre la necesidad de revisar el Laudo de 1899.
35. Promulgada la Carta de las Naciones Unidas (1945), que establecía los principios de equidad internacional invocados el año anterior por el Embajador venezolano, se apresuró Venezuela, en la Conferencia Interamericana de Bogotá de 1948, a dejar constancia del criterio que había mantenido su Gobierno sobre la decisión arbitral de 1899. El Jefe de la Delegación venezolana, señor Rómulo Betancourt, declaró:
“…no negamos en forma alguna el derecho de ciertas naciones de América a obtener determinadas porciones de territorio hemisférico que en justicia les pueda corresponder, ni renunciamos a lo que los venezolanos, llegado el caso de una serena y cordial revalorización histórica y geográfica de lo americano, pudieran hacer valer en pro de sus aspiraciones territoriales sobre zonas hoy en tutelaje colonial y que antes estuvieron dentro de nuestro propio ámbito…"
36. En 1949 Venezuela vino a conocer el famoso Memorándum de Mallet Prevost, que reveló las intimidades de la farsa de París. Inmediatamente historiadores venezolanos, bajo la dirección de su Cancillería, se apresuraron a buscar en los archivos británicos nuevos documentos que irían aclarando aún más los detalles de aquella farsa. Se habían cumplido 50 años y por primera vez se podían estudiar esos documentos en los archivos públicos de Gran Bretaña. Estas investigaciones se realizaron entre los años 1950 y 1955.
37. La publicación del Memorándum de Mallet-Prevost coincide con la apertura de los archivos británicos y los archivos privados americanos. Estas circunstancias contribuyen a explicar el hecho de que Venezuela haya esperado hasta este momento para formalizar su denuncia del Laudo.
38. En 1951 el Canciller venezolano, Dr. Luis Emilio Gómez Ruiz, volvió a exponer ante la IV Reunión de Consulta de Cancilleres Americanos el criterio del Gobierno sobre la línea del Laudo, exigiendo la "rectificación equitativa" de la injusticia cometida por el Tribunal de Arbitraje. Mientras tanto, el Encargado de la Cancillería, señor Rafael Gallegos Medina, declaraba a la prensa de Caracas: "La Cancillería nunca ha renunciado a esa justa aspiración (de los venezolanos)”
39. El mismo criterio manifestó el Gobierno de Venezuela en la X Conferencia Interamericana reunida en Caracas en marzo de 1954, en declaración leída por el Consultor Jurídico de la Cancillería, Dr. Ramón Carmona, la cual concluyó:
"…De conformidad con lo que antecede, ninguna decisión que en materia de colonias se adopte en la presente Conferencia podrá menoscabar los derechos que a Venezuela corresponden por ese respecto ni ser interpretada, en ningún caso, como una renuncia de los mismos…"
40. A raíz de la formación de la Federación Británica del Caribe, aunque en ella no se incluía la Guayana Británica, en febrero de 1956 el Canciller venezolano, Dr. José Loreto Arismendi, ratificó la tradicional posición venezolana acerca de los límites con aquella colonia, en el sentido de que no sería afectada por ningún cambio de status que en ese territorio limítrofe se produjera.
41. En marzo de 1960 el Dr. Rigoberto Henríquez Vera expuso ante una delegación parlamentaria del Reino Unido el criterio de la Cámara de Diputados de Venezuela:
"…Un cambio de status en la Guayana Inglesa no podrá invalidar las justas aspiraciones de nuestro pueblo de que se reparen de manera equitativa, y mediante cordial entendimiento, los grandes perjuicios que sufrió la nación en virtud del injusto fallo de 1899, en el cual privaron peculiares circunstancias ocasionando a nuestro país la pérdida de más de sesenta mil millas cuadradas de su territorio."
42. Cuando ya Venezuela estaba en posesión de la copiosa documentación que substancia su tradicional criterio sobre la nulidad del Laudo, volvió a dejar constancia de ello ante la Comisión de Administración Fiduciaria y Territorios no Autónomos, en las Naciones Unidas (febrero de 1962) por medio de su Embajador, Dr. Carlos Sosa Rodríguez.
43. La Cámara de Diputados, en sesiones de los días 28 de marzo y 4 de abril de 1962, después de oír las intervenciones de los representantes de todos los partidos políticos en apoyo de la posición de la Cancillería venezolana sobre el Laudo, aprobó el siguiente acuerdo:
"Respaldar la política de Venezuela sobre el diferendo limítrofe entre la posesión inglesa y nuestro país en cuanto se refiere al territorio del cual fuimos despojados por el colonialismo; y, por otra parte, apoyar sin reservas la total independencia de la Guayana Inglesa y su incorporación al sistema democrático de vida."
44. El 12 de noviembre de 1962, el entonces Canciller de Venezuela, Dr. Marcos Falcón Briceño, en su intervención ante el Comité Político Especial de la XVII Asamblea de las Naciones Unidas, expuso ampliamente la tradicional posición de Venezuela respecto de la cuestión limítrofe de Guayana, e invocó la nulidad del Laudo del 3 de octubre de 1899.
Como resultado de conversaciones que sostuvieron los representantes de los Gobiernos del Reino Unido y de Venezuela, se produjo un acuerdo entre aquellos dos países, con la concurrencia del Gobierno de Guayana Británica, en el sentido de que los tres Gobiernos examinarían los documentos relativos a esta cuestión, y que informarían a las Naciones Unidas sobre los resultados de las conversaciones. Así lo declaró, con autorización de las partes interesadas, el Presidente del Comité Político Especial, señor Leopoldo Benítez (representante del Ecuador) el 16 de noviembre de 1962.
Después de los arreglos hechos por la vía diplomática, de conformidad con el anterior acuerdo, en noviembre de 1963 se reunieron en Londres los Ministros de Relaciones Exteriores de Venezuela y del Reino Unido, Dr. Marcos Falcón Briceño y el honorable R. A. Butler, respectivamente. En esta oportunidad el Canciller venezolano, el día 5 del mismo mes y año, presentó al Secretario de Asuntos Exteriores de Su Majestad Británica una Aide-Memoíre con los puntos de vista de Venezuela sobre el litigio, cuya conclusión era la siguiente:
"…La verdad histórica y la justicia exigen que Venezuela reclame la total devolución del territorio del cual se ha visto desposeída…"
RESUMEN DE CONCLUSIONES
En suma, como resultado del examen tripartito de la documentación que se acaba de exponer sucintamente, la cual respalda cada una de las afirmaciones aquí contenidas y fue presentada a Gran Bretaña, Venezuela ha llegado a las siguientes conclusiones:
1. Venezuela tuvo que aceptar el Tratado de Arbitraje de 1897 bajo presión indebida por parte de los Estados Unidos y la Gran Bretaña, los cuales negociaron las bases del compromiso con exclusión del Gobierno venezo-lano, al cual se le dieron explicaciones que lo indujeron a error.
2. Venezuela fue de tal manera preterida que Estados Unidos y Gran Bretaña acordaron desde el comienzo de la negociación que ningún jurista venezolano habría de formar parte del Tribunal de Arbitraje.
3. Aún cuando sustanciales reservas venezolanas al Tratado no fueron tomadas en cuenta por los más directos negociadores del mismo, Venezuela interpretó el compromiso arbitral en el sentido de que la decisión del Tribunal debía ser de estricto derecho.
4. El llamado Laudo del 3 de octubre de 1899 es nulo. Esta nulidad se fundamenta:
a) En la falta de motivación de la decisión.
b) En que los árbitros no tuvieron en cuenta, para dictar su fallo, las reglas de derecho aplicables y, en particular, el principio del Utis Possidetis Juris; y tampoco hicieron esfuerzo alguno de investigación en lo que concierne a los territorios que pertenecían, sea a los Países Bajos, sea al Reino de España, para la época de la llamada adquisición (Art. III del Tratado de Arbitraje).
c) En que los árbitros no decidieron cómo debía computarse el plazo de 50 años de prescripción, ni lo aplicaron según lo acordado en el Tratado de Arbitraje.
d) Sin que estuvieran facultados para ello por el compromiso arbitral, los árbitros establecen y reglamentan en su sentencia la libre navegación de dos ríos fronterizos, y por cierto en contra de Venezuela.
e) El hecho de que el llamado Laudo fue efecto de un compromiso diplomático explica que los árbitros no tomaran en cuenta las reglas de derecho contenidas en el Tratado Arbitral. Los documentos contemporáneos, mientras revelan que los árbitros eran conscientes de ello, confirman el hecho al que califican de "componenda y farsa."
5. Los representantes de Gran Bretaña presentaron al Tribunal de Arbitraje mapas a los que se atribuían decisiva importancia, los cuales habían sido adulterados en el Colonial Office.
6. La línea del llamado Laudo había sido preparada en el Colonial Office en el mes de julio de 1899, o sea con varios meses (la antelación respecto de la sentencia). Esta línea de frontera fue impuesta a los árbitros americanos por el Presidente del Tribunal, el profesor ruso de Martens, por medio de la coacción.
7. Venezuela nunca ha dado asentimiento al llamado Laudo del 3 de octubre de 1899. La participación de Venezuela en la demarcación de la frontera revistió un carácter puramente técnico. A ello fue forzado el país por circunstancias para él insuperables. Tanto el Gobierno como el pueblo venezolano, en cuanto y como les fue posible, pro-testaron el llamado Laudo de 1899.
Caracas, 18 de marzo de 1965
Hermann González Oropeza, S.J. Pablo Ojer, S.J.
Notas:
1) " Un trato... hecho entre Rusia y Gran Bretaña"
2) “Rusia era el quinto en el tribunal; y su diplomacia era ponerse del lado inglés en la balanza del poder, etc.
3) “Lo que pasó fue una farsa".
4) "Arreglado como un expediente político".
5) ”Venezuela. El trato hecho con Martens nos ha dado la victoria"
6) ”La historia secreta de los congresos y conferencias es generalmente desedificante y acredita muy poco a la naturaleza humana. El autor de un diario de los sucesos que está detrás de la escena nunca falla en anotar la evidencia de las intrigas. De las elevadas declaraciones de desinterés contra dichas por las acciones privadas y del cortés lenguaje diplomático unido a la presencia e imperio de las más horribles pasiones...".
" Cuando se publiquen los diarios de algunos de aquellos que tomaron parte en esos procesos arbitrales se encontrará probablemente que las mismas pasiones que nunca dejan de aparecer en los Congresos no son desconocidas en los arbitrajes internacionales, y que si la discusión se prolonga se presenta la tentación de usar medios extrajudiciales para influenciar al
Tribunal ".
7) "Dejó un sentimiento de amargura en el corazón de venezuela. " Y añadieron, entre otras cosas, que ese laudo era tal, que su "memoria estaría amargada con un sentimiento de injusticia".
jueves, 1 de mayo de 2008
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