Mostrando entradas con la etiqueta Rusia Ucrania Crimea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rusia Ucrania Crimea. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de marzo de 2014

El Interés Nacional y Malvinas (y el referéndum en Crimea)


http://site.adital.com.br/site/noticia.php?lang=ES&cod=79875



Tomado de:

Adital
Carlos Pereyra Mele*
Por estos días estamos inmersos en una puja política de alto nivel donde dos modelos se enfrentan: el de los Atlantistas (EEUU y sus aliados de la UE y Japón) contra los continentalistas de la Isla del mundo, (Rusia y China o Eurasia).

La geopolítica vuelve por sus fueros, y como bien lo explicáramos, esta Ciencia (brazo de la Ciencia Política) no fue arrojada al desván de la historia tras la Segunda Guerra mundial, sino que vio menguada su influencia relativa por la lucha ideológica entre el Capitalismo y el Comunismo. Geopolítica, ciencia que realiza propuestas para alcanzar el máximo poder político, económico y militar en un espacio determinado y que por ello no existe una Geopolítica sino que existen múltiples geopolíticas según sea el interés del estado nación involucrado en conquistar, retener, desarrollar o defender su espacio. Ciencia que una vez terminada la bipolaridad vuelve por sus fueros con gran energía. Aclaramos esto ante los enfrentamientos que se observan por parte de los atlantistas por el control del espacio de las ex repúblicas soviéticas, actualmente de Ucrania, los países de la región del Cáucaso o fronterizos de la Federación Rusa y la China Popular.

Sobre lo que hemos escrito y desarrollado nuestra opinión como analistas desde la óptica de nuestros intereses de Suramericanos e Indo Iberoamericanos. Que no son otras que sostener a un multilateralismo internacional, frenar la injerencia extranjera en nuestra zona de influencia y proponer como eje de nuestra presencia en este mundo cambiante el del continentalismo como herramienta de poder ante los bloques ya conformados (Económicos-Políticos y Militares).

Pero estos enfrentamientos que discurren en todo los ámbitos: el político (apoyo a sectores aliados de cada bando con ONG, mediática y diplomáticamente), el Económico (imponiendo sanciones y créditos blandos a los que se juegan por el "Occidente” a pesar de la grave crisis económica que sufre la UE por ejemplo) y el Militar (apoyo indirecto con mercenarios, sicarios o grupos subversivos cuando no la intervención lisa y llana de las fuerzas militares de los principales países afectados en sus intereses estratégicos).

Nos lleva a recordar y pensar nuestro conflicto el del Atlántico Sur que incluye al archipiélago de Malvinas y las Islas de este océano en disputa. Ya no solamente con Argentina y nuestro interés nacional, sino que desde lo geopolítico afecta también un gigantesco espacio de los países con costas en este océano, dada nuestra debilidad en varias ecuaciones de poder. Nos obliga a ser muy precisos y certeros en la utilización de herramientas que, como la Diplomacia, el derecho internacional y los antecedentes que las potencias han utilizado en estos años de pos bipolaridad, debemos saber usar. Esto viene a cuento con relación al referéndum del pasado domingo 16 de marzo en la región autónoma de Crimea para separarse de la República Ucraniana. Que no es reconocido por EEUU y sus aliados (Inglaterra) y nos da argumentos a los argentinos para derrumbar la estrategia británica del referéndum que se realizó el año pasado (No reconocido tampoco por la ONU) en las Islas Malvinas y que hoy Gran Bretaña destruye al reconocer el principio de Territorialidad a Ucrania sobre Crimea que le desconoce a la Argentina. Hace unos días nos preguntamos si la Diplomacia Argentina estaría a la altura de responder y fijar desde ese ámbito una respuesta al accionar de la potencia ocupante, pues Inglaterra efectuó una "Invasión con población” en nuestras islas, y utilizó luego el argumento del referéndum con dos elementos: a: Contar con un grupo poblacional adicto; y b: contar con fuerzas militares que lo respalden. Que hoy es justamente lo que cuestionan Obama y sus aliados a Rusia. Ya que Inglaterra invadió con población y su Flota de Guerra las Malvinas en 1833 y en el 2013 impulsó una consulta popular (Igual a la realizada en Crimea). Cuando la ONU considera que en Malvinas no existe un pueblo, conforme a la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas, sino una población cuyos intereses deben tenerse en cuenta.

Debemos decir a esta altura de este breve artículo que nuestra diplomacia actuó de acuerdo a los intereses geopolíticos argentinos y suramericanos en esta circunstancia. Ya que en el Consejo de Seguridad de la ONU: "Argentina apoyó en el Consejo de Seguridad de la ONU el proyecto de resolución presentado por EE.UU. contra el referéndum en Crimea”, "La embajadora, María Cristina Perceval, dijo al inicio de su intervención ante el Consejo que Argentina "ha acompañado el proyecto de resolución porque reafirma la primacía del principio de la integridad territorial” (1). Porque como decíamos más arriba no existe una geopolítica sino muchas geopolíticas de acuerdo a los intereses nacionales en juego y en esta oportunidad la Argentina dejó al descubierto que la maniobra de Inglaterra sobre la utilización de población importada para justificar su ocupación (vía referéndum) carece de sustento legal desde el Derecho Internacional y del reconocimiento de la Comunidad Internacional.

[Carlos Pereyra Mele es internacionalista, director de Dossier Geopolítico. licpereyramele@gmail.com]
(1)Cristina comparó el plebiscito en Crimea con el de Malvinas: http://www.clarin.com/mundo/Cristina-comparo-plebiscito-Crimea-Malvinas_0_1103889638.html]

Crimea, Malvinas y la guerra fría


http://www.clarin.com/opinion/Crimea-Malvinas-guerra-fria_0_1105689460.html




Tomado de:

21/03/14
La anexión de Crimea por Rusia ha despertado una muy fuerte polémica sobre la legitimidad del apoderamiento de una parte del territorio de Ucrania. El premier Vladimir Putin, envuelto en la bandera de la emoción nacionalista, ha dicho el martes que “después de un largo viaje por el mar, Crimea y Sebastopol han vuelto a su puerto, a sus playas, a Rusia”. Entre la música que sonaba en la Plaza Roja, se destacaba una antigua canción soviética: “Vals de Sebastopol”. Putin recordó que Crimea fue amputada de Rusia en 1954, durante el gobierno de Nikita Kruschev en la ex URSS. También se acordó de las guerras del siglo XIX en Crimea (contra británicos, franceses y turcos) y de la enconada resistencia contra la invasión nazi.

Las crónicas que describen ese acto en Moscú hablan de un Putin exultante pero además desafiante. La retaliación rusa al intento de la Unión Europea (y de la OTAN) de avanzar en un acuerdo con Ucrania disparó la operación. Los rusos no podían tolerar, por razones de seguridad nacional, que la alianza militar atlántica que encabeza EE.UU. husmeara sus fronteras.

Este es un aspecto de la situación. Nadie habla, aún, del retorno de la guerra fría pero es indiscutible que Crimea significa el ingreso a una nueva fase en la disputa del poder mundial. Este desafío al orden establecido luego del colapso soviético de los años 90 implica, claramente, que para Putin la era de una sola superpotencia (Estados Unidos) ha concluido.

Su afirmación sobre que tanto Washington como sus aliados cruzaron la “línea roja” al derrocar al gobierno pro ruso en Ucrania se añade a su advertencia a los “rusofóbicos y neo nazis” de intentar agitar dentro de Rusia contra su gobierno.

Si se estudia el lenguaje utilizado por Putin en ese discurso se pueden encontrar similitudes con discursos del tiempo soviético, impregnado por una fuerte impronta nacionalista.

Argentina ha votado en contra de Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU. La Presidenta reivindicó la integridad territorial, clave en el reclamo argentino por las islas Malvinas. Y ha mencionado, con justeza, que el referéndum en las Malvinas no ha sido condenado por aquellos que sí criticaron el realizado en Crimea.
En abril de 1982, después del desembarco argentino en Malvinas, Moscú no vetó la resolución 502 de la ONU que pedía el retiro de las tropas argentinas. “Los husos horarios no nos favorecen”, le dijo el entonces embajador de la URSS a un atribulado Nicanor Costa Méndez que le pidió el veto. Luego, Moscú dio apoyo de inteligencia a las tropas de Galtieri pero respetó la bipolaridad de entonces: la guerra británico-argentino se libraba en el área de influencia de Washington.

Eso no estuvo en discusión a pesar del esfuerzo por mostrar a Moscú como aliado.
Eran todavía tiempos de guerra fría. 

martes, 18 de marzo de 2014

Rusia comparó a Crimea con el conflicto por las islas Malvinas


http://www.clarin.com/mundo/Rusia-comparo-Crimea-conflicto-Malvinas_0_1102089930.html

Tomado de:

El canciller ruso dijo que la península significa más para Moscú que las islas del Atlántico Sur para Gran Bretaña.


De espaldas. Kerry camina junto a su par ruso Lavrov, en los jardines del embajador de EE.UU. en Londres./ EFE

Cómo nos ven: Contradicciones detrás de la crisis por Crimea.
Etiquetas
PARIS. CORRESPONSAL - 15/03/14

A 48 horas del referéndum en Crimea para decidir si anexan la península a Rusia, la crisis en Ucrania volvió el viernes a incendiarse peligrosamente. Las conversaciones en Londres entre el canciller norteamericano John Kerry y el ruso, Serguei Lavrov, no consiguieron llegar a un acuerdo para anular la consulta de mañana que Occidente considera “ilegal” y “una excusa rusa” para sumar Crimea a su territorio. El canciller moscovita comparó ahí la situación de Crimea con el conflicto de las Malvinas al sostener que “Crimea significa muchísimo más para Rusia que las Falkland (sic.)–nombre que Londres le da las islas– para el Reino Unido o las islas Comoros para Francia”.

Las sanciones occidentales a Moscú se conocerán el lunes e incluirán congelamiento de fondos y restricciones a viajes y visas, aun a personajes cercanos al presidente Vladimir Putin.

A ese belicoso clima se suma el despliegue de más de 10.000 tropas de artillería rusas en la frontera con Ucrania, cuyo gobierno considera que se aprestan a invadir – con la excusa de defender a los ciudadanos rusos parlantes del este del país– luego que un enfrentamiento entre pro rusos y antiucranianos finalizara con un muerto en Donetsks, la ciudad de rusos parlantes en Ucrania. Se trata de un incidente que Kiev considera “provocado por Moscú” para justificar la ocupación en el este del país.

Durante cinco horas, Kerry presionó al canciller ruso Lavrov para que posponga el referéndum, que decidirá si Crimea, donde se encuentra la flota rusa del Mar Negro, y de mayoría rusa, se anexa a Rusia o sigue perteneciendo a Ucrania. Le preguntó sobre el masivo despliegue de tropas y las maniobras de tanques y municiones en la frontera rusa con el este de Ucrania, en lo que podría ser el mayor ejercicio militar ruso desde la Guerra Fría. Pero Lavrov no dio explicaciones ni ofreció concesiones para reducir la tensión.

En una rueda de prensa posterior, describió las conversaciones como “productivas”, donde cada sector había expuesto “sus posiciones” pero sin conseguir “una visión común”. En el diálogo con los periodistas y como una forma de reafirmar su punto de vista sobre la península en disputa fue cuando hizo la comparación con Malvinas y el Reino Unido.

Kerry, en una conferencia de prensa separada advirtió que EE.UU. no reconocerá el referéndum y que habrá costos para Rusia si avanza. Describió la consulta como una “puerta de atrás para la anexión” de Crimea.

Agregó que discutió con su par ruso “los ejercicios militares” en la frontera rusa con el este de Ucrania, “el nivel de tropas que están desplazadas y su propósito”.

Europa y EE.UU. exigen que los militares rusos se retiren a sus bases en Crimea, que se acepten monitores de la Organización de Seguridad y Coordinación europea, y que Rusia y Ucrania dialoguen directamente. El canciller ruso respondió que él llevaría estas propuestas a Putin. Kerry respondió que quería ver “acciones y no palabras”.

“No hay una necesidad de una estructura internacional para resolver las relaciones entre Ucrania y Rusia”, dijo el canciller de Vladimir Putin. Kerry insistió que Moscú “desescale la crisis”. Lo acusó de crear “hechos en el terreno”, que van a impedir una resolución con respeto de la integridad y soberanía de Ucrania.

Aún advertido sobre el muerto en Donetsk ayer en los enfrentamientos entre pro rusos y pro ucranianos, Lavrov dijo que el referéndum seguía adelante. Un comunicado de la cancillería rusa inquietó a Washington. En él Rusia se reserva el derecho a intervenir en Ucrania para proteger vidas de ciudadanos rusos que viven allí. En Europa y en Estados Unidos t emen que Putin no se detenga en Crimea y quiera avanzar en el este y sur de Ucrania.

Kiev considera estos movimientos como una amenaza a la OTAN misma, que ha desplegado aviones Awacs en el borde de Rumania y Polonia, ante el temor a que Rusia haga movimientos de tropas, ante la inquietud de los países que fueron antes parte de la Cortina de Hierro. Las mismas preocupaciones se extienden a los países bálticos. En EE.UU., Obama, volvió a expresar la esperanza de una détente del conflicto que acabe con la crisis.

lunes, 17 de marzo de 2014

El convulso pasado de Ucrania en 7 mapas


http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/03/140314_ucrania_crimea_mapas_antiguos_mz.shtml

Tomado de:

Bridget Kendall
Corresponsal Asuntos Diplomáticos de la BBC
Última actualizacion: Lunes, 17 de marzo de 2014



Si Crimea se une a Rusia luego del referendo programado para este domingo, sería el último de una serie de cambios en el mapa de Ucrania en su problemático pasado.
Las pasiones en esta crisis han sido alentadas por la Historia, como los viejos mapas de la Biblioteca Británica revelan.
Contenido relacionado
Temas relacionados
Crimea, una pequeña península en el Mar Negro ubicada debajo de Ucrania y de Rusia, se encuentra ahora en el centro de una crisis internacional.
El país está ante la posibilidad de alejarse más de Kiev o incluso de volver a la égida rusa.
En el siglo XVIII, la península era parte del Imperio Otomano y su líder era el Khan de los Tártaros de Crimea.
Este mapa de 1769 muestra, en amarillo, los territorios que pertenecían al antiguo Imperio Otomano y, en azul, Rusia.




Pero será Catalina la Grande quien le quite Crimea a los tártaros para anexarla al Imperio Ruso.



Este mapa de 1932 muestra a la República Autónoma de Crimea dentro de la Federación Rusa, con la República de Ucrania a la izquierda en rosa y Rusia en verde; ambas son parte de la Unión Soviética.


En 1954, el líder soviético Nikita Khrushchev, en un antojo, le cedió la península a Ucrania.
Pero esto no implicó un gran cambio porque todo era territorio soviético.
Sin embargo, cuando la Unión Soviética colapsó en 1991, Rusia y Ucrania se separaron y Crimea quedó del lado ucraniano, como muestra este mapa de 1996 que refleja las fronteras actuales.


En lo que respecta a la parte central de Ucrania, siempre ha sido atraída hacia dos direcciones.
Ucrania Occidental se ha vinculado con Europa, por una buena razón.
Tomemos como ejemplo Lviv, como se lo conoce ahora, que se encuentra en el extremo occidental del país.
En el siguiente mapa, Lviv es el área naranja y su nombre está en ruso cirílico.
Esta región fue parte de la Ucrania soviética y se la conoció como Lvov -una versión rusa de su nombre- hasta que la URSS colapsó en 1991 y el nombre volvió a ser Lviv.


Pero en este mapa de 1775 se la puede ver identificada como Leopol. Por esos años, esta región era parte del Imperio Austriaco, y también se la conocía como Lemberg.


En 1940, el área era parte de Polonia, pero debido al acuerdo secreto de Hitler con Stalin para la partición de ese país, pasó a manos soviéticas.
El mapa muestra la anexión que estuvo incluida en el pacto Molotov-Ribbentrop (los ministros de Relaciones Exteriores de Moscú y Berlín) en 1939.

Muchos tártaros de Crimea fueron deportados por Stalin en 1944, con la Segunda Guerra Mundial casi terminada, acusados de haber colaborado con la Alemania nazi.
Luego fueron autorizados a volver, pero han permanecido reticentes a cualquier regreso a un gobierno conducido desde Moscú.
Algunos ucranianos nacionalistas incluso veían a Stalin como un enemigo peor que Hitler.
Por eso, Moscú aún mantiene sus sospechas y Vladimir Putin advierte una y otra vez sobre extremistas de derecha en Ucrania Occidental.
Viejos miedos y desconfianzas todavía influyen en las actitudes del presente.
Pero a medida que uno se interna en el este de Ucrania, más gente mira a Rusia no como un enemigo, sino como parte de la familia.
En este mapa del siglo XVIII se ve cómo el territorio ruso llegaba hasta Kiev.




Y Kiev es donde Rusia comenzó hace 1.000 años, el lugar de nacimiento del estado ruso y de la Iglesia Ortodoxa Rusa.
Es algo casi sagrado. Por eso, el presidente Putin no quiere dejarlo ir.
Y esas emociones tan enraizadas son las que hacen esta crisis tan peligrosa.
La preocupación es que si los mapas de Ucrania tienen que volver a ser dibujados, eso puede provocar más violencia.
Todos los mapas son cortesía de la Biblioteca Británica en Londres, que alberga una de las mayores colecciones de mapas y materiales cartográficos.