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lunes, 26 de junio de 2017

Entrevista a Sylvie Petter entre los Yanomamis, en el corazón de la Amazonia brasileña





“Reforzar la conciencia crítica indígena”

Sergio Ferrari
Rebelión

Luego de 6 años y medio de vivir en la Amazonia brasilera y de trabajar con las comunidades autóctonas Yanomami, Sylvie Petter inició en abril del año en curso una nueva etapa de su trabajo al servicio de la organización local Secoya que tiene su sede en Manaos. Como cooper-actriz de E-CHANGER y con el apoyo de la organización solidaria helvética Novo Movimento, la enfermera suiza seguirá impulsando-reforzando-coordinando el Programa de Educación en Salud en el periodo 2017-2018.


“Un proyecto que en esta nueva fase es más desafiante y exigente que nunca”, enfatiza Sylvie Petter. No solo se trata de mejorar la prevención de la población autóctona en el área de la salud sino también de dar un salto hacia adelante en la formación política de la misma. Es decir, promover una mayor apropiación de las comunidades de su lucha a favor de la salud y un espíritu más crítico. Reforzar las sinergias y la integración de dichas comunidades en iniciativas más globales de los pueblos indígenas a nivel regional y nacional.
Desafíos mayores dado el escenario geográfico condicionado por las distancias enormes. Para llegar a los municipios más cercanos donde trabaja la SECOYA, es necesario un día entero de navegación en un gran barco por el Río Negro. Santa Isabel do Rio Negro, municipalidad donde se sitúa la sede operativa, está a tres días de barco. Y luego, varios días con embarcaciones más pequeñas para llegar a una quincena de comunidades. El pueblo Yanomami, al que apoyamos, totaliza 26.600 personas distribuidas en una superficie igual al doble de Suiza, explica Sylvie Petter iniciando esta entrevista exclusiva.


Sylvie Petter entre los yanomami de la Amazonia
(Fuente: SECOYA)

Sergio Ferrari.- Luego de estos años de vivir en Manaos y de viajar permanentemente a las comunidades, ¿qué es lo que la motiva para continuar en este proyecto?
Sylvie Petter.- Hay varias razones. La primera, el deterioro evidente de la situación global de Brasil a partir del golpe institucional y de la llegada al Gobierno del actual presidente Michel Temer en mayo del 2016. La situación de los yanomamis, en el plano de la salud, por ejemplo, transita una degradación acelerada. Y aunque antes no era óptima, ahora es desastrosa. La tasa de mortalidad aumenta rápidamente. Otro argumento para continuar con el trabajo en la Amazonia, es que mi organización coparte, la SECOYA no está totalmente estabilizada, y se confronta a una fragilidad objetiva. En algún momento, el año pasado, existieron incluso dudas sobre si se podría continuar a existir. Y por último, en el plano personal: es difícil desentenderse de esta situación y regresar a vivir a Suiza en un momento, justamente, en que las necesidades de la población yanomami son mayores.

Comunidades fragilizadas

Sergio Ferrari.- Se refiere a un retroceso acelerado de la situación de las comunidades yanomami desde que se produjo el golpe institucional…
Sylvie Petter.- A nivel de salud es objetivo. Crecen las epidemias, se multiplica la mortalidad. Por ejemplo, a nivel infantil, diversos estudios indican que en tierra Yanomami es 7 veces mayor que la media nacional. Así mismo, el impacto de la malaria llega a niveles inimaginables apenas algunos años atrás. Las medidas positivas que se habían dado para prevenirla no fueron retomadas por el actual Gobierno.

Sergio Ferrari.- ¿La población autóctona está ahora más fragilizada?
Sylvie Petter.- En efecto. Se constata una mayor vulnerabilidad, sobre todo en cuanto a los derechos a la salud y a la educación; en cuanto a la demarcación de las tierras y territorios indígenas etc. Un ejemplo significativo: a la Fundación Nacional del Indígena (FUNAI), que es el ente que debe velar por los pueblos autóctonos, se le cortó un 40% su presupuesto que ya se venía reduciendo desde el 2009 en adelante. Todo esto agravado por el Proyecto de Modificación Constitucional 55 que busca congelar los gastos públicos para los próximos 20 años. La nominación del pastor evangélico Antônio Fernandes Toninho Costa a la presidencia de la FUNAI y de un general del ejército a la cabeza del sector de promoción de desarrollo responde a los intereses de la bancada ruralista del parlamento (grandes propietarios rurales) y su objetivo de obstruir las vías legales para el reconocimiento de las tierras indígenas.  Lo que refuerza el programa de aceleración de crecimiento (PAC) en la Amazonia, es decir los mega proyectos que no tienen en cuenta la sustentabilidad ecológica y social. Todo esto en detrimento de la población autóctona.

Defender los derechos adquiridos

Sergio Ferrari.- ¿Cuáles son los ejes del trabajo en el área salud?
Sylvie Petter.- La promoción de la salud de parte de los agentes multiplicadores Yanomami, busca disminuir la malnutrición infantil integrando actores de las propias comunidades -maestros, líderes, mujeres. Así como la valorización de las formas tradicionales de gestión del territorio y soberanía alimentaria. Promover medidas de limpieza comunitaria y la implementación de sistemas de purificación del agua. Intentamos también reforzar las capacidades de las comunidades a defender sus derechos de salud, al acceso al agua potable y a exigir políticas públicas que respeten su cultura y derechos en tanto pueblo originario.

Sergio Ferrari.- ¿Y en cuanto a las prioridades de la SECOYA para los próximos años?
Sylvie Petter.- La situación actual nos fuerza a un objetivo esencial: hacer todo lo posible para que los indígenas no pierdan los derechos adquiridos. Los nuevos proyectos van en la dirección de reforzar la conciencia crítica de los Yanomami; formar agentes multiplicadores interculturales para la defensa de sus derechos y reforzar las redes con diversos actores. Más que todo un trabajo de desarrollo de la conciencia política en el sentido más amplio del término. Los últimos años fuimos actores y testigos. Quisiéramos en el futuro próximo acompañar a las comunidades en su lucha, su denuncia y sus pasos para integrarse más activamente en el movimiento indígena a nivel nacional.

Sergio Ferrari.- ¿La principal razón de esa débil conciencia?
Sylvie Petter.- A diferencia de otros pueblos indígenas que tienen contacto desde hace 300 o incluso 400 años, las relaciones de los Yanomamis con la sociedad brasilera son relativamente recientes, de no más de 60 años. Trabajamos incluso con una comunidad que viene de Venezuela y que no hace ni 3 años que se ha abierto al contacto. Eso influye para que sean influenciables a los diversos juegos políticos y tengan problemas para tomar decisiones consensuales y coherentes. Fundamentalmente por falta de conocimiento y comprensión de lo que está en juego y por no conocer el funcionamiento de las instituciones y del poder público. Además, en la cultura yanomami es difícil tener la visión de la unión de todo el pueblo. Son poblaciones y clanes que funcionan como núcleos separados.

Sergio Ferrari.- ¿Luego de más de 6 años de trabajo en ese medio, se constatan avances en el área de salud?
Sylvie Petter.- Hemos avanzado mucho en la prevención. Lo que es limpieza ambiental; lo que se refiere a la purificación del agua. Hemos logrado instalar sistemas de tratamiento de agua con buenos resultados. Y los agentes indígenas de salud han integrado que la prevención es más importante que la mera distribución de medicamentos. Se ve una evolución en la conciencia de confrontar los factores que producen las enfermedades. Sin embargo, se vuelve a agravar el impacto de la malaria, sin que las autoridades respondan a la gravedad de la situación. Eso va más más allá de lo que podamos aportar nosotros desde la SECOYA.

Dos mundos, dos conceptos del tiempo

Sergio Ferrari.- Si tuviera que identificar su principal frustración, o limitación personal ….
Sylvie Petter.- Lo que más me golpea es la concepción diferente del tiempo. En la cultura yanomami existe solo el presente. No es siempre fácil para mí vivir el día al día. Incluso no es fácil, a veces, promover los programas de prevención, que incorporan el hoy y el mañana, sin olvidar lo que se vivía ayer. Hice un paso delante de aprendizaje en los viajes al terreno. Partimos, pero no sabemos cuándo llegamos. Todo puede cambiar de un momento a otro, sea por condiciones climáticas, por cuestiones técnicas de las embarcaciones, por razones logísticas. Es esencial aprender a aceptar eso como realidad; sin estresarse porque el estrés, en esa realidad, no aporta nada.

Sergio Ferrari.- En este contexto cultural tan particular, y en un marco político como el que atraviesa Brasil, ¿cuál es el rol, cuáles son las prioridades de la cooperación y la solidaridad?
Sylvie Petter.- La solidaridad es esencial, sobre todo en este momento políticamente tan difícil. En el mundo de la cooperación, en el norte, la tendencia es exigir a las contrapartes en el sur objetivos muy claros y la medición de resultados, los impactos cuantificables etc. No siempre en el trabajo con las comunidades indígenas podemos responder a esas exigencias de medida de impacto. Por eso debe desarrollarse un paradigma de cooperación realmente solidario y comprensivo. Que comprenda que nuestro rol es el de acompañar el camino de los Yanomami, a sus ritmos. Incluso aceptar que las comunidades pueden a veces tomar decisiones que nos pueden llamar la atención o con las que no estamos de acuerdo. Debemos aceptar el derecho que tienen al error. El derecho a buscarse. Estamos con ellos acompañando y debemos responderles cuando nos solicitan una opinión u orientación. Pero no es aceptable imponer nuestras miradas que son culturalmente diferentes. No cabe, tampoco, diseñar proyectos que son el resultado de nuestros análisis teóricos en tanto europeos. Para ser solidarios debemos apropiarnos y vivir muy a fondo la verdadera esencia de la interculturalidad. Y respetar profundamente, por ejemplo, las diferencias conceptuales en las nociones del tiempo…

* realizada en colaboración con E-CHANGER, ONG suiza de cooperación solidaria, y Novo Movimento, organización helvética de solidaridad con los movimientos sociales brasileros.



Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Entre los Yanomamis, en el corazón de la Amazonia brasilera




Por Sergio Ferrari * | Radio La Primerísima. | 1 junio del 2017

Luego de 6 años y medio de vivir en la Amazonia brasilera y de trabajar con las comunidades autóctonas Yanomami, Sylvie Petter inició en abril del año en curso una nueva etapa de su trabajo al servicio de la organización local Secoya que tiene su sede en Manaos. Como cooper-actriz de E-CHANGER y con el apoyo de la organización solidaria helvética Novo Movimento, la enfermera suiza seguirá impulsando-reforzando-coordinando el Programa de Educación en Salud en el periodo 2017-2018.

"Un proyecto que en esta nueva fase es más desafiante y exigente que nunca", enfatiza Sylvie Petter. No solo se trata de mejorar la prevención de la población autóctona en el área de la salud sino también de dar un salto hacia adelante en la formación política de la misma. Es decir, promover una mayor apropiación de las comunidades de su lucha a favor de la salud y un espíritu más crítico. Reforzar las sinergias y la integración de dichas comunidades en iniciativas más globales de los pueblos indígenas a nivel regional y nacional.
Desafíos mayores dado el escenario geográfico condicionado por las distancias enormes. Para llegar a los municipios más cercanos donde trabaja la SECOYA, es necesario un día entero de navegación en un gran barco por el Río Negro. Santa Isabel do Rio Negro, municipalidad donde se sitúa la sede operativa, está a tres días de barco. Y luego, varios días con embarcaciones más pequeñas para llegar a una quincena de comunidades. El pueblo Yanomami, al que apoyamos, totaliza 26.600 personas distribuidas en una superficie igual al doble de Suiza, explica Sylvie Petter iniciando esta entrevista exclusiva.

P: Luego de estos años de vivir en Manaos y de viajar permanentemente a las comunidades, ¿qué es lo que la motiva para continuar en este proyecto?
Hay varias razones. La primera, el deterioro evidente de la situación global de Brasil a partir del golpe institucional y de la llegada al Gobierno del actual presidente Michel Temer en mayo del 2016. La situación de los yanomamis, en el plano de la salud, por ejemplo, transita una degradación acelerada. Y aunque antes no era óptima, ahora es desastrosa. La tasa de mortalidad aumenta rápidamente. Otro argumento para continuar con el trabajo en la Amazonia, es que mi organización coparte, la SECOYA no está totalmente estabilizada, y se confronta a una fragilidad objetiva. En algún momento, el año pasado, existieron incluso dudas sobre si se podría continuar a existir. Y por último, en el plano personal: es difícil desentenderse de esta situación y regresar a vivir a Suiza en un momento, justamente, en que las necesidades de la población yanomami son mayores.

Comunidades fragilizadas

P: Se refiere a un retroceso acelerado de la situación de las comunidades yanomami desde que se produjo el golpe institucional...
A nivel de salud es objetivo. Crecen las epidemias, se multiplica la mortalidad. Por ejemplo, a nivel infantil, diversos estudios indican que en tierra Yanomami es 7 veces mayor que la media nacional. Así mismo, el impacto de la malaria llega a niveles inimaginables apenas algunos años atrás. Las medidas positivas que se habían dado para prevenirla no fueron retomadas por el actual Gobierno.

P: ¿La población autóctona está ahora más fragilizada?
En efecto. Se constata una mayor vulnerabilidad, sobre todo en cuanto a los derechos a la salud y a la educación; en cuanto a la demarcación de las tierras y territorios indígenas etc. Un ejemplo significativo: a la Fundación Nacional del Indígena (FUNAI), que es el ente que debe velar por los pueblos autóctonos, se le cortó un 40% su presupuesto que ya se venía reduciendo desde el 2009 en adelante. Todo esto agravado por el Proyecto de Modificación Constitucional 55 que busca congelar los gastos públicos para los próximos 20 años. La nominación del pastor evangélico Antônio Fernandes Toninho Costa a la presidencia de la FUNAI y de un general del ejército a la cabeza del sector de promoción de desarrollo responde a los intereses de la bancada ruralista del parlamento (grandes propietarios rurales) y su objetivo de obstruir las vías legales para el reconocimiento de las tierras indígenas.  Lo que refuerza el programa de aceleración de crecimiento (PAC) en la Amazonia, es decir los mega proyectos que no tienen en cuenta la sustentabilidad ecológica y social. Todo esto en detrimento de la población autóctona.

Defender los derechos adquiridos

P: ¿Cuáles son los ejes del trabajo en el área salud?
La promoción de la salud de parte de los agentes multiplicadores Yanomami, busca disminuir la malnutrición infantil integrando actores de las propias comunidades -maestros, líderes, mujeres. Así como la valorización de las formas tradicionales de gestión del territorio y soberanía alimentaria. Promover medidas de limpieza comunitaria y la implementación de sistemas de purificación del agua. Intentamos también reforzar las capacidades de las comunidades a defender sus derechos de salud, al acceso al agua potable y a exigir políticas públicas que respeten su cultura y derechos en tanto pueblo originario.

P: ¿Y en cuanto a las prioridades de la SECOYA para los próximos años?
La situación actual nos fuerza a un objetivo esencial: hacer todo lo posible para que los indígenas no pierdan los derechos adquiridos. Los nuevos proyectos van en la dirección de reforzar la conciencia crítica de los Yanomami; formar agentes multiplicadores interculturales para la defensa de sus derechos y reforzar las redes con diversos actores. Más que todo un trabajo de desarrollo de la conciencia política en el sentido más amplio del término. Los últimos años fuimos actores y testigos. Quisiéramos en el futuro próximo acompañar a las comunidades en su lucha, su denuncia y sus pasos para integrarse más activamente en el movimiento indígena a nivel nacional.

P: ¿La principal razón de esa débil conciencia?
A diferencia de otros pueblos indígenas que tienen contacto desde hace 300 o incluso 400 años, las relaciones de los Yanomamis con la sociedad brasilera son relativamente recientes, de no más de 60 años. Trabajamos incluso con una comunidad que viene de Venezuela y que no hace ni 3 años que se ha abierto al contacto. Eso influye para que sean influenciables a los diversos juegos políticos y tengan problemas para tomar decisiones consensuales y coherentes. Fundamentalmente por falta de conocimiento y comprensión de lo que está en juego y por no conocer el funcionamiento de las instituciones y del poder público. Además, en la cultura yanomami es difícil tener la visión de la unión de todo el pueblo. Son poblaciones y clanes que funcionan como núcleos separados.

P: ¿Luego de más de 6 años de trabajo en ese medio, se constatan avances en el área de salud?
Hemos avanzado mucho en la prevención. Lo que es limpieza ambiental; lo que se refiere a la purificación del agua. Hemos logrado instalar sistemas de tratamiento de agua con buenos resultados. Y los agentes indígenas de salud han integrado que la prevención es más importante que la mera distribución de medicamentos. Se ve una evolución en la conciencia de confrontar los factores que producen las enfermedades. Sin embargo, se vuelve a agravar el impacto de la malaria, sin que las autoridades respondan a la gravedad de la situación. Eso va más más allá de lo que podamos aportar nosotros desde la SECOYA.

Dos mundos, dos conceptos del tiempo

P: Si tuviera que identificar su principal frustración, o limitación personal ....
Lo que más me golpea es la concepción diferente del tiempo. En la cultura yanomami existe solo el presente. No es siempre fácil para mí vivir el día al día. Incluso no es fácil, a veces, promover los programas de prevención, que incorporan el hoy y el mañana, sin olvidar lo que se vivía ayer. Hice un paso delante de aprendizaje en los viajes al terreno. Partimos, pero no sabemos cuándo llegamos. Todo puede cambiar de un momento a otro, sea por condiciones climáticas, por cuestiones técnicas de las embarcaciones, por razones logísticas. Es esencial aprender a aceptar eso como realidad; sin estresarse porque el estrés, en esa realidad, no aporta nada.

P En este contexto cultural tan particular, y en un marco político como el que atraviesa Brasil, ¿cuál es el rol, cuáles son las prioridades de la cooperación y la solidaridad?
La solidaridad es esencial, sobre todo en este momento políticamente tan difícil. En el mundo de la cooperación, en el norte, la tendencia es exigir a las contrapartes en el sur objetivos muy claros y la medición de resultados, los impactos cuantificables etc. No siempre en el trabajo con las comunidades indígenas podemos responder a esas exigencias de medida de impacto. Por eso debe desarrollarse un paradigma de cooperación realmente solidario y comprensivo. Que comprenda que nuestro rol es el de acompañar el camino de los Yanomami, a sus ritmos. Incluso aceptar que las comunidades pueden a veces tomar decisiones que nos pueden llamar la atención o con las que no estamos de acuerdo. Debemos aceptar el derecho que tienen al error. El derecho a buscarse. Estamos con ellos acompañando y debemos responderles cuando nos solicitan una opinión u orientación. Pero no es aceptable imponer nuestras miradas que son culturalmente diferentes. No cabe, tampoco, diseñar proyectos que son el resultado de nuestros análisis teóricos en tanto europeos. Para ser solidarios debemos apropiarnos y vivir muy a fondo la verdadera esencia de la interculturalidad. Y respetar profundamente, por ejemplo, las diferencias conceptuales en las nociones del tiempo...

* en colaboración con E-CHANGER, ONG suiza de cooperación solidaria y Novo Movimento, organización helvética de solidaridad con los movimientos sociales brasileros



viernes, 16 de junio de 2017

Brasil prepara planes de contingencia ante posible fuerte ola migratoria de Venezuela






May 17, 2017 12:10 pm
Publicado en: Destacados, Internacionales, Nacionales
Una mujer del pueblo indígena Warao del delta del Orinoco en el este de Venezuela, toma medicina en Manaus, Brasil, 16 de mayo de 2017. REUTERS / Bruno Kelly
Una mujer del pueblo indígena Warao del delta del Orinoco en el este de Venezuela, toma una medicina en Manaus, Brasil, 16 de mayo de 2017. REUTERS / Bruno Kelly


El ministro de Defensa de Brasil, Raúl Jungmann, dijo hoy que su despacho prepara “planes de contingencia” frente a un posible y “no deseado” agravamiento de la aguda crisis en Venezuela, que pudiera redundar en una fuerte ola migratoria.

“Hay una preocupación desde el punto de vista de la defensa, pero es una preocupación sobre todo humanitaria”, declaró Jungmann en una rueda de prensa con corresponsales extranjeros.

Según el ministro, la crisis en que se ha sumergido Venezuela, con una creciente escasez de alimentos y medicinas, ha generado un importante movimiento migratorio hacia Colombia y Brasil, aunque en este último caso en menor medida, que “obliga a estar preparados” para una eventual llegada masiva de ciudadanos de ese país.

“No queremos que la situación se agrave”, pero “tenemos el deber de defender la frontera” y “prepararse para un posible agravamiento de esa crisis significa prepararse para atender una mayor presión migratoria”, indicó Jungmann.

Según datos no oficiales, en Brasil se encuentran actualmente unos 10.000 venezolanos, distribuidos entre los estados de Roraima y Amazonas, por los que discurre una línea fronteriza de casi 2.000 kilómetros.

Sin embargo, Jungmann precisó que entre 6.000 y 8.000 venezolanos atraviesan esa frontera cada día, sobre todo por Roraima, con la intención de adquirir alimentos y medicinas que en su país escasean.

El ministro agregó que existen algunas “tesis académicas” según las cuales un agravamiento de la crisis en Venezuela y el estallido de un posible “conflicto abierto” pudiera llevar a unos dos millones de personas a dejar ese país, lo que obliga a “estar preparados”.

Según Jungmann, un conflicto en Venezuela “puede ser un factor de desestabilización regional y global” y Brasil “no puede permanecer callado” frente a esa hipótesis.

Agregó, sin embargo, que el Gobierno brasileño considera que es posible y se deben “buscar los canales de interlocución adecuados” para alcanzar una “solución política” a esa situación.

En ese sentido, explicó que el Gobierno de Michel Temer determinó que la próxima semana regresará a Caracas el embajador brasileño en Caracas, Ruy Pereira, llamado a consultas a fines del año pasado en medio de serios roces diplomáticos entre ambos países.

“No se puede perder la oportunidad de intentar mediar en esa situación”, dijo el ministro, quien reconoció que las relaciones entre ambos Gobiernos no están totalmente normalizadas, pero aclaró que al menos en el ámbito de la defensa con “óptimas”.

En ese marco, anunció que, en un corto plazo, pretende invitar al general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa de Venezuela, a conversar sobre seguridad fronteriza y el combate conjunto a los delitos trasnacionales, así como ha hecho en los últimos días con autoridades de Perú y Colombia.

Desde hace mes y medio, en Venezuela se desarrolla una ola de manifestaciones en contra del Gobierno de Nicolás Maduro y algunas de estas protestas han sido reprimidas y han degenerado en hechos de violencia que han dejado un saldo de 43 muertos y cientos de heridos y detenidos. EFE


2005 La Guayana Esequiba – Zona en Reclamación. Instituto Geográfico Simón Bolívar
Primera Edición

La Guayana Esequiba Zona en Reclamación
Terminología sobre cómo referenciar la Zona en Reclamación-Guayana Esequiba.


Nota del editor del blog:

Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el Gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservó sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana:

“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”
  



Mapa que señala el Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como   Mar    Territorial mediante el Decreto Presidencial No 1152 del 09 de Julio de 1968

miércoles, 15 de marzo de 2017

En Venezuela no hay comida, en Brasil sí









Un torrente de migrantes del país bolivariano en busca de mejores condiciones de vida sacude el norte brasileño. Las autoridades locales dan la espalda a los llegados, reseña El País de España

Por - 14 Marzo, 201702
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“¿Cómo se dice en Brasil? ¿Obrigado? Pues obrigado porque en Brasil hay comida. En Venezuela no hay comida”.


Una treintena de indígenas de la etnia warao intenta comunicarse con Juliano Torquato, alcalde de Pacaraima, un municipio en Roraima, el Estado más al noreste de Brasil. Quieren explicarle su situación. Que viven al lado de la autopista, no muy lejos de donde están esta lluviosa tarde de verano. Que duermen en el suelo y viven de donativos entre perros, moscas y juguetes de segunda mano.

Que comen cuando hay comida. Y lo que es más problemático para esta localidad de 16.000 habitantes, para la ciudad que tiene al lado y para el Estado en el que se encuentra: que no están solos.La región ha sido sacudida en los últimos meses por un torrente de inmigrantes venezolanos —indígenas o no— que cruzan la frontera de Roraima con la esperanza de que Brasil les ofrezca una vida mejor, o al menos trabajo, o al menos comida. La mayoría llega a través de Pacaraima y echa a andar hacia Boa Vista, la capital; en el camino, viven de donativos, de trabajos sueltos o de mendigar. Los indígenas intentan volver a sus comunidades en algún momento.

Los no indígenas, no. Freiomar Viana, de 41 años, pertenece al segundo grupo: se trajo a la familia de Caracas a Brasil hace un año y ahora ya no le ve sentido a dejar su trabajo en una cafetería de Boa Vista. “Con un salario venezolano uno no puede comer más de tres días. Si tienes familia, ¿cómo vas a apañártelas?”.

En Pacaraima muchos ya estaban acostumbrados a las idas y venidas de los venezolanos, que llegaban desde su país, compraban productos de primera necesidad y volvían. Pero ahora los visitantes ya no regresan y es común verlos malviviendo en las calles del municipio. El Gobierno del Estado contó hasta 177 venezolanos en situación precaria por las calles, el pasado agosto. En diciembre, la ciudad decretó un estado de emergencia para la salud pública. Es una situación insólita también para los venezolanos, que vienen de un país acostumbrado a recibir migrantes y no a lo contrario, según Francilene Rodrigues, profesora de estudios sobre fronteras de la Universidad Federal de Roraima. Pero en cuanto comenzó la presidencia de Hugo Chávez en 1999 se inició también el nuevo movimiento migratorio: la clase media empezó a irse a Estados Unidos y España. Después empezaron a irse los más pobres. “Y a partir de 2010 el proceso se recrudece”, recalca Rodrigues. “El alto coste de la vida en Venezuela, más la caída del precio del petróleo ha hecho estragos con la economía del país”.

María Pérez, indígena warao, tiene otras palabras para explicar este fenómeno migratorio: “Chávez murió en 2013 y entonces se acabó la comida y llegó la crisis. No hay nada que comprar y cuando lo hay es demasiado caro”. La mayoría de estos nuevos expatriados son jóvenes, es decir, personas en edad de producir.

Pero hay un problema insondable: estos jóvenes eligen Roraima más por la proximidad que por las oportunidades que ofrece. “Los venezolanos sienten un gran orgullo de su nación; el estar cerca de la frontera les da la oportunidad de volver en cualquier momento”, explica Rodrigues. Son un gran número para un Gobierno relativamente pequeño y una bolsa de trabajo aún menor.

Vivir en polideportivos

Cuando, hace algo más de un año, los gobernantes de Roraima vieron en sus calles (y en sus plazas, y en sus solares, y en sus callejones) a mendigos venezolanos, intentaron devolverlos a la frontera en un autobús. Pero eso constituía una deportación en masa, algo prohibido en la legislación brasileña. El Defensor Público, la institución que vela por la justicia criminal en cada Estado, interrumpió el proceso. El siguiente paso lo dio la fiscalía de Roraima al exigir que se diera cobijo a los menores. El juez accedió siempre y cuando estuviesen con sus familias. El resultado: cientos de indígenas (y no indígenas) viven en un polideportivo desde hace un año. No se puede dar un número concreto porque este cambia a diario. El día que EL PAÍS visitó las instalaciones, la semana pasada, había 193 personas. Otro día se contaron casi 300. Duermen en el suelo y comen lo que les den ese día.

Ese polideportivo, que acoge a demasiadas personas sin estar hecho para acoger a nadie, se ha convertido estos días en una ilustración viva del conflicto. Y hasta él se desplazó la semana pasada una representación de la fiscalía federal en busca si no de una solución, al menos de alguna pista sobre qué hacer. Visitaron Pacaraima, donde estaban los indígenas empapados junto al alcalde. Intentaron reunirse con la alcaldesa de Boa Vista, pero esta no acudió a la cita. Mandó en su lugar a una fiscal, cuya postura se quedó en un enjuto: “No estamos en una situación financiera que nos permita asumir la responsabilidad de esas personas”.

Se cuestionaron las virtudes de dar documentación a los inmigrantes (para que al menos los niños puedan ir a las escuelas). Se debatió si había subido la tasa de crímenes desde el desembarco venezolano (sí, pero no hay datos que asocien una cosa con la otra). También hubo una reunión con la gobernadora de Roraima, Suely Campos. Al salir, se le preguntó qué hacer con los inmigrantes. Ella contestó: “No sé”.


2005 La Guayana Esequiba – Zona en Reclamación. Instituto Geográfico Simón Bolívar
Primera Edición

La Guayana Esequiba Zona en Reclamación
Terminología sobre cómo referenciar la Zona en Reclamación-Guayana Esequiba.


Nota del editor del blog:

Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el Gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservó sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana:

“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”
  


Mapa que señala el Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como   Mar    Territorial mediante el Decreto Presidencial No 1152 del 09 de Julio de 1968



Venezuela rechaza las declaraciones insolentes de Brasil




El canciller brasilero Aloysio Nunes, volvió a cuestionar la democracia venezolana y descalificó las gestiones por un diálogo nacional con la oposición

Por - 12 Marzo, 201705
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La ministra para Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez, rechazó las nuevas declaraciones del canciller de Brasil
Caracas.- La ministra para Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez, rechazó las nuevas declaraciones del canciller de Brasil, Aloysio Nunes, quien cuestionó al sistema democrático venezolano.


“La República Bolivariana de Venezuela rechaza las insolentes declaraciones del canciller de facto de Brasil”, expresó a través de Twitter la canciller, quien agregó que es “repudiable y despreciable que un funcionario de la dictadura de Brasil pretenda emitir juicio sobre la vigorosa democracia venezolana”.


Canciller de Brasil, Aloysio Nunes
En la red social, indicó que Nunes “traicionó al pueblo de Brasil, y se empleó al servicio de las oligarquías golpistas y corruptas que arremeten contra el pueblo”.

En nuevas declaraciones recogidas por el diario brasileño Estadao, Nunes volvió a cuestionar la democracia venezolana y descalificó las gestiones por un diálogo nacional con la oposición que mantiene el Gobierno de presidente constitucional, Nicolás Maduro.

Las declaraciones se suman a lo expresado por él en su primer discurso como canciller, el pasado 7 de marzo, ocasión en que señaló que mantendrá la “línea crítica hacia el Gobierno de Nicolás Maduro” y también cuestionó la legitimidad del sistema democrático nacional.

En esa oportunidad, la canciller venezolana escribió en su Twitter: “Nuevo Canciller de Brasil Aloysio Nunes comenzó con mal pie sus funciones atacando a Venezuela. Le enviaré el abc de la diplomacia” y afirmó que el proceder del Gobierno interino de Michel Temer en Brasil en materia de relaciones exteriores “no es la diplomacia que necesitan los pueblos” de América Latina.

Críticas hacia Venezuela

El canciller de Brasil, Aloysio Nunes, cree que Venezuela se convirtió en una “dictadura” y aseguró que los socios fundadores del Mercosur están muy preocupados con la crisis política y económica de ese país, que se encuentra suspendido del bloque.

Nunes dijo que los cancilleres de los países fundadores del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) ratificaron el jueves en una reunión en Buenos Aires su “preocupación enorme con la situación humanitaria, política, de derechos humanos y la falta de perspectiva de solución” en Venezuelam según reseñó la agencia de noticias AFP.

“Todos estamos de acuerdo que hace mucho tiempo que se desbordó la normalidad democrática en el país petrolero”, aseguró el canciller en una entrevista difundida este sábado por el diario Estado de Sao Paulo.

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2005 La Guayana Esequiba – Zona en Reclamación. Instituto Geográfico Simón Bolívar
Primera Edición

La Guayana Esequiba Zona en Reclamación
Terminología sobre cómo referenciar la Zona en Reclamación-Guayana Esequiba.


Nota del editor del blog:

Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el Gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservó sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana:

“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”
  


Mapa que señala el Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como   Mar    Territorial mediante el Decreto Presidencial No 1152 del 09 de Julio de 1968



domingo, 15 de enero de 2017

Normalidad en frontera con Brasil






El presidente venezolano, Nicolás Maduro, decretó en diciembre pasado el cierre de la frontera con Colombia por 72 horas, medida que prolongó posteriormente sumando a Brasil y que fue alargando hasta el inicio de 2017

Por - 9 enero, 2017049
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Caracas.- La frontera de Venezuela con Brasil está “completamente” abierta tras permanecer cerrada desde el pasado diciembre por orden del presidente Nicolás Maduro con objeto de luchar contra las supuestas mafias que trafican con la moneda bolivariana, informaron este sábado fuentes oficiales.

“Desde ayer (viernes) la frontera está completamente abierta”, confirmaron a EFE fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil.

La Cancillería señaló que el paso que une la ciudad venezolana de Santa Elena de Uairén con el municipio brasileño de Pacaraima, en el estado de Roraima, está definitivamente normalizado, luego de la reapertura parcial del mismo que se produjo en los primeros días del año.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, decretó en diciembre pasado el cierre de la frontera con Colombia por 72 horas, medida que prolongó posteriormente sumando a Brasil y que fue alargando hasta el inicio de 2017.

El cierre fue ordenado por el Gobierno para evitar el ingreso al país de los billetes de 100 bolívares, lo que a su juicio eran acaparados por “mafias” en frontera en Cúcuta (Colombia), con el fin de “comprar productos venezolanos o para imprimir dólares falsos”.

Durante el cierre de las barreras, una delegación de la Secretaria Extraordinaria de Asuntos Internacionales de Roraima tuvo que enviar una comitiva a Venezuela para traer de vuelta a un grupo de 37 brasileños que se quedó retenido en la frontera. Agencias

2005 La Guayana Esequiba – Zona en Reclamación. Instituto Geográfico Simón Bolívar
Primera Edición

La Guayana Esequiba Zona en Reclamación
Terminología sobre cómo referenciar la Zona en Reclamación-Guayana Esequiba.


Nota del editor del blog:

Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el Gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservó sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana:

“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”
  


Mapa que señala el Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como   Mar    Territorial mediante el Decreto Presidencial No 1152 del 09 de Julio de 1968




Las crónicas de la frontera / La pica de los pies descalzos

Las crónicas de la frontera / La pica de los pies descalzos










Posted: 28 Dec 2016 07:29 AM PST

Tan pronto como el presidente venezolano, Nicolás Maduro, postergó el levantamiento del cierre fronterizo en la frontera con Brasil, docenas de hombres y mujeres comenzaron a trazar y transitar una pica, una trocha, un camino alternativo a la carretera de asfalto y a las caminos verdes ya conocidos sobre los cuales se desplegaron los efectivos miliares para vigilar el paso de los billetes de Bs. 100.  La mayoría de ellos cruzaron para comprar comida en los comercios del lado brasilero. Esta crónica fue escrita a partir del testimonio y vivencias de un grupo de personas durante la mañana del domingo 18. A partir de este martes se flexibilizó el cierre fronterizo. Fotografía: Morelia Morillo.



Por Morelia Morillo @morelia morillo

Por estos días, quienes se atreven a entrar a Brasil o a retornar a Venezuela inician su andar con sus pies limpios y 40 minutos o una hora después llegan a su destino con sus pies enlodados. Y el barro les llega hasta las pantorrillas.

El mismo día en que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, decretó  la extensión del cierre fronterizo, inicialmente por 72 horas  y posteriormente por 312 horas más, alguien (uno o varios) abrió una pica para pasar de un lado al otro de los hitos, evadiendo el cierre existente en el flanco venezolano para después volver sobre el asfalto y caminar frente a las instituciones colindantes del lado brasilero.  Sin embargo, hay migrantes que aseguran que la Policía Federal Brasilera establecerá controles muy pronto, que no permitirán que se les llene el país de gente llegada por la pica.

No hay nada oculto, no se puede ocultar tanto barro, brota entre los dedos de sus pies y les llega casi hasta las rodillas; tanta gente, quienes cruzan vienen de todas partes de Venezuela: de Maturín, a dos días de viaje, de El Tigrito, a un día de acá, de Puerto Ordaz, a ocho horas de recorrido; de Santa Elena de Uairén, a 15 minutos; ni tanto saco lleno de arroz, harina de trigo, pasta, azúcar, aceite; ni tanto surco sobre el terreno virgen: la pica describe una herradura por detrás de la última granja ubicada en el borde limítrofe.

Como por ahí probablemente no pasó nadie antes, las huellas humanas van quedando una tras otras como cicatrices del tránsito humano sobre una sabana de aguas perpetuas.

Los hombres y niños warao, habitantes ancestrales del Delta del Orinoco, el río padre del territorio venezolano, sirven de caleteros para quienes regresan con sus sacos después de comprar comida en Villa Pacaraima, la primera localidad fronteriza del lado brasilero.

Los warao llegaron a la Sabana en 2014. Entonces, aseguraron que migraban temporalmente ante la crecida del Río. Dijeron que no podían pescar y que por eso se dedicaban a mendigar entre los brasileros que llevaban por docenas los productos venezolanos, aprovechando las ventajas de su moneda, el real sobre la moneda venezolana, el bolívar. Hay quienes aseguran que los warao son recolectores y que por tanto recolectan monedas como quien recolecta frutos silvestres.

La Gran Sabana es la última jurisdicción venezolana hacia el sureste profundo del país y el territorio heredado del pueblo indígena pemón.

Luego, desde comienzos de 2016, cuando la escasez obligó a los venezolanos a comprar en Villa Pacaraima, la primera localidad del lado brasilero, los warao comenzaron a mendigar en las aceras de la calle Suapi y poco a poco se internaron hacia Boa Vista, capital del brasilero estado de Roraima, fronterizo con Venezuela, de donde los deportan una y una y otra vez por docenas.

Entonces, ellos se quedan en Pacaraima, al lado del Terminal de Pasajeros, sobre las áreas verdes, con todo y sus bebés, a la intemperie. 

Son seres de agua, que caminan descalzos casi siempre, los hombres visten franelas y bermudas, la pica anegada les resulta una pista: llevando sacos de 50, de 60 kilos, corren gritando "maraisa, maraisa, maraisa" es decir "amigo, amigo, amigo".

Los waraos son los habitantes de Mariusa, la región del estado Delta Amacuro, en el extremo norte oriental de Venezuela, sobre la cual se extiende el Parque Nacional Delta del Orinoco. Su hogar es una isla entre los caños Macareo y Mariusa, justo en el punto medio de la desembocadura del Orinoco.

Como los warao, otros 20 jóvenes venezolanos caletean los sacos de comida brasilera hacia el lado venezolano. Por cada saco, cobran 10, 20, 30 reales. Todo depende del negocio entre las partes. Para que sea rentable, cada caletero hace alrededor de 20 viajes diarios. Ante el cierre de la frontera, el cambio fluctúa sobre los 800 bolívares. Algunos de los comerciantes brasileros aceptan los billetes de Bs. 50, pero otros no se arriesgan.

"Con teléfono, con bermuditas, pero sin zapatos, pa' no dañar los zapaticos", se describe José Colmenares, de Maturín, quien llegó a la frontera hace tres meses. "Trabajaba como vigilante, pero ya no se conseguía trabajo. Ganaba 40 000 bolívares mensuales (…) Aquí hay gente de toda Venezuela porque es la única manera que tienen de conseguir comida".

Julio Castro, de San Félix, gana 1300 reales semanales trabajando la construcción. "Y el fin de semana pa' la trocha", a caletear sacos de comida sobre el pantanal y a pies descalzos.

Nulfo Rodríguez, un hombre de 46 años, residente de Puerto Ordaz, cuenta que tiene casa, carro y gandola, pero no tiene dinero para repararla. La vida lo puso a patear el fango, cargando sacos de un país al otro con el rostro sudoroso y la respiración agitada.

"Usted cree que uno, venezolano, de un país tan rico y hermoso tenga que estar pasando este trabajo. Tanto gobierno como oposición se aprovechan".

Una familia completa, un hombre y una mujer, ambos muy jóvenes, dos niñas de menos de tres años y un segundo hombre joven también saltan tratando de evitar el pantano. Apenas llevan equipaje. "Somos de El Tigrito, estado Anzoátegui. Nos quedamos sin real y no podemos seguir en Venezuela. Nos están esperando allá, en Brasil".

"Esto es lo mismo que hacen los centro americanos para ir a Estados Unidos, estamos conquistando el sueño americano", dice otro hombre que cruza con su mujer y su hija. Él sonríe, pero ellas se quejan del barro y del mucho caminar.

Hoy,  retornan también algunas de las familias brasileras que quedaron varadas en suelo venezolano hace casi una semana. Llevan sus niños en hombros. Están agotados, tal vez por la estadía postergada en el país vecino. Los pies de los adultos están hechos fango.

Es domingo, 18 de noviembre y nadie parece recordar que faltan seis días para Navidad.


2005 La Guayana Esequiba – Zona en Reclamación. Instituto Geográfico Simón Bolívar
Primera Edición

La Guayana Esequiba Zona en Reclamación
Terminología sobre cómo referenciar la Zona en Reclamación-Guayana Esequiba.


Nota del editor del blog:

Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el Gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservó sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana:

“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”
  



Mapa que señala el Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como   Mar    Territorial mediante el Decreto Presidencial No 1152 del 09 de Julio de 1968