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jueves, 23 de febrero de 2017

Líderes pemón retienen a un grupo de funcionarios del Gobierno y exigen títulos de territorio





De acuerdo con la Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas (Lopci), el título faculta a los pueblos ancestrales y sus autoridades autóctonas a ser garantes y administradores de su territorio.

Morelia Morillo | Bolívar | El Pitazo
Febrero 17, 2017 5:09 PmWaramasén es una comunidad indígena pemón ubicada aproximadamente a 25 kilómetros de Santa Elena de Uairén, la capital del municipio Gran Sabana, en la distante frontera venezolana hacia el Brasil | Foto: Perfil FB del Consejo de Caciques Generales del Pueblo Pemón

Santa Elena de Uairén.- Las autoridades pemón reunidas en la comunidad de Waramasén retienen, al menos desde el jueves pasado, a un grupo de funcionarios del Ejecutivo Nacional al tiempo que exigen la presencia del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro y el otorgamiento inmediato de la titularidad de sus territorios ancestrales.


Waramasén es una comunidad indígena pemón ubicada aproximadamente a 25 kilómetros de Santa Elena de Uairén, la capital del municipio Gran Sabana, en la distante frontera venezolana hacia el Brasil. La Gran Sabana es la tierra heredada de este pueblo indígena.

De momento, toda la información es extraoficial. Sin embargo, ha sido confirmada por fuentes vinculadas directamente al Consejo de Caciques Generales del Pueblo Pemón y aliados del Gobierno Nacional a nivel del municipio Gran Sabana.

El reclamo de las autoridades originarias parte de los mandatos consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (Crbv) y en la Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas (Lopci), enmarcados a su vez en los derechos consagrados internacionalmente en resguardo de las poblaciones más antiguas del planeta y de sus sitios.

El Consejo de Caciques Generales convocó al Congreso del Pueblo Pemón a realizarse en Waramasén entre el domingo 12 y el miércoles 15 del mes en curso. Según la convocatoria, durante las jornadas se tratarían temas como títulos, minería, combustible y seguridad municipal.

A ese evento fueron invitados representantes de los ministerios de Petróleo y Minería, Ecosocialismo, Agricultura y de la Procuraduría General de la República, institución que lidera los procesos de titularidad que adelantan los pueblos indígenas venezolanos desde hace una década.

Los pemón, un pueblo integrado por 24.300 personas, según los registros internos más actualizados, reclaman la titularidad de la mayor parte del municipio Gran Sabana y parte del municipio Sifontes, ambos pertenecientes al estado Bolívar, en el sureste de Venezuela.

En abril de 2013, al Sector Siete-Ikabarú recibió el Título colectivo del hábitat y tierra de los pueblos indígenas de parte de la Comisión Nacional de Demarcación del Hábitat y Tierras de los Pueblos y Comunidades Indígenas.

Se trató del primer título otorgado a los pemón; en este caso, por una extensión de 597.982, 87 hectáreas, en donde para entonces hacían vida 15 comunidades, 1.165 familias, 4.650 personas.
Juan Gabriel González, capitán general del sector VII, explicó en ese momento, que de acuerdo con la Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas (LOPCI), el título faculta a los pueblos ancestrales y sus autoridades autóctonas a ser garantes y administradores de su territorio.


2005 La Guayana Esequiba – Zona en Reclamación. Instituto Geográfico Simón Bolívar
Primera Edición

La Guayana Esequiba Zona en Reclamación
Terminología sobre cómo referenciar la Zona en Reclamación-Guayana Esequiba.


Nota del editor del blog:

Al referenciarse a la República Cooperativa de Guyana se deben de tener en cuenta los 159.500Km2, de territorios ubicados al oeste del río Esequibo conocidos con el nombre de Guayana Esequiba o Zona en Reclamación sujetos al Acuerdo de Ginebra del 17 de febrero de 1966.

Territorios estos sobre los cuales el Gobierno Venezolano en representación de la Nación venezolana se reservó sus derechos sobre los territorios de la Guayana Esequiba en su nota del 26 de mayo de 1966 al reconocerse al nuevo Estado de Guyana:

“...por lo tanto, Venezuela reconoce como territorio del nuevo Estado, el que se sitúa al este de la margen derecha del río Esequibo y reitera ante la comunidad internacional, que se reserva expresamente sus derechos de soberanía territorial sobre la zona que se encuentra en la margen izquierda del precitado río; en consecuencia, el territorio de la Guayana Esequiba sobre el cual Venezuela se reserva expresamente sus derechos soberanos, limita al Este con el nuevo Estado de Guyana, a través de la línea del río Esequibo, tomando éste desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Océano Atlántico...”
  



Mapa que señala el Espacio de Soberanía Marítima Venezolana que se reserva, como   Mar    Territorial mediante el Decreto Presidencial No 1152 del 09 de Julio de 1968

domingo, 11 de diciembre de 2016

Las crónicas de la frontera / La bebé de Aguas Negras se salvó de milagro



Las crónicas de la frontera / La bebé de Aguas Negras se salvó de milagro
Las crónicas de la frontera
La bebé de Aguas Negras se salvó de milagro

Posted: 07 Dec 2016 06:02 AM PST

Valiéndose de dinero, de amenazas, de la fuerza o de simples promesas, los traficantes de niños y niñas penetran en las comunidades indígenas de Gran Sabana. Fotografía tomada de Andina.com.pe
Este texto fue publicado inicialmente en El Pitazo.com

En menos de dos meses, que para ella son toda su vida, la bebé de Aguas Negras se separó de su mamá y sus hermanos, quedó a cargo de una prostituta que se comprometió a cuidarla, viajó en avioneta sobre El Abismo, la cima rocosa en donde el Macizo Guayanés sede espacio a la Selva Amazónica, fue presentada por una pareja distinta al hombre y a la mujer que la concibieron, cambio de nombre, fue rescatada por una instancia de protección y un grupo de efectivos militares y ahora vive en casa de su familia materna.

A comienzos de octubre, dos días después de parirla, su mamá, Glenda Castro, una indígena pemón de 20 años, madre ya de dos hijos, se desprendió de ella a cambio de la promesa de una vida mejor para la bebé, de tener contacto permanente con su hija y, supuestamente, de 300 mil bolívares, un monto que ni siquiera le habría sido cancelado de un todo o que jamás recibió, según la versión de los suyos.

Aguas Negras es una comunidad pemón ubicada a 20 minutos de Ikabarú. Es un caserío de cinco o seis casas -de palma, metal y tabla- en donde todos son Castro o Mundo. La propia Glenda creció como hija de una tía que no pudo tener hijos, pero cuando esa tía falleció, Glenda regresó sin inconvenientes a casa de sus padres biológicos. El caserío se llama así por el color del riachuelo cercano. Allí hay una mina de oro ya desahuciada por los muchos años de explotación, sin embargo algunos insisten rebuscando el subsuelo.

Ikabarú es un pueblo de calles de tierra que es la capital de la segunda parroquia del municipio Gran Sabana, en el sureste lejano de Venezuela hacia el Brasil. En Ikabarú, según la concejal Zaida Almeida, 80% de la población se dedica a la minería. A la fecha, el gramo de oro ronda los Bs. 90 mil, al cambio vigente en el mercado paralelo aproximadamente los 25 dólares.

"Ella (Glenda) parió en la casa, la atendió mi mamá y esa mujer (Dugmary) aprovechó que no tenía certificado de nacimiento (…) La tipa le ofrecía plata, pero en realidad no la agarró (…) Se dejó llevar porque no tenía apoyo del marido (…) Vive arrimada con mi mamá, dedicada a los oficios del hogar", relata Noris Mundo, hermana mayor de Glenda.

"Esa muchacha llevó vaína", dice Noris y saca de una carpeta de pasta marrón el informe médico del Hospital Materno Infantil "Nossa Senhora de Nazaret", ubicado en Boa Vista, la capital del brasilero estado de Roraima, a 230 kilómetros de Santa Elena.

De acuerdo con ese documento, Glenda fue atendida exactamente cuatro meses antes de dar a luz. El día cuatro de junio de 2016. Los exámenes revelaron que tenía la hemoglobina en 4,3 y recibió cuatro bolsas de sangre.  Noris dice que en medio de aquella situación de emergencia su hermana le contó que el marido la había pateado entre la pierna y el vientre. "Aquí (…) Ellos estaba separados hace tiempo".

Relata que, el seis de octubre, Dugmary del Carmen Aguilera García, una mujer de 31 que llevaba aproximadamente siete meses en Ikabarú, trabajando como prostituta, se acercó al ambulatorio y, con la bebé cargada, dijo que había dado a luz "en el monte", que se sentía mal y que necesitaba ser trasladada a Santa Elena. Entonces, subió a la avioneta.

Durante cuarenta minutos, la avioneta que diariamente va de Santa Elena a Ikabarú y de regreso alternó su ruta entre la altiplanicie y la alfombra infinita de árboles.

Ya en Santa Elena, la mujer fue al Hospital "Rosario Vera Zurita" y solicitó un Certificado de Nacimiento argumentando que no lo tenía "porque había parido en el monte". En el formato EV 25, emitido por el principal centro de salud del municipio, firman como padres Dugmay del Carmen Aguilera García y Jhon Carlos Santander Barrera. "Y no fue tonta, puso como testigos a dos pemón", dos jóvenes indígenas, destaca Noris.

"Ella es bonita, tiene buen cuerpo", dice. En la cédula se ve como una mujer blanca, de ojos grandes y cabellos lisos sujetos en una cola de caballo.

Noris se enteró de lo que sucedía por una llamada de Glenda. "Ella me llama y me dice, hermana es que una tipa así me llevó a la niña, la llamo y me dice que está en Boa Vista, que está en Puerto Ordaz o no responde". Noris asegura que su hermana no recibió dinero de parte de Aguilera porque viajó a Santa Elena sólo con el pasaje, Bs. 30 mil.

La Defensoría del Niño, Niña y Adolescente de Gran Sabana recibió de los familiares de Castro y su bebé una denuncia por presunto tráfico de niños en la modalidad de compra.

Más tarde, en una barriada ubicada al sur de Santa Elena, los efectivos del Destacamento de Fronteras 623 de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) capturaron a Santander Barrera y Aguilera García quienes fueron puestos a la orden de la Fiscalía Décima del Ministerio Público del Segundo Circuito Judicial del Estado Bolívar.

Entre los defensores existe una auténtica preocupación por la proliferación de la trata de personas en el municipio más al sureste de Venezuela, territorio ancestral del pueblo indígena pemón, a más de 1300 kilómetros de Caracas.

"Este es el tercer caso de este último trimestre del año (2016) y en un elevado porcentaje son niños indígenas. Me preocupa la vulnerabilidad de las comunidades por desconocimiento y necesidad", comentó una funcionaria que prefirió no ser identificada.

En el mundo, cada año, entre 800 mil a dos millones de personas son víctimas de este delito, superado en ganancias por el tráfico de drogas y de armas.

Hay quienes valiéndose de dinero, de amenazas, de la fuerza o de simples promesas compran o raptan niños y niñas para después venderlos a redes que se encargan de colocarlos en adopción, de prostituirlos, de esclavizarlos, de transformarlos en soldados e incluso de emplearlos como mendigos o sacrificados en prácticas religiosas.

Entre quienes siguieron de cerca el proceso existe la percepción de que Aguilera García sabía lo que hacía y tenía en mente un negocio; de que Santander Barrera apenas conocía desde cuatro o cinco meses atrás a la mujer con la presentó a la bebé, de que el padre biológico de la bebé es un muchacho ingenuo que ama a su primera hija y de que Glenda Castro "no tenía noción, ni conciencia de lo que estaba pasando".

Por lo pronto, las dos mujeres están en el Internado Judicial de Vizcaíno y el hombre en la Cárcel de Vista Hermosa, mientras que la bebé se encuentra con su familia materna. El abuelo Castro fue a visitar a su hija y llora mucho por ella.

El lunes la bebé de Aguas Negras asistió a su control de vacunas. Vestía gorro rojo y rosa tejido, camiseta blanca, chaquetita marrón, pantalón rosa, medias blancas y zapatillas de tela a cuadros rojos y blancos. Su prima de 16 la arrullaba con dulzura, como a una muñeca muy querida, mientras que ella sonreía. Es un angelito