jueves, 21 de febrero de 2013

La Fiebre del oro en Guayana


http://www.diarioeltiempo.com.ve/V3_Secciones/index.php?id=25472013&_Proc=Desp

Tomado de:

Ángel González Rivas

*A Pascual Villegas, Cronista de Cuicas

Recientemente nos enteramos por los medios de comunicación lo siguiente: Indígenas se alzaron y desarmaron a 42 militares en las minas de oro de Uriman en el estado Bolívar, porque no los dejan explotar el oro, pero los militares si pueden hacerlo, pero no sólo los indígenas no pueden explotar esas canteras de oro sino también todos los mineros artesanales de los pueblos de Guayana y de otros lares.
Esa actitud de esos militares es injusta porque esos Indígenas mineros son los verdaderos dueños de esas minas de oro, porque nacieron y se criaron allí. La historia del oro data desde el año 1740 en tiempo de Don Carlos de Sucre Gobernador de la Provincia de Cumaná, bajo cuya jurisdicción estaba Guayana; fueron enviados a la corte española muestras de oro de 21 kilate, por lo cual su sucesor Don Gregorio Espinoza reconoció la existencia de yacimientos auríferos especialmente cerca de la Misión Divina Pastora de Yuruari en Guayana en 1770.
Fue Manuel Landaeta Rosales que envió a Pedro Monasterio para que constatara la existencia del oro en Guayana, se conoce de un cochano de 250 onzas y otro de 24 onzas de las minas en la Rivera del Río Yuruari el año 1855, luego vinieron grandes descubrimientos auríferos en alto y bajo Cuyuní, así como en El Callao, Tumeremo, en El Manteco, La Gran Sabana en Icabarú, en El Dorado, en Las Cristinas y en otros sitios.
Las grandes concesiones mineras se otorgaban por un plazo de 50 años y por el sistema de minas o barrancos, una mina constaba de una hectárea, o sea, diez mil metros cuadrados, y un barranco era de una extensión de cien metros cuadrados en ángulo recto. En 1875 y 1878 comienza a legalizarse varias compañías para la explotación del oro aluvión y veta, que causaron gran revuelo en el mundo minero nacional y en Europa, que motivo la fiebre del Oro en Guayana.

La explotación del oro es un trabajo duro y muy peligroso porque en la selva existen peligros hasta en el más mínimo rincón, porque el minero puede ser devorado por una fiera o mordido por una culebra cuaima, o morir dentro de un río devorado por los feroces peces caribes; además donde se explotan las minas de oro no existen servicios médicos, la explotación del oro es un trabajo duro y muy arriesgado por esa causa y otras más las diferentes etnias de los indígenas guayaneses son de mucha ayuda para los mineros artesanales de los diferentes pueblo de Guayana, porque los orientan y conocen donde se pueden encontrar yacimientos auríferos, el estado Bolívar tiene muchas ricas minas de oro entre ellas las Cristinas la segunda mina de oro con las reservas más grandes del mundo, hoy entregada al gobierno de los chinos, esa mina está ubicada en las montañas de Tumeremo municipio Sifontes estado Bolívar.

Pero es triste y doloroso que ese rico tesoro nacional sea entregado a los chinos ese exabrupto es un delito de lesa patria, además como es posible que por un decreto del gobierno los venezolanos no pueden explotar las minas de oro, pero los extranjeros sí pueden hacerlo y los estrictos militares cumpliendo con el decreto acosan y persiguen a los mineros indígenas y a cualquier otro venezolano, con la excepción que ellos si pueden explotar las minas de oro, esto es doloroso y vergonzoso en un país donde el gobierno pregona que ha reivindicado los derechos de los indígenas; pero este calvario tiene que tener su fin dentro del marco democrático, como debe ser.

Guayana es una tierra llena de misterios con un gran potencial humano llenas de riquezas con preciosos paisajes, con gran afluencia turística, con sus leyendas, costumbres y mitos que no merece el trato que está recibiendo por parte del gobierno. Guayana también posee sabrosas y ricas comidas y típicos dulces muy deliciosos entre ellos la catalina blanca o negra,(la popular cuca), el jaujau (casabe con azúcar), la cagalera (la cual es de pan con papelón y queso), el turrón de moriche, el mazapán de semilla de merey, el merey pasao, la jalea de mango, el dulce de lechoza, el casabe chorreao con papelón y otros, invito al pueblo trujillano a conocer a Guayana una tierra milenaria llena de belleza, encanto y misterios.